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martes, enero 14, 2014

Las Guerrilleras de las FARC-EP: Parteras de la historia

Chris Gilbert y Vilma Kahlo

Rebelión Si los ejércitos regulares son un mundo de hombres, la guerrilla y las fuerzas insurgentes son todo lo contrario: un mundo donde la mujer siempre ha tenido un papel central. Pensemos en Agustina de Aragón, Olga Benario, Tania Bunke, María Grajales y Celia Sánchez, o incluso las amazonas legendarias. Tampoco es una coincidencia que Liberté – la figura alegórica representada por Delacroix en las barricadas de la revolución de 1830– sea una mujer.

Colombia no es una excepción a esta regla. Incluso antes de la independencia, mujeres como la Cacica Gaitana y Policarpa Salavarrieta tuvieron un papel fundamental en la lucha insurreccional. Hoy en día este legado de mujeres en resistencia continúa en las FARC-EP, la guerrilla de más largo aliento en nuestro continente. Esta organización política y militar participa ahora en diálogos de paz en La Habana, donde uno de cada tres miembros de la Delegación de Paz es mujer.

¿Quiénes son estas mujeres? ¿Qué les hace arriesgar sus vidas por los ideales del socialismo y la liberación nacional en un país bajo la bota de los Estados Unidos? ¿Cuál es su papel en el actual proceso de paz, que apunta a una solución negociada a 50 años de conflicto interno en Colombia? De nuestras visitas a la Delegación en La Habana hemos regresado con respuestas interesantes a estas y otras preguntas acerca de las mujeres de la insurgencia colombiana.

La pobreza y la injusticia

Es un hecho bien conocido que la sociedad colombiana se caracteriza por una desigualdad extrema (con un índice de Gini de hasta 0,89 en áreas rurales). Sin embargo, al igual que la pobreza en todo el mundo, el peso recae especialmente sobre los hombros de las mujeres. Una combatiente llamada Marcela González se refirió a la relación entre género, pobreza y opresión: “La mujer es la que lleva la peor parte en este conflicto... La mayoría de los desplazados son mujeres, pero a esto se les acumula también la violencia sexual, la violencia intrafamiliar... La mayoría de esas mujeres son cabezas de hogar que deambulan con sus hijos por el territorio nacional. Entonces ésta es una tragedia humana que vive la mujer colombiana”.

Aunque las mujeres llevan la peor parte y representan un gran porcentaje de los casi cinco millones de desplazados en Colombia, las razones fundamentales que llevan a hombres y mujeres a incorporarse a la guerrilla son exactamente las mismas: la pobreza, la injusticia y la represión a la oposición política de la izquierda. “Las mismas necesidades, la misma miseria”, Marcela continuó, “obligan a que la gente opte por buscar salidas a esta realidad”.

La falta de opciones políticas es realmente la clave para determinar la forma que toma la lucha. El último intento de constituir una alternativa legal fue la Unión Patriótica, partido formado en 1985. La iniciativa generó gran entusiasmo, pero los agentes de la oligarquía masacraron sistemáticamente a los militantes de la UP: alrededor de 5000 muertos en menos de una década. La lección histórica, escrita en los muros con la sangre de la oposición política, es que donde no existe la democracia hay que luchar por ella. Por ahora sólo es posible oponerse al régimen oligárquico de Colombia –armado hasta los dientes por los EE.UU. y sus aliados– portando armas.

Una vez en la guerrilla, los hombres y las mujeres tienen papeles idénticos. “Hombres y mujeres tenemos los mismos derechos, vamos a las mismas tareas”, explicó Bibiana Hernández, quien se incorporó a las FARC hace una treintena de años. “Así como vamos a remolcar, como vamos a traer la leña, como vamos a dirigir las masas... también vamos al combate, también vamos a enfrentar al enemigo. Estamos en las mismas condiciones [que los hombres].” De igual manera, las mujeres asumen funciones de dirección y liderazgo en las FARC-EP, y su igualdad es parte de los estatutos de la organización.

Las mujeres en la Delegación de Paz son de orígenes diversos. Camila Cienfuegos nació en una familia del campo y de joven vio la pobreza extrema con sus propios ojos. Laura Villa estudió medicina en Bogotá; ella mencionó la privatización de la educación y de la salud como factores que pesaron en su decisión de unirse a la lucha revolucionaria de las FARC, donde ahora contribuye con su experiencia como médica titulada. Alexandra Nariño, nacida Tanja Nijmeijer en Holanda, consiguió un trabajo como profesora de inglés en Colombia en 1998, y un proceso gradual de aprendizaje sobre la opresión y la injusticia política la llevó a ingresar a la guerrilla.

Estas mujeres continúan una larga tradición en las FARC: la organización se fundó en 1964, cuando 48 campesinos en Marquetalia enfrentaron y superaron el ataque de más de 10 mil efectivos gubernamentales. Entre los “Marquetalianos” había dos jóvenes mujeres heróicas: Judith Grisales y Miriam Narváez.

En territorio libre de América

La docena de mujeres de la Delegación de Paz de las FARC son sobrevivientes de un conflicto brutal, pero ante su suave hablar y sus ropas de civil se pueden llegar a olvidar las duras realidades de la guerra. Uno puede sentarse a comer un helado en Coppelia con ellas o juntarse en la búsqueda de libros usados en las innumerables librerías de La Habana. Y es que a pesar de sus tareas políticas, estas mujeres buscan el tiempo para la lectura. Diana Grajales, una guerrillera del suroeste de Colombia, nos dijo que se está empapando en los libros del Che Guevara.

Uno de los proyectos de estas mujeres –además de “rearmarse” con libros y participar en las conversaciones de paz con los delegados del gobierno– es hacer contacto con organizaciones de mujeres: “Estamos escuchando las propuestas que nos llegan de las organizaciones de mujeres en Colombia,” explicó Alexandra, quien agregó que también han establecido relaciones con grupos internacionales de mujeres. La comandante Yira Castro observó que los movimientos de mujeres a menudo son invisibilizados, pero el proceso de paz ha permitido que las guerrilleras en la delegación conozcan más de cerca las luchas de otras mujeres, compartiendo experiencias con ellas. Las mujeres de la Delegación también mantienen una página web y una cuenta de facebook.

A pesar de la tranquilidad de La Habana, la realidad de la guerra irrumpe cuando uno está en compañía de la Delegación. La cicatriz en el brazo de una compañera o la cojera de otra nos recuerda que el gobierno colombiano viola sistemáticamente los derechos humanos en su conducción de la guerra. El de Colombia es un conflicto desigual e imperialista en el que –como en Vietnam o Argelia– todo tiene cabida con tal de mantener el orden neocolonial.

