Mostrando entradas con la etiqueta el amor no es violencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta el amor no es violencia. Mostrar todas las entradas

martes, febrero 14, 2012

Amor NO es ...

Daniella Inojosa /
Araña Feminista en el Correo del Orinoco

Hoy, Día de San Valentín, fecha en la que se celebra el día de los enamorados, queremos recordar que enamorarse No es para esclavizar o ser esclavizado...
Amor NO es ... recordarle sus defectos a cada momento.
Amor NO es ... pedirle que no salga con sus amigas porque no puedes estar sin Ella.
Amor NO es ... quedarte sola todos los fines de semana, mientras El está de rumba
Amor NO es ... dejarle a Ella la crianza de los hijos y las hijas como si la responsabilidad no fuera compartida.
Amor NO es ... asumir la administración de los recursos familiares como si Ella no contribuyera con su trabajo remunerado o no, a la economía del hogar.
Amor NO es ... manifestar los celos a cada momento. Los celos no son Amor.
Amor NO es ... asumir la carga completa de las labores del hogar, como si fueras el único adulto en él.
Amor NO es ... tener miedo a la reacción de la persona que amas
Amor NO es ... culpabilizarla a Ella por las acciones de los hijos e hijas, de los familiares de ella o de sus amigos y amigas.
Amor NO es ... abandonar tus sueños de superación personal para atender a la familia.
Amor NO es ... humillar a tu compañera en público o en privado.
Amor NO es ... tener sexo por cumplir.
Amor NO es ... amenazar, pegar, amedrentar, asustar.
AMOR ES ... COMPARTIR LAS ALEGRIAS, LOS PASARES, LAS OBLIGACIONES Y LOS SUEÑOS, PARA CONSTRUIR UNA VIDA JUNTOS.




¡¡¡¡¡ El Amor Romántico MATA!!!!

Fuente: http://feministesindignades.blogspot.com
Consideramos y analizamos el amor romántico, no simplemente como esfera de sentimientos, sino como construcción cultural, parte fundamental del sistema de poder entre géneros, relegando a las mujeres a un rol de subordinación, carencia y necesidad.

En este sentido, pensamos que cuestionar los patrones relacionales en la esfera 'intima' y personal, además de hacerlo en ámbitos sociales, laborales, etc., es fundamental para poder de-construir los roles de género hetero-normativos, y construir nuevas identidades de género, autónomas, diversas e igualitarias, así como establecer relaciones sanas, en libertad y con autonomía desde una práctica de la afectividad en horizontalidad y no basada en el poder, la dependencia, el control y la sujeción de una persona hacia otra.

En la cultura occidental moderna y contemporánea el amor romántico, y su forma clásica de expresión de pareja heterosexual, nuclear y abocada a construir y preservar la familia, pone la base, no sólo social y económica, sino también psicológica, de la subordinación de las mujeres. Marca e interioriza la demarcación entre lo público y lo privado, limitando nuestra actuación, sentido y 'existir' a esta última esfera. De la misma manera, el paradigma del amor romántico está en la base de la domesticación sexual de las mujeres y de todxs lxs sujetxs no hetero-normativo, de tal manera que deriva (todavía hoy, lamentablemente) en el control sobre nuestro cuerpo.



Asimismo, a estos ejes de subordinación, se le añade el consumismo y la explotación económica del sistema de géneros, por ejemplo, está interiorizado por muchas de nosotras que amar = gastar por san valentín! (cuanto más valen los regalos que te dan más te quieren).

El amor romántico también se sustenta sobre la idealización de la felicidad dependiente. Se considera que no podemos asumir nuestra vida afectiva hacia nosotras mismas construyendo nuestra propia felicidad, sino que se da en dependencia exclusiva hacia otras personas. Hipotecando nuestra felicidad afectiva hacia la otra persona: "soy feliz porque tú estás conmigo".

No estamos postulando que todas las mujeres (o las personas) somos iguales, con las mismas orientaciones, deseos, y maneras de expresarlos y realizarlos. Por el contrario, estamos afirmando la necesidad y el valor de la empatía, el cuidado y el afecto entre las personas (y hacia una misma, en primer lugar) , de la forma que cada una elija, libremente.

Lo que cuestionamos es la supuesta carencia que subyace de la teoría de la media naranja (cada una de nosotras es una persona entera en sí misma,y no tenemos una mitad que nos complete). Asimismo, cuestionamos y rechazamos el relegar a las mujeres a la esfera de los sentimientos y del cuidado, como nuestra forma natural, ineludible de 'ser' (en función de y para el otro), a menos que no se quiera incurrir en la exclusión social (estigma-discriminación/violencia) o psicológica (salud mental).

