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jueves, marzo 18, 2010

Diversidad: Las Barbies cubanas...

Raquel Sierra
SEMlac.- La exposición fotográfica Las cubanas son "las Barbies" del Edén, un proyecto conjunto de la documentalista cubana Lizette Vila y la fotógrafa estadounidense Jacqueline Hayden, presentada la pasada semana en La Habana, es una muestra-homenaje a la diversidad.

Se trata de 11 fotos, impresas en lienzo, de cubanas de hoy, todas diferentes, desde el color de la piel, la profesión, el gusto por el vestir y hasta las edades. Las imágenes fueron captadas por el lente de Hayden, fotógrafa y profesora de Artes Visuales.

A juicio de Lizette Vila, también promotora cultural y directora del proyecto Palomas, Hayden "más que fotógrafa, es una creadora visual con una sustentación de un pensamiento social muy importante".

"Desde nuestro primer encuentro, Lizette Vila vio en mí y en mi obra una persona a favor de la diversidad, la educación y la paz", indica Hayden, por su parte.

Lizette cuenta que comenzó a trabajar con la artista estadounidense en 2001 y como las dos tenían un "proyecto antibarbie", se unieron. "Pero después recordamos algo que decía Teresa de Calcuta: `si me invitan a una manifestación en contra de la guerra, no voy; pero si me invitan a una por la paz, digo que sí'", rememora.

"Las Barbie (muñeca de origen estadounidense y el juguete más vendido internacionalmente) cumplieron, el 9 de marzo, 51 años de vida, así que son lo suficientemente maduras para entendernos y nosotras a ellas. Estas Barbies surgen con el proyecto social cubano, a partir de 1959, y creo que cada una de estas mujeres es una virtuosa de su proyecto de vida, por eso no hacen falta sus apellidos", explica Vila.



Eva es cocinera; Zenaida, música y directora de orquesta. Olga, con su bandeja con frutos de la tierra, se presenta como productora agrícola de la capital de la isla. Duchi, muy joven, pincel en mano, es pintora e ilustradora.

El nombre y el rostro de Olga Navarro, poeta y compositora, son una huella de la cultura cubana. Su porte altivo se mezcla con el de Eneida, la auxiliar de limpieza, la escritora Isis o la bailarina Maylín.

Joven, de piel tersa y cara fina es Yunidis, bicampeona de los Juegos Paralímpicos de Beijing 2008, Yanela se pierde en el misterio de la alquimia, mientras de las manos de Yilanis salen, uno tras otros, los conocidos habanos.

En declaraciones a SEMlac, Vila señaló: "Jaqueline y yo estamos muy satisfechas porque creemos que es un proyecto que va más allá de la equidad, es un proyecto de vida mostrar a esta diversidad de mujeres y esta pluralidad".

Eneida tiene 73 años y todavía está activa laboralmente, en el hotelito del Instituto de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC). Escoba y recogedor en mano, deja pulcro su centro y después repite esta operación en la sede del Proyecto Palomas, que dirige Lizette Vila.

Es incansable y tal vez por eso fue escogida para integrar estas cubanas selectas. "Me despierto a las tres de la mañana y dejo todo listo en el comedor del ICAIC, que queda muy cerca de casa, y después voy a mi trabajo. Si no me canso mucho, me desvelo por las noches", comentó a SEMlac.

En su foto, Eva, la cocinera, lleva en las manos una cazuela. "Fue lo que se me ocurrió: si trabajo en la cocina, lo más lógico es que tenga una en la mano", confiesa esta mujer de 49 años, piel negra y brillante.

El catálogo de la muestra, que permanecerá abierta hasta el próximo 11 de abril, señala que "se presentan asertividad y orgullo por la intensidad de sus vidas, en un contrapunteo inmanente, con modelos de belleza lejanos a la magnificencia de estas estrellas de lo público y lo privado, tan disímiles como únicas por la fuerza de sus ideas, sentimientos, emociones".

Vila destacó la complicidad de personas e instituciones para hacer posible la muestra. Entre ellos, la Agencia de Cooperación Suiza para el Desarrollo, el Museo Nacional de Bellas Artes, la Cátedra de Audiovisual y Género de la Escuela Internacional de Cine, Televisión y Vídeo, el Grupo de Reflexión y Solidaridad Oscar Arnulfo Romero y la Asociación Cubana de Producción Animal (ACPA).

Pero muchas personas más se integraron en esta travesía: el grupo Alas por la Vida, de apoyo a las mujeres operadas de cáncer de mama; el Centro Nacional de Prevención de las ITS-VIH/sida; el proyecto de Belleza Afrodita, de prevención de VIH/sida, y Alcohólicos y Alcohólicas Anónimos (Triple A), entre otros.

miércoles, marzo 03, 2010

Deconstruir y superar a Barbie: Un paso hacia la equidad de género...

