lunes, febrero 28, 2011

Iraq, Túnez, EEUU Historia de tres naciones: Libertad, religión y los derechos de las mujeres

William John Cox Media Monitors Network (Rebelión)
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
“Una vez más, la bandera de la cristiandad encabeza otra cruzada, esta vez contra las mujeres y los niños en EE.UU. Para mujeres sometidas a prácticas medievales, hay poca diferencia entre el fundamentalismo cristiano y musulmán… Mientras un tsunami de libertad se extiende por el mundo, en tierras estadounidenses las mujeres y muchachas sólo pueden esperar y orar para que las libere de la presión y la violencia que las castigan en su ciudadela de la libertad.”

Mientras el Movimiento por la Libertad encabezado por los jóvenes de 2011 se extiende rápidamente en Medio Oriente y en todo el mundo, uno sólo puede preguntarse cómo sería Iraq actualmente si EE.UU. no lo hubiera invadido hace ocho años. ¿Qué augura el movimiento por los derechos de las mujeres en otras naciones, como Túnez y EE.UU.?

Los derechos de las mujeres se siguen deteriorando en Iraq bajo el gobierno chií instalado por EE.UU.; su condición ahora está amenazada por los islamistas en Túnez, la más secular de las naciones árabes, y sus libertades personales sufren un asalto generalizado en EE.UU. por parte de los políticos cristianos fundamentalistas.

Iraq

Bajo el gobierno baasista dirigido por Sadam Hussein, las mujeres iraquíes gozaban de más libertades que las de la mayoría de las demás naciones árabes y tuvieron un papel activo en el desarrollo político, económico y educacional de la nación.

La Constitución de 1970 garantizaba formalmente la igualdad de derechos a las mujeres y aseguraba su derecho a obtener una educación, poseer propiedades, votar y ser elegidas a puestos políticos. Iraq formó parte de la Convención de las Naciones Unidas sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres en 1986.

A un precio de más de un billón [millón de millones] de dólares, la “Operación Libertad Iraquí” ha masacrado a más de 100.000 iraquíes, incluyendo a miles de niños, y ha arrebatado los derechos que tenían las mujeres.

El presidente Bush alardeó frecuentemente de que “Iraq está libre de salas de violación”; sin embargo, su invasión ilegal de Iraq no sólo expuso a las mujeres a que las violasen los soldados y mercenarios de EE.UU., sino que además la violación “cada vez es más utilizada como arma de guerra por facciones tribales beligerantes”.

La nueva constitución iraquí, adoptada después de la invasión, requiere que las mujeres tengan un 25% de los escaños en el parlamento; sin embargo, también asegura que ninguna ley puede contradecir “las reglas establecidas del Islam”. Por lo tanto los derechos personales de las mujeres dependen de la interpretación de los dirigentes religiosos, y son oficialmente restringidos por el gobierno controlado por chiíes.

Las mujeres iraquíes deben someterse ahora a cualquiera autoridad masculina, incluidos los niños de 12 años, y son atacadas y asesinadas “por trabajar, vestir 'inadecuadamente' o asistir a la universidad”. Actualmente hay más de tres millones de viudas en Iraq, y el tráfico sexual se ha generalizado, ya que hay poca o ninguna oportunidad de conseguir otro empleo.

La oposición al corrupto y fracasado gobierno iraquí ha llevado a la realización de recientes manifestaciones por la libertad por parte de miles de opositores en las ciudades de Sulaimaniya, Faluya, la provincia Nassiriya y Bagdad. Esas manifestaciones son reprimidas por las fuerzas de seguridad iraquíes utilizando armas suministradas por EE.UU. y tácticas de intimidación, incluidas incursiones contra la organización iraquí que monitorea la libertad de prensa.

Gran parte de los medios dominantes de EE.UU. y el gobierno de Obama han mantenido silencio sobre las manifestaciones iraquíes; sin embargo los estadounidenses desprejuiciados, liberales y conservadores por igual, debieran concluir que, si no fuera por la invasión, los jóvenes de Iraq estarían a la vanguardia del Movimiento por la Libertad de 2011.

Con otras alternativas no se hubieran desperdiciado miles de vidas humanas; miles de millones de dólares se habrían utilizado para mejorar en vez de destruir esas vidas; y EE.UU. gozaría de más respeto para las libertades que pretende apoyar y defender.

Túnez

Emplazamiento de la antigua Cartago y el granero del Imperio Romano, Túnez obtuvo su independencia de la “protección” de Francia en 1957. Habib Bourguiba, líder del movimiento por la independencia y del Partido Socialista Destouriano, fue elegido presidente, y durante los 30 años siguientes presidió un gobierno en gran medida secular.

