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martes, noviembre 04, 2014

España: Jóvenes pero sobradamente machistas

Andaluces Diario Un 24 por ciento de los jóvenes andaluces piensa que el lugar de una mujer está en casa con su familia y el 10 por ciento considera que el hombre debe tomar las decisiones importantes en la pareja, según el Informe Andalucía Detecta, del IAM, y el Informe social de la Juventud en Andalucía del Instituto Andaluz de la Juventud, el Centro de Estudios Andaluces y la Consejería de Educación.

El estudio concluye que los jóvenes andaluces ven la realidad a través de unas “lentes sexistas y relacionan su vida en pareja con los mitos del amor romántico”.

Del mismo modo, “más del 20% de los jóvenes creen que la mujer es más débil que los hombres, y 82,9% de los chicos y el 68,5% de las chicas no creen que tengan riesgo de sufrir violencia de género en sus futuras relaciones de pareja”. Además, “el 25% de los jóvenes andaluces creen que las causas de la violencia de género son el alcohol y las drogas y el 50% de los jóvenes cree que las mujer aguanta la violencia”.

Estos serán algunos de los datos que se analizarán en el V Congreso anual para el Estudio de la Violencia contra las Mujeres. El encuentro esta organizado por la Consejería de Justicia e Interior de la Junta de Andalucía y persigue analizar el incremento de los índices de violencia de género en la adolescencia, según ha anunciado este lunes el consejero, Emilio de Llera, en la presentación de este encuentro que se celebrará los días 10 y 11 de noviembre en Sevilla con la asistencia de más de un millar de personas.

El Congreso contará con ponentes como la Fiscal Delegada Autonómica de Andalucía de Violencia a la Mujer, Flor de Torres; la abogada y miembros del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Pilar Sepúlveda; Francisco Bellido, del Equipo de Investigación Tecnológica de la Guardia Civil; o Enrique Echeburua, catedrático de Psicología Clínica en la Universidad del País Vasco.

Además, De Llera ha anunciado que la lectura del manifiesto correrá a cargo de la directora deportiva de la Real Federación Española de Tenis, Gala León, al tiempo que ha subrayado que “una parte fundamental” de la organización del congreso es su Comité Científico. “Será el encargado de valorar los trabajos científicos presentados y otorgar los premios a las tres mejores investigaciones presentadas y a la mejor infografía”, ha explicado.

Por su parte, la directora general de Violencia de Género y Asistencia a Víctimas de la Junta, Encarnación Aguilar ha apuntado que el congreso en su conjunto responde a la detección de necesidades formativas”. En este sentido, ha recordado que hay encuestas del Ministerio que “hablan de que el 92 por ciento de los jóvenes reconoce la violencia de género cuando es violencia sexual o cuando son agresioines físicas”, pero “son incapaces cuando la violencia son ataques a travás del whatsapp, vejaciones, insultos o control”.

viernes, diciembre 18, 2009

Enamoramiento y Vulnerabilidad...

Por: Aldar Adame /Letraese.org
“Parece estar claro que la idea del amor romántico, que emerge del proceso llamado enamoramiento, es una invención. Antes de Romeo y Julieta la gente tenía relaciones sexuales por placer, así como ante la comezón te rascas o ante la sed bebes agua. La gente podía satisfacer su deseo. Era más una cuestión de ponerse de acuerdo con alguien. Las alcahuetas, como la célebre Celestina, tenían la divertida tarea de facilitar encuentros. Se requería de cierta discreción pero no existían aún las restricciones de los siglos posteriores. La moral restrictiva acompaña a la expansión del cristianismo. El panorama parece estar cambiando. Escuchando conversaciones o en entrevistas a jóvenes, en general coinciden en que ya no es tan necesario casarse o establecer un compromiso formal para tener relaciones sexuales, pero debe haber amor. En el discurso moderno el amor es requisito (o disculpa válida) para la actividad erótica. Algunos vemos en este requisito una nueva forma de moralismo, de moralina. La idea del amor romántico, simétrico, es bonita, pero tiene complicaciones.