Y no nos olvidemos que el amor romántico mata: en lo que va del año 2012, ya son 8 (a fecha 06.02.2012) las mujeres asesinadas por hombres de su entorno sentimental y familiar.

Con esta acción pretendemos crear debate y reflexión en torno a uno de los factores (el amor romántico) más enquistados que sostienen las situaciones de violencia de género.

Este modelo amoroso basado en el amor como "pasión sufriente" y demás mitos construidos por nuestra cultura occidental, emerge especialmente en la educación sentimental de las mujeres. Muchas asumen este modelo estructurando sus vidas alrededor de la conquista del amor, convirtiéndolo en objetivo fundamental de sus vidas.

Las posibilidades de tolerar la violencia aumenta en las mujeres que persiguen este ideal romántico ya que son estas formas de relación las que dan sentido a sus vidas.
La gravedad de sus consecuencias nos impulsa a generar un análisis crítico de este modelo, y a tratar de desmontarlo para fomentar relaciones afectivas alternativas que no generen sufrimiento y/o dependencia y que respeten nuestra individualidad.
Por todo esto, y porque lo personal es político, os invitamos a todas y todos a visibilizar, cuestionar y rechazar las hetero-normas, la dependencia, los roles y necesidades preestablecidas. Y a construir, experimentar y explorar relaciones afectivas sexuales en función de nuestros deseos, orientaciones y fantasías, en el respeto de nuestra autonomía y auto-cuidado.

Proponemos que se impriman las pegatinas que podéis encontrar en nuestro blog y pegarlas, discretamente, en los productos de "San Valentín", tipo: botellas de vino, cajas de bombones, etc., pero de manera que se pueda pagar el producto tranquilamente en la caja y que el mensaje llegue a casa.

Actúa, difunde, comparte, y sobre todo disfruta, con ironía, y rebeldía: este 14F dile

¡¡¡No al amor romántico!!!!!

abrazos feministas a todas y todos!

Feministes Indignades, 14 de febrero 2012

viernes, diciembre 17, 2010

Entrevista: “El amor sustenta desigualdades sociales”

Irene G. Rubio y Belén Macías Marín
DIAGONAL: En este momento estás trabajando en un libro sobre el amor. ¿Crees que el amor es clave en la dominación de las mujeres?

MARI LUZ ESTEBAN: El amor, el amor en general y el de pareja en particular, tal y como se construye y se vive en nuestra sociedad, es un pilar central de la subordinación social de las mujeres. El amor nos convierte en eso que llamamos mujeres y hombres, hace que tengamos estatus diferentes. Resulta determinante en un sistema de género en el que se diferencian espacios para unas y otros, donde se nos asignan posiciones desiguales de poder, donde a las mujeres se nos construye específicamente como seres emocionales.

D.: ¿Hay que dejar de identificar a la mujer con el ‘sujeto amoroso’: la amante, la cuidadora, la madre...?

M.L.E.: Ése es uno de los retos que tenemos por delante. El feminismo ha avanzado mucho en el cuestionamiento de la identificación entre ser mujer y ser madre. Pero sigue habiendo una identificación entre ser mujer y ser un sujeto específicamente amoroso, que yo no comparto. Es una identificación que se está aplicando en el tema de los cuidados, como si nosotras tuviéramos una aportación específica al mundo desde ahí, y creo que la hemos tenido obligadas y con muchos peajes. Eso no quiere decir que dejemos de reivindicar un mundo más humano y más justo, donde las relaciones de poder y los trabajos se distribuyan de otra manera, que sean relaciones donde pueda haber afectos. No sería cargarnos eso, sino romper la centralidad del amor, la ‘obligación’ de amar. Además, cuando hablamos de amor, ¿de qué estamos hablando? Muchas veces de injusticia/justicia, poder/no poder o de la vulnerabilidad y la interdependencia como algo básico en los humanos.

Vivimos en una sociedad de ‘pensamiento amoroso’, donde parece que el amor es lo más genuino del ser humano, la principal tabla de salvación, y parte del feminismo está también ahí. No estoy para nada de acuerdo. No sé si en una situación ideal el amor podría ser lo más genuino, pero, desde luego, en esta cultura en la que vivimos, no. Porque el amor está tapando desigualdades sociales, no sólo entre hombres y mujeres, también de clase, de etnia. No hay más que fijarse en los relatos de ficción del cine, la literatura... El amor nos construye como desiguales, sustenta desigualdades.

