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martes, marzo 20, 2012

Afganistán: Escasos avances consolidados de las mujeres después de una década en guerra

Heather Barr
PES.- La caída de los talibanes trajo la promesa de que las mujeres gozarían de algunas libertades y derechos básicos. De hecho, en los últimos 10 años ha habido mejoras significativas para las mujeres y niñas afganas. Se puso fin a las restricciones oficiales sobre el acceso a la educación, el trabajo y la salud. Millones de niñas empezaron a asistir por primera vez a la escuela. Mujeres obtuvieron puestos gubernamentales, ganaron cargos de elección popular, se convirtieron en agentes de la policía e incluso en soldados. Una nueva constitución en 2004 garantiza a las mujeres igualdad de derechos, y una ley de 2009 convirtió en un crimen la violencia contra las mujeres.

Por debajo de la superficie de estos cambios, sin embargo, persisten problemas profundamente arraigados. En la vida pública, las mujeres han sufrido hostigamientos, amenazas y, a veces, asesinatos. El matrimonio forzado, el matrimonio de menores de edad y la violencia doméstica son prácticas muy extendidas y demasiado aceptadas.

Cerca de 400 mujeres y niñas están actualmente encarceladas por "delitos morales" relacionados con el sexo fuera del matrimonio, o simplemente por huir de casa, a menudo en un intento por escapar de condiciones abusivas. Si bien la educación es más accesible, más de la mitad de las niñas todavía no va a la escuela. Cada dos horas muere una mujer afgana por causas relacionadas con el embarazo.

A medida que se acerca el plazo para la retirada de las fuerzas internacionales en 2014, muchas mujeres afganas miran hacia el futuro con temor. Se preocupan porque la salida de las tropas marque el fin del interés en Afganistán, y con ello el compromiso internacional para ejercer presión sobre el Gobierno afgano para que promueva y proteja los derechos de las mujeres. También es probable que se reduzca la ayuda extranjera para las escuelas y las clínicas que han cambiado muchas vidas. Las mujeres afganas temen ser de nuevo abandonadas por el resto del mundo, como lo fueron durante la época de los talibanes.

Los planes para las negociaciones de paz entre los talibanes y el Gobierno afgano aumentan la posibilidad que las mujeres pierdan derechos. Si no hay mujeres en la mesa de negociación, esto es aún más probable.

Esta semana, la fragilidad de los derechos de la mujer en Afganistán fue claramente expuesta. El Consejo de los Ulemas, un organismo gubernamental apoyado por líderes religiosos, emitió una declaración sobre varios temas, entre los que se encuentra el reciente incendio de copias del Corán en una base militar estadounidense. La mayor parte de la declaración, sin embargo, daba orientación religiosa sobre cómo se debe tratar a las mujeres, y cómo éstas deben de comportarse.

El comunicado contenía algunas cosas buenas. Prohibía la práctica tradicional de entregar una niña a otra familia para resolver una disputa ("baad"). Se pronunció en contra de los matrimonios forzados. Confirmó los derechos de las mujeres a heredar y a tener propiedades.

Sobre las obligaciones de las mujeres, sin embargo, la declaración dio un giro hacia lo peor: Las mujeres no deben viajar sin un acompañante masculino. Las mujeres no deben mezclarse con hombres mientras estudian o trabajan, o en público. Las mujeres deben llevar el hiyab islámico. Las mujeres son secundarias a los hombres.

Si esto fue únicamente el punto de vista de los líderes religiosos conservadores, claro que sería desalentador, pero solo un elemento más de una larga serie de declaraciones discriminatorias sobre las mujeres por parte de instituciones afganas dominadas por hombres. Lo que causó consternación, sin embargo, fue la sensación de que el presidente Hamid Karzai había apoyado el comunicado. En una desviación de la práctica habitual, la declaración fue publicada en la página web del Palacio Presidencial, distribuido a los medios de comunicación por el Palacio y defendida por el presidente Karzai en una conferencia de prensa.

El presidente Karzai tiene un historial mixto respecto a los derechos de las mujeres. Comprometió a Afganistán a respetar una convención internacional que promete igualdad de derechos para las mujeres, y promulgó por decreto la ley de 2009 que tipifica como crimen la violencia contra las mujeres. Recientemente, se pronunció en dos casos de alto perfil sobre violencia contra mujeres.

