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martes, enero 25, 2011

Varias mujeres saharauis resultan heridas durante manifestación pacífica

Fuente: Hmad Hamad, CODAPSO
La asociación de Familiares de Presos y Desaparecidos Saharauis, sigue con gran preocupación la persistencia de las graves violaciones de derechos humanos por las fuerzas marroquíes contra la población civil saharaui en los territorios ocupados del Sahara Occidental.

Un centenar de mujeres organizó, en El Aaiún ocupado, durante la tarde del 21 de enero de 2011, una sentada pacifica frente a la casa de la familia del joven Said Sid Ahmed Abdelouhab Danbar. Cabe recordar que el joven Said Danber fue asesinado, el pasado 23 de diciembre de 2010, con dos disparos (uno en el pecho y otro en la cabeza) por un policía marroquí.

Las mujeres saharauis querían expresar su apoyo a las reivindicaciones de la familia en su lucha para conocer toda la verdad acerca del vil asesinato del joven saharaui así como reclamar el enjuiciamiento del responsable de este crimen, con el fin de recibir las sanciones legales correspondientes.


Al poco rato del inicio de la manifestación, a las 17H30, y a pesar de su carácter pacifico, fue violentamente reprimida por un fuerte despliegue de la denomina “escuadra de la muerte”. Este contingente de la policía marroquí esta bajo los mandos del tristemente celebre torturador, Mohamed El Hosseini, alias Moustache quien participó personalmente en la brutal agresión contra mujeres indefensas.

Según las informaciones que llegaron a conocimiento de AFAPREDESA, varias mujeres resultaron heridas, algunas de gravedad. Entre ellas la hermana y la madre del joven:

Mariam Danber, hermana del joven asesinado, herida grave a nivel de la cabeza.
Khira, madre del joven asesinado, perdida de conocimiento.
El Baghia Haddi, heridas en el tórax y fractura en la mano izquierda.
Toumana Daida, herida en la espalda.
Salka ment Abdejalil, herida en la espalda.
Niha El Kotb, herida en el brazo derecho.

lunes, diciembre 20, 2010

Clandestina en el Sahara

Cynthia Eisenberg Artemisa Noticias
Un grupo de realizadoras retratan la realidad de las mujeres saharauis a través del documental ‘Tebraa’. Eva Morales, una de las directoras, narra su experiencia en los territorios ocupados del Sahara Occidental.

El pueblo saharaui se encuentra desperdigado en campos de refugiados y territorios ocupados por los marroquíes desde 1975, año en que España abandonó la colonia del Sahara Occidental en manos de Marruecos y Mauritania. El reino de Marruecos ocupó el territorio mediante una marcha multitudinaria conocida como La Marcha Verde, en la que miles de marroquíes civiles y militares arribaron a esas tierras tras la oferta de mejores condiciones de vida.

Ante la invasión marroquí, miles de saharauis se vieron obligados a huir a través del desierto, sorteando bombas de NAPALM. Allí, en tierras prestadas por Argelia instalaron sus campamentos y desde hace treinta y cinco años malviven en campos de refugiados en uno de los lugares más inhóspitos del planeta. Los que se quedaron en el territorio invadido se encuentran desde entonces bajo bandera marroquí a merced de torturas, hostigamientos y desapariciones.

Muchas voces se han levantado en todo el mundo y en espacial en España para visibilizar la dura realidad que vive el pueblo saharaui y solidarizarse con su causa.

Con este fin, la Asociación de Amistad con el Pueblo Saharaui de Sevilla decidió retratar la vida de las mujeres saharauis y convocó a catorce realizadoras andaluzas para realizar un documental. El resultado fue ‘Tebraa’, un audiovisual colectivo que denuncia las constantes violaciones de los derechos humanos que sufre el pueblo saharaui a través de las voces de sus mujeres.

