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lunes, marzo 22, 2010

Integrar más a los hombres en tareas del hogar es un reto de la igualdad de género

ABN.- Integrar más a los hombres en las tareas del hogar es una de las luchas por la igualdad de género que la sociedad contemporánea debe dar con mayor fuerza.

Este punto de vista lo comparten las mujeres que participaron este fin de semana en el concierto Mujeres Alzan Su voz, realizado en el Complejo Arena Ferial de Barquisimeto, capital del estado Lara, localizada a 367 kilómetros de Caracas.

“La incorporación del hombre en las tareas del hogar sigue todavía rezagada”, expresó Amanda Rodríguez, quien vive en Humocaro Alto, pueblo del municipio Morán (El Tocuyo), del estado Lara.

“Todavía nos falta avanzar para conquistar la igualdad de género en el compartir de todas las tareas del hogar”, señaló Rodríguez, una de las 8 mil mujeres que participaron en este acto.

Estas miles de mujeres, provenientes de los estados Centro-Occidentales del país: Lara, Portuguesa, Yaracuy, Falcón y Cojedes, también fueron juramentadas como integrantes del Frente Bicentenario de Mujeres, a propósito de la celebración de los 200 años de la independencia de Venezuela y de los pueblos de América Latina.



Las mujeres presentes en esta actividad resaltaron que en el proceso de cambio político y transformación social, experimentado en el país desde hace 11 años, los derechos de las mujeres han avanzado en los textos legales y en la práctica de manera considerable.

No obstante, todavía hay batallas que deben darse, como la necesidad de que los hombres se comprometan más con las tareas del hogar, como lo señaló Jenni Gutiérrez, otra de las mujeres presentes en este concierto.

“Queremos que nuestros hombres también laven platos y ropa, barran, planchen y atiendan a nuestros hijos, que también son suyos”, indicó Gutiérrez, acompañada por otras amigas, provenientes de urbanizaciones populares del Oeste de Barquisimeto.

“Todavía seguimos en esta lucha. Hay mujeres que no tenemos apoyo en la casa porque no tenemos maridos o porque estos maridos, si bien trabajan en la calle como nosotras, no comparten las tareas del hogar”, agregó.

Leyda de Pérez, por su parte, dijo que si bien es cierto que hay hombres que todavía no colaboran, existen otros que han tomado conciencia sobre las transformaciones que se han experimentado en la Revolución Bolivariana.

“Mi pareja, por lo menos, comparte conmigo las labores del hogar”, resaltó Pérez. En ese sentido, aseveró que sí se han producido algunos avances, “no tanto como las mujeres esperamos, pero sí se han producido algunos cambios”.

Mariela Domínguez, otra de las mujeres participantes en esta actividad, dijo que a pesar del avance experimentado por algunas familias en cuanto a la incorporación del hombre en las tareas del hogar, muchos hombres todavía permanecen rezagados.

“Hay machismo aún. Todavía hay hombres que no solamente se niegan a hacer tareas del hogar, pretenden que las mujeres no realicemos actividades que contribuyan a nuestra superación”, expresó.

Resaltó que esta lucha por la igualdad de género, por el compartir de actividades en todos los ámbitos, en el del hogar, en el campo laboral formal y en otras áreas, se encuentra en pleno desarrollo.

miércoles, febrero 24, 2010

Un lugar justo para el empleo de hogar y sus trabajadoras...

Tomado de: La Ciudad de las Diosas
Los cuidados son la base invisible del sistema social y económico. Los cuidados hoy, aquí, están en una crisis que se conecta con las crisis de reproducción social vividas en tantos lugares del mundo. Cada vez más mujeres salen de sus países buscando nuevas estrategias de vida y encuentran trabajo cuidando a otras personas y hogares. La división sexual del trabajo adquiere dimensiones globales y la reorganización social de los cuidados se vuelve cada día más urgente.

Estamos ante un complejo proceso de globalización de los cuidados que nos hace plantearnos muchas dudas. ¿Estamos exportando la crisis de los cuidados desde los países del norte? ¿Hasta qué punto es globalmente sostenible el modelo de desarrollo económico y social imperante? ¿Están siendo respetados los derechos de las mujeres migrantes? ¿Cómo luchar por mejorar los derechos de las empleadas de hogar de aquí y de allí?