Por: María del Mar Vázquez Rodríguez / Colaboración editorial: Iris Rodríguez A. Para: Género con Clase
Sabemos que hoy en día hay una amplia gama de juguetes, pensados para las niñas, que reproducen y perpetúan los esquemas patriarcales tradicionales. Con el paso de las generaciones, las versiones varían, pero la intención sigue siendo la misma: moldear a la niña para su futuro "rol de mujer". Lo preocupante es que, si bien es cierto que actualmente las discusiones sobre estereotipos de género y las luchas por la equidad han impulsado cambios significativos en nuestras realidades sociales, dichos cambios no parecen reflejarse de manera contundente en los instrumentos de juego y modelos de socialización que el comercio continúa etiquetando como "juguetes para niñas".

Lo que se pretende como cambio, no son más que versiones más sexualizadas del tradicional prototipo de Barbie, pero en esencia, resulta evidente que acarrea los mismos conceptos de lo que se considera tradicionalmente "femenino". En este escrito me refiero específicamente a la muñeca Barbie, por varias razones.

En primer lugar, porque la mía fue una de varias generaciones de niñas, que crecieron con ella, como referencia de la "mujer ideal". En segundo lugar, por el hecho de que, luego de medio siglo de su lanzamiento al mercado, aún se sigue emulando su "ejemplo". Así, resulta evidente que no hemos superado su influencia. Gran parte de la clientela para la industria de cirugías estéticas, ha nacido de esa población infantil de generaciones enteras a las que convencieron de que Barbie es el resultado de lo que se espera de una mujer. Esto lo fomentan quienes se lucran del patriarcado capitalista y conocen cómo explotarlo.

Analicemos a Barbie: Siempre joven, nunca llega a los 30, a pesar de que cronológicamente, ella tendría hoy sobre 50 años de edad. Por lo tanto, es una figura que cumple a cabalidad con el mito de la mujer que no crece. Si fuéramos a hacer una reconstrucción realista de cómo luciría en la actualidad, respetando las leyes del paso del tiempo, ciertamente ésta no se vería igual. Barbie representa no sólo a la mujer que nunca madura, y que no sufre los embates de la vida de un ser real, sino que además, ella escenifica las posibilidades disponibles sólo para las mujeres cuyo poder adquisitivo es alto y que no tienen que esforzarse para obtener lo que desean.


A pesar de que en alguna ocasión Barbie ha sido representada como médica, veterinaria o practicante de alguna otra profesión activa, sabemos que no se la proyecta como a una mujer que necesite ejercerlas para ganarse la vida. Más bien se da a entender que es algo que ella experimenta por placer y por ocupar su exceso de tiempo libre. Los papeles laborales de Barbie se presentan como una distracción en lugar de una aportación social. Por cada muñeca disfrazada de profesional , existen otra abrumadora variedad de refuerzos que hacen pensar a la niña que la belleza física es una elección prioritaria ante cualquier otra ocupación en la vida (sin mencionar lo oneroso de los tacones, el cabello de salón y la ropa de diseñador que requiere el estilo "profesional" con que se la presenta).
Barbie es un personaje que siempre aparece como un ser que gira en torno a lo glamoroso y la belleza externa, como valores imperantes. Sabemos que todos y cada uno de sus lujos requieren de la constante disposición de unos fondos económicos prácticamente infinitos. ¿Qué probabilidades reales existen de que la mayoría de las niñas que juegan con Barbie lleguen alguna vez, en toda su vida adulta, a igualar el estilo de vida que sugiere esta muñeca? Sabemos que una muy pequeña minoría gozará de este privilegio, como suele ocurrir en las sociedades capitalistas, donde el poder económico y adquisitivo reside en el monopolio de un@s poc@s.
Sin embargo, Barbie es un producto cuyo mercado es masivo e internacional, lo que equivale a que niñas de todas las estratas sociales la están internalizando como a un ser ideal. Con ello, el capitalismo patriarcal promueve en nuestras niñas la total enajenación de las realidades sociales y económicas de su entorno.

