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sábado, febrero 08, 2014

Fundamentalismo cristiano

Carlo Frabetti - La Haine

I

Decía Chesterton que para ser lo suficientemente listo como para hacerse rico, hay que ser lo suficientemente tonto como para creer que vale la pena.

Y si sustituimos la acumulación de dinero por la de poder, la frase no pierde ni un ápice de validez (entre otras cosas, porque hoy día dinero y poder son casi sinónimos). O sea, que los que se hacen ricos y los políticos de oficio y beneficio son los más listos de entre los tontos, lo que los convierte en doblemente peligrosos, puesto que no hay peor tonto que el que tiene la suficiente habilidad como para realizar sus tonterías.

A raíz de las sandeces que Gallardón no para de repetir en relación con el proyecto de reforma de la ley del aborto, podría parecer que es rematadamente bobo; pero no nos engañemos(o mejor dicho, no nos dejemos engañar). Que el actual ministro de justicia no es muy listo, lleva muchos años demostrándolo; pero no puede ser tan estúpido como para creer realmente que un feto de dos meses es un ser racional cuyos derechos hay que priorizar porque es el más débil. Según esa regla de tres, habría que anteponer los derechos de un pollito (o los de un huevo, que es un pollo nonato) a los de un ser humano, puesto que un pollito tiene mucha más conciencia que un feto y su indefensión no es mucho menor.

Para creer realmente que un feto es un sujeto de derecho, hay que tener menos neuronas operativas que el propio feto, y si Gallardón no tuviera unas pocas más, no habría llegado a alcalde ni a ministro. No caigamos en la trampa de llamar “ley Gallardón” al infame proyecto de reforma de la ley del aborto y pensar que es obra de un descerebrado, porque la cosa es muchísimo más grave: es obra de millones de descerebrados, víctimas y cómplices de la más eficiente máquina descerebradora jamás inventada.

Si Gallardón pudiera y quisiera ser honrado, diría: “El aborto es inadmisible porque Dios le ha insuflado al concebido no nacido un alma inmortal y solo Él puede disponer de su vida”. Pero este argumento, formulado sin ambages, no es de recibo en un supuesto Estado laico del siglo XXI: hay que camuflarlo, revestirlo de una apariencia de objetividad científica, para conseguir los votos de millones de católicos atascados en el Medioevo sin renunciar a un cierto aire de modernidad.

Y como siempre que la religión invade el terreno de la razón, el resultado es grotesco: “sería de reír si no fuera de llorar”, como solía decir Eva Forest. Grotesco y terrible, porque el poder de la Iglesia, que a veces subestimamos o creemos en declive, sigue siendo enorme, y el nacionalcatolicismo de Franco e Isabel la Católica, de la Inquisición y el Martillo de Herejes, del Opus Dei y la Conferencia Episcopal, es para muchos, en estos momentos críticos, una opción tan tentadora como el fundamentalismo islámico en otras latitudes, y por los mismos motivos.

Si los politicastros del PP apuestan por ir a la caza del voto fundamentalista, es porque lo consideran su mejor estrategia electoral, o la menos mala. Y como son tontos pero no tontísimos, es posible que no se equivoquen.

II. Católicos y herejes

Hay muchas maneras de ser cristiano, algunas de ellas admirables; pero solo hay una manera de ser católico, puesto que, por definición, católico es quien -y solo quien- acata la doctrina y la autoridad de la Iglesia Católica Apostólica Romana.

Lo cual implica cumplir (o al menos considerar de obligado cumplimiento) los cinco mandamientos de la Iglesia y aceptar tanto sus sacramentos como sus dogmas de fe. La consabida frase “yo soy creyente pero no practicante” tal vez sea admisible en algunos cristianos, pero no en un católico: un supuesto católico que cree poder prescindir de la práctica preceptiva y sacramental, en realidad es un hereje.