D.: ¿Que la sexualidad siga siendo el principal instrumento de subversión desde el cuerpo para las mujeres no es una trampa?

M.L.E: La subversión a través de la sexualidad ha sido y seguirá siendo un campo muy fértil, y ahí están todas las propuestas de las últimas décadas, desde el porno feminista hasta lo queer, con la transexualidad y el transgenerismo... La duda que me surge es si no estamos hipertrofiando en exceso la sexualidad y si no hay otras dimensiones de la corporalidad que no estamos trabajando tanto, como la edad o la clase social. ¿Por qué nos parece que la sexualidad es más subversiva que la vejez o que las desigualdades económicas? Muchas de las propuestas queer en nuestro contexto, no todo, igual estoy generalizando demasiado, tienen que ver con cuerpos jóvenes, delgados... cuerpos que se mantienen en unos márgenes concretos. Sin embargo, si pensamos en otras áreas, como el trabajo doméstico, los cuerpos que están en esa pelea podrían ser o están siendo subversivos, sin cumplir esas condiciones. A mí me parecen fundamentales, pero creo que nosotras mismas los tenemos bastante invisibilizados.

D.: Frente a todos los dispositivos que nos instan a controlar y exponer el cuerpo, ¿la reivindicación de lo feo puede ser una forma de resistencia?

M.L.E: Ahí la aportación del feminismo ha sido muy significativa y lo seguirá siendo. Lo que nos puede pasar es que también nos veamos afectadas por esos ideales de belleza. Que, por muy feministas que seamos, la fuerza de esa ideología hegemónica sobre la imagen es brutal. Otro problema es que a veces vemos a las mujeres como víctimas del sistema, pero la regulación, el control y la posibilidad de resistencia van de la mano. Si nos vemos sólo como víctimas, nos negamos la posibilidad de agencia, de acción social e individual.

D.: Y en el otro extremo, ¿cómo darle la vuelta a lo que se malentiende como ‘armas de mujer’?

M.L.E:Tenemos una visión muy estrecha de la seducción, con esa separación que hay en nuestra sociedad de la belleza y la inteligencia, parece que quien seduce con el cuerpo o con la imagen no puede hacer otras cosas. Es una idea que por una parte hemos criticado y, por otra, interiorizado. Además, la aplicamos de una manera muy ‘generizada’ a las mujeres y no a los hombres. Si viéramos la seducción y el erotismo de una forma mucho más amplia, y miráramos más allá de la heterosexualidad, podríamos darnos cuenta de que eso que hemos llamado “armas de mujer” es mucho más complejo y tiene que ver con una manera de presentarse, de seducir al otro, pero en un sentido muy amplio; y que también los hombres lo utilizan, aunque en su caso no es visto como seducción sino como inteligencia.

¿ACASO ELLAS NACEN SABIENDO CÓMO CUIDAR?

D.: ¿Hay que revisar el discurso feminista de los cuidados?

M.L.E.: Sí, y en ello estamos. En el tema de los cuidados las teorías feministas están en un continuum. En un extremo estarían las que han defendido el ideal del pensamiento maternal, del cuidado como una ética, como una aportación específica de las mujeres. En el otro, posturas mucho más materialistas que defienden que es mejor entrar en este tema desde la división sexual del trabajo y las diferencias de poder según las tareas que hacen mujeres y hombres. Y en medio puede haber posiciones mixtas. En el Estado español, hay sobre todo posiciones mixtas, como las de las economistas que han aportado mucho en este ámbito. Pero, en general, hay un tinte esencialista en muchos de los discursos sobre los cuidados, incluso en las posturas materialistas; una idea de que las mujeres tenemos algo especial que ofrecer, en vez de partir de que ‘tener que cuidar’, tal y como se plantea aquí y ahora, es una alienación para las mujeres.

Si no se puede elegir, no podemos hablar de ‘ética de los cuidados’. Muchas mujeres no pueden elegir, lo que tiene que ver con la clase social; hay que tener cuidado con hacer planteamientos clasistas, que sirven sobre todo para las ricas, en éste y otros temas. Hay grupos de mujeres, por ejemplo en Euskadi, que hemos trabajado mucho en esta dirección y hemos sido muy rotundas sobre el derecho a decir “no” frente a los cuidados, junto con el derecho a decir “sí”, pero sobre todo para hombres.