La arquitecta Eva Morales participó en el documental con el corto 'Voces sin nombre' y filmó en forma clandestina, junto a la cineasta Ana Álvarez Osorio, en las tierras ocupadas del Sahara Occidental. De paso por Buenos Aires, Morales dialogó con Artemisa Noticias acerca de esta experiencia.

-¿Cómo te involucraste con el proyecto?

Mi primer contacto con las mujeres saharauis fue a través de un proyecto en el cual trabajamos juntas mujeres arquitectas españolas y mujeres saharauis; construimos casas de la mujer en los campos de refugiados que funcionan como lugar de reunión desde el cual ellas administran los campamentos. Las saharauis tienen un lugar preponderante en la sociedad, ellas estuvieron a cargo del éxodo y son las que organizan a la comunidad.

Cuando la Asociación convocó a realizar el documental, decidí participar. Algunas de las realizadoras no teníamos ninguna experiencia en cine. Fue muy interesante además que se brindara a las mujeres la posibilidad de ser directoras, muchas formaban parte del mundo audiovisual pero ninguna ocupaba puestos de dirección, estos pertenecen en general a los varones.

La propuesta era contar a las mujeres saharauis en toda su diversidad: mujeres que estudiaron en Cuba, Siria y Rusia y regresaron para ayudar a su pueblo, otras que nunca salieron de los campamentos y se dedican a cuidar el rebaño, niñas que pasan el verano en España, en el programa de acogida de Vacaciones en Paz y otras mujeres de las que se habla muy poco, que son las que se quedaron en los territorios ocupados por Marruecos.

Junto a Ana Álvarez Osorio decidimos retratar a estas últimas. Viajamos a El Aaiún, la capital del Sahara ocupado. Fue muy difícil realizar nuestro trabajo y la mayor parte se desarrolló en forma clandestina.

-En la realización del documental ¿Que obstáculos encontraron?

El Aaiún hoy es un estado policial. El gobierno no deja entrar a la prensa internacional para que no se filtre información y la prensa local está censurada. La policía controla todas las entradas y salidas de la ciudad y hay espías en cada esquina. Un coche nos perseguía a toda hora de manera descarada, en una oportunidad nos retuvieron los pasaportes y nos salvó la embajada española.

Para realizar las entrevistas nos hicimos pasar por turistas y algunas veces tuvimos que disfrazamos. Hubo que citar a las mujeres cerca de la frontera porque en el Sahara ocupado era imposible evadir los controles policiales; alquilamos una casa y las primeras entrevistas se realizaron allí. Otras las llevamos a cabo en medio del desierto, sin más iluminación que el flash de las cámaras.

Mientras filmamos el documental, hacíamos a la vez cintas de turistas por si la policía nos requisaba. Llevábamos los archivos ocultos en el dobladillo de una almohada. Sabíamos que a veces nos estábamos jugando la vida, pero el valor de las mujeres y varones saharauis nos empujó a seguir. Ellos nos hicieron entrar en sus casas exponiéndose al peligro de ser descubiertos.

Los saharauis están desesperados y están cansados de tener miedo; saben que su única salvación es dar a conocer su realidad. Los varones y mujeres saharauis tienen menos acceso al trabajo y la vivienda; malviven; los chicos en el colegio son señalados y a veces tiene que vestirse como marroquíes para ir a la escuela porque tienen miedo. Hay persecuciones, torturas y desaparecidos. En el Sahara, los derechos humanos no existen.

-¿Qué esperan conseguir con este documental?

Todas las realizadoras llevamos el documental adonde podemos, la idea es difundir esta guerra que Marruecos quiere ganar con el silencio y el paso del tiempo. Cuantos más años pasen, cuanto más silencio haya el mundo va olvidando el conflicto.

Hay intereses políticos y económicos en pos de los cuales se está sacrificando al pueblo saharaui. A EEUU, Francia y España no les interesa perder las relaciones con Marruecos, lo necesitan como colchón contra el mundo árabe. Por otro lado, el Sahara Occidental no es sólo un pedazo de desierto, en su territorio se encuentran las minas de fosfatos más ricas del mundo, grandes yacimientos de petróleo y gas y en sus costas abundante pesca.

