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domingo, junio 03, 2012

Mujeres de Turquía protestan por la disminución del plazo para abortar

AFP
Cientos de mujeres se manifestaron este domingo en Estambul contra un proyecto de ley que prevé reducir el plazo autorizado para abortar.

A lo largo de la manifestación, en la que también había hombres, las mujeres gritaban eslóganes y enarbolaban pancartas en las que se leía "El aborto es un derecho" y "Es nuestro cuerpo".

El Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) en el poder, de corte islamista moderado, prepara un proyecto de ley para reducir el número de abortos.

La práctica del aborto es legal en Turquía, donde las mujeres también pueden interrumpir voluntariamente el embarazo durante las diez primeras semanas de gestación. Pero en el marco de la futura legislación, el AKP quiere reducir este plazo a cuatro semanas.



La semana pasada, el ministro de Sanidad, Recep Akdag, declaró que el proyecto de ley será sometido al parlamento en junio.
El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, suscitó la indignación de asociaciones feministas y de la oposición al comparar la semana pasada el aborto con "un Uludere".

Se refería a la muerte en diciembre de 34 habitantes de la aldea de Uludere, en el sudeste de Turquía, bombardeada por error por la aviación turca, que los confundió con rebeldes kurdos.

Erdogan suele incitar a las mujeres a tener por lo menos tres hijos.

lunes, febrero 22, 2010

MÉXICO: Las feministas solicitan en la Embajada polaca respeto para Alicjia Tysiac

Guadalupe Cruz Jaimes
AmecoPress/CIMAC
.- Mujeres de la sociedad civil organizada solicitaron en la embajada de Polonia que el gobierno de ese país se pronuncie a favor de Alicjia Tysiac y en contra de la revista católica Gosc Niedzielny, que desde 2007 acusa a la ciudadana polaca de ser una “potencial mata niños”, debido a que Tysiac intentó interrumpir el último de sus tres embarazos porque éste ponía en riesgo su salud.

Alicjia ganó ante la Corte Europea de Derechos Humanos un litigio en contra de Polonia, en marzo de 2007, por haberle negado la interrupción de un embarazo que solicitó porque su salud estaba en peligro, una de las tres causales por las que el aborto está permitido en esa nación.

En el año 2000, Tysiac de 26 años de edad, se vio obligada a dar a luz a su tercer hijo, el cual nació con la retina desprendida a consecuencia de la miopía de su madre, a quien los médicos le habían recomendado no tener más hijas o hijos, informó a Cimacnoticias Alma Rosa Botello, de Católicas por el Derecho a Decidir.

La Corte Europea sancionó al Estado polaco por violar sus propias leyes y lo condenó, hace tres años, a pagarle a Alicjia una indemnización de 25 mil euros, equivalentes a alrededor de 440 mil pesos.

Desde ese entonces, la iglesia católica mediante la publicación semanal, Gosc Niedzielny, lanzó una “violenta” campaña de difamación en contra de la ciudadana polaca. Además del semanario distintas emisoras católicas calificaron a Alicjia como “potencial asesina de niños” y afirmaron que lucró con el hecho de que “el Estado de ese país le impidió matar a su propio hijo”.

Ante estas agresiones, Alicjia Tysiac denunció por difamación al semanario diocesano y a su propietario el arzobispo “Katowice”, y ganó el proceso en primera instancia, por primera vez en ese país un juzgado condenó al Episcopado polaco a pedir disculpas públicas por no respetar el derecho de una mujer a decidir sobre un embarazo no deseado.

Además de las disculpas, la iglesia católica local debía pagar una multa de 10 mil euros, aproximadamente 176 mil pesos, por perjuicios. Sin embargo, la jerarquía rechazó y apeló el veredicto. Logró que este 19 de febrero se celebre la primera audiencia en la que se discutirá la responsabilidad de la representación clerical.

Las mujeres y feministas se reunieron este jueves, convocadas por la organización Católicas por el Derecho a Decidir, y entregaron una carta a Piotrp Pmiejnia, consejero de Asuntos Políticos de la embajada polaca, en la que expresan su solidaridad con Alicjia Tysiac y su preocupación por las actitudes “ofensivas e irrespetuosas” de la jerarquía católica en contra de dicha ciudadana.

A unas horas de que inicie el juicio, en el que las autoridades de Polonia definirán si el semanario diocesano difamó o no a Alicjia Tysiac, las mujeres organizadas solicitan que Polonia se mantenga “a la altura de lo que la comunidad internacional espera de un país miembro de la Unión Europea, cuya guardiana es la Corte Europea de Derechos Humanos”.