"Lo primero que tenemos que señalar es que habitualmente hay una percepción distinta del término 'amor' en diferentes personas. La diversidad de significados para el mismo término lleva a que dos personas, hombres, mujeres o uno y una, pueden asumir que 'sienten eso' mutuamente, aunque para una suene a sacrificio y devoción, o bien a pertenencia y posesión o a puro placer erótico, o compromisos de larga temporalidad. Pocas veces son sentimientos similares: aunque se declare 'sentir lo mismo', en realidad las expectativas no son simétricas; lo que cada quien espera de la pareja o de su propia persona suele ser distinto, si bien a veces hay cierta correspondencia, inequitativa: una persona se siente dueña y la otra asume ser poseída; la hizo suya, dicen, y en estos casos la persona acepta prácticas que le ponen en riesgo cuando 'ama' a la otra (en contraste, en el ámbito del trabajo sexual las prácticas de sexo sin riesgo son más frecuentes que con la pareja considerada 'estable', pues a la clientela sí se le pide condón). El no protegerse al tener relaciones con la pareja 'principal' es un tema por sí mismo y los elementos para desarrollarlo son diferentes. Falta investigar con seriedad qué es lo que lleva a ello, suponemos que el temor a insinuar infidelidades es un elemento importante, pero no parece suficiente. En esta conversación, creo, no íbamos a hablar del amor, sino de otro concepto muy diferente: el enamoramiento.


Conciencias alteradas
" El amor y el enamoramiento son dos asuntos diferentes. El enamoramiento es un proceso que puede dar como resultado amor entre las personas que participan, o no. El amor es una condición de relativa estabilidad, mientras que el enamoramiento es un estado transitorio. La problemática respecto al VIH/sida y otras infecciones de transmisión sexual (ITS) debida al enamoramiento tiene un perfil propio, más claro. Una persona enamorada no piensa como lo haría fuera de esta condición. El enamoramiento puede describirse como un estado alterado de conciencia: es como un estupefaciente.

" Los estupefacientes, para la gente común, son sustancias que cambian el estado de ánimo, particularmente las prohibidas, sea mota, cocaína, heroína o algo así (el alcohol y muchas drogas de farmacia, al ser legales, no entran en la lista, pero sus efectos no son muy diferentes). Un estupefaciente puede ser definido como 'algo que dificulta pensar', digamos que vuelve a la persona estúpida: reduce la percepción individual de riesgo y conduce a tomar decisiones inadecuadas, por ello se recomienda no conducir vehículos, ni manejar maquinaria ni tomar decisiones importantes bajo el efecto de estupefacientes. Podemos equivocarnos o producir accidentes con lamentables consecuencias. Se reconoce que el terror, el miedo extremo, la depresión, pueden llevar a la persona a decidir cosas que no son razonables, el enamoramiento también. Todas estas condiciones son estupefacientes.

Aceptación incondicional
" Hay muy pocas investigaciones formales sobre el enamoramiento. En el ámbito de la sexología se reconoce como un trabajo básico el de Dorothy Tennov, Love and limerence, publicado en 1981. La investigadora enumera varias fases y sus características. Básicamente afirma que el enamoramiento se acompaña de una percepción irreal de la persona y de la situación. Empezamos por pensar que la persona está centrando su atención en nosotros, toda acción realizada por la otra persona se percibe como un acto instrumental destinado a captar nuestra atención, en las fases iniciales; y en fases tardías puede pasar exactamente al revés: que los temores de perder a la otra persona también nos hagan percibir la realidad de un modo equivocado.

" En este proceso suele haber una aceptación incondicional de la otra persona: cualquier característica que en otra condición sería molesta o intolerable se vuelve virtud, cualquier propuesta, aunque sea completamente irracional, resulta convincente. Ahí es donde reside el problema de los contagios. Bajo la influencia del enamoramiento vamos a acceder a comportamientos que en otras condiciones no realizaríamos.

" He insistido en que el enamoramiento debe incluirse en la lista de estupefacientes, pues una persona enamorada acepta participar en prácticas sexuales de alto riesgo con su 'enamorante', mientras que con una persona de confianza se puede negociar más fácilmente el uso del condón, sobre todo en la primera vez...