Muchas de estas mujeres han sobrevivido bombardeos con tecnología de punta que tanto se parecen a los intentos yanquis e israelís de asesinatos “quirúrgicos”. Algunas han perdido amigos cercanos y familiares –asesinados a sangre fría o desaparecidos en fosas comunes como la de la Macarena (la fosa común más grande de América Latina donde las fuerzas especiales de la Colombia depositaron unos 2000 cadáveres)–, y por lo menos una compañera de la delegación ha sido víctima de torturas y violación por parte de los soldados del ejército.

Laura Villa habla de las duras realidades de la guerra: “Una guerra es una guerra... Es una guerra por lograr la libertad de los pueblos, y en esa guerra se dan muertos y se dan heridos. Hay muertos que llegan a la sensibilidad de nosotros”. Entre las pérdidas más sentidas se encuentra la del comandante Alfonso Cano, quien inició el proceso de paz actual, y fue asesinado por el ejército hace dos años. Camila Cienfuegos denunció los abusos sexuales y las desapariciones forzadas por la parte de militares: “Recuerde que tenemos un episodio bastante palpable que son las madres de Soacha, [cuyos] muchachos fueron presentados como falsos positivos... Eso es también terrorismo de Estado”. Camila habla del terror del Estado desde su experiencia vivida: tiene quemaduras de cigarrillos en las manos y los brazos al haber sido torturada durante un interrogatorio por el ejército colombiano.

Además de las violaciones a los derechos humanos, hay difamación mediática constante sobre las combatientes de las FARC. Inventan historias sobre guerrilleras, historias que son un simple reflejo de la sociedad exterior: una sociedad que presiona a la mujer a entrar en todo tipo de relaciones de explotación en el trabajo y la vida privada, a veces acepta la idea errónea de que las mujeres se ven forzadas a ingresar a las FARC. Así mismo los medios colombianos dicen falsamente que las guerrilleras, que disfrutan de condiciones de igualdad de género muy superiores a las de la sociedad exterior, son meras cocineras y acompañantes sexuales de los comandantes.

Mirando hacia la paz

Una de las razones de fondo en este tipo de difamación es tratar de dividir y conquistar a las FARC-EP, separando a las mujeres de los hombres. Ese, dicen las mujeres de la Delegación, es un intento fútil, que no disuade a un número cada vez más creciente de mujeres de tomar la decisión de cambiar el mundo, en lugar de simplemente contemplarlo. Estas maniobras mediáticas tampoco dan lugar a que las mujeres ya en las FARC alteren su visión de los problemas sociales o abandonen un proyecto que reconocen esencialmente como lucha de clases por la justicia social.

Este último punto es importante. Las mujeres en las FARC ven la dominación patriarcal como parte de la lucha de clases y no están dispuestas a separar las causas, error en el que han caído algunas feministas. Las farianas luchan no sólo por las mujeres colombianas, sino por Colombia en su conjunto. Así, la paz que tratan de construir –una paz con justicia social, una paz que erradicará las raíces de la desigualdad social– será una paz para toda la sociedad.

¿Cómo entender, entonces, la importancia de las mujeres en la lucha de las FARC-EP? ¿Por qué es que, para citar a Victoria Sandino, “sin la participación de la mujer en el proceso revolucionario no hay revolución”? Tal vez la clave está en la vieja idea de que esos grupos, los que la estructura de la sociedad pone entre la espada y la pared, son precisamente los convocados por la historia para cambiar la sociedad en su totalidad. Esto es lo que se llama una misión histórica, y es una descripción perfecta de la posición de la mujer colombiana, cuya situación no se puede mejorar sin cambios fundamentales en toda la sociedad. Por eso el sector más consciente de las colombianas a menudo ha tomado las armas para cambiar las condiciones que operan en su país.

Hoy esta misma misión histórica puede conducir a nuevas tácticas. Con los cambios profundos que se están viviendo en muchos países de América Latina y el resurgimiento del movimiento popular colombiano, se abre la posibilidad de que los hombres y mujeres de la insurgencia piensen en una paz dialogada para lograr los mismos objetivos por los que siempre han luchado. Pero esto sólo ocurrirá si el Estado colombiano cambia radicalmente su accionar y permite que las fuerzas del cambio participen en el ámbito de la política legal. Desde este punto de partida –una “ventana democrática” lograda con las vidas de muchos guerrilleros y guerrilleras– la fuerza política más abnegada y comprometida podría iniciar el proceso de desmantelamiento de las injusticias estructurales del país y la construcción de una paz duradera.

(*) Chris Gilbert es profesor de Estudios Políticos en la Universidad Bolivariana de Venezuela. Vilma Kahlo está trabajando en Rosas y Fusiles , un documental sobre las mujeres de las FARC-EP.

martes, mayo 21, 2013

Un nuevo crimen atroz se ha cometido en Colombia sobre el cuerpo y la vida de una mujer


Varias organizaciones

Rebelión En el Municipio de Carcasi, Ubicado en la Provincia de García Rovira del Departamento de Santander, en la Vereda Buenavista, lugar de habitación del Padre Pedro Elías Joya, siendo la media noche del día 14 de mayo, fue cometido un crimen atroz en el cuerpo de BENEDICTA JOYA, según primeras informaciones fue asesinada y posteriormente procedieron a incinerarla al igual que a la vivienda. Escrito en sangre fue dejado un mensaje el cual decía “fuera guerrilleros”. BENEDICTA, hermana del padre Pedro Elías Joya ha acompañado siempre a su hermano en el trabajo pastoral. Era una mujer sencilla y humilde, labraba la tierra y apoyaba las labores de la parcela en donde se encontraba su vivienda.

El crimen cometido en contra de BENEDICTA, como descarga de ira y de venganza, no tiene ninguna justificación. En Colombia se ha aprobado la Ley en contra de todas las formas de violencia hacia la mujer, sin embargo un canalla vuelve a infringir el más sagrado de los derechos de una mujer: el respeto a su cuerpo y a su vida, infringiendo sobre ella una serie de acciones violentas y aberrantes que solo en una mente y en un cuerpo enfermo pueden cohabitar. A BENEDICTA, no la recordaremos por su victimario o por la acción de este sobre ella, la recordaremos por sus virtudes como mujer y como persona.

El Padre Joya como es conocido a nivel de la provincia, del país y de otras regiones del mundo, ha desarrollado su vida cristiana en favor de los más pobres, siempre defensor del territorio y de los campesinos que han sido afectados por los intereses explotadores de empresas mineras que han intentado una y otra vez apoderarse de la región del páramo El Almorzadero, en donde se han realizado fuertes e importantes movilizaciones en contra de las explotaciones de carbón y otros minerales.