Analicemos otro aspecto importante de Barbie, como uno de los modelos infantiles más influyentes del siglo 20. ¿Qué características físicas tiene Barbie? Para empezar, es blanca y tiene todos los rasgos considerados tradicionalmente como bellos en la cultura anglosajona. Su cabello es liso, rubio y sus ojos azules. Esto, en sí mismo es un dato, en apariencia inofensivo, pues después de todo, existen mujeres con estas características. Pero, ¿es casual esta proyección? Se diría que, si Barbie "nació" en Estados Unidos, sería de esperarse que estos rasgos fueran predominantes, pero esto es sólo la visión que la publicidad ha hecho imperar en el proceso de globalización. En realidad, sabemos que Estados Unidos es un país de inmigrantes y esto se traduce en la existencia de un gran abanico de culturas y etnias que interactúan y se enriquecen entre sí. Ese intercambio, hace de ese país uno de gran pluralidad, lo cual quiere decir que un porcentaje enorme de las niñas que reciban esta muñeca, no podrán indentificar en Barbie una representación de su fenotipo racial y étnico.

¿Qué consecuencias tiene esto en el autoconcepto de las jóvenes? El inconsciente de la niña, desde temprana edad, comienza a compararse con Barbie y al no encontrarse en ella, aprende a disociarse de sí misma y a tratar de adoptar modelos que a menudo resultan inalcanzables. En un intento por acaparar a las llamadas "minorías" en el mercado, la compañía creadora de este personaje, en algún momento decidió lanzar muñecas "amigas" de Barbie que representaran diversas razas y etnias. Sin embargo, al respecto hay varias observaciones que considero importante destacar. Primero; las compañeras de Barbie aparecían como personajes secundarios y en en su publicidad, el ideal más exaltado era el fenotipo de la Barbie original. Además, al poner atención a las características y facciones de las muñecas que representaban a mujeres afroamericanas, latinas o asiáticas, éstas no proyectaban la apariencia real, común a la mayoría de las mujeres de esos grupos étnicos. Los rasgos de estas muñecas eran un calco del rostro de la Barbie blanca, sólo variando el color de la piel y, en algunos casos, los ojos y el cabello. Esto nos dice mucho del solapado, pero constante racismo del discurso, detrás del producto. Además, la publicidad siempre se encargó de que las niñas que jugaban con Barbie y sus amigas, se convencieran de que la figura ganadora, central y exitosa es Barbie.

La imposición de Barbie como máximo modelo estético, promueve el desarrollo de una gran población de futuras mujeres presionadas a perseguir una definición ilusoria de perfección.

Tampoco es casualidad que el fenotipo ideal, sea el de las minorías adineradas en el poder. Ya identificamos en Barbie un modelo dirigido a cumplir múltiples funciones que distorsionan la realidad femenina, en un solo producto. Entre ellas, están la idealización de la belleza y la juventud como sinónimos de "virtud femenina", la imposición del consumismo capitalista y el estilo de vida de derroche como fuentes de "eterna felicidad y satistafacción", el culto a la raza blanca como sinónimo de notoriedad , implicando que otras razas y etnias pertenecen a planos secundarios.

Como producto, Barbie proyecta la opinión de los comerciantes y publicistas acerca de lo que debería ser el "sueño americano" para las mujeres. La imposición de ese sueño significa adoptar las obsesiones, las distorsiones y las enfermedades artificiales de una sociedad que pretende sentar las pautas de conducta a países cuyas realidades sociales, económicas y étnicas son completamente ajenas al estilo de vida norteamericano. Lo cierto es que la realidad de las mujeres en su mayoría no guarda ninguna semejanza con el fantástico mundo de Barbie.

La asimilación de su mensaje, sirve para satisfacer la codicia deshumanizante de los mercaderes de la industria cosmética. Con la exhaustiva búsqueda de las masas, que desean emularla, la muñeca sirve de aliada internacional a las industrias de tintes para el cabello, lentes de contacto y ropa de alto costo. También les facilita el negocio a los fabricantes de tacones de aguja, productos alisadores para el cabello, fajas y otros artefactos cuya función es ejercer control sobre las mujeres y presionarlas para modificar sus cuerpos, guiadas por la fantasía que éstos prometen.


Barbie es la carnada para que sus seguidoras caigan en la trampa de la industria de cirugías estéticas, liposucciones, aumentos de busto, los llamados "liftings" y otros procesos quirúrgicos tan dolorosos e invasivos, como arriesgados y costosos.
Mientras Barbie sonríe al vacío con su mirada lánguida, hay cientos de niñas y mujeres que literalmente mueren en el intento de imitarla. Algunas perecen en el quirófano, o por complicaciones posteriores, por inyecciones de hormonas, consumir pastillas para bajar de peso o simplemente pierden la batalla ante enfermedades como la anorexia o el trastorno dismórfico, típicas afecciones de una sociedad donde el culto desmesurado a la belleza incita a muchas mujeres a escoger entre su vida y el ideal de perfección.

