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lunes, febrero 28, 2011

Estimado Festival de Viña del Mar: ¡Ese cuerpo no es mío!

Por: Anibal Venegas / Fuente: www.elclarin.cl
Desde cualquier arista que se le mire, los medios de comunicación locales no hacen otra cosa sino cosificar la imagen de la mujer y representarla en virtud de un concepto de “género” pre-concebido en el seno de la sociedad machista Chilensis. Prueba de ello: el festival de Viña del Mar. Este evento se perfila como el “pick” en términos de machismo y explotación de la imagen de la mujer, teniendo como antesala prácticamente la totalidad de los “mass media” locales.

Me pregunto si todos quienes disfrutan de las jornadas “festivaleras” lo hacen conscientes de que lo que allí se transmite es lo más decadente, vulgar y nefasto de toda la unidimensionalidad televisiva chilena. La objeción de que “a pesar de la ramplonería” el festival efectivamente presenta espectáculos de calidad como el show del británico Sting, es insuficiente para hacernos creer que este festival no es una absoluta bajeza intelectual televisada. Me parece realmente imposible “hablar” de la calidad de un festival que elige a “reinas de belleza” en virtud de la circunferencia de sus pechos y la profusión de sus culos, y que presenta a artistas cuyas performances están basadas casi en su totalidad en la explotación inmisericorde de la mujer.

La cuestión de la cosificación de la mujer ha sido un tema central para el feminismo filosófico desde mediados de los años 80 hasta nuestros días. Teóricas como Teresa de Lauretis, Laura Mulvez o Susan Bordo han discutido en profundidad la manera en que los medios de comunicación, y particularmente el cine, han construido la subjetividad de la mujer, subjetividad casi siempre vinculada al rol secundario e inferior que le corresponde en una sociedad occidental dominada por el universo masculino. Es por ello que han llamado al cine una “tecnología del género” porque casi siempre concibe y rectifica lo que es ser mujer y ser hombre (de Lauretis, 1987), o una máquina constructora de sujetos poseedores de determinadas características en virtud del género que les corresponde (Clover, 1995). De esta manera, la mujer que reproducen tanto los medios de comunicación como el cine debe, dada su intrínseca naturaleza, exhibir senos y piernas, debe comportarse servilmente frente a los anhelos y deseos del hombre y normalmente debe asumir roles sociales y características psicológicas “propias” y “características” de su género (la profesora solterona o la enfermera estúpida, la buena madre o la mala madre, la virgen o la prostituta y un sinfín de otros clichés).



Teniendo en cuenta que la crítica a los medios de comunicación en Chile se encuentra silenciada dado el monopolio de la información regentado por empresas como El Mercurio y Copesa, es prácticamente imposible encontrar en la prensa y TV locales un análisis profundo y exhaustivo respecto a cómo se prostituye la imagen de la mujer en el país. Por el contrario, tanto los platós de televisión como los diarios de circulación nacional destinan buena parte de sus espacios a debatir y dialogar sobre cuál es la diva más sexy del festival, o quien de ellas posee los mejores atributos. Por ello a nadie le llama la atención los comentarios espetados por gente como la insoportable Patricia Maldonado sobre las tetas caídas o los lunares de pelo de las reinas de belleza (¿será posible?): como mucho, el descontento ante tamaña declaración viene dado por la admiración a las tetas “paraditas” de sus altezas. Por eso también los medios dedican jornadas completas al análisis de “la jueza candidata a reina” cuyo sufrimiento encuentra acicate –supuestamente- en las críticas a sus carnes fofas y la inelasticidad de sus tejidos, olvidando que la bulimia y la anorexia son enfermedades terribles que padecen cientos de jóvenes en este país.