Como protector del ambiente, del agua, como defensor de derechos humanos, como constructor de proyectos cooperativos que generan bienestar a las comunidades, ha difundido ideas de solidaridad, cooperativismo y autonomía. Su lucha también ha sido por la paz de Colombia, activo en los diferentes escenarios convocados para el diálogo por la paz, ha participado haciendo planteamientos de urgencia a favor de la paz.

Con sus propios esfuerzos y con la solidaridad brindada por otros, se ha empeñado en la construcción de una escuela para jóvenes campesinos que enfatiza en la necesidad de la producción de alimentos. En ocasiones pasadas fue blanco de persecuciones por parte de organizaciones de extrema derecha, pero sus actos sustentados en el diálogo, la transparencia, la actividad pública y la gestión política ante organizaciones sociales, públicas y comunitarias le han permitido salir adelante.

Este crimen atroz, por el grado de sevicia practicado en su ejecución contra una mujer de más de 50 años y en total estado de vulneración pues además se encontraba sola ya que el Padre había salido en horas de la tarde, no es otra cosa que un crimen que busca ser “ejemplarizante”. En la psicología de la guerra, los crímenes ejemplarizantes son ejecutados con el propósito de obtener venganza y/o de aterrorizar no sólo a una persona sino a toda una comunidad para obligarla a desistir de sus ideas y de sus acciones. El Padre Joya, no sólo es un símbolo de las comunidades de la región, sino que simboliza la defensa de temas fundamentales en la discusión actual del país como lo es: la defensa de los páramos, la exigencia y garantías de los derechos humanos, los procesos de paz, la defensa de la soberanía alimentaria, el cooperativismo, entre otros temas sustanciales que confrontan los intereses de las multinacionales mineras y de los enemigos de la paz.

Todas las comunidades de los municipios de García Rovira, las Organizaciones Ambientales, defensoras de los Derechos Humanos, las Cooperativas, las Juntas de Acción Comunal y las Organizaciones de Mujeres y de Víctimas de la Provincia de García Rovira, rechazamos tajantemente este horrendo crimen, exigimos justicia para los victimarios, que se conozca la verdad y que sean resarcidos los daños morales ocasionados al Padre Joya a sus sueños y a sus proyectos y que se condene a quien violentó el cuerpo y la vida de BENEDICTA.

Este crimen no puede quedar en la Impunidad, exigimos que todos los actores políticos y los Representantes territoriales del Orden municipal, departamental y nacional, así como las instituciones garantes de la protección de la vida en la región y en Colombia se pronuncien y actúen de inmediato hasta dar captura y condenar a los victimarios. El territorio es de quien lo habita, rechazamos el mensaje de desalojo colectivo que se convoca a través del crimen cometido en contra de Benedicta Joya.

ORGANIZACIONES DEFENSORAS DEL MEDIO AMBIENTE, DE DERECHOS HUMANOS, ORGANIZACIONES DE MUJERES, ORGANIZACIONES DE VICTIMAS, JUNTAS DE ACCION COMUNAL, ASOCIACION DE USUARIOS CAMPESINOS ANUC, COMISION EN DEFENSA DEL PARAMO EL ALMORZADERO PROVINCIA DE GARCIA ROVIRA

viernes, abril 15, 2011

Violada a 30 metros de un puesto militar en el país de las 'Cárceles Resort' para militares

Azalea Robles Kaos en la Red
“(…)en el trayecto se encontraban dos grupos de militares uno a 30 metros y el segundo a 50 metros del mismo, frente a los cuales de forma inexplicable pasó el agresor, la víctima fue tirada en un barranco a sólo 30 metros de donde se apostaba el último grupo de militares” Denuncia CPDH


“(…)Varios de los condenados tienen allí sus negocios, como el teniente coronel Pulido, condenado como responsable de la masacre de La Cabuya, donde el 20 de noviembre de 1998 fueron asesinados cinco campesinos, entre ellos una mujer con siete meses de embarazo. El restaurante del exoficial se llama ‘Héroes’.(…)” Semana


“Hace como un año, mi (cabo) primero Blandón Vargas Humberto se pudo ir tranquilo la Semana Santa con toda la familia para el hotel Kosta Azul en San Andrés. De allá trajo unas camisetas de regalo muy bacanas", cuenta un soldado. Blandón fue condenado por el secuestro, tortura y homicidio de un grupo de campesinos en Antioquia(…)

Los abusos, tratos degradantes, violaciones sexuales y el feminicidio contra las mujeres y niñas colombianas crecen dramáticamente: el empobrecimiento, la exclusión social y la degradación ética inyectada por los mass-media para legitimar los valores mafiosos de un sistema llevado al paroxismo de las desigualdades sociales, de la violencia represiva y del control social, son el terreno fértil para las agresiones contra las mujeres. Las mujeres son el chivo expiatorio de una sociedad machista cuyas frustraciones son elevadas a la máxima potencia por una violencia estructural en permanente crecimiento. Decrece el acceso a la salud, a la educación, a la vivienda, a las oportunidades laborales; a la par que crece la violencia estructural generada por los mecanismos de despojo y monopolización de capital. Aunado a lo anterior, hay un factor determinante que caracteriza a Colombia: la violación sexual y el feminicidio contra las mujeres y niñas colombianas se generalizan al amparo de la sistemática impunidad para los crímenes de estado. Esta constatación hace que el tema de la impunidad sea un tema medular en la lucha por el respeto de las mujeres, así como es un tema medular en el camino hacia la paz y la justicia social en Colombia.

La impunidad para militares, paramilitares y latifundistas acrecienta el sistematismo de las violaciones sexuales en Colombia. Los crímenes e impunidad que rodean la violacion y asesinato de los niños de Arauca a manos del ejército(1); los escándalos de los ‘clubes de relajación’ en los que los escasísimos militares condenados purgan sus “penas”; el descaro con que los violadores estadounidenses burlan la justicia(2); la cantidad aberrante de niñas campesinas despojadas que viven en esclavitud a la merced de gamonales latifundistas, evidencian la relación macabra entre el aumento dramático de las violaciones sexuales y los privilegios de inmunidad e impunidad aplicados a los criminales. Colombia y México son dos países en los que el feminicidio alcanza cimas del horror: su denominador común, aparte del empobrecimiento que sufren ambos países, es la impunidad para los crímenes de estado y la degradación social que conlleva. En ambos países se desarrolla una intensa actividad represiva y de control social ejercida por el estado contra la población civil, mientras que los grupos de paramilitares y narcotraficantes, funcionales al estado, imponen sus valores. México sufre un incremento de la “asesoría militar estadounidense”, con el incremento de violaciones de los derechos humanos que esta conlleva: como se ha podido palpar en Colombia desde que la asesoría estadounidense entrena a militares en “contrainsurgencia”. La mayor fosa común del continente americano se descubrió en la Macarena, Colombia: 2000 cadáveres de desaparecidos por el ejército fueron hallados detrás del batallón de la Fuerza Omega del Plan Colombia, que recibe estrecha asesoría estadounidense (3).