Podemos figurarnos quiénes ganan y quiénes perdemos en este macabro juego comercial. El imperio de Barbie no ha dado señales de debilitarse en el transcurso de varias generaciones. Hay muchos intereses económicos lucrándose de las cuantiosas ganancias que devengan de los productos fabricados con el exclusivo propósito de vender la ilusión de obtener la belleza irreal de una muñeca plástica. Las estrategias publicitarias de sus fabricantes, continúan a través de los años, forjándose como cárceles,cuyos barrotes son soldaduras en el imaginario femenino. Esto se establece desde muy temprana edad, cuando las niñas apenas empiezan a desarrollar su identidad social.

Debemos procurar que , tanto las mujeres como las niñas conserven la perspectiva de que Barbie puede cumplir con las expectativas de perfección, simplemente porque ella está hecha de plástico y no es una persona. Este detalle, a simple vista parece demasiado obvio, sin embargo, por no tomarlo en cuenta, muchas mujeres pierden la noción sobre la diferencia entre lo real y lo engañoso.
La muñeca Barbie es una estrategia audaz para desvincular a las mujeres de su naturaleza humana y equipararlas a maniquís de vitrina meramente decorativos.

Su imposición como ideal de belleza, equivale a condenar a la invisibilidad y castigar con el látigo de la indiferencia social, a todas aquellas niñas o mujeres que no cumplan con los parámetros de opulencia y los criterios de belleza que ella ostenta. Es relegar a toda mujer que presente signos de humanidad y que no se limite a parecer una muñeca artificial. No se debe perder de perspectiva que Barbie no se crea ella misma, a ella la crean, a ella la inventan. Significa que otros dictan su indumentaria, su peinado o su manera de "ser". Emular dichas características significa transformarse en un ser incapaz de sostener ideas propias, gustos originales y sobre todo, forjarse su propio destino. ¿Es eso lo que deseamos para nuestras hijas? Conscientemente, suponemos que no. Sin embargo, puesto que nuestra sociedad no nos crea conciencia de ello, tendemos a obsequiar a las niñas con objetos que contribuyen a la formación de estereotipos de género. Así, se condiciona el imaginario infantil y se reproducen conductas que favorecen el status quo y que sostienen el capitalismo patriarcal.

Debemos encaminar a nuestras niñas a cambiar la sonrisa de conformidad de Barbie, por una conciencia que les refuerce que la inconformidad no es sólo saludable, sino necesaria para hacerle frente a las inequidades sociales en un sistema que intenta sabotear el desarrollo intelectual y la conciencia de las mujeres.

Dicho esto, mi exhortación sería que antes de regalar a una niña, un símbolo de la opresión femenina y promotor del mito de la belleza, pensemos en las serias implicaciones de este juguete. Y a quien la fabrica, le propondría añadir una advertencia en un lugar visible de la caja de la famosa Barbie, donde se lea: "PRECAUCIÓN: El uso constante de este producto y su absorción social y sicológica en menores de edad, podría causar severos daños a la autoestima a corto y a largo plazo, con graves efectos secundarios como por ejemplo: distorsión de la realidad, consumismo pernicioso, desarrollo de cánones irreales de belleza y en casos extremos, la muerte. Por favor, Manéjese con educación".



miércoles, junio 17, 2009

Efecto Barbie en las Mujeres..

Graves son los resultados provocados por los trastornos de la alimentación que se han desarrollado e incrementado en los últimos años, sobre todo entre las jovencitas entre los 15 y 25 años, entre ellos destacan: la bulimia, la anorexia o la permarexia.Todos ellos están enfocados a la idea obsesiva-compulsiva de conservar un cuerpo esbelto sin importar el medio y lo que es peor, se pierde la noción del peso que permite conservar la salud, desarrollando un problema mental en el que la persona a pesar de estar delgada o muy flaca, se sigue viendo y sintiendo “gorda”, de tal forma que la salud integral y hasta la vida se pone en peligro.

Algunas críticas sugieren que el cuerpo de la Barbie carece de la masa grasa necesaria para menstruar y concebir. También que las proporciones irreales de las Barbies: largo cuello, grandes pechos, alta estatura y estrecha cintura, no las pueden asemejar ni las modelos, ni se conseguirían con cirugía estética (Brownell y Napolitano Int J Eat Disord. 1995).