Cuando España abandonó el Sahara lo hizo con la promesa de convocar a un referéndum por el cual el pueblo saharaui decidiera su destino; más tarde, en 1991, la ONU ratificó la promesa, pero el referéndum no llega. Entre los saharauis, mucha gente joven está hablando de volver a las armas. Dicen 'si ya tenemos todo perdido, aquí muere gente o no se mueve nada’. Esta emergencia humanitaria tiene que ser resuelta.

sábado, marzo 27, 2010

Las violaciones, peaje de las emigrantes africanas...

Trinidad Deiros/ Público - Vamos a cambiar el mundo
"Me violaron durante cinco días. No me pude negar. Llorando imploré a Dios que me ayudase a escapar. Deseas estar muerta. Pero la muerte no llega. Violada, violada. Te fuerzan por delante y por detrás. Aunque grites, no hay nadie. Estás ahí en la arena, te hacen eso durante días. No hay nadie que te ayude. Nadie".

Alice es una mujer congoleña que se vio forzada a huir de la guerra. Como al menos una de cada tres emigrantes subsaharianas atrapadas en Marruecos por el cierre de las fronteras de la UE, Alice fue violada durante el viaje; no una vez, sino muchas.

Mujer, emigrante y sin papeles. Son los tres factores de una ecuación que, según un informe de Médicos sin Fronteras (MSF), aboca de forma casi inexorable a sufrir violencia sexual. Un fenómeno que en los últimos meses ha registrado un aumento que la organización considera "preocupante", lamenta Alfonso Verdú, responsable de operaciones en Marruecos de MSF.

El 21,5% es menor
Los datos del informe Violencia sexual y migración, que MSF presentó este jueves en Madrid, son elocuentes de la "situación de vulnerabilidad extrema", que sufren estas mujeres, de las que el 21,5% es menor.

Entre mayo de 2009 y enero de 2010, una de cada tres mujeres atendidas por MSF en Rabat y Casablanca admitió haber sufrido uno o múltiples episodios de violencia sexual. "Estas cifras son conservadoras", precisa Verdú, pues son muchas las emigrantes que han sufrido abusos pero no se atreven a hablar. "El informe es sólo la punta del iceberg de un fenómeno de dimensiones enormes", deplora.



Violadas en sus países de origen (29%), violadas de nuevo durante el viaje (45%) y violadas ya en Marruecos (59%). El trayecto en condiciones "infrahumanas", relata Verdú, es sólo una etapa del vía crucis. Tras caer en manos de las redes de trata de seres humanos, cruzar el desierto hacinadas y sin apenas agua en camionetas patera y verse sometidas a todo tipo de abusos para proseguir su viaje, las mujeres llegan a Magh-nia, en la frontera entre Argelia y Marruecos. Allí, la explotación sexual se convierte casi en un trámite.

"Te pueden matar allí mismo"

"Ellos las violan. Sobre todo en Maghnia violan a las mujeres. Cuando llegas, dices que no quieres estar con ningún hombre y te violan. Si no aceptas, te pueden matar allí mismo", asegura Precious, una de las mujeres que cita MSF.

Las violaciones, los embarazos no deseados, la violencia física y emocional, destruyen a algunas de estas mujeres, explica Concha Badillo, de MSF en Marruecos. Una vez en este país, se ven atrapadas sin poder ir a Europa a causa del cierre de las fronteras.