# 1. Violada a 30 metros de un puesto militar

Iniciando abril, el CPDH denuncia otro caso de violación a manos del ejército, en un marco de absoluta impunidad: una mujer violada y acuchillada por un militar a 30 metros de un puesto militar, el 3 de abril 2011. La mujer se encuentra entre la vida y la muerte, el soldado ha sido identificado, retenido y puesto en libertad, el batallón ‘ciego’ ha sido trasladado(4). El CPDH denuncia: “fue atacada con arma blanca, produciéndole varias heridas en partes vitales de su cuerpo, constitutivos de tratos crueles, inhumanos y degradantes y sometida a violencia sexual; en el trayecto se encontraban dos grupos de militares uno a 30 metros y el segundo a 50 metros del mismo, frente a los cuales de forma inexplicable pasó el agresor, la víctima fue tirada en un barranco a sólo 30 metros de donde se apostaba el último grupo de militares (…) Se logró reconocer al presunto agresor, identificado como soldado profesional adscrito al Ejercito Nacional (J. JESUS ADVINCULA DELGADO)(…) aunque debido al precario manejo en cuanto el acopio de elementos probatorios y actos urgentes fue dejado en libertad y puesto a disposición de las autoridades militares, el temor actual es que técnicamente se encuentra en libertad, sin ningún tipo de limitación legal, además el grupo de militares que estuvieron en la Victoria el pasado 3 de abril fueron trasladados de la zona.”(Ibíd. ). Es una de las miles de denuncias de mujeres y niñas violadas a manos de la fuerza pública en Colombia: la casi totalidad de estas denuncias son abortadas por el mismo sistema y la negligencia aplicada al trato de los elementos probatorios, cuando no es por la amenaza o asesinato contra los denunciantes. Por otro lado las denuncias constituyen la punta del iceberg: las denuncias por violación contra la fuerza pública son un acto de extrema valentía en Colombia, porque pueden conllevar la muerte para los denunciantes, lo cual permite deducir que tras las denuncias se encuentra el grueso de los casos que no son denunciados. Por otro lado, de los casos denunciados la impunidad es del 99%, y en el caso de condenas, son absolutamente pírricas, y los violadores terminan no en una cárcel, sino “cumpliendo su pena” en una base militar con canchas deportivas, restaurantes, piscinas y todas las comodidades (5). El carácter sistemático de estos crímenes y el sistematismo en la impunidad para militares, evidencia que las violaciones sexuales a manos del ejército son algo que va más allá de la vaga e irresponsable definición de "daños colaterales de un conflicto”: son actos del terrorismo de Estado.
# 2. Cárceles doradas y vacaciones en el Caribe pagadas con dinero público para militares “condenados”

Los militares “presos” en Colombia salen cuando quieren de la cárcel y van a pasar semanas en el Caribe, pagadas por el erario público (6). Semana describe el “Tolemaida Resort”: “Hay presos que pasaron vacaciones en San Andrés y Cartagena (…) Suboficiales y soldados no solo no fueron retirados del servicio, sino que siguen recibiendo en prisión parte del salario que normalmente devengaban y beneficios como seguir cotizando para pensión. Algunos se han pensionado. Algunos, incluso, han ascendido de rango en la cárcel (…) Varios de los condenados tienen allí sus negocios, como el teniente coronel (r) Orlando Pulido, condenado a 30 años como responsable de la masacre de La Cabuya, donde el 20 de noviembre de 1998 fueron asesinados cinco campesinos, entre ellos una mujer con siete meses de embarazo. El restaurante administrado por el exoficial se llama ‘Héroes’.(…) Las casas parecen más un campo de recreo que alojamientos de un penal. La gran mayoría tiene aire acondicionado, Internet y servicio de televisión satelital, entre otras comodidades”(Ibíd.)

En esas condiciones de “Resort” están torturadores, violadores, responsables de masacres, y su comodidad es garantizada por los altos generales: “Llegaron los de las Afeur (Agrupación de Fuerzas Especiales Urbanas), de la IV Brigada de Medellín, condenados por la Operación Orión y desapariciones. También los de los Gaulas militares, condenados por 'falsos positivos' [asesinatos de civiles premeditados para disfrazar sus cadáveres], o los costeños del Batallón La Popa de Valledupar, por 'falsos positivos', y los de la VI Brigada, de casos como los [del asesinato de varios campesinos, en 2004, en] Cajamarca o las masacres [una serie de 20 ejecuciones, en 2003] de Viotá -cuenta uno de los internos-. Ahí los comandantes comenzaron a regalar quioscos para todos esos muchachos. Mi general Montoya regaló como unos cuatro o cinco a los soldados de las Afeur. Mi general Óscar González también gestionó para la construcción de otros ocho a diez quiosquitos. Ellos nos ayudaron mucho. Mi general Montoya estuvo por lo menos diez veces acá y mi general González, más de veinte veces. Siempre que venían a Tolemaida nos decían que qué nos faltaba (…), explica el interno.”(Ibíd.)


Los militares “presos” en Colombia se dan incluso el lujo de vivir por fuera de su cárcel dorada: “Entraban y salían libremente de su prisión y de Tolemaida, se daban el lujo de vivir por fuera del penal y de la base. Un caso es el del soldado profesional Santiago Escudero Uribe, condenado a 35 años de prisión por el asesinato de dos campesinos en Antioquia, a los que presentó como miembros del ELN muertos en combate. El soldado se quedaba con frecuencia en una de las lujosas fincas de ese conjunto (…) donde estaba su familia. Allí lo conocen como el propietario de varias panaderías en Melgar.” (Ibíd. ) Los militares condenados pasean en vuelos comerciales y viajan a las islas del Caribe: “Hace como un año, mi (cabo) primero Blandón Vargas Humberto se pudo ir tranquilo la Semana Santa con toda la familia para el hotel Kosta Azul en San Andrés. De allá trajo a varios unas camisetas de regalo muy bacanas", cuenta un soldado. Blandón fue capturado en 2001 y condenado a 40 años de prisión por el secuestro, tortura y homicidio de un grupo de campesinos en Antioquia, cuando hacía parte del Batallón Juan del Corral, adscrito a la IV Brigada.” (Ibíd.)

En la actualidad hay 843 miembros de la Fuerza Pública detenidos en centros vacacionales de “reclusión”: 174 del Ejército, 648 de la Policía, 13 de la Armada y ocho de la Fuerza Aérea. Y en los nueve “centros especiales de reclusión” que maneja el Ejército hay 942 delincuentes (7).

