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martes, junio 14, 2011

“Si no hay mujeres para pensar y decidir, no hay democracia”

Cinthia López / ABC
Emilia Fernandes, presidenta del Foro de Mujeres del Mercosur, participó de la III Conferencia de Género que se realizó en Paraguay. Afirmó que son importantes las elecciones directas en el Parlamento, porque el Congreso Nacional es un espacio de ciudadanía. “Somos diferentes las mujeres de los hombres, pero los derechos son iguales. Si no hay mujeres para pensar y decidir, no hay democracia completa. El Parlamento tiene que dejar de ser un espacio exclusivo de los hombres”, enfatizó.

Emilia Fernandes, brasileña, presidenta del Foro de Mujeres del Mercosur, fue senadora, diputada y la primera ministra de la Mujer que se creó durante el gobierno de Lula Da Silva en el 2003, participó de la III Conferencia de Género que se llevó a cabo en Paraguay, organizado por la Secretaría de la Mujer, en el Crowne Plaza.

–Usted dijo que hay que apostar a las elecciones directas para el Parlamento.
–Los gobiernos tienen que cumplir con hacer elecciones directas para el Parlasur. El parlamento es un órgano de representación de los pueblos independientes y autónomos que integra la estructura institucional del Mercosur y colocar los valores esenciales como del protocolo constitutivo del Parlamento sería promover y fortalecer la democracia. Si no hay mujeres para pensar y decidir, no hay democracia completa. Vamos a dejar bien claro que tenemos que salir a las calles, tenemos que denunciar al Parlamento que no solo los hombres dicen lo que quieren y quieren a los pueblos.



–No existe una democracia cuando se están negando derechos o no están aprobando leyes.

–En Brasil queremos una ley que trate a las mujeres iguales en el mercado laboral y en el Congreso Nacional no aprueban y está descaracterizando todo el proyecto porque no quieren garantizar nuestros derechos en el mercado laboral. Cuando se habla de los valores esenciales en el Parlamento que hacen la democracia, que cumplan con la libertad. Las mujeres tienen libertad, voz y voto, no queremos la guerra, queremos la paz entre los hombres y las mujeres, queremos que nuestros derechos sean garantizados.

–¿Es importante la lucha social, estar en las calles para exigir los derechos?

–En primer lugar, la lucha por la democracia es permanente, es eterna, lo mismo en los países democráticos como son los nuestros hay mucho por hacer, porque las desigualdades sociales, la pobreza, la exclusión principalmente de las mujeres, de las negras, que tiene otra opción sexual o sus religiones es una falta muy grave que existe todavía en todos nuestros pueblos, en los Estados del Mercosur, porque es un problema mundial también.

–¿Democracia es participación?

–No tenemos que confundir la democracia de los gobiernos con la participación y la exclusión de los movimientos sociales. Los movimientos sociales tienen que estar atentos, siempre, tienen que estar en las calles, tienen que estar hablando, construyendo conciencia colectiva trabajando la mayor participación de las personas porque si las personas se quedan en sus casas, eso no está bien. Brasil creció mucho con Lula y ahora con Dilma, pero no podemos permitir que se apague la participación de la sociedad.

Hay que levantar las voces salir a las calles a exigir y reclamar derechos de las mujeres.

–También destacó que las mujeres no son iguales a los hombres.

–Somos diferentes las mujeres de los hombres, pero los derechos son iguales, para todos justicia social, valores esenciales del protocolo del Parlamento del Mercosur. Justicia social para los negros, las negras, no hablan los agricultores del campo no hablan las indígenas. Las mujeres mueren por ser pobres, no pueden concurrir a los hospitales o las elecciones, porque no tienen dinero. ¿Dónde está la justicia social en los parlamentos? La diversidad cultural, política es un valor importante de pluralismo.

–En el caso paraguayo, la gente ya no cree en los políticos.

–Si no hay igualdad, no hay inclusión no hay democracia, son los mismos problemas que existe en la política y que existen en todos los países del mundo, la corrupción, la falta de ética, la falta del trabajo en conjunto de ver la importancia de las mujeres. Pero eso, no debe hacer que las personas se queden en un desánimo, se angustien y que crea que todos somos iguales, las personas no son todas iguales.

La política no es mala, algunos son malos políticos y nos causan vergüenza. Entonces, las personas tienen que salir a las calles y participar, porque si nosotras no cambiamos a nuestros representantes, solo hablamos en contra y criticamos, no es suficiente. Tenemos que verificar la situación, tratar de influir, y modificar nuestra posición. Debe ser una posición de acción de reacción para mejorar.

–Resaltó la importancia de mujeres en el poder.

–La lucha de las mujeres viene a partir de nosotras, queremos más mujeres en los parlamentos, en la política, en los cargos de decisión porque nosotras queremos implementar nuevas acciones y nuevas actitudes. Nosotras llamamos atención de la populación de la sociedad, que esta no se quede aplastada, que no se quede pensando. Un buen partido político permite que la sociedad se manifieste, que contribuya y construya junto con su gobierno las transformaciones que todos los países precisan.

martes, marzo 08, 2011

Sin las mujeres no hay revolución...