El feminismo ve con preocupación la manera en que los medios tratan estas cuestiones y la forma en que la mujer se transforma en una víctima constante de la burla y la explotación sin límites de lo que ella es, no es o puede llegar a ser. Sencillamente todo el mundo tiene algo que decir sobre la mujer que aparece en los medios de comunicación. De ahí que tanto periodistas como filólogos, así como también políticos y los exegetas de la califragilística tengan el derecho de opinar “cómo debe ser la mujer”, y en esa selva de bestias que es la televisión, con el Festival de Viña como palacio presidencial, existe material de sobra: toda mujer puede ver reflejada su subjetividad. Sin ánimos de establecer una moralina fuera de lugar, considero que entre la pornografía y lo que se muestra en el festival de Viña prácticamente no existen diferencias. En este sentido, teóricos del feminismo como Jensen (1998) y Dines (1998) ven este género cinematográfico como el canal ideal a través del cual se puede “dominar”, “reducir” y “rebajar” a la mujer sin ningún límite. La protagonista de un film pornográfico puede ser “penetrada con botellas, rodamientos y perros, puede ser eyaculada y orinada” (Dines, p. 62), y siempre por un macho cuya sexualidad es relegada a un segundo plano, mientras la cámara se inmoviliza en eternos close ups frente a los genitales femeninos, constantemente penetrados por un gran y vigoroso falo. A esto se suman algunos estereotipos como la negra salvaje y exigente, poseída por un “gran negro, ojalá africano”, o la oriental sumisa y elástica, siempre dispuesta a satisfacer las demandas del macho de occidente (Dines, 1998). Por supuesto que los medios chilenos no exhiben nada de esto, pero ¿no es acaso la explotación inmisericorde de la sexualidad femenina el único fin del certamen de belleza del festival, siendo este evento además uno de los espectáculos más esperados por los y las amantes del “grandioso” y “muy masculino” Marco Antonio Solís, Américo o Chayanne? Los medios que dedican jornadas enteras a alabar o denostar la circunferencia de los pezones de la cantante, o a “filosofar” respecto a las amazonas que se exhiben como animales de feria frente a las cámaras, comparten el mismo anhelo de la pornografía: reducir a la mujer a un objeto que no sólo puede ser medible y cuantificable, sino explotado, destruido, elevado a las alturas o aniquilado en todas sus dimensiones.

De ahí que este Festival de Viña me parezca un evento de pésimo gusto y de la peor factura. Y lo más increíble es que medio Chile habla “de lo que pasó anoche”, dedicando una gran cantidad de horas al cotilleo y el análisis diligente no sólo de los saltos, bailoteos y berreos de los “cantantes”, sino también de las mujeres que allí se exhiben como trofeos de guerra para machos con todas sus “cosas” bien puestas. Hace poco leí un comunicado de Movilh que criticaba el humor gay exhibido en el festival, que no era otra cosa sino un sinfín de clichés y estereotipos sobre lo que es ser homosexual en Chile. Pienso que no sólo los y las feministas, sino la comunidad entera deberían abrir un debate respecto a la manera en que este tipo de eventos rebaja a la mujer hasta el patetismo. Tal vez necesitamos a un nuevo Platón, que en su República proponía una censura a los poetas que no educaban sino que idiotizaban aún más a los futuros ciudadanos de la Polis.

anibal.venegas@gmail.com Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

N. del A. Parte de este artículo fue presentado por el autor en un paper para la Universidad de Edimburgo, Reino Unido.

Referencias:

Clover, C. (1995). “Her Body, Himself: Gender in the Slasher Film”. In Gail Dines and Jean M. Humez (Eds.) Gender, Race and Class in Media, a Text Reader. Sage Publications.
De Lauretis, T. (1987). “Technologies of Gender, Essays on Theory, Film, and Fiction”. The Macmillan Press.
Dines, G. (1998). “Dirty Business”. In Gail Dines, Robert Jensen and Ann Russo (Eds.) Pornography, The Production and Consumption of Inequality. Routledge.
Jensen, R. (1998). “Introduction”. In Gail Dines, Robert Jensen and Ann Russo (Eds.) Pornography, The Production and Consumption of Inequality. Routledge.

miércoles, mayo 13, 2009

Japón - Videojuego incita a la violencia sexual contra las mujeres

El videojuego japonés Rapelay (rape en inglés significa violación) pasa todos los límites del juego y representa una apología del delito en movimiento. El objetivo es violar a la mayor cantidad de mujeres posibles (por ejemplo una colegiala y una nena de 10 años) e incluso (a medida que se pasan los niveles) la pantalla ofrece obligar a abortar a la víctima para convertirla en esclava sexual.“El jugador se ve metido en la piel del violador que ha logrado salir de la cárcel y se mete en una casa en la que viven tres chicas. En el juego dispones de varias opciones como recorrer cualquier parte del cuerpo, desnudarlas en un tren o en un parque y quitarles la ropa a tu antojo”.Esta “joyita” fue ideada en Japón para el público adulto y, "supuestamente", sólo se comercializa en ese país y en el resto del mundo a través de unos pocos locales de pornografía de importación. Pero su existencia ya generó indignación en todo el mundo y su alcance también.Rapelay fue creado en 2006 por la empresa japonesa Illusion –que cuenta con otras variantes destinadas al público adulto como Battle Raper, con peleas que incluyen desnudar, amarrar y hasta forzar relaciones sexuales con mujeres– y empezó a llegar a otros países a fines del año pasado.