Y, de este modo, sea “modelo de democracia” para los países de América Latina, donde la “situación de privilegio” de la iglesia católica obstaculiza el avance de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

En respuesta, el consejero de Asuntos Políticos refirió a las manifestantes que harán del conocimiento de Tysiac el apoyo moral que le brindan las mexicanas, ya que como una institución diplomática no pueden intervenir en el conflicto, refirió Alma Rosa Botello.

La representante de Católicas por el Derecho a Decidir concluyó que esta acción de protesta, a la que se han sumado otras latinoamericanas, originarias de Colombia, Brasil y Argentina, tiene como propósito detener la intervención de la jerarquía católica en el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres del mundo.

sábado, septiembre 12, 2009

Aborto, violencia y derechos humanos: Adriana Gómez, Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe

Fuente: Red chilena contra la Violencia Doméstica y Sexual
La ciudadanía de las mujeres comienza y culmina en sus cuerpos, territorio personal y privado sobre el cual deben estar capacitadas para adoptar decisiones libres y soberanas, sin verse sujetas a coacción o violencia. La autonomía es, por lo tanto, condición fundamental para dicho ejercicio, en especial en el terreno de la sexualidad y la reproducción, espacios donde históricamente se enfrentan a distintos dispositivos de control y sujeción.

La penalización del aborto es, con toda certeza, una de las restricciones más duras y que más ha costado enfrentar en todo el mundo.
Y Chile no es la excepción. Por el contrario, nuestro país pertenece al tristemente conocido grupo de naciones con las leyes más restrictivas del planeta, siendo el aborto penalizado en toda circunstancia.

Por lo tanto, la defensa de la libertad sexual y reproductiva y del control del propio cuerpo constituye un elemento central de la agenda feminista, y debe ser considerada un principio ético político no negociable, pues implica la garantía de autonomía y la ausencia de coerción y violencia, provenga de quien provenga.


Y esto incluye el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. En esta demanda sin duda hay aspectos sanitarios a considerar, puesto que un aborto practicado en condiciones de clandestinidad, frecuentemente conlleva riesgos para la salud de la mujer gestante. Basta saber que en el mundo mueren por causa de abortos inseguros cerca de 70 mil mujeres cada año y varios millones quedan con secuelas a veces permanentes. En Chile, si bien la mortalidad por esta causa es baja, sabemos que llegan a los hospitales alrededor de 30 mil mujeres por año a causa de complicaciones de abortos clandestinos.


Pero la demanda feminista por el aborto es sobre todo una demanda ética y de derechos humanos, ya que sostiene que las mujeres son sujetas plenas de derechos, con capacidad moral para tomar las decisiones más favorables de acuerdo a sus realidades de vida, a sus proyectos y a sus deseos personales. En este sentido, es evidente que la penalización del aborto atenta directamente contra el goce de una serie de derechos humanos y derechos sexuales y reproductivos, pero especialmente los de las mujeres pobres. Entre otros, el derecho a la vida, a la libertad y seguridad personal, a gozar del más alto nivel de salud, a la igualdad y a la no discriminación, a la autodeterminación, a no ser sometida a tortura, a no ser objeto de injerencias arbitrarias, a la libertad de pensamiento, conciencia y religión, a controlar su propia fecundidad, a la privacidad, a los beneficios del progreso científico en el ámbito de la salud.


Por lo tanto, los últimos hechos ocurridos en Chile, con la delación de mujeres que han abortado clandestinamente con uso de Misoprostol (un método que correctamente usado es muy seguro) y que surgió en los hospitales donde fueron internadas, es una situación indigna que debemos rechazar como sociedad toda. Revela, por una parte, el total irrespeto al Ordinario 1675 del 24 de abril, del Ministerio de Salud, donde se instruye a los directores de servicios a otorgar una atención humanizada a las mujeres que abortan y a resguardar la confidencialidad de su atención. Estos son principios básicos de derechos humanos.


Y demuestran, también, la persistente negación del aborto como una realidad en el país, una realidad que toca a mujeres de distintas edades, niveles educativos y condición social. Pero que los tomadores de decisión persisten en ignoran en sus reales dimensiones.


La ley que penaliza el aborto en Chile es un total fracaso legislativo, es una violencia institucional que además ha demostrado ser inútil para bajar el número de abortos sino que por el contrario, solo ha servido para dañar más a las mujeres pobres, quienes seguirán abortando con riesgo de sus vidas. Y lo seguirán haciendo mientras no se les ofrezcan las informaciones y los recursos necesarios para hacer de su vida sexual y reproductiva un ejercicio de libertad y autonomía.