ENVEJECER EN EL SIGLO XXI

¿Es más difícil envejecer ahora que nunca?, nos preguntamos, en una sociedad que idolatra de forma creciente el cuerpo y la juventud. “No. Mi sensación no es que sea más difícil, es que estamos elaborando la vejez a nivel individual, cada una como puede, o con la gente cercana. Aunque hay algunas excepciones, hay muy poquita elaboración teórica y colectiva sobre estos temas, al menos en el Estado español”, responde Esteban. Finalmente, es la medicina la que se encarga de explicarte cómo envejeces, lo que, según esta antropóloga, “no siempre es positivo, dado que esta disciplina tiene una forma de mirar la realidad y lo ‘femenino’ muy concreta, por lo que sería muy interesante que hubiera discursos distintos, alternativos”, señala.

viernes, diciembre 18, 2009

Enamoramiento y Vulnerabilidad...

Por: Aldar Adame /Letraese.org
“Parece estar claro que la idea del amor romántico, que emerge del proceso llamado enamoramiento, es una invención. Antes de Romeo y Julieta la gente tenía relaciones sexuales por placer, así como ante la comezón te rascas o ante la sed bebes agua. La gente podía satisfacer su deseo. Era más una cuestión de ponerse de acuerdo con alguien. Las alcahuetas, como la célebre Celestina, tenían la divertida tarea de facilitar encuentros. Se requería de cierta discreción pero no existían aún las restricciones de los siglos posteriores. La moral restrictiva acompaña a la expansión del cristianismo. El panorama parece estar cambiando. Escuchando conversaciones o en entrevistas a jóvenes, en general coinciden en que ya no es tan necesario casarse o establecer un compromiso formal para tener relaciones sexuales, pero debe haber amor. En el discurso moderno el amor es requisito (o disculpa válida) para la actividad erótica. Algunos vemos en este requisito una nueva forma de moralismo, de moralina. La idea del amor romántico, simétrico, es bonita, pero tiene complicaciones.

"Lo primero que tenemos que señalar es que habitualmente hay una percepción distinta del término 'amor' en diferentes personas. La diversidad de significados para el mismo término lleva a que dos personas, hombres, mujeres o uno y una, pueden asumir que 'sienten eso' mutuamente, aunque para una suene a sacrificio y devoción, o bien a pertenencia y posesión o a puro placer erótico, o compromisos de larga temporalidad. Pocas veces son sentimientos similares: aunque se declare 'sentir lo mismo', en realidad las expectativas no son simétricas; lo que cada quien espera de la pareja o de su propia persona suele ser distinto, si bien a veces hay cierta correspondencia, inequitativa: una persona se siente dueña y la otra asume ser poseída; la hizo suya, dicen, y en estos casos la persona acepta prácticas que le ponen en riesgo cuando 'ama' a la otra (en contraste, en el ámbito del trabajo sexual las prácticas de sexo sin riesgo son más frecuentes que con la pareja considerada 'estable', pues a la clientela sí se le pide condón). El no protegerse al tener relaciones con la pareja 'principal' es un tema por sí mismo y los elementos para desarrollarlo son diferentes. Falta investigar con seriedad qué es lo que lleva a ello, suponemos que el temor a insinuar infidelidades es un elemento importante, pero no parece suficiente. En esta conversación, creo, no íbamos a hablar del amor, sino de otro concepto muy diferente: el enamoramiento.


Conciencias alteradas
" El amor y el enamoramiento son dos asuntos diferentes. El enamoramiento es un proceso que puede dar como resultado amor entre las personas que participan, o no. El amor es una condición de relativa estabilidad, mientras que el enamoramiento es un estado transitorio. La problemática respecto al VIH/sida y otras infecciones de transmisión sexual (ITS) debida al enamoramiento tiene un perfil propio, más claro. Una persona enamorada no piensa como lo haría fuera de esta condición. El enamoramiento puede describirse como un estado alterado de conciencia: es como un estupefaciente.

" Los estupefacientes, para la gente común, son sustancias que cambian el estado de ánimo, particularmente las prohibidas, sea mota, cocaína, heroína o algo así (el alcohol y muchas drogas de farmacia, al ser legales, no entran en la lista, pero sus efectos no son muy diferentes). Un estupefaciente puede ser definido como 'algo que dificulta pensar', digamos que vuelve a la persona estúpida: reduce la percepción individual de riesgo y conduce a tomar decisiones inadecuadas, por ello se recomienda no conducir vehículos, ni manejar maquinaria ni tomar decisiones importantes bajo el efecto de estupefacientes. Podemos equivocarnos o producir accidentes con lamentables consecuencias. Se reconoce que el terror, el miedo extremo, la depresión, pueden llevar a la persona a decidir cosas que no son razonables, el enamoramiento también. Todas estas condiciones son estupefacientes.

