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martes, noviembre 18, 2014

Bachelet advierte en Cepal desafíos sobre violencia de género

Marlen Borges

(PL) La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, destacó hoy aquí avances para la mujer en educación, salud y reducción de la pobreza, al tiempo que lamentó el atraso en materia de violencia de género.
Durante la inauguración de la Sesión Especial Beijing+20 en América Latina y el Caribe, la mandataria señaló la ausencia de cambios cuando el 35 por ciento de las féminas del mundo sufre violencia física y sexual y en algunos países la cifra alcanza el 70%.

No hay victoria posible para la acción de género mientras los abusos contra millones de mujeres sigan siendo prohijados sea cual sea la razón. No hay identidad cultural en la Tierra que admita su afirmación en el menoscabo de las mujeres, afirmó.

Ante delegaciones de numerosos países en la sede de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), las palabras de la Jefa de Estado fueron recibidas con beneplácito por líderes de la esfera en la región.

Bachelet dijo que esa es el área más dramática en la acción y el principal desafío pero no el único y llamó a empujar los cambios en las instituciones, leyes y en las mentes, costumbres y relaciones sociales respecto a la igualdad de género.

Nos acercamos a los 20 años de un hito de la mayor relevancia en este camino: la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, aprobada en la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer. Nos parece mucho pero para acabar con una milenaria cultura de discriminación hay que seguir luchando, comentó.

A su turno, la Secretaria Ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, convocó a gobiernos y a la sociedad civil a unir esfuerzos, no bajar la guardia y a evitar retrocesos al subrayar que resta un largo camino por recorrer.

Citó entre los logros la existencia de un nuevo marco jurídico de derechos, necesario para el adelanto de las mujeres, avances de las políticas públicas, participación en las mismas y la transversalización de la perspectiva de género.

Sabemos que situar a la igualdad en el centro implica una ruptura con el paradigma económico que ha prevalecido en la región durante al menos tres décadas, apuntó.

Bárcena expresó su optimismo en los resultados de este encuentro que transcurrirá durante dos días en la sede de la Cepal.

Espero que nuestras deliberaciones, con perspectiva regional, producto original de las miradas que reconocen nuestra propia realidad, permitan que los numerosos desafíos pendientes se integren a la agenda de desarrollo para después de 2015, manifestó.

En la inauguración también disertaron la ministra de la Mujer de República Dominicana y presidenta de la Conferencia Regional sobre la Mujer, Alejandrina Germán, y la Oficial a cargo del Buró de Política y Programas de ONU-Mujeres, Gülden Türköz-Cosslett.

La Sesión Especial sobre Beijing+20 se realiza en el marco de la 51 reunión de la Mesa Directiva de la Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, que se reunió la víspera.

viernes, noviembre 01, 2013

XII Conferencia Regional de la Mujer de América Latina y el Caribe: Un paso atrás para los derechos de las mujeres

Julia Evelyn Martínez

Rebelión La XII Conferencia Regional de la Mujer de América Latina y el Caribe convocada por la CEPAL con el tema “Igualdad de género, empoderamiento de las mujeres y tecnologías de la información y las comunicaciones”, recién ha finalizado en República Dominicana con resultados que marcan un franco retroceso en el reconocimiento y defensa de la igualad de las mujeres latinoamericanas. Estos resultados contrastan con los avances alcanzados apenas tres años antes en la XI Conferencia realizada en Brasilia, capital de Brasil.

En efecto, la Conferencia de Brasilia concluyó con la suscripción de una histórica declaración que incluyó en el capítulo sobre derechos sexuales y reproductivos un compromiso de los gobiernos de la región sobre la necesidad de:

“Revisar las leyes que prevén medidas punitivas contra las mujeres que se hayan sometido a abortos, conforme a lo recomendado en la Plataforma de Acción de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, incluidas las nuevas medidas e iniciativas para la aplicación de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, así como en el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, y en las observaciones del Comité contra la Tortura de las Naciones Unidas, y garantizar la realización del aborto en condiciones seguras en los casos autorizados por la ley”. La inclusión de este acuerdo generó un intenso de debate y presiones de muchos grupos presentes en la conferencia, pero finalmente fue aprobado.