La idea de sentir que bajar el pulgar es tener poder viene desde el circo romano o desde que en la infancia escuchamos el cuento del emperador bajando el pulgar y mandando a los leones a una desigual lucha entre cuerpo (humano) y dientes (leoninos). Desde hace rato que bajar el pulgar –un pulgar cada vez más utilizado a diferencia de casi todo el resto del cuerpo– es otra cosa. Hace tanto que ya es de culto recordarlo: el pacman apenas devoraba frutitas y huía de fantasmas y desde la guerra naval que el pulgar dispara fueguitos que encienden la adrenalina y muestran una pantalla que –literalmente– explota.

Es como el huevo y la gallina: no se sabe si un mundo más violento, más rápido, más artificial necesita de máquinas que simulen meter goles, matar y correr a toda velocidad para olvidarse de las amenazas, las limitaciones y el miedo. O si –en verdad– jugar a matar, a apretar el acelerador y a simular jugar también contribuyó –y sigue haciéndolo– a una violencia que no para. Pero pensar en que todo tiempo pasado fue mejor es tan inerte como apretar el pulgar. Y levantar el dedo para juzgar a todos los jueguitos electrónicos es una prueba de nunca haberse rendido a la pulseada de pulgares de unos fichines.

Sin embargo, la tolerancia a la ficción de los videojuegos tiene –y debe tener– límites. ¿Cuáles? La delgada línea por la cual se puede aceptar algún nivel de simulación y no otra es tan finita como la ranura por la cual se pasa la tarjeta para desalentar el game over. No necesariamente los criterios tienen que ser estancos o pesadamente correctos. Pero sí debe haber criterios. Un barco pirata que dispara es una simulación de una batalla histórica. En cambio, golpear –a través de algún alter ego– a los inmigrantes simulados es alentar una violencia real, actual y latente. No es igual, aunque todos los juegos parezcan estallar como chasqui bum frente a los dedos.

El videojuego japonés Rapelay (rape en inglés significa violación) pasa todos los límites del juego y representa una apología del delito en movimiento. El objetivo es violar a la mayor cantidad de mujeres posibles (por ejemplo una colegiala y una nena de 10 años) e incluso (a medida que se pasan los niveles) la pantalla ofrece obligar a abortar a la víctima para convertirla en esclava sexual. “El jugador se ve metido en la piel del violador que ha logrado salir de la cárcel y se mete en una casa en la que viven tres chicas. En el juego dispones de varias opciones como recorrer cualquier parte del cuerpo, desnudarlas en un tren o en un parque y quitarles la ropa a tu antojo”.

Supuestamente, el videojuego se puede vender en Japón al público adulto, pero en Internet se consiguen copias truchas. El diputado británico Keith Vaz ya intentó prohibirlo cuando se enteró que Rapelay se podía conseguir por Amazon, donde ya no está disponible, según relató una nota del diario Crítica, de Argentina. En Brasil, el director de la ONG Thiago Tavares advirtió: “En muchos casos de pedofilia hemos visto a los criminales enviar juegos de este tipo para convencer a las víctimas que la relación entre un niño y un adulto es lúdica y natural”.

En Mendoza (Argentina) comprobaron que naturalizar y festejar la violencia sexual costaba sólo 12 pesos. La copia se podía comprar fácilmente en una galería céntrica –como demostró el legislador Miguel Serralta con sólo ir a buscar el videojuego–, a pesar de que nadie la importe oficialmente de Japón. Por eso, un proyecto presentado en el Senado provincial busca prohibir el videojuego y la Defensoría de los Derechos del Niño, Niña y Adolescente va a denunciar judicialmente al negocio que vendió la copia. Pero la idea es avanzar en la limitación a cualquier juego “que incite a cometer vejámenes contra la integridad sexual y/o violencia sexual” y la penalización con multas de 10 mil pesos (y el cierre del local) a quienes vendan que violar a una mujer da puntos.