Aceptación incondicional
" Hay muy pocas investigaciones formales sobre el enamoramiento. En el ámbito de la sexología se reconoce como un trabajo básico el de Dorothy Tennov, Love and limerence, publicado en 1981. La investigadora enumera varias fases y sus características. Básicamente afirma que el enamoramiento se acompaña de una percepción irreal de la persona y de la situación. Empezamos por pensar que la persona está centrando su atención en nosotros, toda acción realizada por la otra persona se percibe como un acto instrumental destinado a captar nuestra atención, en las fases iniciales; y en fases tardías puede pasar exactamente al revés: que los temores de perder a la otra persona también nos hagan percibir la realidad de un modo equivocado.

" En este proceso suele haber una aceptación incondicional de la otra persona: cualquier característica que en otra condición sería molesta o intolerable se vuelve virtud, cualquier propuesta, aunque sea completamente irracional, resulta convincente. Ahí es donde reside el problema de los contagios. Bajo la influencia del enamoramiento vamos a acceder a comportamientos que en otras condiciones no realizaríamos.

" He insistido en que el enamoramiento debe incluirse en la lista de estupefacientes, pues una persona enamorada acepta participar en prácticas sexuales de alto riesgo con su 'enamorante', mientras que con una persona de confianza se puede negociar más fácilmente el uso del condón, sobre todo en la primera vez...

" No quiero decir que la gente no deba enamorarse, como tampoco quiero decir que no se deba intoxicar, pero creer que puede tomar decisiones trascendentes bajo el efecto de la mota o del alcohol es una franca estupidez. Lo mismo ocurre con el enamoramiento; una cosa es acceder al enorme placer que puede dar el enamorarse de alguien, y otra cosa es, en ese estado, tomar decisiones para toda la vida. Casarnos, vivir juntos, tener relaciones sin condón, son decisiones de un riesgo enorme, por lo que habría que tomarlas en frío”. (Rocío Sánchez. Tomado de Letra S, número 79, febrero 2003)

Violencia en las parejas
Están muy enamorados, cualquiera puede verlo. En la escuela y cuando salen con sus amigos, siempre buscan estar juntos. Presumen su amor. Pero si él o ella coquetea con otras personas, entonces se enojan, se insultan y pueden incluso abofetearse. La reconciliación es lo mejor. Pellizcos en los cachetes, leves nalgadas o palmaditas en la nuca o espalda. Y las palabras de siempre: "no pasa nada. A ti es a quien quiero", y asunto arreglado. Tan recurrente es la escena que ambos se acostumbran. Con algunas variantes, así nace la violencia en el noviazgo. Si se permite, del reclamo se pasa al insulto; del insulto a los golpes; de los golpes al sometimiento y de éste a la violencia sexual.

Las conductas violentas en las relaciones de pareja no formales no son percibidas como tales ni por las víctimas ni por los agresores, pues generalmente se confunden maltrato y ofensas con amor e interés por la pareja. A partir de los 15 años y hasta antes del matrimonio, los adolescentes y jóvenes comienzan a aprender y ensayar nuevas formas de comportamiento acordes con su creciente libertad e independencia de la familia de origen, para adoptarlas en su vida futura. Georgina Zárate, sicoanalista y académica de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, afirma que es imposible pensar una relación amorosa sin una dosis de sentimiento hostil, porque así nos enseñaron desde la infancia: "Un buen día --explica-- nos damos cuenta que mamá, papá, o ambos, no nada más nos tratan amorosamente, sino que también nos regañan, nos pegan, nos gritan, se enojan, nos amenazan con la pérdida de su amor. Y eso se reproduce, de algún modo, en relaciones posteriores que son, todas, ambivalentes, con sus dosis de amor y de odio."

De acuerdo con el Instituto de las Mujeres del Distrito Federal, los tipos de violencia en el noviazgo son física, verbal, psicoemocional, económica y sexual, que no son excluyentes entre sí. Las consecuencias en la persona agredida son depresión, baja autoestima, aislamiento, fracaso escolar y bajo rendimiento laboral. Pero es tan cotidiana esta violencia que no es fácil detectar su trascendencia social, y es esta invisibilidad uno de los factores que desencadenan la violencia intrafamiliar. Georgina Zárate afirma que en la adolescencia está presente un mecanismo sicológico que favorece relacionarse de manera agresiva: "Es más fácil para los chavos acercarse al otro con actitudes violentas. Si observas en una secundaria, chavas y chavos se pegan entre sí constantemente, como si fuera un juego, porque para ellos es más fácil tocarse golpeándose que tocarse amorosamente; lo que quieren es acariciarse porque andan cachondos, pero como no se atreven a reconocer sus deseos, porque eso les causa bronca, entonces la forma de hacerlo es por medio del golpe."