Estos interrogantes nos han llevado a ACSUR-LAS SEGOVIAS y UN-INSTRAW a trabajar de forma conjunta en anteriores ocasiones. En diciembre de 2008 organizamos el curso “Mujeres que migran, mujeres que cuidan: la nueva división sexual del trabajo” y, posteriormente, editamos un vídeo introductorio al fenómeno de las cadenas globales de cuidados. Y estos mismos interrogantes están en el origen del documento que tienes entre tus manos.

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Para leer el pliego de propuestas, haga click aquí.



Se puede pedir la versión impresa del pliego de propuestas escribiendo a los correos siguientes : mgarcia@un-instraw.org

Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla aorozco@un-instraw.org

Fuente: ACSUR-LAS SEGOVIAS y UN-INSTRAW

martes, marzo 10, 2009

Trabajo y familia: ¡Compartir es la mejor forma de cuidar!

La maternidad y la división del trabajo en función del género (según lo cual la responsabilidad primaria de mantener la casa y la familia recae sobre las mujeres), constituyen determinantes fundamentales de las desigualdades entre los sexos y entre las propias mujeres. Estas responsabilidades familiares y las exigencias del trabajo entran en conflicto y ello contribuye de forma significativa a la situación desventajosa de la mujer en el mercado de trabajo y a la lentitud del avance hacia la igualdad de oportunidades y de trato para hombres y mujeres en el empleo.


Las mujeres se ven forzadas a aceptar, o deciden aceptar, un trabajo mal remunerado, inseguro, a tiempo parcial, realizado desde el domicilio o informal para poder combinar sus responsabilidades familiares con el trabajo remunerado. En el caso de los hombres, las dificultades para conciliar las exigencias de un área y la otra perjudican su situación con respecto a la vida familiar y limitan su capacidad para participar en los asuntos del hogar. Un programa de trabajo que no tiene en cuenta las responsabilidades familiares de los trabajadores puede provocar discriminación indirecta, pues obliga a estos trabajadores a “rendir menos” en las actividades laborales, en perjuicio de sus perspectivas de desarrollo profesional. En particular, el avance profesional de la mujer puede verse perjudicado cuando se produce una “interrupción en la carrera” más prolongada que la licencia por maternidad obligatoria, o cuando la mujer se acoge a licencia inmediatamente después de la licencia por maternidad.

Últimamente hay un mayor reconocimiento de la importancia de concebir medidas para ayudar a armonizar las responsabilidades familiares con el trabajo: una estrategia clave para facilitar una mayor participación de las mujeres en el trabajo decente. Habida cuenta de que se han establecido vínculos más claros entre el logro de la igualdad entre las mujeres y los hombres en el trabajo y en el hogar, en un creciente número de países la cuestión de armonizar los compromisos familiares y los laborales de las personas de uno y otro sexo ha pasado a ser un importante tema de política laboral y social.

En el Convenio núm. 156 se establece la igualdad de oportunidades como objetivo general de las medidas de armonización de la vida familiar y laboral. Sin embargo, no todas las medidas en la materia promueven la igualdad. Tal como se indica en un Informe global de la OIT: “existe el riesgo de que las políticas de conciliación de trabajo y familia, al estar tan frecuentemente dirigidas explícita o implícitamente a las mujeres, terminen por reforzar la imagen de estas últimas como 'asalariados de segunda fila' y por incrementar la doble carga de las mujeres trabajadoras”.

Se debe generar información pública; ejecutar programas de educación acerca de la situación de estos trabajadores; promover la flexibilidad en las condiciones de trabajo y en la seguridad social mediante:

- La reducción progresiva de la jornada de trabajo y el número de horas extraordinarias;
- La introducción de disposiciones más flexibles en relación con los horarios de trabajo, los períodos de descanso y las vacaciones;
- La consideración del lugar de empleo del cónyuge y de las posibilidades educativas para los hijos, en los casos de traslado de una localidad a otra;
- La reglamentación y supervisión de las cláusulas y condiciones de empleo de los trabajadores a tiempo parcial, de los temporeros y de los trabajadores a domicilio; todas las condiciones de empleo, incluidas las referentes a la seguridad social, deben ser equivalentes a las de los trabajadores a tiempo completo y permanentes;
- El reconocimiento de las responsabilidades familiares como una razón válida para rechazar una oferta de empleo (con el fin de evitar la pérdida o la suspensión de las prestaciones de desempleo).