El escándalo público de las Cárceles Resort para militares colombianos no ha provocado cambios: ante la oferta del ministro del Interior y de Justicia, Vargas Lleras, de trasladar a los militares delincuentes de los centros vacacionales en que se encuentran a cárceles reales, Rodrigo Rivera, ministro de Defensa, dijo sin ningún asomo de vergüenza que: “los nueve centros penitenciarios especiales ubicados dentro de batallones de las fuerzas armadas en varias partes del país cumplen todas las reglas constitucionales” (Ibíd.), por lo que considera inapropiado trasladar a los uniformados detenidos a una cárcel. El general Alejandro Navas, comandante del Ejército, consideró sin sonrojo que: “No es necesario trasladar a más detenidos de las cárceles militares a los centros de detención comunes. El Ejército está en capacidad de administrar sus centros de reclusión y albergar a sus internos” (Ibíd.).

La impunidad, o en su defecto la “Cárcel Resort”, es el premio que le da el Estado colombiano a los militares que cometen violaciones a los DDHH. Esto evidencia aún más el hecho de que las violaciones a los DDHH por parte de la Fuerza Pública son amparadas por el Estado en Colombia. Se inscriben en la doctrina contrainsurgente y la perversa noción militar del “enemigo interno”: en la cual el enemigo interno es la población civil (8). La violación sexual es parte de la estrategia del Terrorismo de Estado contra la población civil, y su carácter exponencial resulta de la sistemática impunidad.

En la doctrina militar contrainsurgente se inscriben las prácticas de tortura y terror contra la población civil con la doble finalidad de desplazar poblaciones de las zonas de alto interés económico y de callar la reivindicación social. El terror busca paralizar a la población e impedir la organización popular: es control social. La herramienta paramilitar del despojo es parte de esa estrategia estatal: es financiada por multinacionales, latifundio y Estado, y actúa en coordinación con el ejército (9). Sólo entre junio 2005 y diciembre 2010 dicha herramienta paramilitar cometió al menos 173.183 asesinatos; 1.597 masacres; 34.467 desapariciones forzadas, y al menos 74.990 desplazamientos forzados, según reporta el informe de enero 2011 de la Fiscalía (10). El drama de la arremetida de la herramienta paramilitar y la fuerza pública contra la población civil en Colombia es pasado bajo silencio.

Mientras se mantenga la doctrina militar del enemigo interno, y la sistemática impunidad para los crímenes de estado en Colombia, la violencia sexual y el feminicidio continuarán su dramático crecimiento exponecial.

NOTAS:

*Este texto forma parte de una investigación sobre la Impunidad en Colombia; es un capítulo ampliado del texto largo “Las 50 niñas violadas por El Patrón, la juez asesinada, la impunidad y sus eufemismos” de Azalea Robles



(1) Crímenes e impunidad que rodean la violacion y asesinato de los niños de Arauca a manos del ejército http://www.rebelion.org/noticia.php?id=116639

Asesinada jueza que llevaba el caso de los niños violados y asesinados por el ejército colombiano http://www.rebelion.org/noticia.php?id=125003&titular=asesinada-una-jueza-que-llevaba-el-caso-de-los-ni%F1os-violados-y-asesinados-por-el-

http://www.humanidadvigente.net/index.php?option=com_content&view=article&id=211:humanidad-vigente-y-cpdh-arauca-repudian-y-rechazan-asesinato-de-jueza-en-saravena-arauca-&catid=26:comunicados&Itemid=34

(2)los violadores estadounidenses burlan la justicia.

Violación sexual por parte de militares estadounidenses en Colombia (1/3), (2/3), (3/3)

http://www.youtube.com/watch?v=uES0FUadSD4

http://www.youtube.com/watch?v=Pto-DAxAMi0

http://www.youtube.com/watch?v=UNEfaFguAAE
Bases militares USA en Colombia: peligro regional y profundización del genocidio; violaciones sexuales e impunidad http://www.rebelion.org/noticia.php?id=99720“(…)privilegios, exenciones e inmunidades otorgadas al personal administrativo y técnico de una misión diplomática", refiere el pacto militar que Estados Unidos cerró con el gobierno Colombiano.http://www.youtube.com/watch?v=Vugt0NbRlys&feature=player_embedded

La corte constitucional colombiana declaró inconstitucional el acuerdo firmado entre los gobiernos de Colombia y Estados Unidos en agosto 2010; pero no obstante la sentencia de la corte constitucional bajo el mandato deSantos se siguen instalando las bases militares estadounidenses en Colombia en 2011:http://www.rebelion.org/noticia.php?id=123813&titular=el-gasto-multimillonario-del-pent%E1gono-revela-la-instalaci%F3n-efectiva-de-bases-del-comando-sur-en-

(3) La mayor fosa común del continente americano se descubrió en diciembre 2009 en el Meta, detrás del batallón militar de la Macarena: la fosa contenía 2000 cadáveres de desaparecidos por la fuerza Omega del Plan Colombia

La mayor fosa común del Continente americano: http://www.publico.es/internacional/288773/aparece/colombia/fosa/comun/cadaveres

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=99507

Los Medios ocultan la mayor fosa común de América, mientras el Estado colombiano busca alterarla: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=100898

(4)CPDH denuncia: “fue atacada con arma blanca, produciéndole varias heridas en partes vitales de su cuerpo, constitutivos de tratos crueles, inhumanos y degradantes y sometida a violencia sexual, en el trayecto se encontraban dos grupos de militares uno a 30 metros y el segundo a 50 metros del mismo, frente a los cuales de forma inexplicable pasó el agresor, la víctima fue tirada en un barranco a sólo 30 metros de donde se apostaba el último grupo de militares (…) Se logró reconocer al presunto agresor, identificado como soldado profesional adscrito al Ejercito Nacional (JOSE JESUS ADVINCULA DELGADO) (…) aunque debido al precario manejo en cuanto el acopio de elementos probatorios y actos urgentes fue dejado en libertad y puesto a disposición de las autoridades militares, el temor actual es que técnicamente se encuentra en libertad, sin ningún tipo de limitación legal, además el grupo de militares que estuvieron en la Victoria el pasado 3 de abril fueron trasladados de la zona.”

http://reexistencia.wordpress.com/2011/04/08/denuncia-por-hechos-ocurridos-en-la-victoria-ipiales/#more-2184

(5)Militares terminan no en una cárcel, sino “cumpliendo su pena” en una base militar con canchas deportivas, restaurantes y todas las comodidades. Mindefensa y Ejército no aceptan cambio de centros vacacionales por cárceles para militares criminales

http://notimundo2.blogspot.com/2011/04/seguridad-narcocratica-mindefensa-y.html

“Tolemaida Resort” de Revista Semana: http://www.semana.com/noticias-nacion/tolemaida-resort/154427.aspx