El maltrato a la pareja puede ocurrir en cualquier momento, desde la primera salida juntos o hasta transcurridos varios años de relación, pero su diferencia ante otros tipos de violencia es el proceso de socialización y adquisición de roles de género en los adolescentes, mismos que determinan el dominio como comportamiento masculino y la sumisión como femenino, sumados a la idealización del "amor romántico" que todo lo puede superar y todo lo perdona, así como por el carácter informal y efímero de la relación. Y aunque tales patrones de conducta sean parecidos a los identificados en parejas formales, no es frecuente que el noviazgo presente niveles de maltrato físico similares a los del matrimonio o relaciones equivalentes; es decir, entre novios los golpes no son la manifestación ordinaria de la violencia, pero en el ámbito del "juego" son comunes, y eso lleva a que su gravedad parezca mínima.

Esta "normalización" de la violencia en los patrones de convivencia es el origen del maltrato. "El papá le pega a los hijos y les dice: 'si te pego es porque te quiero'. Y eso se introyecta, se asume y se reproduce", asegura Georgina. Zárate Por su parte, Daniel Ramírez, asistente del Proyecto de Jóvenes de APIS Fundación para la Equidad, A.C., señala que el problema tiene que ver con la educación, pues "a los hombres se nos ha dado un poder mayúsculo por encima de las mujeres, y seguramente por eso todas las relaciones están impregnadas de algún tipo de violencia." Agrega que hay actitudes que muchas veces no se identifican como violencia, pero que crean un malestar y no queda claro por qué. Por ello, dice, la violencia se ha redimensionado para abarcar aquellas actitudes que no tienen que ver con jaloneos y golpes, pero que de todos modos causan algún tipo de daño; por ejemplo, los actos dirigidos a vigilar, perseguir, humillar y manipular al otro u otra.

Violencia en escalada
En 1998 la Organización Mundial de la Salud (OMS) dio a conocer que 30 por ciento de las estudiantes universitarias han reportado algún tipo de violencia en sus relaciones de pareja, y que las agresiones verbales se convierten en agresiones físicas con el tiempo y son un elemento que predispone a la violencia familiar. En México no hay datos oficiales sobre la violencia en esta etapa de la vida, pero sí en los hogares: uno de cada tres, en el Distrito Federal, registra algún tipo de violencia, según la Encuesta sobre Violencia Intrafamiliar del INEGI.

Ana Laura Rosas, responsable del Proyecto de Juventud del Colectivo de Hombres por Relaciones Igualitarias, A.C. (Coriac) y terapeuta con ocho años de experiencia en trabajo con mujeres violadas, sostiene que en el noviazgo "pocas veces hay golpes, lo que hay son jaloneos, empujones y violencia emocional, verbal y económica. No hay golpes como ocurre en estas relaciones cinco años después, pues la violencia va en escalada". Es decir, de niveles bajos de agresión, como serían los insultos, se pasa a los golpes o a la violencia sexual. La violencia verbal, añade, es algo normal entre jóvenes, y aunque para ellos no resulte ofensivo, facilita el avance a niveles más altos de agresión, a una diferenciación cada vez más tenue entre el respeto y la ofensa. "Estamos acercándonos al maltrato y no podemos percibirlo, pues si ya es natural y cariñoso usar palabras que antes eran una grosería, entonces ¿qué es lo que ahora nos va a ofender, si todo el tiempo nos insultamos y nos empujamos?, cuando lo hagamos enojados ¿cómo lo interpreto? Por eso ellos y ellas no saben diferenciar ni detectar cuándo ejercen o sufren violencia."