El lugar de Bourguiba lo tomó en 1987 Zine Ben Alí, ministro de Seguridad Nacional que había recibido instrucción militar en Francia y EE.UU. Con wl apoyo financiero de EE.UU., el presidente Zine estableció un Estado policial represivo y utilizó la acción policial contra grupos islámicos militantes.

Valiéndose de una amplia ley antiterrorista aprobada en 2003, el presidente Zine apoyó la guerra contra el terrorismo de EE.UU. mediante cientos de arrestos arbitrarios y el uso de tortura oficial. Zine controló cada vez más las noticias, la información, e Internet, y persiguió a periodistas mediante acosos, violencia y constante vigilancia.

Fundado originalmente sobre principios socialistas, el Túnez moderno desarrolló una considerable clase media y alentó la liberación de las mujeres. Un tercio de sus profesores universitarios son mujeres, así como un 58% de sus estudiantes universitarios, más de un cuarto de sus jueces y un 23% de los miembros del parlamento.

Desde su independencia, Túnez ha promulgado las políticas más progresistas con respecto a las mujeres que existen en las naciones árabes. El Código de Estatus Personal adoptado en 1956 abolió la poligamia, prohibió que los maridos obtuvieran unilateralmente el divorcio, dio a las esposas más derechos de custodia y permitió que votaran. Las mujeres tunecinas pueden acceder legalmente al aborto subvencionado por el gobierno sin el permiso de sus esposos.

Los nacionalistas liberales que establecieron el gobierno creían que la mejora de los derechos de las mujeres formaba parte integral de la creación de un país moderno libre de “tradiciones anacrónicas y mentalidades retrógradas”.

Túnez firmó la Convención de la ONU sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres en 1980 y la ratificó en 1985.

Las mujeres educadas con una apreciación madura de sus derechos civiles estuvieron a la vanguardia de los que marcharon por la libertad en Túnez; sin embargo también son las que más tienen que perder si los fundamentalistas religiosos llegaran al poder y se eliminan esas libertades. Manifestantes preocupados portaban pancartas que decían: “La política arruina a la religión y la religión arruina la política”.

Ya se han desplegado fuerzas de seguridad para proteger burdeles legalmente permitidos contra una turba de fanáticos religiosos, y existe preocupación sobre los derechos de mujeres que usan vestimenta occidental, incluidos bikinis en las playas. Las condiciones inestables han llevado a que muchas mujeres tengan miedo de salir solas por la noche.

La dirigencia de Ennahdha, un movimiento político aliado con la Hermandad Musulmana egipcia, ha declarado que se opone a la imposición de la ley islámica en Túnez. Sin embargo hay mujeres que han presenciado la pérdida de los derechos progresistas de las mujeres en otras tres naciones islámicas, incluidas Irán después de la caída del Sha, Afganistán con el triunfo de los talibanes, e Iraq después de la invasión estadounidense.

Hasta cierto punto, las mujeres tunecinas estaban protegidas de los extremistas islámicos por el represivo gobierno de Zine; sin embargo, por el momento, sólo pueden esperar y ver cómo se desarrolla la Revolución Jazmín.

EE.UU.

Ronald Reagan dijo una vez que “EE.UU. es una ciudadela brillante sobre una colina cuyo fanal guía a todas las personas amantes de la libertad por doquier”; sin embargo la realidad es que EE.UU. ha llegado a estar controlado por una oligarquía militar-industrial servida por los dos principales partidos políticos.

En vez de ser un fanal de la libertad, EE.UU. apoya la supresión de la libertad en otros países y niega cada vez más los derechos constitucionales de sus propios ciudadanos, particularmente de las mujeres.

La Constitución de EE.UU. fue establecida por “Nosotros el Pueblo”; sin embargo, ni la Constitución ni la subsiguiente Declaración de Derecho incluyen en su protección a esclavos o mujeres.

La Guerra Civil llevó a las Enmiendas 13 y 14 que abolieron la esclavitud y prohibieron que los Estados redujeran los derechos de sus “ciudadanos”, y a la Enmienda 15 que garantizó el derecho a voto de los antiguos esclavos.

Los esfuerzos por garantizar el derecho a voto de las mujeres fueron bloqueados por conservadores del Sur en el Senado de EE.UU., ¡lo que obligó a las activistas a obtener la enmienda en la constitución de cada uno de los Estados! Después de casi 800 campañas políticas separadas, las mujeres recibieron el derecho universal a voto en 1920 con la aprobación de la Enmienda 19.

Hoy, 90 años después, el Congreso de EE.UU. sólo tiene 17 senadoras (un 17%) y 72 mujeres representantes (un 16,6%). Esos porcentajes son muy inferiores a la cantidad de legisladoras en Iraq o en Túnez.