Cuatro años después, y a pocos días de que el gobierno de Ecuador se negará a incluir la despenalización de los abortos en casos de violación sexual en las reformas al Código Penal, las delegaciones gubernamentales participantes en la XII Conferencia Regional de la Mujer aprobaron una declaración final en la cual se omite cualquier referencia o cualquier compromiso sobre la necesidad de revisión de la legislación que penaliza la interrupción de embarazos, incluyendo los casos en embarazos que pongan en peligro la vida de las mujeres y los embarazos en casos de violación. El texto aprobado fue el siguiente: “Asegurar, en los casos en que el aborto es legal o está despenalizado en la legislación nacional, la existencia de servicios de aborto seguros y de calidad para las mujeres que cursen embarazos no deseados y no aceptados”.

Las razones que provocaron este retroceso en el reconocimiento de la igualdad sustantiva de las mujeres de la región son muchas y variadas.

En primer lugar, los gobiernos cedieron nuevamente a la tradicional oposición de la iglesia católica y de los grupos conservadores, que intensificaron su lobby antes y durante la conferencia para impedir que en Santo Domingo se repitiera el avance logrado cuatro años antes en Brasilia. Estos grupos usaron todos los medios a su alcance para incidir en las delegaciones oficiales, para que se abstuvieran de reconocer la necesidad de cualquier tipo de revisión a las leyes punitivas que se aplican en contra de las mujeres que toman la decisión de interrumpir un embarazo no planificado o no deseado.

En segundo lugar, se debe reconocer que las estrategias de género de algunos gobiernos de la región (como el gobierno de El Salvador y el de Nicaragua), fundamentadas en programas de ayuda social a las mujeres madres, representan un obstáculo para el avance de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Esto debido a que estos programas sociales para las mujeres madres si bien les producen a estos gobiernos altos niveles de aceptación en las encuestas de opinión pública, les impiden al mismo tiempo comprometerse con acciones estratégicas como la despenalización del aborto, en la medida que estos compromisos pueden empañar sus altos niveles de popularidad, a causa de las críticas que inevitablemente surgirán en las filas de sus opositores y/o de sus aliados políticos.

Asimismo, debe mencionarse la responsabilidad que en este retroceso han tenido los movimientos de mujeres de Mesoamérica, Sur América y el Caribe, que no pudieron articular un frente común y efectivo de lucha para defender los mínimos, pero simbólicos avances, logrados en el Consenso de Brasilia en materia de autonomía personal de las mujeres. Muchos de estos movimientos se han abstenido durante y después de la XII Conferencia, de criticar públicamente la postura de los gobiernos que suscribieron la declaración final, para no romper con las alianzas políticas con los partidos políticos en los gobierno “progresistas” y/o para no provocar en sus países la repetición del “efecto Correa”.

Se ha dado pues un verdadero paso atrás para la igualdad de las mujeres latinoamericanas y caribeñas, que no podrá ser compensado con las campañas, proyectos o acciones gubernamentales que seguramente se financiarán en los próximos años para aumentar el acceso de las mujeres a las tecnologías de la información y las comunicaciones. Estas tecnologías ayudarán muy poco a las miles de mujeres pobres que continuarán muriendo en los próximos años por abortos practicados en condiciones inseguras y/o que continuarán siendo encarceladas por interrumpir un embarazo no deseado. La igualdad real y el empoderamiento de las mujeres, pasa por el reconocimiento y tutela del derecho a elegir libremente la maternidad, y mientras esto no sea asumido por los gobiernos y Estados de la región, las promesas y discursos sobre igualdad y sobre derechos, seguirán siendo solo palabras que se lleva el viento.

Julia Evelyn Martínez es economista feminista salvadoreña, profesora de la escuela de economía de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA) de El Salvador.

La brecha de género en la era digital

Modesto Emilio Guerrero

aimdigital.com.ar Hace pocos días, en la ciudad de Santo Domingo, 200 mujeres de 56 países se congregaron en la duodécima Conferencia Regional Sobre la Mujer en América latina y el Caribe. Esta vez, la preocupación fue la creciente diferencia de género dentro de la conocida brecha digital de nuestro tiempo.

El punto de partida de las reuniones y encuentros, como del documento rector de Santo Domingo, fue un dato simple: las mujeres en condiciones laborales usan los recursos de la red internet en su trabajo 8,5 por ciento menos que los hombres.

Para que esta cifra no se convierta en un artificio estadístico, hay que recordar el peso humano que significa laboral y socialmente en una población de casi 150 millones de mujeres que tiene la región.