Y también es un hereje quien niega o cuestiona cualquiera de los dogmas de fe del catolicismo, entre los que se cuentan la transmisión hereditaria del pecado original, la inmaculada concepción de María, la doble naturaleza (divina y humana) de Jesús, la infalibilidad del Papa, la Santísima Trinidad, la omnipotencia y omnisciencia de dios, el libre albedrío del ser humano, la asunción de María en cuerpo y alma a los cielos, la resurrección de la carne, la existencia del infierno…

Es decir, un católico cree -tiene la obligación de creer- que todos (menos la virgen María) nacemos en pecado porque Adán y Eva se comieron una manzana; que el Papa es infalible porque tiene línea directa con el Espíritu Santo; que el cielo es un lugar espiritual, pero capaz de albergar cuerpos físicos, como el de Jesús y el de su madre; que dios es uno y trino a la vez (tres personas y una sola naturaleza); que somos libres a pesar de que dios sabe de antemano todo lo que vamos a pensar, sentir y hacer a lo largo de nuestra vida; y lo que es infinitamente más grave (y, como matemático, no suelo tomar el nombre del infinito en vano), un católico cree que un dios justo y misericordioso es capaz de infligir un castigo eterno a seres de responsabilidad limitada como son los humanos: una aberración (tanto desde el punto de vista de la lógica como desde el de la ética) que solo cabe en la cabeza de un demente.

¿Significa esto que, solo entre los cristianos, hay en el mundo unos 1.200 millones de dementes (de los cuales más de 30 millones en el Estado español, donde quienes se declaran católicos constituyen un 72% de la población)? Afortunadamente no, porque si les sumáramos los dementes de otras religiones y creencias disparatadas (como la astrología o la dianética), tendríamos que llegar a la alarmante conclusión de que a la inmensa mayoría de la humanidad tiene el cerebro atrofiado. Lo que ocurre es que, como dice el propio Evangelio, somos “hombres de poca fe”, y muy pocos creen realmente y hasta sus últimas consecuencias algunas de las cosas que creen creer. A lo largo de mi vida he tenido ocasión de discutir con cientos de católicos, y he podido comprobar que, en el fondo, muchos se resisten a creer que los pecadores sufrirán en el más allá un castigo eterno; lo cual, insisto, los convierte en herejes, y hasta hace bien poco habrían podido terminar en la hoguera.

Diríase que a quienes hemos recibido una educación católica nos cuesta darnos cuenta de algo tan obvio como terrible: que en el caso del catolicismo, ortodoxia y fundamentalismo son una misma cosa. Eso explica que la Conferencia Episcopal, el Opus Dei, los Legionarios de Cristo y sus politicastros asociados pretendan impedir que las mujeres decidan lo que hacen con su propio cuerpo (confiando, y esto es lo más alarmante, en la rentabilidad electoral de una aberración comparable a la clitoridectomía o la infibulación).

Y hablando de decidir sobre el propio cuerpo, habría que añadir que quienes pretenden criminalizar la prostitución no son mejores que quienes quieren criminalizar el aborto.


miércoles, enero 05, 2011

ESPAÑA: Cruces entre Iglesia Católica y el gobierno socialista

Tito Drago
(IPS) - Una nueva disputa se desató entre el gobierno de España y la jerarquía de la Iglesia Católica, a partir de que un obispo afirmó que los matrimonios que profesan esa fe son menos dados a la violencia doméstica que las parejas de hecho.

El obispo Juan Antonio Reig Plá, presidente de la subcomisión de Familia de la Conferencia Episcopal Española, arguyó que los asesinatos de mujeres por sus ex parejas se concentran durante los procesos de separación o divorcio.

La ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Leire Pajín, calificó este lunes esas declaraciones de "falta de rigor" para enfrentar el problema de la violencia de género, que en 2010 significó el asesinato de 72 mujeres y 30 varones a manos de sus parejas o ex parejas.

Las mujeres muertas por violencia familiar llegaron a 84 en 2009 en España.

"Este gobierno ha apoyado más que nunca a la familia, a todas las familias, sean de la naturaleza que sean", haciendo "una gran política de familia con las becas, las ayudas por nacimiento, la renta por alquiler y las medidas de conciliación de la vida familiar con la laboral", agregó Pajín.