En 1980, el ex presidente Jimmy Carter firmó la Convención de la ONU sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra Mujeres; ¡sin embargo el Tratado nunca se ha presentado al Senado en su totalidad para su votación! Por cierto, EE.UU. es uno de los siete países que no ha ratificado el Tratado. (Las otras naciones son Irán, Sudán, Somalia, Palau, Nauru y Tonga). Aunque el presidente Obama proclamó que el Tratado era una prioridad, en mayo de 2009, no ha hecho ningún esfuerzo visible para obtener su ratificación por el Senado.

Después de obtener el derecho a voto, muchas activistas siguieron creyendo que la Constitución de EE.UU. debía modificarse para asegurar la ausencia de discriminación sexual legal contra mujeres y para asegurar la aplicación igualitaria de la Constitución a todos los ciudadanos.

Desde principios de los años cuarenta, demócratas y republicanos agregaron el apoyo a una Enmienda de Igualdad de Derechos [ERA] a sus plataformas; sin embargo, recién en 1972 la presión de los sindicatos organizados y otros grupos dominantes llevaron al Congreso a aprobar la ERA.

Tal como fue propuesta a los Estados para su ratificación, la Enmienda 27 dice simplemente: “La igualdad de derechos según la ley no será negada o limitada por ningún Estado sobre la base del sexo”.

La fecha límite usual para su ratificación no se incluyó en el texto de la propia enmienda, sino en su cláusula de propuesta. El Congreso amplió posteriormente la fecha límite hasta 1982, pero hasta ahora sólo 35 de los 38 Estados necesarios la han ratificado.

La ERA se vuelve a presentar en todas las sesiones del Congreso, y una coalición de organizaciones femeninas trabaja ahora en una “estrategia de 3 Estados” porque, debido a la ambigüedad del lenguaje de la fecha límite, la ratificación de sólo tres de los 15 Estados restantes podría agregar la Enmienda a la Constitución.

Durante los años setenta, una de las principales objeciones a la ERA por parte de organizaciones religiosas y políticas conservadoras, era que las mujeres ya no estarían eximidas del servicio militar obligatorio y del servicio en el frente; sin embargo mujeres combaten ahora en todas las tropas de la “Guerra contra el Terrorismo” -salvo en el combate "cuerpo a cuerpo”- que incluyen la infantería, las fuerzas blindadas y las fuerzas especiales. La Comisión de Diversidad del Liderazgo Militar del Congreso se prepara actualmente para eliminar incluso esas restricciones.

Las mujeres pilotean cazabombarderos y helicópteros artillados, manipulan ametralladoras y morteros y protegen los convoyes atacados por bombas al borde de la ruta. Más de 134 mujeres soldados han caído en cumplimiento del deber en Afganistán e Iraq, y más de 721 han resultado heridas en acción.

Tal vez las heridas más penosas sufridas por mujeres en las fuerzas armadas sen las causadas por los incidentes generalizados de violaciones y asesinatos por parte de otros soldados. El Departamento de Defensa (DoD) informa de que una de cada tres mujeres en las fuerzas armadas sufren abusos sexuales o violaciones por parte de los hombres. De estas, una cantidad alarmante muere después de haber sido violadas.

“8 mujeres soldados de Fort Hood, Texas (seis de la Cuarta División de Infantería y dos de la Primera División de Caballería Blindada), han muerto de ‘heridas no relacionadas con el combate’ en la misma base, Camp Taji, y tres fueron violadas antes de morir. Dos fueron violadas inmediatamente antes de su muerte y otra violada antes de llegar a Iraq. Dos mujeres de las fuerzas armadas han muerto de sospechosas ‘heridas no causadas por el combate’ en la base Balad, y una fue violada antes de morir. Cuatro muertes se han clasificado como ‘suicidios’. (Ann Wright - Common Dreams)

La tasa de abusos sexuales y violaciones en las fuerzas armadas es el doble que la tasa civil. La congresista Jane Harman (demócrata de California) ha testificado que: “Es más probable que las mujeres que sirven en las fuerzas armadas de EE.UU. sean violadas por otros soldados que muertas por el fuego enemigo en Iraq”.

El testimonio de Harman es confirmado por el DoD, que admite que no se informa sobre un 80% de las violaciones que suceden en las fuerzas armadas porque las víctimas temen al ostracismo, el castigo y la pérdida de sus carreras. La mitad de todos los casos sobre los que se ha informado no obtiene acción oficial, un tercio se descarta y sólo un 8% se envía a la Corte Marcial. Incluso entonces la mayoría de los que terminan condenados sólo reciben castigos leves.