Al respecto, Georgina Zárate comenta: "lo ofensivo en las palabras es la carga afectiva con que se dicen: si te digo pendejo con mucho cariño, igual y no te ofende, pero si te lo digo con todo mi odio, entonces ya es algo que te lastima. El insulto depende más del contexto que de la expresión en sí." La violencia verbal, enfatiza la especialista, es común en las jóvenes menores de 30 años que acuden a terapia: "ellas vienen a trabajar el ser víctimas de violencia emocional, cuando no pueden desprenderse del otro porque hay connotaciones amorosas, pero hay también connotaciones violentas que de algún modo son disfrazadas de amor. Y esto es promovido por el machismo que muchas madres transmiten a sus hijas: '¡Ay, hija, aguántate! Igual y al rato se le pasa, estaba enojado, estaba borracho... bueno, pero... ¡es qué no lo provoques!' ¡Como si fuera la responsabilidad o la culpa de la chava! La realidad es que existe una repetición de patrones, pues las situaciones de violencia en el noviazgo son una reproducción de la violencia en el hogar, aumentada por la falta de experiencia y de modelos de comportamiento no violentos." Para completar su aseveración, la sicoanalista relata que "en consulta he tenido infinidad de casos en que la chava dice que su esposo la golpea; y cuando una pregunta, ¿y por qué sigues con él? La respuesta es 'no sé' o 'pues es que lo quiero'. Bueno, claro que lo quiere porque seguramente tendrá sus partes lindas, pero parece que hay un componente que tiene que ver con porque me pega es que lo quiero."

Otro ámbito donde la agresividad produce estragos es el de las relaciones sexuales, con actos que van desde el coito no deseado hasta la violación. Para Georgina Zárate, "el coito tiene que ver con una penetración, con algo que irrumpe; la primera vez puede haber sangre, se desgarra el himen... estas son características que pueden ser identificadas como algo agresivo. Quizá la parte que hace que algo placentero y satisfactorio se convierta en, o tenga un componente agresivo, es cuando el otro, de algún modo, impone. Cuando uno de los dos es sometido, estamos hablando de niveles de agresión y en determinado momento, de violencia."

"Tú te lo buscaste"
El tipo más frecuente de agresión sexual entre novios es la llamada violación por confianza, que sucede cuando las jóvenes o adolescentes son presionadas a tener actividad sexual, aunque en la mayoría de casos con un cierto consentimiento por parte de ellas. Ana Laura Rosas ejemplifica con el caso de una de sus pacientes, quien le confió: "¿Cómo le iba a decir a mi mamá que me habían violado, si hasta yo pagué el hotel? Fui yo quien le propuse tener relaciones sexuales, pero de repente él me empezó a hacer cosas horribles, quise detenerlo pero no pude. Por eso no podía decirle a mi mamá, no me iba a creer... ¿Cómo le voy a decir que me acosté con él y que además no es la primera vez? ¿Cómo le digo que en esta ocasión se portó mala onda? Se va a dar cuenta (mi mamá) que ya no soy virgen..." Según sus cifras, "50 por ciento de las violaciones son por confianza; y estamos hablando del novio en chicas adolescentes, o de las parejas, ya sea esposo, amante o concubino, en mujeres jóvenes y adultas. En este contexto, se vuelve notorio que la aceptación de la violencia sexual --disfrazada de así son las cosas o tú te lo buscaste-- está determinada por experiencias anteriores, incluso, si no hay antecedentes de abuso sexual. Lo que sí hay es una constante repetición de la violencia, como si las chicas buscaran, de modo no consciente, compañeros emocionales o sexuales que las traten del mismo modo."

Como respuesta al problema de la violencia entre parejas, el Instituto de las Mujeres (Inmujeres) y el Instituto de la Juventud del Distrito Federal, con la colaboración de numerosas dependencias de gobierno y organizaciones civiles, diseñaron la Campaña de Prevención de Noviazgos Violentos entre Adolescentes y Jóvenes Amor-es sin violencia, cuyo objetivo, "es empezar a hablar, empezar a decir que hay violencia en el noviazgo y que podemos prevenir la violencia familiar", según informó a Letra S Lorena Estrada, funcionaria del Inmujeres a cargo de la campaña, que será lanzada el próximo 14 de febrero. Amor-es sin violencia busca sensibilizar a los jóvenes ante el problema de la violencia y promover un cambio de actitud, un giro hacia las relaciones de noviazgo equitativas, tolerantes y de respeto; mostrarles que existen formas no violentas de relacionarse y acercarlos a las instituciones que pueden prestarles apoyo, atención e información sobre el manejo de su propia agresividad y ante sus parejas. El grupo de edad a que está dirigida la campaña abarca de los 15 a los 29 años, rango establecido por la Unesco para designar a la población joven.