Amnistía denuncia violencia contra las mujeres en los videojuegos

Un informe de Amnistía Internacional denuncia que los videojuegos siguen promoviendo una normalización de los abusos de los derechos humanos y, en concreto, que fomentan roles y estereotipos discriminatorios hacia las mujeres e incluso que, a veces, se fomenta la violencia de género.

Bajo el título 'Con la violencia hacia las mujeres no se juega', el informe incide en el respeto de los Derechos del Niño en relación a los contenidos que reciben de los videojuegos y en la imagen discriminatoria que sufren las mujeres retratadas en estos juegos por razón de sexo.

Violaciones y prostitución

Según ha señalado el presidente de la sección española de Amnistía, Esteban Beltrán, en la investigación han descubierto agresiones a mujeres, asesinatos, violaciones, esclavitud, tortura, prostitución forzada, abuso de menores, tratamiento de mujeres como objetos y otras violaciones de derechos humanos como ataques a la población civil, entre otros.

Este informe, que es el cuarto que realiza la ONG sobre el fomento de los derechos humanos en el mercado de los videojuegos, ha analizado medio centenar de juegos del entorno PC y videoconsolas, quince páginas web de descargas de juegos a través de internet y ha estudiado la accesibilidad y control de los menores en los salones recreativos de nuestro país y las revistas especializadas del sector.

Títulos polémicos contra la mujer

Ejemplo del trato que recibe la mujer en los videojuegos se puede observar en el juego 'Grand Theft Auto: San Andreas', uno de los más vendidos este año, en el que las mujeres en ejercicio de la prostitución son objeto de agresión y asesinato por parte de quien protagoniza el juego.

En 'Benki Kuosoko', el jugador puede realizar todo tipo de vejaciones a una mujer japonesa, amordazada y maniatada, que se encuentra sentada con las piernas abiertas sobre un retrete, mientras que 'Sociolotron' incluye en su argumento violaciones y esclavitud sexual con consecuencias como la transmisión de enfermedades y embarazos forzados.

Escaso control de los niños

La organización también ha analizado juegos en los que se promueve el abuso sexual contra menores ('Neverland'), se fomentan las ejecuciones extrajudiciales ('JFK Reloaded'), se normalizan los ataques a la población civil ('September 12th'), se desprecia la integridad de las personas ('Caída Libre') o se incita a la violación de derechos humanos en conflictos armados ('Rainbox Six 3').

El informe denuncia la "laxitud" con que la industria de videojuegos fija las edades recomendadas de juego y, "lo que es peor", que los menores de edad pueden acceder a la mayoría de estos juegos "sin control alguno, de forma gratuita y por internet".

Vacío legal de las Administraciones

Beltrán ha lamentado el vacío legal que hay en el Estado español respecto a la protección de menores y ha apuntado que la única legislación existente es la de algunas Comunidades Autónomas como Galicia o Madrid. Sin embargo, ha señalado que "estas comunidades la incumplen o desconocen su cumplimiento".

El representante de Amnistía ha añadido que "el Estado español está incumpliendo la Convención sobre la eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, que le obliga a tomar las medidas necesarias para suprimir dicha discriminación en todas sus manifestaciones".

Por ello, la organización insta al Gobierno a poner en marcha este marco legislativo y a las Comunidades a que hagan cumplir la legislación vigente en la normativa que regula la homologación de los salones recreativos.

Posibles mejoras legales


Además, solicita al Ejecutivo una mayor implicación en la supervisión del Código de Autorregulación de la industria del software de entretenimiento, que Beltrán ha calificado de "demasiado flexible en algunos videojuegos, sobre todo en la clasificación de la edad recomendada para cada juego".

Dentro de sus recomendaciones, tampoco se deben olvidar otros actores sociales implicados, como los profesionales de la educación y los padres de los menores, responsables también de concienciar a los niños y de controlar los contenidos de los juegos que llegan a sus manos

miércoles, mayo 06, 2009

Bolivia: Cosificar a las mujeres, una política municipal

Por: María Galindo y Helen Alvarez/ Mujeres Creando
Doscientos años de libertad son como para celebrar, pero no se lo puede hacer si ese festejo sirve de pretexto para denigrar y cosificar a las mujeres. Y eso es lo que está haciendo el Municipio de la ciudad de La Paz con fondos públicos y con la complicidad del Gobierno nacional.
La elección de Miss La Paz Bicentenario y la publicación de lujo del catálogo de construcciones municipales “Miss Obras”, que puede leerse también como “Mis sObras”, son una demostración del machismo de la Alcaldía. Así recuerdan la revolución de julio de 1809.