Si se considera que casi la mitad de ellas aún no acceden al mercado laboral y que son las peores pagas en los lugares de trabajo, además de ejercer los oficios de menor valor tecnológico (servicios básicos en salud, oficinas, fábricas y educación, amas de casa y prostitución), el resultado es tan simple como el dato disparador de este asunto: 8,5 por ciento de brecha tecnológica entre ambos géneros coloca a casi 70 millones de mujeres adultas en la lamentable posición de tener negado el acceso a un mercado laboral cada vez más determinado por el uso de internet.

Además de que sus ingresos serán menores, esa desigualdad en el conocimiento se reproducirá cada año a escalas mayores, por la sencilla ecuación social de que a menor capacidad de consumo familiar, la posibilidad de capacitación tecnológica se reducirá al mínimo.

Los informes de la XIIª Conferencia Regional sobre la Mujer de América latina y el Caribe fueron reveladores para comprender esta perspectiva de segregación social.

Casi la mitad de las mujeres de la región latinocaribeña, o sea, cerca del 50,9 por ciento de una población total de 300 millones de personas, no tienen ningún vínculo con el mercado laboral. La tasa de actividad económica femenina asciende a 49,8 por ciento, mientras que la masculina asciende al 78,7 por ciento.

Esta condición se agrava en términos cualitativos porque una de cada 10 mujeres está empleada en el servicio doméstico, de las labores peor remuneradas y con menor protección legal.

En cualquier continente se puede verificar que en los últimos 20 años creció en alguna medida el consumo de internet y sus mercancías cotidianas en la población.

Esto se debe a la necesidad empresaria de construir un segmento de consumo nuevo y ampliado para una producción creciente, desde que la red dejó de ser un asunto de militares y científicos.

Así apareció, a comienzos de la década de los ’90, el nuevo mercado mundial de internet. La facturación de las 10 empresas dominantes superó los 86 billones de dólares anuales en 2012. Esa realidad vibrante en los negocios, resulta una grosería en términos de derecho al conocimiento por género.

Una especialista en el tema, Beatriz Busaniche, representante de la Fundación Vía Libre, explicó esta contradicción en términos de la vida cotidiana de las mujeres: “Sólo el 13 por ciento de los contenidos existentes en Wikipedia son escritos por mujeres”.

La razón es simple: “para editar en Wikipedia hay que tener tiempo. Y una mujer que tiene que ocuparse de la casa, de los chicos, de estar linda, inclusive muchas veces ocuparse del hombre también, no tiene ese tiempo. Entonces, mientras en los hogares se sigan reproduciendo esos mismos modelos, la situación no va a cambiar.” (Paula Carri, 13 de marzo 2011)

Casi el 45 por ciento de las mujeres que viven del trabajo en América latina lo hacen en el sector conocido como de servicios (incluido el financiero). En contraste, sólo el 20,5 por ciento de los hombres se emplean en este sector.
En el otro extremo están los casos de la construcción y la agricultura. Uno de cada cuatro hombres trabaja en la agricultura, donde apenas trabajan una de cada diez mujeres ocupadas.

Sin embargo, dos sociedades andinas representan casos críticos. En el Estado Plurinacional de Bolivia, el 31 por ciento de las mujeres son explotadas en trabajos de la agricultura. Junto con Perú, donde alcanza el 24 por ciento, son los países de la región con más elevada ocupación femenina en el campo.

Este alto grado de explotación en la agricultura, es una de las causas principales que explica por qué las mujeres de Perú y Bolivia están más lejos de los hombres en el uso de las herramientas digitales en su vida laboral.

La minería es el otro segmento donde el grado de explotación se relaciona directamente con el analfabetismo digital de las mujeres.

En este punto, también es la sociedad chilena la que presenta el peor balance. Mientras en la mayoría de los países latinocaribeños, es muy baja o nula la explotación femenina en la minería, en Colombia y Chile se registra “la mayor proporción de hombres y mujeres empleadas en el sector minero”, cuenta el documento de la XIIª Conferencia sobre Mujeres. Junto con Perú, estos países tienen la mayor cantidad de explotaciones mineras a cielo abierto: 420

Sorprende que entre los 56 países considerados en el encuentro de la República Dominicana, sólo en tres, Brasil, México y Uruguay, se redujo la brecha digital entre ambos sexos.