Elena Valenciano, portavoz electoral del gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE), fue más allá, al señalar que "la jerarquía eclesiástica es enormemente misógina y no comprende la evolución del papel de las mujeres en la sociedad".

"Probablemente", sostuvo Valenciano, esa es "la clave de la incomprensión absoluta que (la Iglesia) manifiesta por las familias y por la sociedad actual".

Pese a algunas resistencias, España ha concretado diversos avances a favor de la igualdad en diversos campos.

La Constitución aprobada en 1978, vigente hasta hoy, estableció que todos los hijos eran iguales ante la ley, independientemente del estado civil de sus padres. En 2005 se reformó el Código Civil para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo y en 2007 se aprobó la ley de Igualdad entre hombres y mujeres.

"La violencia es violencia por sí misma y si hay más víctimas mujeres que hombres es porque todavía existe una cultura machista que, por suerte, va disminuyendo, aunque todavía falte mucho para que termine", dijo a IPS Elvira, una lesbiana madre de un niño de siete años concebido por inseminación artificial.

A juicio de esta mujer, quien prefirió ser identificada con ese nombre ficticio, el buen comportamiento y la integración de su hijo en la escuela y en el barrio, así como la vida pacífica que llevan ella y su compañera de vida, son pruebas de que las parejas del mismo sexo que no están casadas pueden vivir tan bien como matrimonios heterosexuales.

En el ámbito político, la igualdad tampoco ha sido fácil. La ley de 2007 obliga a que en las listas electorales al menos 40 por ciento de los candidatos sean mujeres, así como en los gabinetes ministeriales nacionales, comunales y provinciales.

El gabinete el gobierno español encabezado por José Luis Rodríguez Zapatero, que en 2008 estaba integrado en partes iguales por hombres y mujeres, en la actualidad registra ocho ministros y siete ministras. Una de las tres vicepresidencias la ocupa una mujer.

Esas diferencias, aunque poco significativas, se agrandan en otras administraciones, como en el gobierno de la Comunidad Autónoma de Barcelona, donde nueve de sus 12 integrantes son hombres.

Algo similar sucede en Aragón, cuyo presidente es el secretario de Organización del PSOE, Marcelino Iglesias.

Un mayor equilibrio se da en la comunidad de Madrid, cuya presidencia la ejerce una mujer, Esperanza Aguirre, del centroderechista Partido Popular.

El arzobispado convocó el domingo una tradicional manifestación en defensa de la familia, con duras críticas al gobierno de Zapatero y el rechazo a los matrimonios civiles no católicos. La concurrencia fue menor que años anteriores.

Pero las quejas contra España las encabeza el propio papa Benedicto XVI, quien dijo en noviembre, al visitar la ciudad de Santiago de Compostela, que este país "es una viña devastada por los jabalíes del laicismo".

La misma línea dura mantuvo durante su mensaje de este domingo vía satélite a los católicos reunidos en la madrileña Plaza de Colón.

Las críticas eclesiásticas crecen a la par que los matrimonios civiles, que en 2009 por primera vez superaron a los religiosos.

Al mismo tiempo se incrementa la cantidad de jóvenes que dejan de lado el catolicismo.

Según una encuesta realizada el año pasado por la católica Fundación Santa María, 28 por ciento de 4.000 jóvenes de entre 15 y 24 años encuestados dijeron ser ateos o agnósticos y 16 por ciento manifestaron ser indiferentes al hecho religioso. En 1994 la suma de estas posiciones apenas llegaba a 22 por ciento de los entrevistados.

La encuesta de la Fundación mostró también que la Iglesia Católica es la institución que tiene menor prestigio entre los jóvenes. El primer lugar lo ocupan las organizaciones no gubernamentales (ONG).

Antes de la Iglesia, los últimos puestos los ocupan la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y las empresas multinacionales, mientras que en los primeros, después de las ONG, están el sistema de Seguridad Social y la Policía.