" No quiero decir que la gente no deba enamorarse, como tampoco quiero decir que no se deba intoxicar, pero creer que puede tomar decisiones trascendentes bajo el efecto de la mota o del alcohol es una franca estupidez. Lo mismo ocurre con el enamoramiento; una cosa es acceder al enorme placer que puede dar el enamorarse de alguien, y otra cosa es, en ese estado, tomar decisiones para toda la vida. Casarnos, vivir juntos, tener relaciones sin condón, son decisiones de un riesgo enorme, por lo que habría que tomarlas en frío”. (Rocío Sánchez. Tomado de Letra S, número 79, febrero 2003)

Violencia en las parejas
Están muy enamorados, cualquiera puede verlo. En la escuela y cuando salen con sus amigos, siempre buscan estar juntos. Presumen su amor. Pero si él o ella coquetea con otras personas, entonces se enojan, se insultan y pueden incluso abofetearse. La reconciliación es lo mejor. Pellizcos en los cachetes, leves nalgadas o palmaditas en la nuca o espalda. Y las palabras de siempre: "no pasa nada. A ti es a quien quiero", y asunto arreglado. Tan recurrente es la escena que ambos se acostumbran. Con algunas variantes, así nace la violencia en el noviazgo. Si se permite, del reclamo se pasa al insulto; del insulto a los golpes; de los golpes al sometimiento y de éste a la violencia sexual.

Las conductas violentas en las relaciones de pareja no formales no son percibidas como tales ni por las víctimas ni por los agresores, pues generalmente se confunden maltrato y ofensas con amor e interés por la pareja. A partir de los 15 años y hasta antes del matrimonio, los adolescentes y jóvenes comienzan a aprender y ensayar nuevas formas de comportamiento acordes con su creciente libertad e independencia de la familia de origen, para adoptarlas en su vida futura. Georgina Zárate, sicoanalista y académica de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, afirma que es imposible pensar una relación amorosa sin una dosis de sentimiento hostil, porque así nos enseñaron desde la infancia: "Un buen día --explica-- nos damos cuenta que mamá, papá, o ambos, no nada más nos tratan amorosamente, sino que también nos regañan, nos pegan, nos gritan, se enojan, nos amenazan con la pérdida de su amor. Y eso se reproduce, de algún modo, en relaciones posteriores que son, todas, ambivalentes, con sus dosis de amor y de odio."

De acuerdo con el Instituto de las Mujeres del Distrito Federal, los tipos de violencia en el noviazgo son física, verbal, psicoemocional, económica y sexual, que no son excluyentes entre sí. Las consecuencias en la persona agredida son depresión, baja autoestima, aislamiento, fracaso escolar y bajo rendimiento laboral. Pero es tan cotidiana esta violencia que no es fácil detectar su trascendencia social, y es esta invisibilidad uno de los factores que desencadenan la violencia intrafamiliar. Georgina Zárate afirma que en la adolescencia está presente un mecanismo sicológico que favorece relacionarse de manera agresiva: "Es más fácil para los chavos acercarse al otro con actitudes violentas. Si observas en una secundaria, chavas y chavos se pegan entre sí constantemente, como si fuera un juego, porque para ellos es más fácil tocarse golpeándose que tocarse amorosamente; lo que quieren es acariciarse porque andan cachondos, pero como no se atreven a reconocer sus deseos, porque eso les causa bronca, entonces la forma de hacerlo es por medio del golpe."

El maltrato a la pareja puede ocurrir en cualquier momento, desde la primera salida juntos o hasta transcurridos varios años de relación, pero su diferencia ante otros tipos de violencia es el proceso de socialización y adquisición de roles de género en los adolescentes, mismos que determinan el dominio como comportamiento masculino y la sumisión como femenino, sumados a la idealización del "amor romántico" que todo lo puede superar y todo lo perdona, así como por el carácter informal y efímero de la relación. Y aunque tales patrones de conducta sean parecidos a los identificados en parejas formales, no es frecuente que el noviazgo presente niveles de maltrato físico similares a los del matrimonio o relaciones equivalentes; es decir, entre novios los golpes no son la manifestación ordinaria de la violencia, pero en el ámbito del "juego" son comunes, y eso lleva a que su gravedad parezca mínima.