Más sorprendente resulta recordar que estos tres países no son, precisamente, las mejores muestras de una economía progresista en la región.

En las economías de los países que más invirtieron y ampliaron presupuestos para gasto social en los pobres, algo debe estar fallando para que la brecha digital entre géneros no se haya reducido en las mismas proporciones que se redujeron la miseria absoluta, la pobreza ampliada y la dependencia política de las metrópolis.

Excepto en Venezuela y Argentina, donde sendos programas de Estado aceleraron y masificaron la alfabetización digital en los últimos ocho años, en el resto el desarrollo fue lento. Aún así, en Venezuela, la brecha no bajó del seis por ciento: el 49 por ciento de los usuarios de internet son mujeres, contra el 55% entre los hombres. En Argentina la brecha es del cinco por ciento, según el informe citado.

La peor evaluación se la llevan dos gobiernos de los países más neoliberales. Chile, uno de los países con mayor acceso a internet en América latina, muestra una brecha del cinco por ciento contra las mujeres. En Perú es peor, porque apenas el 26 por ciento de las mujeres y el 34,1 por ciento de los hombres son usuarios de la red, lo que indica que la brecha es varias veces más grosera.

Esto habilita a desmontar dos mitos al mismo tiempo. Ni Chile, que es la economía más saludada en la región durante los últimos 20 años por los organismos financieros imperiales, a pesar de mostrar el mayor grado de desigualdad social, ni Perú, la economía más ponderada en el último lustro por el alto crecimiento sostenido de su PBI, logran igualar la brecha digital entre géneros, y al contrario, por esa vía reducen derechos sociales en el conjunto de la sociedad.

Hay casos curiosos, como los de Argentina y Venezuela, donde la población femenina empleada en tareas agrícolas o pecuarias no pasan del dos por ciento (1,1 por ciento apenas en la República Bolivariana). Esto, quizá, ha facilitado reducir en menos tiempo la diferencia en la brecha digital entre géneros. En cualquier país del mundo, el aprendizaje y consumo de conocimientos informáticos es ampliamente menor en las zonas campesinas que en las urbanas.

Según el Consenso de Santo Domingo, nombre del documento votado en la isla caribeña el pasado 18 de octubre, “la desigualdad sólo se revierte en el caso de las mujeres asalariadas, que muestran tasas de uso de internet superiores a las de los hombres.

Este último dato indicaría que contar con habilidades para el uso de las TIC (tecnologías de la información) puede ser una herramienta poderosa para la inserción laboral de muchas mujeres”.

El país del mundo donde las mujeres y los hombres usan en proporciones más equiparables a internet es Finlandia, con una diferencia de apenas el 0,9 por ciento. Este dato está en relación directa con otros sin los cuales no tendría explicación racional.

En ese pequeño país nórdico, la tasa de ocupación laboral femenina, su grado de profesionalización y nivel de salarios, es tan alto como el acceso que le da a internet.

Lamentablemente, los correctos análisis y muestras documentadas de la Conferencia de Santo Domingo no están basados en una crítica social a las causas de tal segregación y el valor económico que tiene para los dueños de la economía global y regional.

Como toda segregación humana, esta tiene el objetivo de servir al poder económico de un pequeño sector privilegiado.

Esa funcionalidad se verifica en el conjunto de la sociedad, sin distingo de género, y entre los propios varones, mediante los conocidos instrumentos de la flexibilización laboral masiva, la precarización del empleo y el salario, y todo el arsenal ideológico que fue bien empaquetado en leyes y discursos aplicados por las políticas neoliberales desde finales de la década de los ’80.
Modesto Emilio Guerrero (*) es analista internacional, periodista y escritor.

Fuente: http://www.aimdigital.com.ar/aim/2013/10/29/la-brecha-de-genero-en-la-era-digital-2/

jueves, noviembre 08, 2012

Experta de la Cepal señala frenos a desempeño político de la mujer

Enrique Torres

PL Sonia Montaño, directora de la División de Asuntos de Género de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal)Santiago de Chile, 8 nov (PL) La aceptación de la mujer en la toma de decisiones dentro de los sistemas políticos prevalece como uno de los grandes desafíos para la igualdad de género en América Latina y el Caribe.

El tema está latente en los debates que tienen lugar aquí entre ministras, viceministras y otras funcionarias de países de la región, con miras a la XII Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, que se efectuará en República Dominicana, en octubre de 2013.

