jueves, diciembre 23, 2010

Colombianas en España: prefieren trabajar más y ganar más

Ángela Castellanos Aranguren
SEMlac.- La mitad de las personas de Colombia que emigran a España son mujeres, lo hacen por motivos económicos y 38 por ciento tiene estudios superiores.

Así lo reveló el reciente Informe Global Mujeres Migrantes Andinas 2010, que forma parte de los estudios realizados en cuatro países en el marco del proyecto "Mejoramiento del manejo del flujo migratorio de trabajadoras domésticas desde Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú a la Unión Europea, especialmente a España", y que en Colombia fue adelantado por la Corporación Humanas y la Fundación Esperanza en las ciudades de Cali, Bogotá y Pereira.

"Lo que vimos es que, en los cuatro países andinos, las personas que emigran lo hacen por motivos económicos y, aunque en Europa tienen que trabajar más, también piensan que tienen mayores oportunidades de ganar más", explicó Cecilia Barraza, directora de la Corporación Humanas-Colombia. "De manera que la violencia del conflicto armado no es la principal motivación para dejar Colombia", insistió.

Durante la última década se ha producido una gran ola migratoria, que a 2005 alcanzaba 3,3 millones de colombianos viviendo fuera del país. Uno de los principales destinos es España, donde la cantidad de residentes procedentes de este país pasó en 1992 de 5.664 personas a 289.925 en 2010.

"Yo salí en 1994 buscando explorar otros ámbitos artísticos, con la idea de estar un año. Logré insertarme en un centro cultural de la Universidad de Granada, luego hice pareja y tuve un hijo. Me separé y viví ocho años en Barcelona", narró a SEMlac, de nuevo en Granada, Lia Guerrero, titulada en Comunicación Social.

Ella ha tenido oportunidades laborales en el campo artístico y cultural, aunque alguna vez tuvo que trabajar cuidando un niño. De hecho el trabajo doméstico, según la investigación, es la principal ocupación de las mujeres que emigran a España, entendida esa labor en su sentido amplio, es decir, cuidado de adultos mayores, menores de edad, aseo en lugares públicos y en residencias privadas.

No obstante, Guerrero afirma que su trabajo no le ha dejado dinero para enviar remesas, al tiempo que asegura que los españoles subestiman la formación académica e intelectual, debido al origen de la persona; "te creo menos porque vienes de un país del tercer mundo", dice y aclara: "la institución puede ser muy transparente, pero las personas que allí trabajan piensan así".

Esto es algo con lo que las personas emigrantes no cuentan. El estudio concluyó que "la mayoría de las mujeres migraron con una alta desinformación de todo el proceso de migración; la confianza reposa en las redes familiares y personales, más no en la institucionalidad migratoria".

Cuando se trata de inmigrantes ilegales, no sólo se van sin conocimiento sobre el proceso migratorio, sino que además piensan que no tienen derechos por estar en situación ilegal.

"Por ejemplo, las mujeres no acuden a servicios de apoyo en casos de violencia doméstica por temor a ser deportadas. Por ello, este proyecto insiste en el enfoque de Derechos Humanos, derechos que tienen todos los inmigrantes aunque sean irregulares", puntualizó Barraza.

"Para acceder a la seguridad social, inicialmente, conté con el apoyo del padre de mi hijo. Esto tiene mucho que ver con la información que se tenga y con la educación de las personas que te rodean", comentó Guerrero.

Actualmente hay algunas asociaciones de mujeres inmigrantes en España que brindan asesoría legal y espacios de intercambio afectivo. "Hacia comienzos de 2009, el colectivo de trabajadoras andinas en España estaba compuesto por 209.101 colombianas, gran parte de las cuales se concentraba en las comunidades españolas de Madrid, Barcelona, Valencia y Alicante".

Otro hallazgo común de las encuestas es que, antes de viajar, las personas declaran que desean regresar. Esto es más evidente cuando las mujeres viajan solas y dejan sus hijos en Colombia. "Dicha revelación demuestra que ha aumentado la conciencia de que las remesas no siempre se destinan a la educación de los hijos o la compra de la casa; además de la preocupación que sienten de que los hijos se ’desvíen’", agrega Barraza.

No obstante, el retorno es poco y la cantidad de candidatos a emigrar no parece disminuir. Si bien los colombianos ocuparon el segundo lugar en la lista de inmigrantes que se había acogido hasta julio de 2009 al Plan Retorno del Estado Español, el número de personas inscritas era apenas de unas 800.

"Regresé por motivos de salud, en realidad fue casi una decisión de mi familia, no mía", confiesa Luz Eugenia Sierra, una colombiana que retornó hace un par de años, tras vivir casi una década en España. Ella tenía seguridad social, pero todos sus parientes estaban en Colombia. "No me acogí al Plan del gobierno español porque pone la condición de no volver a España en algo como cinco años, y yo quería retomar un curso que tuve que suspender por motivos de salud. De hecho, volví meses después para terminar el curso y ya me gradué en Cooperación y Gestión Cultural Internacional", declaró Sierra.

"A pesar de que Europa limite el ingreso de personas de fuera de la zona europea, éstas siguen buscando oportunidades en otros países, por ejemplo en Panamá", aseguró Barraza. "Estamos al aproximarnos a un contexto donde las personas no son de un país, sino del mundo".

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