A menudo se oye decir en EE.UU. que “los musulmanes abusan de sus mujeres”; sin embargo, en 2006, casi un cuarto de millón de mujeres estadounidenses informó a la policía de que las habían violado o habían sufrido abusos sexuales. Las mujeres sufren 4,8 millones de ataques físicos y violaciones por parte de sus parejas cada año en EE.UU., y un tercio de las más de 1.100 mujeres asesinadas cada año mueren a manos de sus parejas.

A pesar de esas horrendas estadísticas, los esfuerzos legislativos se dirigen hacia un mayor castigo y humillación de las mujeres y están más impulsados por el fundamentalismo religioso que por la lógica. A las mujeres se les niega la contracepción y se las castiga por quedarse embarazadas:

* Una ley de Dakota del Sur podría ampliar la definición de “homicidio justificable” para que incluya el asesinato de practicantes de abortos y la legislatura de Ohio está estudiando una ley que ilegalizaría que las mujeres quieran abortar aunque sea 18 días después de la concepción.
* Aunque Planificación Familiar no gasta actualmente dinero federal en servicios de abortos, los republicanos de la Cámara de Representantes acaban de votar para negar cualquier financiamiento a la organización; el recorte de dinero para contraceptivos, tests de VIH, detección del cáncer y servicios de salud reproductiva.
* Una ley patrocinada por los republicanos en la Cámara de Representantes negaría todo financiamiento federal para abortos excepto en casos de “violación por la fuerza o, si se trata de una menor, por un acto de incesto”. Según la ley, una niña de 12 años forzada y embarazada por su padrastro o una joven objeto de violación durante una cita se verían obligadas a tener a su hijo.
* La ley de Reforma de la Atención Sanitaria contiene provisiones que probablemente causarán la eliminación de toda la cobertura de seguros privados así como públicos para los abortos, y el presidente Obama emitió una orden ejecutiva que apoya las disposiciones antiabortistas.

La estatua de la libertad llora

Los niños de doce años pueden decir a una mujer adulta lo que debe hacer en Iraq, mientras las niñas de 12 años en EE.UU. se ven obligadas a sufrir violaciones y abusos sexuales y a soportar los embarazos resultantes.

Los males de las salas de violación iraquíes que Bush alardeaba de eliminar fueron simplemente transferidos a las acciones de soldados beligerantes, tanto estadounidenses como tribales, y a la violación y asesinato de mujeres civiles inocentes y de otras mujeres soldados.

EE.UU. es una nación que requiere que las mujeres trabajen fuera de su casa con el fin de garantizar un nivel de vida adecuado para su familias sin verse obligadas a quedarse en el hogar todos los días para cuidar y alimentar a los hijos pequeños.

Ahora, cuando se elimina la educación sexual para mujeres con respecto a sus cuerpos, su salud y las opciones reproductoras, el castigo por quedarse embarazada aumenta al hacer que el aborto sea ilegal y vergonzoso, y al eliminar el financiamiento para organizaciones que proveen contraceptivos y atención sanitaria a las mujeres embarazadas.

EE.UU. utiliza imágenes del sufrimiento de las mujeres de Medio Oriente para justificar sus guerras ilegales de agresión, mientras lapida figurativamente a sus propias mujeres y corta sus narices limitando sus derechos a decidir la suerte de sus propios cuerpos y al no protegerlas contra abusos sexuales.

Una vez más la bandera del cristianismo encabeza otra cruzada, esta vez contra las mujeres y los niños en EE.UU. Para las mujeres sometidas a prácticas medievales, hay poca diferencia entre el fundamentalismo cristiano y el musulmán.

Mientras el tsunami de la libertad se extiende por el mundo, y hasta las costas de EE.UU., mujeres y muchachas sólo pueden esperar y orar para que las libere de la represión y la violencia que las victimizan en su ciudadela de la libertad.

By courtesy & © 2011 William John Cox

William John Cox, autor de: You're Not Stupid! Get the Truth: A Brief on the Bush Presidency, es un fiscal retirado del Colegio de Abogados de California y abogado de interés público. Como oficial de policía profesional escribió el Manual de Política del Departamento de Policía de Los Angeles y el Papel de la Policía en EE.UU. para una Comisión Consultora Nacional durante el gobierno de Nixon. Actuando como un abogado de interés público, gratuito, inició una demanda de acción popular en 1979 en nombre de todo ciudadano de EE.UU. en la que pedía que la Corte Suprema ordenara que los dos otros poderes del gobierno federal realizaran un Referendo Político Nacional; investigó y demandó exitosamente a un grupo de organizaciones derechistas radicales en 1971 que negaban el Holocausto; y organizó en 1991 la publicación de los suprimidos Pergaminos del Mar Muerto. Actualmente trabaja en una filosofía política ficticia basada en los hechos. Contribuyó este artículo a Media Monitors Network (MMN) de California, EE.UU.

Fuente: http://americas.mediamonitors.net/content/view/full/83510

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