&nbsp http://www.kaosenlared.net/noticia/mindefensa-ejercito-no-aceptan-sacar-militares-condenados-centros-vaca

(6)“Tolemaida Resort” de Revista Semana: http://www.semana.com/noticias-nacion/tolemaida-resort/154427.aspx

(7) En la actualidad hay 843 miembros de la Fuerza Pública detenidos en centros vacacionales de “reclusión”: 174 del Ejército, 648 de la Policía, 13 de la Armada y ocho de la Fuerza Aérea. Y en los nueve “centros especiales de reclusión” que maneja el Ejército hay 942 delincuentes http://notimundo2.blogspot.com/2011/04/seguridad-narcocratica-mindefensa-y.html

(8) Desde los años 60, a raíz de la visita practicada a Colombia por la Misión Yarbourough del ejército estadounidense (febrero/62) y de las directrices secretas que dejó consignadas dicha Misión, el Estado colombiano adoptó una estrategia contrainsurgente paramilitar, ya desde antes de que surgieran las guerrillas de este ciclo (1964-65).Tal doctrina estratégica puede estudiarse en los Manuales de Contrainsurgencia que comienzan a formar parte de la Biblioteca del Ejército y por tanto de los textos de estudio y entrenamiento militar desde 1962. Tomando como fuente 6 manuales (1962, 1963, 1969, 1979, 1982, 1987) se puede rastrear la concepción que hay allí de la población civil y su papel en la guerra, se la define por dos miradas: 1) debe ser vinculada a la guerra (paramilitarismo); 2) debe ser el blanco principal de la guerra contrainsurgente (guerra contra los movimientos sociales o posiciones inconformes con el statu quo).

http://www.arlac.be/paramilitarismo/html/pdf/deuda01.pdf

(9)La herramienta paramilitar del despojo es parte de esa estrategia estatal, es financiada por multinacionales, latifundio y Estado, y actúa en coordinación con el ejército

2011 Denuncia en el Congreso la farsa de la desmovilización. Iván Cepeda: "Las estructuras del paramilitarismo siguen intactas"

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=125316&titular=iv%E1n-cepeda:-%22las-estructuras-del-paramilitarismo-siguen-intactas%22-

Informe “Paramilitarismo de Estado en Colombia, Deuda con la Humanidad”, CINEP, varios documentos de contexto, testimonios y datos:http://www.arlac.be/paramilitarismo/html/deuda.htm

“la doctrina contrainsurgente del Estado colombiano, y la población civil”:http://www.arlac.be/paramilitarismo/html/pdf/deuda01.pdf

Soldado John Quirama denuncia a sus superiores de nexos con Paramilitar alias Cuchillo, denuncia también el narcotráfico del ejército y asesinatos “falsos positivos” http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=wBVPyGZMxKI http://www.rebelion.org/noticia.php?id=115182

Miles de víctimas, varios paramilitares e incluso militares, han denunciado el carácter de Estrategia Estatal de la Herramienta paramilitar. Además existen pruebas fílmicas y fotográficas de la connivencia estatal-paramilitar y el Paramilitarismo está preconizado en manuales militares. General Montoya y paramilitares, prueba fílmica: http://www.youtube.com/watch?v=rdTOItvPPRo&feature=player_embedded

El Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado (MOVICE) denuncia en marzo 2011: “Las acciones del gobierno de Santos para encubrir el paramilitarismo en su nueva etapa de reingeniería conocida con el eufemísitico término de bandas criminales (bacrim). (…) la persistencia de los Crímenes de Lesa Humanidad se encubre bajo la denominación de Bandas Criminales, que es parte de la reingeniería paramilitar y la falsedad del espectáculo de las desmovilizaciones. Persistiendo el poder mafioso, político y empresarial en las estructuras paramilitares. (…) continúa la criminalización de la protesta social, la judicialización de campesinos, estudiantes y defensores de DDHH, con la prolongación de la práctica de la desaparición forzada, la violencia sexual” http://www.polodemocratico.net/index.php?option=com_content&view=article&id=487:movice-anuncia-acciones-contra-encubrimiento-a-reingenieria-paramilitar-&catid=64:nacionales&Itemid=48

http://www.polodemocratico.net/index.php?option=com_content&view=article&id=559:en-colombia-siguen-intactas-las-estructuras-del-paramilitarismo-denuncio-el-representante-ivan-cepeda&catid=35:titulares

(10) Informe Fiscalía, enero 2011 : 173.183 asesinatos; 1.597 masacres; 34.467 desapariciones forzadas, y al menos 74.990 desplazamientos forzados, cometidos entre 2005 y el 31 de diciembre 2010 por el paramilitarismo: http://www.fiscalia.gov.co/justiciapaz/Index.htm

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http://azalearobles.blogspot.com/
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jueves, noviembre 18, 2010

El pacifismo femenino silenciado en Colombia

Helda Martínez
Periodismo Humano “Cuando las mujeres hablamos claro, sin mostrar miedo, pagamos un alto precio: vivir con ese miedo”, dice una dirigente comunitaria que trabaja por la paz en Colombia. “Las amenazas no suspenderán nuestro trabajo por la paz y la justicia social”, puntualiza otra. Estas voces son el eco de mujeres colombianas que se movilizan por la paz y contra la impunidad, en un país con medio siglo de conflicto armado entre guerrillas izquierdistas, las fuerzas del Estado y los grupos paramilitares de extrema derecha que se sumaron en los años 80.

Son campesinas, indígenas, negras, madres de desaparecidos, víctimas de la guerrilla, de los paramilitares o de la fuerza pública, así como integrantes de organizaciones promovidas desde las instituciones públicas. La figura más relevante es la senadora del Partido Liberal, Piedad Córdoba, una afrodescendiente feminista que fue gestora directa de la liberación de 14 cautivos en manos de las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en 2008, 2009 y 2010, y que promueve la solución política de la guerra.

En ese esfuerzo Córdoba trabaja en forma mancomunada con organizaciones no gubernamentales, como la Casa de la Mujer o el colectivo Colombianos y Colombianas por la Paz, que ella fundó y que mantiene un diálogo público y epistolar con las FARC y con la segunda mayor guerrilla, el Ejército de Liberación Nacional (ELN). ”La paz no tiene reversa” o “nuestra misión es derrotar la guerra” son los mantras de Córdoba, que paga altos precios, como la inhabilitación para ejercer cargos públicos por 18 años, resuelta en primera instancia por el procurador general Alejandro Ordóñez el 27 de septiembre, que la acusa de supuesta colaboración con la guerrilla.