Angie Gago (En lucha) / Kaos en la Red
Este mes vuelve a celebrarse un nuevo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Durante esta jornada de protesta, millones de mujeres en todo el mundo saldrán a la calle para reivindicar sus derechos. En estos momentos de crisis económica, las mujeres estamos sufriendo los efectos de los recortes sociales más profundos en muchos años. La reforma laboral, la reforma de las pensiones y los recortes en los presupuestos de los servicios sociales (sanidad, educación, etc.) afectan doblemente a la mujer, que de por sí está en una posición de precariedad superior a la del hombre. Encargadas de los cuidados de los niños y ancianos y obligadas a trabajar por menos salario, las mujeres sufrimos una doble cadena dentro del sistema capitalista: la explotación y la opresión.

Pero las mujeres hemos estado también a lo largo de la historia a la cabeza de las luchas sociales y democráticas. El 8 de marzo es un día de visibilización de la lucha por la liberación de las mujeres. Pero cada día, de manera ‘invisible’, las mujeres luchamos para conseguir nuestra emancipación. Ya sea dentro de los sindicatos o grupos políticos, dentro de los colectivos feministas o con la lucha diaria de trabajar y llegar a fin de mes, las mujeres tenemos un papel activo esencial en la transformación social.

En las últimas semanas hemos visto en repetidas ocasiones imágenes de mujeres durante las revoluciones árabes: Túnez, Egipto, Argelia, etc. En primera línea de batalla, bien en la Plaza Tahrir o en la Plaza de Primero de Mayo, las mujeres han acudido en masa a las protestas para derrocar a los regímenes autoritarios que han dominado sus países en las últimas décadas. Ellas son de esos países a los que el mundo occidental quiere invadir para liberarlas. Pero no se cansan de decir que las únicas que se liberarán son ellas mismas.



Aunque hay infinitos ejemplos en los que las mujeres han luchado en las revoluciones democráticas y sociales, su imagen es siempre silenciada y su historia eliminada, al servicio del pensamiento sexista y de un sistema económico que necesita tener a las mujeres en un segundo plano. Aún así, a lo largo de la historia, las mujeres se han levantado una y otra vez para gritar que ellas no son el segundo sexo.

Pasó en la Revolución Rusa de 1917, cuando miles de mujeres participaron en la lucha por la libertad y el socialismo. Los avances en los derechos fueron rápidos y los más adelantados en la época: derecho al divorcio, anticonceptivos, igual salario, socialización de los cuidados, etc. Aunque la experiencia fue corta debido al aislamiento de la revolución y la contrarrevolución llevada a cabo por la burocracia estalinista, la experiencia creó un precedente.

El lema ya clásico “sin las mujeres no habrá revolución” se ha ido repitiendo en diferentes ocasiones en las que la lucha por los derechos sociales de la clase trabajadora ha ido de la mano de la lucha por la liberación de la mujer. Durante la II República, las mujeres también consiguieron una serie de derechos que situaban a la democracia del Estado español como una de las más inclusivas de la época. Y durante la Revolución Española, las mujeres tuvieron un papel clave en la consecución de los derechos sociales.

En los momentos en los que los pueblos se han levantado en contra de la tiranía y el capitalismo, nosotras hemos sido protagonistas de los movimientos de emancipación. Sin embargo, en nuestra sociedad sigue dominando la imagen de la mujer pasiva. ¿Cuántas revoluciones más harán falta para eliminar este estereotipo?

Ahora, con las revoluciones árabes, se vuelve a poner sobre la mesa la participación de las mujeres en la revoluciones. Nosotras también queremos igualdad, libertad y no tenemos miedo. Durante una revuelta social nuestra participación es fundamental para que los avances no se queden sólo en el plano formal, sino que haya un cuestionamiento profundo de los roles atribuidos a las mujeres y una ruptura de los mismos. Contamos con varios ejemplos históricos en los que hemos visto que cuando las mujeres participamos en las revoluciones, la lucha codo a codo con nuestros compañeros de clase hace crecer la conciencia. Sin embargo, esto no es un proceso automático. Por esta razón, nuestra participación en las revueltas es fundamental para conseguir nuestra liberación.

Recientemente, hemos visto también como millones de mujeres han salido a la calle en Italia para protestar contra la cultura machista promovida por Berlusconi. “Si no es ahora, ¿cuándo?”, gritaban las compañeras italianas. Aquí, en el Estado español, también tenemos miles de razones para salir a la calle. Cada ataque del gobierno a los derechos conquistados por la clase trabajadora es un ataque a nuestros derechos como mujeres. Y si a esto le sumamos el genocidio contra las mujeres por la violencia machista, la pregunta de las compañeras italianas es nuestra también. Este 8 de marzo salimos todas a la calle para luchar, pero al día siguiente no volveremos a casa.

Angie Gago es militante de En lluita / En lucha

http://enlucha.org/site/?q=node/15793