En el informe de la Fundación referido a la encuesta se señala que los jóvenes desconfían de la Iglesia "por su excesiva riqueza, su injerencia en la política al oponerse a las leyes de enseñanza, matrimonio entre homosexuales y su adopción de niños y la eutanasia", así como por estar "anticuada" en relación al sexo.

lunes, marzo 09, 2009

Mensaje del Papa en el Día Internacional de la Mujer "Den gracias por las lavadoras"

SE REAFIRMA UNA VEZ MÁS EL FASCISMO Y LA MISOGINIA DE LA JERARQUÍA DE LA IGLESIA CATÓLICA PARA CON LAS MUJERES... EL MILITANTE DE LA JUVENTUD HITLERIANA BENEDICTO XVI EN LUGAR DE AVANZAR HA VENIDO EN RETROCESO, UBICÁNDOSE HOY EN PLENO AUGE DEL FEUDALISMO...

LAS MUJERES RATIFICAMOS Y EXIGIMOS NUESTRO DERECHO A UNA EDUCACIÓN LAICA...

Al conmemorarse este domingo el Día Internacional de la Mujer, con críticas de algunos gobiernos por el hecho de que no se ha alcanzado la equidad de género y movilizaciones en diversas partes del mundo, el Vaticano tuvo un singular mensaje para las mujeres: "den gracias por las lavadoras de ropa".

Este "humilde instrumento doméstico ha hecho más por el movimiento de liberación de las mujeres que la píldora anticonceptiva", afirmó en su edición de este día el periódico oficial del Vaticano, Obsservatore Romano.


El periódico cuestionó: "En el siglo XX qué fue lo que más contribuyó a la emancipación de las mujeres occidentales". De acuerdo con Obsservatore, "el debate sigue abierto, algunos dicen que fue la píldora otros la legalización del aborto, o incluso trabajar fuera de casa. Otros van más lejos: la lavadora".

Sólo “pon el detergente, cierra la tapa y relájate, mencionó el rotativo al citar el manual utilizado en uno de los primeros modelos de lavadoras, para ejemplificar la forma en que dicho aparato ha contribuido a la liberación de las mujeres.

De su lado, durante la plegaria del Angelus, el papa Benedicto XVI deseó hoy que "las mujeres sean cada vez más respetadas y valoradas".

Pero la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, lamentó que "ningún país del mundo haya alcanzado una completa igualdad para las mujeres", y afirmó que la comunidad internacional tiene pocas esperanzas de combatir la cantidad de desafíos complejos sin la participación de la mujer.

El presidente de Estados Unidos, Barak Obama, reafirmó su compromiso con los derechos de la mujer y llamó a una "completa y activa participación de éstas". Destacó que la mujeres son "vitales para encontrar soluciones a los desafíos globales como el cambio climático y la pobreza".

En Cuba, el presidente Raúl Castro calificó de "vergüenza" los niveles de representación de las mujeres cubanas en la vida política, económica y social del país 50 años después de la revolución, y llamó al Partido Comunista a luchar por que las mujeres ocupen los puestos "decisivos" que les corresponden.

En varios países del mundo se realizaron marchas y manifestaciones para reclamar medidas para combatir la violencia de género y demandar mayor seguridad y equidad en las oportunidades de desarrollo personal.

En este contexto, el Comité Internacional de la Cruz Roja denunció que en situaciones de guerra a menudo no se toman en cuenta las necesidades de la mujer en materia de salud. Así, cada año medio millón de mujeres muere por complicaciones del embarazo y el parto, entre ellas unas 70 mil jóvenes de entre 15 y 19 años.

La lucha contra la violencia hacia mujeres y niñas fue el tema elegido por la Organización de Naciones Unidas para conmemorar el día. "Se ha roto el silencio sobre esta cuestión. Es un primer paso", destacó Yakin Erturk, relator especial del organismo mundial sobre la violencia de género.

En Irak, un país invadido por Estados Unidos, la pobreza y la falta de servicios básicos han generado un estado de "emergencia silenciosa" para las mujeres, denunció la organización humanitaria Oxfam.