Con el primer plano del trasero de una de las candidatas y otra que se ve por entre sus piernas, promocionan en el catálogo una avenida asfaltada. Páginas más atrás, el presidente Evo Morales posa con las postulantes al título Miss La Paz y Miss Illimani, a las que recibió en el Palacio de Gobierno.

Eso no ocurre, por ejemplo, con las mujeres que desde hace meses le piden al Presidente una solución para recuperar el dinero que invirtieron en la compra de autos usados, antes de que el gobierno prohibiera su importación. Los carros están en Chile bajo la amenaza de remate.

Las palabras del alcalde de La Paz, Juan Del Granado Cosío, en la presentación del catálogo, suenan a burla: “el Gobierno Municipal de La Paz decidió coadyuvar en la organización del Miss La Paz Bicentenario y lo hizo convencido de que siendo este año un punto de llegada en la lucha por la liberación, es sobre todo el punto de partida en el que nuestra juventud deberá tomar con vigor la posta del renovado liderazgo de La Paz en el contexto nacional y regional”.

Si el Alcalde cree que la inversión del dinero de las y los contribuyentes en exhibir y vender el cuerpo de las mujeres es liberadora, habría que recordarle, porque sería el colmo que no lo sepa, que la pobreza en el departamento llega al 42,4% y que las mujeres la sufren más, y que el 13,2% del desempleo que afecta a las mujeres es casi el doble que el de los hombres.

Además, las mujeres ganan sólo el 55% de lo que perciben los varones, el comercio informal es la principal fuente de trabajo de las mujeres y las redes de prostitución, en complicidad con todo el aparato estatal, están al acecho captando jóvenes y adolescentes que no tienen ninguna oportunidad laboral.



No quiero ser reina, no quiero ser magnífica, quiero ser mujer libre y plebeya



Por si fuera poco, el municipio hizo una alianza con Promociones Gloria, empresa especializada en concursos de belleza y modelaje, que a su vez designa en su representación a Carmen Chávez que dirige la agencia de modelos Cinetel.

Sobre Gloria Limpias, propietaria de Promociones Gloria, pesan denuncias de proxenetismo que datan desde 1996. La Miss Bolivia de ese año, Helga Bauer, la denunció ante la justicia; pero el caso fue arreglado entre bambalinas.

Las mujeres jóvenes que capta Gloria Limpias, especialmente las misses y las candidatas a misses, pierden su libertad. Los contratos que les hace firmar establecen que durante tres años deben entregar el 50% de todos sus ingresos por trabajos publicitarios y no pueden ni respirar sin pedir permiso, según el blog Mundo Miss.

La Miss Bolivia 2005, Desireé Durán, fue demandada ante la justicia por 15 mil dólares y la devolución de todos los premios y regalos que recibió durante su reinado, por haber ido de paseo a la Argentina sin permiso y haber aceptado ser imagen publicitaria de ropa de maternidad, cuando estaba embarazada.

Angélica Ollavarría amenazó a Limpias con revelar las irregularidades que ocurren en Promociones Gloria. Eso bastó para que la “empresaria”, con abogados de por medio, perdone a la Miss Bolivia Internacional 2007 por no haber asistido a una entrevista en un canal de televisión.



Ni Miss La Paz, ni Miss Cholita, somos birlochas contestonas



Mujeres Creando decidió protestar y denunciar que ya es una política municipal el tratar a las mujeres como objeto, pues no sólo gasta en Miss La Paz, sino también en Miss Cholita, y todo con fondos públicos.

Por eso también decidimos coronar a Juan del Granado y ponerlo al desnudo, vistiendo sólo una banda, la de “Alcalde Machista 2009”. Hubiésemos querido que desfile en pasarela, pero lo que hicimos fue un letrero con su figura de tamaño natural con el que fuimos hasta el hotel Radisson.

En ese hotel de cinco estrellas se iba a realizar la elección, con la presencia, obviamente, de mucha gente ligada a la industria de la belleza, del modelaje y de los medios de comunicación. El canal estatal hizo la transmisión en directo.