Esta "normalización" de la violencia en los patrones de convivencia es el origen del maltrato. "El papá le pega a los hijos y les dice: 'si te pego es porque te quiero'. Y eso se introyecta, se asume y se reproduce", asegura Georgina. Zárate Por su parte, Daniel Ramírez, asistente del Proyecto de Jóvenes de APIS Fundación para la Equidad, A.C., señala que el problema tiene que ver con la educación, pues "a los hombres se nos ha dado un poder mayúsculo por encima de las mujeres, y seguramente por eso todas las relaciones están impregnadas de algún tipo de violencia." Agrega que hay actitudes que muchas veces no se identifican como violencia, pero que crean un malestar y no queda claro por qué. Por ello, dice, la violencia se ha redimensionado para abarcar aquellas actitudes que no tienen que ver con jaloneos y golpes, pero que de todos modos causan algún tipo de daño; por ejemplo, los actos dirigidos a vigilar, perseguir, humillar y manipular al otro u otra.

Violencia en escalada
En 1998 la Organización Mundial de la Salud (OMS) dio a conocer que 30 por ciento de las estudiantes universitarias han reportado algún tipo de violencia en sus relaciones de pareja, y que las agresiones verbales se convierten en agresiones físicas con el tiempo y son un elemento que predispone a la violencia familiar. En México no hay datos oficiales sobre la violencia en esta etapa de la vida, pero sí en los hogares: uno de cada tres, en el Distrito Federal, registra algún tipo de violencia, según la Encuesta sobre Violencia Intrafamiliar del INEGI.

Ana Laura Rosas, responsable del Proyecto de Juventud del Colectivo de Hombres por Relaciones Igualitarias, A.C. (Coriac) y terapeuta con ocho años de experiencia en trabajo con mujeres violadas, sostiene que en el noviazgo "pocas veces hay golpes, lo que hay son jaloneos, empujones y violencia emocional, verbal y económica. No hay golpes como ocurre en estas relaciones cinco años después, pues la violencia va en escalada". Es decir, de niveles bajos de agresión, como serían los insultos, se pasa a los golpes o a la violencia sexual. La violencia verbal, añade, es algo normal entre jóvenes, y aunque para ellos no resulte ofensivo, facilita el avance a niveles más altos de agresión, a una diferenciación cada vez más tenue entre el respeto y la ofensa. "Estamos acercándonos al maltrato y no podemos percibirlo, pues si ya es natural y cariñoso usar palabras que antes eran una grosería, entonces ¿qué es lo que ahora nos va a ofender, si todo el tiempo nos insultamos y nos empujamos?, cuando lo hagamos enojados ¿cómo lo interpreto? Por eso ellos y ellas no saben diferenciar ni detectar cuándo ejercen o sufren violencia."

Al respecto, Georgina Zárate comenta: "lo ofensivo en las palabras es la carga afectiva con que se dicen: si te digo pendejo con mucho cariño, igual y no te ofende, pero si te lo digo con todo mi odio, entonces ya es algo que te lastima. El insulto depende más del contexto que de la expresión en sí." La violencia verbal, enfatiza la especialista, es común en las jóvenes menores de 30 años que acuden a terapia: "ellas vienen a trabajar el ser víctimas de violencia emocional, cuando no pueden desprenderse del otro porque hay connotaciones amorosas, pero hay también connotaciones violentas que de algún modo son disfrazadas de amor. Y esto es promovido por el machismo que muchas madres transmiten a sus hijas: '¡Ay, hija, aguántate! Igual y al rato se le pasa, estaba enojado, estaba borracho... bueno, pero... ¡es qué no lo provoques!' ¡Como si fuera la responsabilidad o la culpa de la chava! La realidad es que existe una repetición de patrones, pues las situaciones de violencia en el noviazgo son una reproducción de la violencia en el hogar, aumentada por la falta de experiencia y de modelos de comportamiento no violentos." Para completar su aseveración, la sicoanalista relata que "en consulta he tenido infinidad de casos en que la chava dice que su esposo la golpea; y cuando una pregunta, ¿y por qué sigues con él? La respuesta es 'no sé' o 'pues es que lo quiero'. Bueno, claro que lo quiere porque seguramente tendrá sus partes lindas, pero parece que hay un componente que tiene que ver con porque me pega es que lo quiero."