Lo más grave es que esta inquietud y el deseo por ser delgadas, se ha extendido a edades tempranas, en donde muchas niñas (a partir de los 6 años), que deberían preocuparse más por jugar, se preocupan por su figura, siendo este un fuerte factor que conlleva más tarde al desarrollo de bulimia y/o anorexia. En investigaciones realizadas en la Universidad Flinders, se encontró que la mayoría de las niñas entre 6 y 7 años, expresan su deseo de ser flacas y ya conocen lo que significa una “dieta”, lo que puede poner en grave riesgo su salud, ya que indican que están dispuestas a seguirlas con tal de no engordar.

Y es que muchos factores influyen en ello, entre los que destacan.

- La presión de los familiares y amigos hacia la mención continúa al peso y belleza de las niñas.

- Complementado con las críticas sociales y escolares cuando una niña está “pasadita” de peso.

- Las muñecas con que juegan, presentan cuerpo esbelto, son bellas y muy delgadas.

- Las ideas de las sociedades occidentales e industrializadas sobre el sinónimo de delgadez = éxito y aceptación.

- La influencia de los medios de comunicación que hacen ver que las personas delgadas “tienen un mayor éxito”, sin que presenten nunca los riesgos que esto implica.

- Las modas, que permiten mostrar la cintura y la cadera de las mujeres.

- Las ideas de autoimagen equivocadas o negativas sobre el cuerpo y su valor.

- La baja autoestima de las niñas y jóvenes, que pretenden triunfar con su cuerpo y no con los valores personales que ellas tienen.


Este problema, extendido en todo el mundo y cada vez con mayor número de adictas, debe ser solucionado de forma integral, socialmente, psicológicamente y físicamente, para evitar desenlaces tan dramáticos como los que se ven últimamente: chicas que no pueden ser mamás, problemas físicos severos provocados por deshidratación, lesiones en el estómago, esófago e intestinos, inadaptación social, desnutrición severa, problemas cardíacos y renales y otros más, todos de mucha gravedad.

Investigaciones demuestran que las muñecas Barbies predisponen a los niños a sobre-valorizar la delgadez. Las Barbies son una de las pocas muñecas que tienen una figura adulta y que promueven un ideal irreal de belleza para las niñas en el mundo de los mayores. Dittmar y col. (Dev. Psych. 2006) demostraron que en las niñas expuestas a la muñecas Barbies, comparadas con las que jugaban con otras muñecas u otros juguetes se observó una menor autoestima y un mayor deseo por la delgadez. Algunas críticas sugieren que el cuerpo de la Barbie carece de la masa grasa necesaria para menstruar y concebir. También que las proporciones irreales de las Barbies: largo cuello, grandes pechos, alta estatura y estrecha cintura, no las pueden asemejar ni las modelos, ni se conseguirían con cirugía estética (Brownell y Napolitano Int J Eat Disord. 1995). Se ha llegado a postular que las Barbies incentivan los trastornos de la conducta alimentaria por fomentar la delgadez extrema.

¿Qué sucedería si en la vida real existiera una mujer con las proporciones de la muñeca Barbie?, ¿Cómo luciría? Pues bien, aquí hay un ejemplo. En el diseño presentado pueden ver, del lado izquierdo, a una joven común; en la imagen de en medio, una Barbie Fun Beach, y en la tercera, el ajuste de la primera para mantener las proporciones de la segunda.

Los primeros modelos de imitación vienen desde nuestra infancia y es lógico pensar que en un mundo con tanta publicidad, habrá muchos prototipos infantiles devenidos de los esfuerzos de la mercadotecnia por insuflar personajes como éste o los superhéroes, en el caso de los niños.

«Nunca hemos pretendido representar a una persona en escala», protestaba Josep Fernández, director general de Mattel en España.

Por cierto: según un estudio del Hospital Central Universitario de Helsinki, si Barbie fuese real no menstruaría de flaca que está.

Un estudio británico asegura que jugar con muñecas Barbie puede ocasionar trastornos alimenticios en las niñas, debido al ideal de belleza que proponen, según se ha publicado en el dominical “Sunday Times”.

En sus conclusiones, el estudio señala que estas rubias de cintura estrecha han extendido un ideal de belleza que ya persiguen las niñas en edades comprendidas entre los cinco y ocho años.

“Estas figuras ultradelgadas provocan que las niñas ya no estén tan satisfechas con su propio cuerpo”, señala el estudio de la Universidad de Sussex.

Para el trabajo, los investigadores -bajo la dirección de la psicóloga Helga Dittmar- mostraron a cerca de 200 niñas entre los cinco y ocho años imágenes de distintas muñecas, entre las que figuraba también Barbie y una muñeca de proporciones normales.

A continuación se preguntó a las niñas si se sienten satisfechas con su propio cuerpo. Entre las niñas del “grupo Barbie” la insatisfacción era notablemente superior.