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jueves, noviembre 05, 2009

Colombia: Las muñecas de la mafia, ¿reflejo o modelo de mujer?

Por: Ángela Castellanos Aranguren / Semlac Noticias
Las mujeres son las protagonistas de la nueva serie de televisión colombiana Las muñecas de la mafia que, con menos de un mes en pantalla, ya abrió el debate sobre el papel de los medios en los patrones de femineidad vigentes.

Aunque el tema del narcotráfico no es nuevo en la pantalla chica, esta vez es enfocado desde el ángulo de las mujeres de los narcotraficantes. El director de esta serie, Luis Alberto Restrepo, ya había dirigido los dramatizados El Capo, sobre Pablo Escobar, y Sin tetas no hay paraíso, basada en la novela del escritor Gustavo Bolívar y que trata de las adolescentes que, para ayudar económicamente a sus familias, se venden a los mafiosos.

En esta oportunidad, Restrepo vuelve con una serie por capítulos diarios que trata de las relaciones de seis mujeres con hombres involucrados en diverso grado con el tráfico de droga.

Una es "presa" de su novio "narco", otra no quiere divorciarse de un capo para no perder poder y riqueza, una tercera es la esposa del contador del capo, y otras escalan amoríos en la jerarquía de la mafia, mientras que la protagonista acepta el dinero "sucio", al tiempo que dice no querer involucrarse en el negocio.


En fin, se trata de mujeres sin escrúpulos que buscan riqueza, protección y poder, convirtiéndose en amantes de un narcotraficante o "traqueto", como los llaman coloquialmente en Colombia.

Adicionalmente, no hay mujeres gorditas, ni morenas, ni de pechos pequeños. Tampoco las hay de clase baja, a excepción de la protagonista, que se supone que es de bajos ingresos, pero que ni el maquillaje, ni el vestuario, ni la actuación lo reflejan.

Física y socialmente, los personajes no representan a la generalidad de las colombianas, sino a una minoría de ellas, después de haber pasado por varias cirugías estéticas. Para complementar, el marco escenográfico es de opulencia, derroche y placer, incluso para aquella de bajos ingresos.

La publicidad de la serie anuncia, manifiestamente, que se trata de ilustrar a las mujeres que buscan acceder a bienes materiales mediante sus relaciones con varones de la droga. Su título expresa que ellas son objeto de diversión para ellos.

Surge, pues, la interrogante sobre si estas historias están reforzando un modelo de mujer en la sociedad colombiana, o si simplemente la televisión lo está reflejando.

Para el crítico de televisión y director del posgrado en periodismo de la Universidad de los Andes, Omar Rincón, el estereotipo de mujer que presenta esta serie, tristemente, sí responde a la realidad de las involucradas en el narcotráfico, y la televisión no lo crea, sino que lo confirma.

"Basta salir a la calle, en cualquier ciudad colombiana, para verlo. Habitamos la narco estética, el narco cuerpo, la narco mujer. Y todo esto es exitoso, en la vida real y en la ficción", aseveró Rincón a SEMlac.

¿Será que, en la realidad, la vida de estas mujeres es tan buena como la pintan en Las muñecas de la mafia?, preguntó SEMlac a Florence Thomas, feminista y estudiosa de la representación femenina en los medios. "Cuando las jóvenes no tienen un proyecto de vida, el narcotráfico es una opción que les puede cambiar la existencia (económicamente), pero no sin esfuerzo: se vuelven mujeres objeto de consumo".

En diálogo con Radio Nederland, la directora y productora de televisión Susana Silva comentó el estereotipo de mujer de esta dramatización. "El lado positivo puede ser que, al cumplir la televisión un papel de espejo, nos vemos reflejados en el (momento) inmediato. Antes se veían series sobre sucesos del pasado, pero estas son un espejo del presente y para quien las ve reflexivamente, pueden suscitar miradas críticas interesantes".

"El lado negativo -agregó Silva- es que están generando patrones de identificación en los que lo único que cuenta es el objetivo del dinero a cualquier precio. No importa si hay que traicionar al papá, a los amigos o romper cualquier regla. Sólo cuenta el dinero y la fama plástica que, a su vez, alimenta el estereotipo de la mujer boba (tonta), poco reflexiva, ambiciosa, con el que estoy segura no nos identificamos el 95 por ciento de la colombianas".

Según expresó a SEMlac Nancy Prada, directora del programa radial de la Escuela de Género de la Universidad Nacional, "si bien los medios de comunicación cumplen una función de poder, privilegiando ciertos discursos y poniéndolos a circular, no podemos entender el modelo comunicativo como unidireccional y pensar que quienes reciben los mensajes son actores pasivos", señaló.

"Los y las espectadoras hacen cosas con ese estereotipo que reproduce la serie, lo reelaboran a partir de su propia experiencia y sus propios saberes", abundó.

Desde el ángulo masculino, el retrato del varón del narcotráfico muestra el machismo y el uso de la violencia como formas de subyugación de la mujer. Sobre los dos personajes que encarnan al celoso violento y al infiel y también violento, el canal que transmite la serie abrió un foro en su sitio Web. La mayoría de las respuestas, firmadas en lo fundamental por mujeres, repudia a los dos personajes y califica a ambos comportamientos de machistas.

Estas opiniones demuestran que puede haber una visión reflexiva en los adultos. No obstante, la serie se transmite en horario familiar, es decir, al alcance de niños, niñas y adolescentes.

En Colombia, un país donde hay más televisores que estufas para cocinar -según reciente encuesta-, el contenido de la programación no es un tema menor. Para vigilarlo, existe la Comisión Nacional de Televisión, pero no hay antecedente de que esta haya solicitado cambio de horario de los dramatizados de los canales privados.