El endurecimiento de las políticas migratorias y de asilo de la UE y de los países que, como Marruecos, "han tenido que adaptarse a las exigencias de las políticas europeas" tienen "graves consecuencias" en las vidas de los emigrantes, subraya MSF. La organización ha pedido a la UE y a Marruecos que asuman sus responsabilidades: "Esperemos que su respuesta no sea el silencio".

viernes, marzo 27, 2009

Las mujeres y las menores saharauis se convierten en objetivo de la “brutalidad policial” marroquí en el Sahara

La “violencia” de las fuerzas de seguridad marroquí se ha vuelto a instalar en casi todo el territorio saharaui “dirigiéndose principalmente contra los jóvenes”, alerta CODAPSO.

Las jóvenes saharauis, especialmente las menores de edad, se han convertido en objetivo prioritario para la “brutalidad policial” marroquí en el Sahara. El lunes 23, en El Aaiún, la pequeña Zahra Rguibi de 12 años de edad, “fue golpeada por la patrulla dirigida por Aziz Anouch y los miembros de las fuerzas de ocupación”, informa el Comité de Defensa del Derecho de Autodeterminación del Pueblo Saharaui (CODAPSO) al Servicio de Comunicación Saharaui en Canarias. El mismo día, en la ciudad de Smara, la joven Metou Limam Babuzeid, resultó herida “tras la brutal intervención de la policia marroqui contra los ciudadanos saharauis que estaban recibiendo a tres presos políticos saharauis recientemente puestos en libertad”, denunciaron activistas saharauis de Derechos Humanos en la zona.

No es la primera vez, el pasado 22 de febrero, Policías marroquíes “secuestraron y violaron” al salir de su casa en el barrio de Maatala a Hayat Erguibi, de 16 años de edad y alumna de noveno curso en el colegio Aaiún 3, de la capital del Sahara Occidental, según un comunicado de la Organización de Defensores Saharauis (ODS). Cuando no quiso reconocer las acusaciones que le dirigían en comisaría, “le desnudaron totalmente y empezaron a poner aparatos genitales por encima de su boca y le besaron por la fuerza, le tocaron en todos los sitios sensibles” y, finalmente “la sodomizaron con una porra”, aseguran los activistas de Derechos Humanos en la zona.

Ayer, martes, se volvieron a producir “enfrentamientos” entre manifestantes saharauis y las fuerzas marroquíes, que “usaron la fuerza excesiva y brutal” en la avenida Daddach y el barrio de Maatala, de población mayoritaria saharaui. “Centenares de agentes”, relatan los testigos, “atacaron a los residentes y sus casas”

Después de que el lunes se llevaran a cabo “manifestaciones pacíficas por la libre determinación del pueblo del Sahara Occidental” en la capital saharaui, El Aaiún, así como en Samara y Bojador, la “violencia y la brutalidad” de las fuerzas de seguridad marroquí se ha vuelto a instalar en casi todo el territorio saharaui “dirigiéndose principalmente contra los jóvenes”, alerta CODAPSO.

El lunes, los habitantes de la ciudad saharaui de Bojador ocupada por Marruecos organizaron una manifestación en el barrio llamado Alal Ben Abdal-la. Los manifestantes portaron decenas de bandera de Republica Saharaui y corearon lemas contra el ocupante y gritaron vivas al Frente Polisario. Unos minutos después, “los manifestantes fueron atacados por unidades de la policía y militares marroquíes dispersando los manifestantes”, aseguran los testigos.

El mismo día, en la ciudad de Smara, se registraron varios heridos “tras la brutal intervención de la policía marroquí contra los ciudadanos saharauis que estaban recibiendo a tres presos políticos saharauis recientemente puestos en libertad”, informan. El premio Rafto de Derechos Humanos, Mohamed Daddach “fue retenido” el día antes, domingo, “en un puesto de control marroquí junto a Lemyed Sidahmed, presidente del Comité de Apoyo al Referendum y de Protección de los Recursos del Sahara”, cuando ambos activistas iban de viaje a la ciudad. Lemyed denunció que “fueron detenidos durante más de dos horas y luego liberados sin ningún tipo de explicación”. (Servicio de Comunicación Saharaui de Canarias)