En entrevista con Prensa Latina, la directora de la División de Asuntos de Género de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Sonia Montaño, consideró que si se hace un análisis sociológico, sería perceptible que la presencia de las mujeres en la toma de decisiones es muy bien aceptada a nivel comunitario, social, popular e incluso regional.

"Donde se tranca el tema, en general, es en el sistema político", consideró la funcionaria, tras precisar que en muchos países donde las mujeres alcanzaron niveles importantes fue gracias a las leyes de cuotas.

En su opinión, esta medida ha sido una acción positiva que ha permitido lo que se aplica para otros estamentos, pero que en el caso de las mujeres genera prejuicio.

"Por ejemplo, en muchos sistemas políticos de América Latina los senadores tienen cuotas, porque representan a regiones independientemente de la cantidad de personas que vivan en ellas, y eso nunca se ha cuestionado", recordó Montaño.

Sin embargo -precisó la experta- cuando empezó la ley de cuotas en Argentina y luego se extendió a otros países, el principal argumento que se utilizó para oponerse a eso fue que no era meritocrático.

"Está comprobado que en países como Chile, donde hubo una mujer Presidenta, donde había un gabinete paritario, y ahora mismo se ven varias ministras y miembros del poder legislativo y local, la presencia de las mujeres en los niveles de poder no alcanza al 10 por ciento", comentó la alta funcionaria de la Cepal.

De acuerdo con Montaño, resulta claro que el obstáculo está en el sistema político, y particularmente en la cultura de los partidos, que tienen una participación en la democracia, pero que no tienen democracia interna.

"No puede haber democracia interna si no hay presencia de las mujeres", enfatizó la directora.

También consideró lesivo a la igualdad de oportunidades la postura de las iglesias que se han opuesto a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

"La evidencia la presenta el Fondo de Población en un estudio donde muestra claramente que si las mujeres no tienen libertad reproductiva, para poder determinar el número de hijos que desean tener, en el momento que los quieren tener, si las mujeres no están libres de violencia, difícilmente van a ser ciudadanas comprometidas y trabajadoras eficientes", reflexionó.

La investigadora insistió en que si una mujer tienes detrás de sí a una familia que cuidar, a veces más numerosa de lo que ella hubiese deseado, y en situaciones donde no hay participación ni del Estado ni de las parejas para ayudar a la educación y crianza de los hijos, claramente va a disminuir su productividad.

Sin embargo, Montaño reconoció que a nivel comunitario se observan sectores religiosos que apoyan la participación de las féminas, no así las jerarquías políticas y eclesiásticas.

El tema central de la Conferencia Regional, que tendrá por sede Santo Domingo en 2013, será el empoderamiento económico de las mujeres y las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) en el marco de la sociedad de la información.

En lo referente a las llamadas TIC, la especialista de la Cepal consideró que la brecha fundamental no se observa en el acceso de mujeres y hombres, sino entre naciones.

"Lo que separa es el acceso a la banda ancha de Internet, o sea los países que tienen banda ancha y los que no tienen, ahí existe una brecha tecnológica que además condiciona naturalmente la situación de los ciudadanos, pero en el caso particular de la mujeres las somete también a una brecha cultural", comentó Montaño.

La funcionaria, autora y coautora de varios estudios, entre ellos Políticas públicas e institucionalidad de género en América Latina (1895-2010), calificó de interesantes algunas experiencias, que a pesar de las limitaciones, se observan en comunidades indígenas.

Tales son los casos en Cuzco, Perú; en Chiapas, sur de México, y en zonas indígenas aymaras en Bolivia, donde las mujeres han logrado aprovechar las TIC para un mejor acceso a la comercialización, y a fin de cuentas viabilizar sus exportaciones.

"De hecho hay historias muy famosas de artesanas en comunidades indígenas que vendían tejidos valiosísimos a precios muy bajos, cuando llegaba el turismo, pero ahora, gracias a las TIC exportan sus productos a países que tienen mayor capacidad de compra", señaló.

Empero, estos buenos ejemplos -subrayó Montaño- son como de generación espontánea, buenas ideas que la Cepal tratará de visibilizar.

Pero los estudios muestran que no existen políticas gubernamentales que fomenten estas iniciativas.