En 1996 nació la Ruta Pacífica de las Mujeres, que se declara “antimilitarista y constructora de una ética de la no violencia”. Sus integrantes, desde teóricas feministas hasta campesinas de unas 300 organizaciones de nueve regiones, se adentran en caravanas por zonas de conflicto con un mensaje que disgusta a todos los actores armados. ”Con frecuencia recibo llamadas agresivas por mi condición de líder”, asegura a TerraViva María Arizabaleta, integrante de la Ruta en el suroccidental departamento de Valle del Cauca. “En Valle somos 300.000 mujeres”, agrega Arizabaleta, de 76 años y 60 de activismo.

“A nosotras corresponde construir la paz”, afirma la directora de la Casa de la Mujer, Olga Amparo Sánchez. En el segundo semestre de 2009, al menos 11 de sus dirigentes fueron víctimas de amenazas, abusos y maltratos físicos. Otra organización denunció en mayo amenazas contra otras 90 activistas. ”Cuando las mujeres hablamos claro, sin mostrar miedo, pagamos un alto precio: vivir con ese miedo”, acotó Pilar Tobón, negociadora comunitaria del Programa Paz y Convivencia de la Alcaldía de Medellín, capital del noroccidental departamento de Antioquia.

Las mujeres y los niños representan “la inmensa mayoría perjudicada por los conflictos armados”, afirma la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que el 31 de este mes cumple 10 años. En este país de 45 millones de habitantes, 75 por ciento de los desplazamientos forzados son de población femenina e infantil, según la Asamblea Nacional por la Paz. Colombia es el segundo país del mundo con más población desplazada interna, que ya supera los cuatro millones de personas.

Entre julio de 2002 y diciembre de 2007 el conflicto produjo la muerte de 1.314 mujeres y la desaparición de 179. De cada 103 víctimas de abuso sexual en el marco del conflicto, 100 son mujeres y niñas, añade. Por eso “la resolución es importante en términos formales. Porque resalta el papel femenino en el logro de la paz, y llama a los actores armados a que respeten los derechos de las mujeres”. afirma a TerraViva María Eugenia Ramírez, de la Mesa Mujer y Conflicto Armado.

Su gran déficit es que “compromete al Estado colombiano en la puesta en marcha de medidas, olvidando que éste hace parte del conflicto con sus fuerzas militares”, agrega. Para el “derecho humanitario tiene tanta responsabilidad la insurgencia como el Estado”. Por tanto “es urgente agenciar el compromiso político gubernamental con las organizaciones de mujeres, generar mecanismos y estrategias que visibilicen sus aportes en procesos de paz y su permanencia en ellos”, afirma Esmeralda Ruiz, asesora en género y derechos humanos del Fondo de Población de las Naciones Unidas. “Ese el sentido de la resolución”.

lunes, septiembre 13, 2010

Asesinada Norma Irene Pérez por el Terror de Estado en Colombia: defensora de derechos humanos asesinada por denunciar la Fosa Gigante de la Macarena


Asesinada Norma Irene Pérez por el Terror de Estado en Colombia: defensora de derechos humanos asesinada por denunciar la Fosa Gigante de la Macarena, con 2000 cadáveres al menos... producto de los asesinatos de la "fuerza Omega" del Ejército...

lunes, febrero 22, 2010

Criminalización de Rebelion.org

Hernando Calvo Ospina
“Páginas proclives a organizaciones armadas”

Rebelión Sí. Los que crearon el sitio Web rebelion.org fueron y siguen siendo unos soñadores. Los que colaboramos con Rebelión también los somos.

Y más que eso: ellos y nosotros somos humanistas, demócratas o de izquierda. Y todo eso junto.

Compartimos el lindo pecado de querer que todos los niños del mundo vivan felices, con paz, sin huir de bombas asesinas, con comida, con escuelas, con futuro. Repletos de sonrisas. Y la sonrisa de un niño es lo más hermoso que un ser viviente puede ver. Que esos niños vivan felices porque sus padres lo son, porque tienen digno trabajo, sin que ese trabajo no sea una esclavitud.

Los que fundaron rebelion.org son como nosotros, los colaboradores, anhelantes de dignidad para todos, donde el ser humano esté antes que la mercancía. Que el euro y el dólar estén a su servicio y no al contrario.

Como otros, siempre he sostenido, lo hemos demostrado, que los grandes medios de información colombianos son Generales de la Guerra Interna que vive este país. Mi país de origen. Como yo, otros muchos han dado fe de los cientos de crímenes que estos medios han apoyado, silenciado, y hasta aplaudido. Mientras dicen “informar”

Y digo cientos, pero podríamos decir sin equivocarnos, sin faltar a la verdad juramentada ante una Biblia, ante un juez, o ante nuestra dignidad de seres con principios, con una investigación objetiva por delante, que son miles los crímenes de los cuales han sido cómplices.

Y son manipuladores: ¡Tiran la piedra y esconden la mano! Sí, es cierto, algunos critican al gobierno de turno. Normal, pues entre la burguesía existen contradicciones, aunque en lo esencial están de acuerdo: defender el “status quo”. Lo que quiere decir: “todo para nosotros”, limosnas para las mayorías. Contar que existe pobreza, muertes y corrupción, sí, pero casi como algo folklórico. Nada más. Porque según ellos, y así lo inculcaron a muchos, decir algo más, insistir, es darle puntos a la oposición “izquierdista”. Y en el caso colombiano, a la izquierda guerrillera. O como ellos la llaman, “terrorista”.

El viernes 19 de febrero último, en la pagina web de la revista Semana, la más difundida del país, con apariencia de moderna liberal, el artículo central titulaba: “Que Jerónimo diga si es justo que yo esté en la cárcel: Nicolás Castro”.

Ahí entrevistaban al joven Castro que, aparentemente, amenazó de muerte a los hijos del presidente Álvaro Uribe Vélez por la red de Internet Facebook, hace unos meses. Lo descubrieron rápidamente gracias al apoyo inmediato del FBI estadounidense. Hoy está en la cárcel.

En un aparte de la entrevista, que quizás podría pasar por algo anodino, el periodista pregunta: “No es ningún delito hacer cualquier consulta en Internet pero ¿qué lo motivaba a consultar páginas proclives a organizaciones armadas?”

A lo que el joven acusado responde: “La fiscalía no ha precisado nada, siempre se queda en declaraciones muy generales. Dicen que visité rebelion.org, una revista virtual que según ellos apoya a grupos terroristas, pero para mí es una plataforma donde se manifiestan opiniones. Es una revista y punto (...)”.