Otro ámbito donde la agresividad produce estragos es el de las relaciones sexuales, con actos que van desde el coito no deseado hasta la violación. Para Georgina Zárate, "el coito tiene que ver con una penetración, con algo que irrumpe; la primera vez puede haber sangre, se desgarra el himen... estas son características que pueden ser identificadas como algo agresivo. Quizá la parte que hace que algo placentero y satisfactorio se convierta en, o tenga un componente agresivo, es cuando el otro, de algún modo, impone. Cuando uno de los dos es sometido, estamos hablando de niveles de agresión y en determinado momento, de violencia."

"Tú te lo buscaste"
El tipo más frecuente de agresión sexual entre novios es la llamada violación por confianza, que sucede cuando las jóvenes o adolescentes son presionadas a tener actividad sexual, aunque en la mayoría de casos con un cierto consentimiento por parte de ellas. Ana Laura Rosas ejemplifica con el caso de una de sus pacientes, quien le confió: "¿Cómo le iba a decir a mi mamá que me habían violado, si hasta yo pagué el hotel? Fui yo quien le propuse tener relaciones sexuales, pero de repente él me empezó a hacer cosas horribles, quise detenerlo pero no pude. Por eso no podía decirle a mi mamá, no me iba a creer... ¿Cómo le voy a decir que me acosté con él y que además no es la primera vez? ¿Cómo le digo que en esta ocasión se portó mala onda? Se va a dar cuenta (mi mamá) que ya no soy virgen..." Según sus cifras, "50 por ciento de las violaciones son por confianza; y estamos hablando del novio en chicas adolescentes, o de las parejas, ya sea esposo, amante o concubino, en mujeres jóvenes y adultas. En este contexto, se vuelve notorio que la aceptación de la violencia sexual --disfrazada de así son las cosas o tú te lo buscaste-- está determinada por experiencias anteriores, incluso, si no hay antecedentes de abuso sexual. Lo que sí hay es una constante repetición de la violencia, como si las chicas buscaran, de modo no consciente, compañeros emocionales o sexuales que las traten del mismo modo."

Como respuesta al problema de la violencia entre parejas, el Instituto de las Mujeres (Inmujeres) y el Instituto de la Juventud del Distrito Federal, con la colaboración de numerosas dependencias de gobierno y organizaciones civiles, diseñaron la Campaña de Prevención de Noviazgos Violentos entre Adolescentes y Jóvenes Amor-es sin violencia, cuyo objetivo, "es empezar a hablar, empezar a decir que hay violencia en el noviazgo y que podemos prevenir la violencia familiar", según informó a Letra S Lorena Estrada, funcionaria del Inmujeres a cargo de la campaña, que será lanzada el próximo 14 de febrero. Amor-es sin violencia busca sensibilizar a los jóvenes ante el problema de la violencia y promover un cambio de actitud, un giro hacia las relaciones de noviazgo equitativas, tolerantes y de respeto; mostrarles que existen formas no violentas de relacionarse y acercarlos a las instituciones que pueden prestarles apoyo, atención e información sobre el manejo de su propia agresividad y ante sus parejas. El grupo de edad a que está dirigida la campaña abarca de los 15 a los 29 años, rango establecido por la Unesco para designar a la población joven.