"Nuestra meta --concluye Lorena Estrada-- es que los jóvenes reconozcan que están viviendo o generando violencia, y que para combatirla es necesaria una reeducación, reconstruir todo este imaginario social y cultural que nos convirtió en hombres y en mujeres y de ahí empezar a trabajar." Sobre el particular, Georgina Zárate considera que "es bien importante y bien válida, pues si a los chavos y chavas les transmitieron que parte del amor tiene que ver con actitudes violentas, lo reproducirán. La campaña es como decirles: si en tu casa tus padres te pegaron porque te querían, fue un error, fue una falla y no tienes por qué seguir reproduciendo ese esquema. No vivas el noviazgo de esa manera, modifícalo."

lunes, mayo 18, 2009

Italia justifica la violencia contra las mujeres

Los machistas asesinos pueden respirar un poco más tranquilos en Italia...

A partir de ahora, se podrán librar de las penas más duras si alegan que mataron a su pareja por celos. Lo establece la Corte Suprema al limitar hasta un máximo de 14 años la condena a un hombre que mató a cuchilladas a su pareja. El Tribunal justifica su fallo en que, "según la conciencia colectiva" de los italianos, los celos no son del todo "ilícitos". Los principales partidos han protestado, pero ninguno propone por ahora ninguna ley que rectifique la jurisprudencia misógina de la máxima instancia del poder judicial.

La concepción de la mujer como un ser creado para el placer del hombre, que en sus casos más graves conduce al maltrato y hasta a la muerte, sigue muy arraigada en Italia y su líder político, Silvio Berlusconi, no tiene ninguna intención de combatirla, todo lo contrario, su práctica y permanente uso de la mujer como objeto y adorno, hacen honor a la más retrógrada y conservadora de las violencias, la violencia machista.


Los medios de comunicación, aunque con honrosas excepciones, tampoco colaboran contra la violencia de género. Los programas de televisión no sólo están copados de veline, mujeres contratadas con el único fin de mostrar su belleza, sino que también obvian las noticias sobre maltrato.

Como cuenta Susanna Bianconi, presidenta de la Casa de la Mujer contra la Violencia de Bologna, cuando un hombre mata a su compañera, los informativos suelen hablar de "acto de locura, de celos, algunas veces hasta de demasiado amor". Incluso existe un programa llamado Amor criminal. "Cuando se habla de violencia contra la mujer se focaliza mucho sobre las violaciones por desconocidos. Y la derecha se ha movilizado, sobre todo, en casos en que el agresor era extranjero", añade Bianconi.

El Supremo falla que matar por celos no es del todo "ilícito"

El Gobierno de Berlusconi se ha movido precisamente a raíz de una cadena de violaciones cometidas en un parque de Roma y ha aprobado un decreto que prevé prisión de por vida para el asesino que antes haya violado a la víctima. También incluye por primera vez como delito el acoso sexual.

Las asociaciones de mujeres han aplaudido la medida, pero echan en falta una norma que, como la española, contemple la violencia de género de forma integral. Pero no la reclama ni siquiera la oposición pues, como explica Vittoria Franco, del Partido Democrático, prefieren dar una oportunidad a la nueva ley.

Falta de presupuesto

Lo que sí denuncia Franco es que "el Gobierno ha paralizado los recursos contra la violencia". El Ejecutivo anterior de Romano Prodi (centroizquierda) había aprobado un plan dotado con 20 millones de euros al año para protección y prevención. El actual Gobierno lo ha suspendido, alegando falta de dinero, y se limita a acciones aisladas, como publicitar un teléfono gratuito para las maltratadas.

Los informativos hablan de "actos de locura, a veces de demasiado amor"
Un portavoz del Ministerio de Igualdad de Oportunidades asegura que el plan se reactivará en septiembre y se dotará de 29 millones. Sin embargo, las asociaciones contra el maltrato piden que se concrete la partida y que por fin se resuelva el atraso de Italia en número de centros de protección para maltratadas.

La sociedad civil exige ir más allá y combatir el machismo de raíz. Y la única forma es promover otra imagen de la mujer, algo difícil en un país donde el propio primer ministro aparecía la semana pasada en un vídeo en el que se acerca a una asesora gubernamental tras el terremoto en Abruzo y le pregunta si puede "palparla un poco" para hacerse una foto de grupo. Los mismos días, le soltó a una médico que le encantaría ser reanimado por ella.

Sólo su mujer, Veronica Lario, ha podido frenarle. Logró que rectificara sus planes de incluir en sus listas electorales a un buen puñado de mujeres elegidas por su exuberancia física y no por su valía política. Pero cuando fue más allá y pidió el divorcio, acusando a su marido de ser un mujeriego capaz incluso de frecuentar a menores de edad, la mitad de la sociedad italiana no la comprendió, como reflejan las encuestas. En televisión incluso aparecieron mujeres pidiendo al primer ministro que zurrara a su esposa.