Y uno se pregunta, conociendo cómo esos medios manipulan las entrevistas y la información: ¿Es que el periodista puso en la boca del joven a rebelion.org? ¿Por qué el periodista sabía que el joven consultaba “páginas proclives a organizaciones armadas”? Y, ¿por qué el inculpado sólo señala a rebelion.org?

Si uno lee enteramente la entrevista, es simple darse cuenta que esa pregunta y respuesta están forzadas [1]. Como buena parte de todo ese “diálogo”, que tiene una marcada tendencia a limpiar a los vástagos, quienes ya están bastante untados con asuntos de corrupción.

Entonces, rebelion.org es una página “proclive a organizaciones armadas”. Claro, no lo dice Semana. Ella es “inocente”. Es la fiscalía colombiana. Por lo menos es concreto y claro que el gobierno colombiano tiene en su mira esta web, no pocas veces atacada desde varios frentes.

Rebelion.org es “Proclive a organizaciones armadas”. Debe ser porque ahí se publican textos sin censura, comunicados y pronunciamientos de las organizaciones guerrilleras que, nos guste o no, son parte estratégica de la vida política colombiana. ¿Porque ahí está el espacio para aquellos que quieren contar la otra versión, la no oficial y no mediatizada, de seguro la objetiva, de esa dura situación colombiana?

¿De eso es culpable rebelion.org?

Es preocupante que este tipo de velado señalamiento, se incrusta perfectamente en la campaña internacional que está desarrollando el gobierno de Uribe Vélez, con todo el apoyo de Washington. Campaña que anhela “acabar” con todos aquellos “delincuentes”, “terroristas” y “criminales” que en el exterior no están de acuerdo con ese gobierno altamente aliado a narcotraficantes y paramilitares.

Rebelion.org: “Ladran, Sancho, señal que cabalgamos.”

Nota:

[1] http://www.semana.com/noticias-justicia/jeronimo-diga-justo-este-carcel-nicolas-castro/135232.aspx



Hernando Calvo Ospina. Escritor y periodista. Colaborador permanente de Le Monde Diplomatique.

viernes, julio 10, 2009

La culpa de ser mujer en la guerra colombiana

Por:Germán Uribe / Rebelión
La violencia de género en Colombia es un hecho irrebatible. Es la expresión de una infamia que grita y consterna, pero a la que se la viene tratando más con compasión que con el coraje y la cólera que reclama. Más como estadística y "fenómeno" que como factor gravísimo de anulación histórica de comunidades y pueblos. Y más que noticia diaria, es una de aquellas realidades que por repetitiva y recurrente peligra en convertirse en un mal sin remedio o en una epidemia sin vacuna.Alejándonos por ahora del tan elocuente y en boga tema de la violencia intrafamiliar, queremos hacer particular mención a la estremecedora tragedia que viven las mujeres colombianas en medio del conflicto armado. "Conflicto", decimos textualmente, aunque esta designación no sea otra cosa que el eufemismo con que ciertos sectores poderosos han querido denominar para su conveniencia la larga guerra en la que vivimos.

Pero veamos lo que ocurre: el conflicto colombiano, ya aclimatado en lo bárbaro e irracional, les ha permitido a todos sus actores, pero de manera significativa al paramilitarismo, ver en la vulnerabilidad y desprotección de las mujeres su caldo de cultivo para avanzar en su infernal guerra sucia. Secuestrando, violando o sencillamente reduciendo a las mujeres, están aterrorizando con ello a familias y poblaciones enteras. Y luego, como perros de presa, se desplazan concretando sus objetivos: asesinatos y masacres con los nombres artificiosos de "limpieza social" o "vindictas políticas"; saqueo de bienes y despojo de tierras. Incluso, el uso de la esclavitud sexual o de servicios personales de niñas adolescentes que suman aquí y allá a su botín de guerra.



Y, lo más alarmante, es que no se ha podido probar aún que tal violencia desatada contra el género femenino no esté rigurosamente concernida con el hecho muy puntual de que aquellas víctimas lo son por el simple hecho de ser mujeres, o mejor, su índole de género les puede estar acentuando su desgracia.

Cuando la banda facinerosa irrumpe en pos de un "trofeo", material o simbólico, al doblegar, asesinar, desaparecer, esclavizar o sencillamente "tomar" a la mujer, está con ello agrietando, o bien un núcleo familiar, o bien, la esencia y la savia vital de un eje social o de una comunidad específica. Y los actores del conflicto lo saben. Todos. Hasta los que están allí atornillados en la guerra "defendiendo a las instituciones" o "aquí, salvando a la democracia..." entre uno y otro "falso positivo", entre una y otra ejecución extrajudicial.

Ya nadie discute que la masa desplazada en nuestro país -la primera en el mundo- se encuentra entre 3 y 4,6 millones de personas. Ahora, es nuestra obligación destacar que, como lo afirma Acnur, "las mujeres y niñas conforman más de dos tercios de la población desplazada en Colombia" y alcanzan a ser el 70,6 por ciento de quienes exigen equidad ante Justicia y Paz.

Ante esta turbadora afrenta, no hay espacio para la distracción o el silencio. Hay que denunciarlo. Y con voz fuerte: el desplazamiento social en Colombia y la violencia de género son, de todos nuestros males, los más ignominiosos y brutales.

Recientemente leí algunos informes y recomendaciones respecto a la situación de la mujer en nuestro conflicto. Tanto CODHES, como ACNUR, nos ilustran bien, pero fue un texto de María Himelda Ramírez denominado 'El impacto del desplazamiento forzado sobre las mujeres en Colombia' el que de mejor manera me acercó al tema. Y en un punto específico de su estudio, cuando se propone describir el calvario del éxodo femenino tras la violencia de la guerra, expone algunos aspectos que las autoridades colombianas deberían observar cuando por fin le metan ganas a la resolución de este dramático problema.

Dice: "En el momento crítico del éxodo luego de una masacre o de otras escenas amenazantes, el terror cumple funciones muy efectivas de amedrentamiento. El despojo, la muerte y la expulsión producen un intenso sufrimiento emocional agravado por la incertidumbre respecto al futuro. Los sentimientos de impotencia se ven reforzados por la impunidad... Las mujeres adultas se ven abocadas a la redefinición de sus roles sociales y sus identidades lo mismo que los hombres..."

Llevarse a las mujeres como esclavas sexuales, como su "posesión" para toda clase de usos o, violándolas y asesinándolas, hacerlas sujetos valiosos para la destrucción de familias, comunidades o poblaciones, ¿no las convierte de alguna manera en trofeos de guerra?

Este es, pues, el más degradante y letal de los designios que pesan sobre la mujer en este país de fusiles, "amargas", rocolas y "meros machos", y en donde la violación de una mujer ha llegado a concebirse como un asalto al honor y a las posesiones materiales del adversario.