Por otro lado, en el período previo a la elección presidencial de 2009, se congració con los conservadores de línea dura al firmar la Ley Shia sobre el Estatuto Personal que, para la minoría chiita de Afganistán, le da al marido el derecho a retirar la manutención a su esposa, incluso los alimentos, si se niega a obedecer sus demandas sexuales, otorga la tutela de los niños exclusivamente a los hombres y exige que las mujeres tengan el permiso de sus maridos para trabajar. Algunas mujeres temen que Karzai esté utilizando la declaración del Consejo de los Ulemas para enviar un mensaje acerca de qué compromisos está dispuesto a hacer con los talibanes.

Con un interés internacional menguante en Afganistán, las negociaciones con los talibanes en el horizonte y la aprobación de Karzai de la declaración del Consejo de los Ulemas, las mujeres afganas se encuentran en el momento más vulnerable de los últimos 10 años. Ahora, el presidente Obama y otros partidarios del Gobierno afgano deben dejar claro que no apoyarán ningún acuerdo que sacrifique los derechos de las mujeres y deben presionar a Karzai para que aclare su posición. Los riesgos para las mujeres afganas son demasiados para hacer cualquier cosa menos.

*Heather Barr es investigadora para Afganistán de Human Rights Watch. Ha vivido en Kabul, Afganistán desde 2007.

domingo, mayo 23, 2010

Asociación Revolucionaria de Mujeres de Afganistán - RAWA...

RAWA (Asociación Revolucionaria de Mujeres de Afganistán) se crea en Kabul en el año 1977, como una organización política independiente de mujeres afganas en lucha por los derechos humanos y por la justicia social en Afganistán.
Desde entonces, y hasta hoy, luchan por conseguir unos objetivos claros:
- Luchar contra los tipos de fundamentalismo talibán y jehadis y sus maestros forasteros.
- Establecer la libertad, la democracia, la paz y los derechos de las mujeres en Afganistán.
- Establecer un gobierno laico electo basado en valores democráticos.
- Unir a todas las fuerzas pro-libertad y democráticas y luchar contra todos aquellos que colaboran con los fundamentalistas.
- Luchar contra aquellos traidores que pretenden desintegrar a Afganistán causando guerras tribales y religiosas.
- Lanzar proyectos educativos, sanitarios y de generación de recursos dentro y fuera del país.
- Apoyar a todos los movimientos pro-libertad del mundo.

Llevan a cabo sus proyectos no sin dificultades; su lider, Meena, fue asesinada en 1987 por agentes afganos de la entonces KGB en complicidad con la banda fundamentalista Gulbuddin Hekmatyar, colaboradores de RAWA han sido secuestrados y sometidos a malos tratos, sus manifestaciones han sido reventadas por ataques talibanes y las amenazas directas a la asociación y a sus simpatizantes están a la orden del día.

RAWA denuncia la situación de las mujeres en Afganistán, que sufren constante riesgo de violación y violencia sexual por parte de miembros de facciones armadas y ex combatientes, sin olvidar el casamiento a la fuerza, especialmente de niñas pequeñas, y la violencia contra las mujeres en el seno de la familia.

Todo esto es soportado y alimentado por su sistema gubernamental, que poco cambia si está en manos de jehadis o talibán; pero ellas mismas afirman que consideran a los talibán más dañinos e ignorantes que los jehadis: "Los jehadis estaban matándonos con pistolas y espadas pero los talibán nos están matando con algodón".


Algunas de las restricciones impuestas por los talibán a las mujeres en Afganistán incluyen:
- Completa prohibición del trabajo femenino fuera de de sus hogares. (Sólo unas pocas doctoras y enfermeras tienen permitido trabajar en algunos hospitales en Kabul).
- Completa prohibición de cualquier tipo de actividad de las mujeres fuera de casa a no ser que sea acompañadas de su mahram (parentesco cercano masculino como padre, hermano o marido).
- Prohibición de estudiar en escuelas, universidades o cualquier otra institución educativa (los talibanes han convertido las escuelas para chicas en seminarios religiosos).
- Requerimiento para las mujeres de llevar un largo velo (burqa), que las cubre de la cabeza a los pies. De lo contrario, pueden recibir de forma legítima azotes, palizas y abusos verbales.
- Lapidación pública contra las mujeres acusadas de mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio.
- Prohibición a las mujeres de reír en voz alta (ningún extraño debe oír la voz de una mujer).
- Opacidad obligatoria de todas las ventanas, para que las mujeres no puedan ser vistas desde fuera de sus hogares.
- Prohibición a las mujeres y a los hombres de viajar en el mismo autobús.
- Prohibición de imágenes de mujeres impresas en revistas y libros, o colgadas en los muros de casas y tiendas.