"Nuestra meta --concluye Lorena Estrada-- es que los jóvenes reconozcan que están viviendo o generando violencia, y que para combatirla es necesaria una reeducación, reconstruir todo este imaginario social y cultural que nos convirtió en hombres y en mujeres y de ahí empezar a trabajar." Sobre el particular, Georgina Zárate considera que "es bien importante y bien válida, pues si a los chavos y chavas les transmitieron que parte del amor tiene que ver con actitudes violentas, lo reproducirán. La campaña es como decirles: si en tu casa tus padres te pegaron porque te querían, fue un error, fue una falla y no tienes por qué seguir reproduciendo ese esquema. No vivas el noviazgo de esa manera, modifícalo."

martes, marzo 31, 2009

ONU presenta campaña contra la violencia en el noviazgo

La Organización de las Naciones Unidas (ONU), a través de su Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) ,en conjunto con el Instituto Mexicano de la Juventud (IMJ), presenta la Estrategia de Prevención de la Violencia en las Relaciones de Noviazgo, un fenómeno alarmante del que dan cuenta las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).

Con la campaña naciente de este programa se tiene el objetivo de evidenciar a la población, en particular a la femenina, de las prácticas violentas, mismas que se han asumido de manera equivocada como naturales y normales en todas las relaciones de pareja.

De acuerdo con el INEGI, 90 por ciento de las mujeres ha sufrido alguna forma de violencia en sus noviazgos pasados, mientras que 60 por ciento la vive actualmente, por lo que es urgente romper con los mitos en torno a la mujer violentada y el hombre violento que en muchas ocasiones contienen mensajes en donde incluso, se disculpa la agresión masculina.


Entre los mensajes que ilustran esta situación destacan: “Los celos son una muestra de amor”; “Las mujeres que permanecen en una relación abusiva, es porque disfrutan ser abusadas”; “Los hombres no pueden controlar sus impulsos sexuales, y si una mujer que no sea su novia los excita, se merecerá lo que reciba”; “Los insultos no lastiman a nadie” y “Las cosas irán mejor después de pasado el coraje”.

La campaña de educación contra la no violencia en el noviazgo se apoya en el sitio electrónico www.amorsinviolencia.com, donde puede apreciarse el video “Morir de amor”, canción interpretada por la agrupación chilena Kudai, la cual, a partir de hoy se convierte en la vocera de la primera campaña perteneciente a la Estrategia.

Por su parte, Arie Hoekman, representante del UNFPA en México y afirma que la Encuesta Nacional de Violencia en el Noviazgo 2007 (ENVINOV), señala que la violencia representa uno de los mayores problemas a los que enfrenta la juventud mexicana.

La investigación publicada por el Instituto Mexicano de la Juventud (IMJ), señala que 15 por ciento de las y los jóvenes han experimentado al menos un incidente de violencia física en la relación de noviazgo que tenían al momento de la encuesta.

De acuerdo con la misma fuente, la violencia en las relaciones de noviazgo se define como cualquier agresión intencional hacia la persona con la cual se mantiene un compromiso de pareja. Se divide en violencia física, psicológica y sexual.

La violencia física es explicada por la ENVINOV como el uso de la fuerza física o armas que lesionen o hieran a una persona y está clasificada en tres rubros: leve (empujones, arañazos, jalones de cabello y mordidas); media (bofetadas, golpes, lanzamiento de objetos pesados, patadas y rompimiento de objetos personales) y severa (quemaduras, intentos de estrangulamiento y amenazas con cuchillo o armas de fuego).

En tanto, la violencia psicológica es entendida como el abuso emocional, y se expresa de manera verbal con menosprecio hacia las prácticas o el aspecto de una o varias personas. Ésta se clasifica en: actitudes de control (impedir a la pareja relacionarse con amistades y familia, así como hacer llamadas por teléfono con plena libertad) y subestimación (criticar las formas de ser y actuar de la otra persona). A diferencia de las actitudes de control, ésta última no limita las acciones de la pareja explícitamente.

La violencia sexual, de acuerdo también con la ENVINOV, ocurre cuando uno de los miembros de la pareja (generalmente el hombre) trata o consigue forzar al otro a sostener relaciones sexuales en contra de su voluntad. Ésta también se presenta cuando uno obliga al otro a mirar imágenes que considera desagradables, pornografía, por ejemplo.

Diversas formas de violencia en el noviazgo tienden a ser un reflejo presente y futuro de la violencia intrafamiliar. Por dicha razón, es de suma importancia brindar información para evitar la repetición de patrones de abuso.