Apenas entramos al salón del evento, un funcionario del municipio bajó rápidamente a advertir al personal de seguridad que no dejaran ingresar a nadie sin invitación. Pero nosotras teníamos la invitación, no fue difícil conseguirla de gente que tampoco está de acuerdo con la política municipal.

Adentro, nos indicaron donde debíamos sentarnos. En nuestras carteras llevamos una reproducción de tamaño natural de nuestro letrero y cientos de panfletos pequeños con la misma imagen. Nuestra protesta iba a ser pacífica. Queríamos denunciar el machismo y reclamar por el uso que se le estaba dando a nuestros impuestos.

Esperando que llegue el Alcalde y que Canal 7 tenga todo listo para la transmisión, el inicio de la elección, previsto para las 21.00, se retrasó. Pero como los tiempos de televisión no esperan a los tardones como tiene que hacerlo el público, la “gala” comenzó sin Juan Del Granado.

El saludo del presentador fue la señal para que María Galindo suba a la pasarela y extienda el retrato del Alcalde. Pero como si fuese un “frutillita”, como se conoce a los guardias municipales que arrebatan a las vendedoras callejeras su mercadería, un hombre le arrancó el papel de las manos. Se escuchó una ligera silbatina del público, pero luego vino el asombro.

María avanzó por la pasarela hacia quienes iban a conducir la elección. No era un desfile, ciertamente, era una carrera, porque ya se veía que los funcionarios ediles no iban a dejarla hablar. Los guardias municipales, en las calles, también tratan de impedir que las mujeres inventen formas para sobrevivir a la ineficiencia del Estado, que no da una respuesta al desempleo.

María alcanzó a exigir su derecho a la libertad de expresión y a denunciar el uso de los fondos públicos, en medio del jaloneo y los golpes de los funcionarios del municipio y empleados del hotel. Instruyeron la suspensión de la transmisión televisiva, mientras la conductora del evento pedía al público que aplauda, porque esa era “su noche de gala”.

Pero las cámaras, tanto del canal estatal como de los privados, ya habían captado toda la violencia con que se acalló la voz de protesta. En vano intentaron alejar a los medios y tampoco pudieron arrebatarnos nuestra cámara fotográfica. Mientras, el panfleto llegó a toda la gente que estaba en el salón, incluidos los 10 jurados de la elección.

Arrastrándola por el piso, sacaron a María del hotel. Afuera no sólo esperaba el resto de las Mujeres Creando con el letrero de tamaño natural del Alcalde desnudo, sino también los medios de comunicación.

Transcurrió alrededor de una hora desde que llegamos; cuando nos íbamos llegó la Policía antimotines y se quedó hasta el final de la elección, pasada la medianoche, custodiando la entrada del hotel. Todo por cinco minutos de disidencia, y qué paradoja, en medio del festejo de 200 años de libertad.



Ahora, dejamos sobre la mesa de las y los paceños las siguientes interrogantes:



¿Cuánto costó la organización del Miss La Paz, incluidos catálogos promociones publicitarias, etc.?

¿Qué contratos tendrán que firmar o han firmado las ganadoras con Cinetel y Promociones Gloria?



¿Cuáles son las políticas municipales de cara a las graves problemáticas que afectan al universo de las mujeres paceñas?, considerando solamente por ahora las siguientes:



* El trabajo mediocre de las defensorias de la niñez y la adolescencia, que además tienen un enfoque machista.
* El cierre de los servicios legales integrales que atendían los casos de violencia contra las mujeres, para convertirlos en plataformas integrales que distorsionaron y diluyeron su contenido real.
* El grave déficit de baños públicos en la ciudad.
* El alarmante déficit de guarderías en la ciudad, que impide a las madres trabajar teniendo a salvo a sus niños y niñas.
* La red de corrupción municipal en la otorgación de licencias de funcionamiento e intervención de lugares de prostitución, cuando extorsionan a las mujeres en situacion de prostitución, las criminalizan y llaman a los medios de comunicación para sacar redito pólitico de tales actos de violacion de derechos constitucionales.
* La ausencia de una propuesta cultural.
* La ausencia de un Municipio productivo, que en lugar de declarar a la economía informal como enemiga pública, cree alternativas de empleo y producción para las mujeres.
* La partidizacion de la participación ciudadana a traves de juntas vecinales que han terminado siendo una extension del partido de Gobierno Municipal.