Los expertos de la Cepal han revisado los planes de información y comunicación de muchos países de la región y ninguno tiene una referencia clara a la necesidad de establecer políticas de género.

"Algunos hacen una referencia, dicen que van a presentar un estudio, pero todavía las políticas se formulan de manera neutral, y nosotros sabemos que cuando no hay una cosa explícita a favor de las mujeres, ellas son olvidadas", enfatizó.

La funcionaria anunció que el departamento que dirige trabaja con la División de Desarrollo Productivo y Empresarial de la Cepal, para que el nuevo órgano que se creará para las TIC integre en su agenda la igualdad de género.

"Y la integre como algo transversal, no solo en el empleo de las TIC, sino también en las políticas públicas, que deben orientar a que más mujeres accedan a la ciencia y la tecnología", apostilló Montaño.

viernes, mayo 04, 2012

Preparan mujeres en Panamá XII Conferencia Regional de Cepal

Prensa Latina
Aún cuando la mujer está igual o mejor preparada que los hombres, siguen ocupando puestos más bajos y con menores ingresos que sus congéneres, señalaron hoy líderes femeninas reunidas en esta capital.

El motivo de la cita, de dos días, es la preparación de la XII Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, que se desarrollará en República Dominicana el próximo año bajo los auspicios de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

La directora de Asuntos de Género de la institución, Sonia Montaño, dijo en rueda de prensa que el objetivo del evento es buscar mecanismos para beneficiarse de los cambios que se registran en el mundo y mejorar la capacidad de participación de la mujer.



Consideró que en América Latina hay mujeres mejor educadas y capacitadas que los varones, que siguen ocupando puestos más bajos y con menores ingresos.

Montaño preside el comité ejecutivo de la Conferencia Regional que concluirá sus labores mañana.

Dijo que en la cita dominicana también analizarán el tráfico de mujeres, los delitos sexuales y cómo un sector de la sociedad utiliza los avances tecnológicos para mantener la discriminación en la mujer.

La dirigente calificó la conferencia de espacio de debate y consenso, y expresó que si bien sus conclusiones no tienen obligación jurídica para los países participantes, sí la tienen en su contexto político.

La reunión en Panamá, organizada por la Cepal y el Instituto Nacional de la Mujer, tiene la tarea de preparar la agenda de trabajo de la conferencia prevista para octubre de 2013 en República Dominicana.


jueves, noviembre 10, 2011

Uruguay: Retrasos en el derecho a la participación política y autonomía física de las mujeres

Isabel Pérez de Sierra
SEMlac.- Los Atrasos de las uruguayas en el ejercicio del derecho a la participación política y en el de decidir sobre su propio cuerpo quedaron en evidencia en informes que recogen estos indicadores, presentados por el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) y las Naciones Unidas.

El estatal Inmujeres dio a conocer el pasado 28 de octubre, a través de su Sistema de Información de Género, las estadísticas de género 2010: "Haciendo visibles las desigualdades para la elaboración de políticas sociales", en una jornada durante la cual se presentó el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe de CEPAL.

La autonomía física, evaluada en el marco del Observatorio regional de Igualdad de Género de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, refiere la capacidad de las mujeres de "decidir sobre la salud reproductiva, ejercer libremente la sexualidad y gozar de la integridad física en una vida libre de violencia".

En tal sentido, Uruguay presenta, dentro de los países que cuentan con datos sobre el tema, una de las tasas más altas de muerte de mujeres ocasionada por su pareja o expareja: 0,60 por cada 100.000 habitantes, lo que la ubica en el segundo lugar después de República Dominicana.

Asimismo, respecto a la autonomía económica, Uruguay muestra la menor proporción de mujeres sin ingresos propios de América Latina (18,5 por ciento frente a la media regional de 31,5). Sin embargo, este índice dentro del país se comporta tres veces mas alto que en los varones.

En cuanto a la relación estudio-acceso a puestos mejor remunerados, las uruguayas con 16 años de estudio o más, cobran el 77 por ciento de lo que perciben los varones con igual formación.

Al mismo tiempo, y si bien la tasa de desocupación en Uruguay se encuentra en un récord histórico del 5,9 por ciento, la desagregación interna sigue mostrando desigualdades de género. Si en el caso de los varones es de un cinco por ciento, en el de las mujeres ese porcentaje es de nueve, según datos elaborados por el Sistema de Información de Género del Instituto de las Mujeres.