La situación de las mujeres es dura, pero también lo es la determinación de RAWA a cambiarla. Son un ejemplo genuino de valentía y espíritu revolucionario.
Cuando en su web consultamos ¿Qué podemos hacer para ayudar a RAWA?, el primer apartado nos habla de presentarlas a ellas y a sus actividades, y así lo hacemos humildemente desde este blog. Gritamos con dolor, rabia y esperanza su nombre, para que así deje de ser otro "problema que no tiene nombre", para que le demos el plano de existencia que merece y arrojemos algo de luz sobre la nube de polvo con la que los medios de comunicación pretenden cegarnos.

Enlaces que pueden ser de interés:
- Página web de RAWA.

Poema de la "mártir" Meena:
Nunca volveré
Soy la mujer que ha despertado.
Me he levantado y convertido en tempestad entre las cenizas de mis criaturas abrasadas.
Mis ruinosas y quemadas aldeas me llenan de rabia hacia el enemigo.
Oh compatriota, no me veas más como débil e incapaz,
mi voz se entremezcla con miles de mujeres en pie
para romper todas juntas todos esos sufrimientos, todos esos grilletes.
Soy la mujer que ha despertado;
He encontrado mi camino y nunca jamás retrocederé.

sábado, marzo 27, 2010

Situación de la mujer en Afganistán aún debe mejorar, según profesora afgana

Paloma Almoguera
La situación de la mujer en Afganistán ha mejorado, aunque aún queda un "largo camino por recorrer" en materia de derechos humanos, educación y empleo, dijo a EFE la profesora afgana Najiba Faiz que esta semana visitó España.

Faiz forma parte de una delegación de 23 representantes afganos, entre ellos cuatro mujeres y el gobernador de Badghis (oeste de Afganistán), Delbar Jan Arman, que fueron invitados por el Ministerio español de Asuntos Exteriores a conocer Madrid y Córdoba.

En una entrevista con EFE, Faiz, colaboradora de la Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo (AECID), ha destacado los cambios experimentados en Afganistán desde la caída del régimen talibán en 2002, pero también ha subrayado que "aún se necesitan más".

Ataviada con ropa y 'hiyab' (pañuelo islámico) de colores vistosos -lejos de la sobriedad que impone el 'burka'-, comentó los "problemas" que aún afrontan las niñas en las "zonas remotas", donde apenas "pueden ir a la escuela".
Según datos de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, el 95 por ciento de las niñas que comienzan la educación primaria no terminan la secundaria, cifra que se reduce al 50 por ciento en el caso de los niños. "Por supuesto que durante el régimen talibán era peor. Entonces ni siquiera podíamos salir de nuestras casas, pero aún quedan muchos asuntos que resolver", matiza Faiz.
Su caso no deja de ser atípico. Forzada por su empleo, vive entre semana separada de su marido y de sus hijos, situación que comenta dejando entrever cierto orgullo ante el logro conseguido.

"Podemos ir a todas partes solas e, incluso, trabajar para alguna ONG", aseguró.

Otro ejemplo de cambio son las 64 diputadas que forman parte de la cámara baja del Parlamento afgano -un 25 por ciento del total de los escaños-, representación considerable que, según denuncian ciertas ONG locales, apenas sirve en la práctica, ya que ni pueden hablar ni intervenir en las leyes.

Faiz no está conforme, opina que se necesitan "muchos más cambios" para las mujeres afganas. Menciona, por ejemplo, que "las chicas no pueden elegir a sus maridos: son sus padres quienes deciden por ellas".

Especifica que estas situaciones ya no se dan "en las ciudades" y quedan limitadas a las zonas rurales, donde todavía existen casos de "crímenes de honor", definición del asesinato de una mujer por parte de miembros de su familia o de su comunidad al considerar que han sido previamente deshonrados por la víctima.

La docente comenta que estos casos son castigados por "el gobierno o por los ancianos de la localidad".

Según informes de la ONU, 8 de cada 10 mujeres afganas sufren violencia doméstica y un 60 por ciento son obligadas a contraer matrimonio antes de cumplir 18 años.

Acerca de su visita a España, durante la que tuvo oportunidad de entrevistarse, entre otros, con el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, comenta que le "detalló" los principales problemas de las mujeres en su país y que tiene "esperanza" de que les "ayude a resolverlos".

Para ella, es imprescindible impulsar el empleo para las generaciones venideras y ofrecer oportunidades de trabajo a las mujeres, "muchas de ellas viudas (sólo en la capital, Kabul, hay 60.000) después de 30 años de guerra".

Aunque alaba la presencia española en el país, que considera "positiva" para la región, no esconde el anhelo de un Afganistán desocupado de tropas extranjeras y dueño de su futuro.

"En diez años espero ver a mi país desarrollado y en paz", concluyó Faiz. EFE