El horario familiar es, indudablemente, el que más rentabilidad aporta, a través de la publicidad, mientras las transmisiones después de las 10 de la noche captan muy poca audiencia y, por tanto, tienen menos anunciantes.

Probablemente, la productora y el canal apuestan a obtener el mismo éxito que tuvo Sin tetas no hay paraíso, y para ello se han asegurado de que las actrices cautiven a los hombres, quienes son los que manejan el control del televisor.

lunes, junio 15, 2009

Cuba: Hablemos de la Telenovela...

Por: María del Carmen Mestas / Revista Mujeres
Defendidas o cuestionadas, las telenovelas gozan de aceptación a nivel planetario, pues son seguidas por millones y millones de personas en latitudes tan divergentes como pueden ser Francia o China, Rusia o Mozambique.

Son muchos los intelectuales de prestigio que han accedido a la telenovela y, entre ellos, recordamos a los brasileños Rubens Fonseca y Jorge Amado, o al mexicano Juan José Arreola. Sin olvidar que el Nobel Gabriel García Márquez ha afirmado: “Yo siempre he querido escribir telenovelas. Es una maravilla. Llega a más personas que un libro (…) Lo que pasa es que tenemos un condicionamiento mental que nos hace pensar que una telenovela es sinónimo cursi y yo no lo creo así…”


DEL UNIVERSO FEMENINO

Por encuestas se conoce que son las mujeres las mayores consumidoras de telenovelas y que los hombres le siguen en preferencia. La autora mexicana Fernanda Villeli, decía: la mujer todavía es víctima y por eso le gustan las telenovelas porque se siente víctima de un sistema, del hombre, de la sociedad, de las costumbres.

Aunque sujeta a los códigos que la definen, las telenovelas han evolucionado y, más allá del consabido triángulo amoroso, transitan por temas de verdadero alcance social.

Nuestra página se acercó a varios artistas para conocer sus criterios acerca de tan interesante tema.

CON ALICIA


Actriz de películas como Código Natural y Cien maneras de acabar con el amor, la española Alicia Martínez también ha participado en varias series como la titulada Yo soy Bea. Autora del poemario Mareas Movedizas, me habla de las telenovelas y su rumbo actual:

“En primera instancia la novela en televisión es un divertimento, pero tengo que reconocer que cada vez más son mejores y, a veces, alcanzan la calidad de una película. Casi siempre actores y actrices son los mismos que actuamos en un medio u otro. Las series, así las llamamos, las aprecian más gente porque lógicamente la TV se ve más al llegar a más hogares. Reconozco que, aunque hay avances, en el fondo aún persiste el problema del machismo.

“Últimamente, en España se está equilibrando la balanza y hay más protagonistas mujeres que no solo sufren por amor, sino que están involucradas en otras cuestiones; y esto para mí, va con el pulso de la sociedad, según avance, habrá más semejanza con la realidad. Los temas cambian, como cambia la vida.

PROTAGONISTA DE CABOCLA

Daniel De Oliveira, interpretó el personaje de Cazuza en el filme sobre el cantante brasileño, lo cual le valió el premio de mejor actor otorgado por la Asociación de Arte y Crítica de Sao Paulo. Ha protagonizado varias telenovelas como Cobras y lagartos y Cabocla, de enorme popularidad. Opina:

“Pienso que la telenovela es un fenómeno de comunicación masivo que despierta enorme interés no solo en mi país, sino en todo el mundo. Son historias fascinantes que la gente sigue día a día, tejidas casi siempre a partir de un triángulo amoroso y muchos conflictos; serán mejores o peores según la calidad del autor, la realización del guión.

Cabocla contó con un escritor excelente como es Benedicto Ruy Barbosa y eso contribuyó a su éxito. A mí, en lo particular me dio cosas muy buenas: popularidad, y el haber conocido a Zuca, quien hoy es mi esposa y con quien tengo un hijo.

Daniel, considera que las telenovelas de O’Globo han invadido las pantallas de todo el mundo. Él no quiere que, por su tipo, lo encansillen en el de galán, prefiere roles que le interesen por su sentido humano y que sean sobre todo un reto en el campo de la interpretación.

DE LARISA

Con más de 25 años de carrera, Larisa Vega es una de nuestras artistas más destacadas. Actriz de los filmes Havana blues, Viva Cuba, Páginas del Diario de Mauricio, y Ciudad en rojo que ha dejado su impronta en telenovelas como Retrato personal, Si me pudieras querer y Oh, La Habana, entre otras, reflexiona:

“La telenovela es muy popular y la razón se debe entre otras cosas a que es uno de los mayores entretenimientos del público; todos de una manera u otra tienen necesidad de verse reflejados con sus problemáticas y conflictos; tal vez sea la de ellos o la de un vecino o un compañero de trabajo…

Se le exige mucho al género que no tiene por qué ser un estudio filosófico de cada uno de los personajes, claro sin caer en la banalidad. A veces, leo críticas desde el análisis minucioso de algún personaje en una forma tan exquisita que no parece que habláramos de telenovelas, sino de una obra literaria.

Lo que sí estoy convencida es de que hay que prestarle más atención al género como tal, ponerle empeño, sacar a la luz nuevos guiones y guionistas con ideas claras y frescas en una Cuba contemporánea, con problemas similares en esencia a los de siempre, pero también con otros, teniendo en cuenta que todo cambia, se reactiva. Las nuevas generaciones tienen sus propios conflictos, que responden a su momento y como tal quieren verse reflejados en la pequeña pantalla.