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sábado, julio 26, 2014

Gaza: el genocidio y sus (sin)razones

Atilio Boron

La haine En medio del espanto y del baño de sangre que inunda Gaza se oye una voz, metálica, glacial. Pronuncia un soliloquio similar al que en su obra 'Enrique VI' William Shakespeare puso en boca de Ricardo, un ser deforme, monstruoso, pero aguijoneado por una ambición ilimitada y orgulloso de su villanía: Gaza: el genocidio y sus (sin) razones

"Soy el espíritu del estado de Israel. Sí, agredo, destruyo y asesino a mansalva: a niños, ancianos, mujeres, hombres. Porque en Gaza todos son terroristas, más allá de sus apariencias.

Uno de los jerarcas de la dictadura genocida en la Argentina, el General Ibérico Saint Jean, dijo que ‘Primero vamos a matar a todos los subversivos, después a sus colaboradores; después a los indiferentes y por último a los tímidos’. Nosotros invertimos esa secuencia y comenzamos por la población civil, gente cuyo crimen es vivir en Gaza.

En el proceso caerán centenares de inocentes, gente que simplemente trataba de sobrevivir en ese encierro nauseabundo; luego iremos por los tímidos, los indiferentes y después de este brutal y aleccionador escarmiento llegaremos a los colaboradores y los terroristas. Sé muy bien que el rudimentario y escaso armamento de Hamas apenas puede ocasionarnos un rasguño, como lo demuestran las luctuosas estadísticas de nuestros periódicos ataques a las poblaciones palestinas.

Sus amenazas de destruir al estado de Israel son bravuconadas sin sentido porque no tienen la menor capacidad de llevarlas a la práctica. Pero nos son de enorme utilidad en la guerra psicológica y en la propaganda: nos sirven para aterrorizar a nuestra propia población y así obtener su consentimiento para el genocidio y nuestra política de ocupación militar de los territorios palestinos. Y también sirven para que Estados Unidos y los países europeos, embarcados en la ‘lucha contra el terrorismo’ nos faciliten todo tipo de armamentos y nos amparen políticamente.

En Gaza no me enfrento a ningún ejército, porque no le hemos permitido que lo tenga. Yo, en cambio, tengo uno de los mejores del mundo, pertrechado con la más sofisticada tecnología bélica que me proporcionan mis protectores: Washington y las viejas potencias coloniales europeas, y la que he podido desarrollar, gracias a ellos, dentro de Israel. Tampoco tienen los palestinos una aviación para vigilar su espacio aéreo, y una flota que custodie su mar y sus playas.

Mis drones y helicópteros sobrevuelan Gaza sin temor y disparan sus misiles sin preocuparse por el fuego enemigo, porque no hay fuego enemigo. Hemos perfeccionado, con las nuevas tecnologías bélicas, lo que hizo Hitler en Guernica. Soy amo y señor de vidas y haciendas. Hago lo que quiero: puedo bombardear casas, escuelas, hospitales, lo que se me antoje.

Mis poderosos amigos (y, seamos honestos, cómplices de todos mis crímenes) convalidarán cualquier atrocidad que decida perpetrar. Ya lo hicieron antes, en innumerables ocasiones y no sólo con nosotros: lo harán conmigo cuantas veces sea necesario. Su mala conciencia me ayuda: callaron desvergonzadamente durante la Shoá, el sistemático genocidio perpetrado contra los judíos por Hitler ante la vista y paciencia de todo el mundo, desde el Papa Pío XII hasta Franklin D. Roosevelt y Winston Churchill.

Callarán también ante el genocidio que metódicamente y en etapas estoy realizando en Gaza, porque matar palestinos a mansalva es eso, genocidio. Como lo hacía Hitler cuando alguien de su tropa de ocupación era hecho prisionero o matado por los maquís de la resistencia francesa o los partisanos italianos: juntaban a diez o quince personas al azar, que tuvieran la desgracia de pasar por el lugar, y las ametrallaban en el acto, como escarmiento y como didáctica advertencia para que sus vecinos no cooperasen con los patriotas.

Nosotros ni siquiera esperamos que maten a uno de los nuestros para hacer lo mismo, y lo hacemos de modo más cobarde. Al menos los nazis veían los rostros de las víctimas cuyas vidas cegarían en un segundo; nosotros no, porque disparamos misiles desde aviones o navíos, o proyectiles desde nuestros tanques. Nos intranquiliza recordar que tanta crueldad, tanto horror, fue en vano. Seis millones de judíos sacrificados en los hornos crematorios y millones más que cayeron por toda Europa no fueron suficientes para evitar la derrota de Hitler. ¿Será diferente esta vez, será que ahora nuestro horror nos abrirá el camino a la victoria?

Eufórica por ver tanta sangre árabe derramada una de mis diputadas se fue de boca, y dijo lo que pienso: que hay que matar a las madres palestinas porque engendran serpientes terroristas. Desgraciadamente no todos en Israel piensan así; hay algunos judíos, románticos incurables, que creen que podemos convivir con los árabes y que la paz no sólo es posible sino necesaria.

Nos dicen que eso fue lo que hicimos por siglos. No entienden al mundo de hoy, mortalmente amenazado por el terrorismo islámico, y se dejan llevar por la nostalgia de una época definitivamente superada. No son pocos en Israel los que caen en este equívoco y nos preocupa que sus números estén creciendo.

Pero desde el gobierno trabajamos activamente para contrarrestar esa sensiblería pacifista y, para colmo, laica. ¡Laica, en un estado en el que para ser ciudadano se debe ser judío (y tenemos cerca de un 20 % de árabes, que han vivido por siglos en la región y no son ciudadanos) y dónde no existe el matrimonio civil, sólo el religioso! Para combatir estas actitudes contamos con los grandes medios de comunicación (de Israel y los de afuera) y nuestras escuelas le enseñan a nuestros niños a odiar a nuestros indeseables vecinos, una raza despreciable.

Para involucrarlos en nuestro esfuerzo militar los invitamos a que escriban mensajes de muerte en los misiles que, poco después, lanzaremos contra ese gentío amontonado en Gaza. Otros niños serán los que caerán muertos por esos misiles amorosamente dedicados por los nuestros.

No ignoro que con mis acciones arrojo un asqueroso escupitajo a la gran tradición humanista del pueblo judío, que arranca con los profetas bíblicos, sigue con Moisés, Abraham, Jesucristo y pasa por Avicena, Maimónides, Baruch Spinoza, Sigmund Freud, Albert Einstein, Martin Buber hasta llegar a Erich Fromm, Claude Levy-Strauss, Hannah Arendt y Noam Chomsky. O con extraordinarios judíos que enriquecieron el acervo cultural de la Argentina como León Rozitchner, Juan Gelman, Alberto Szpunberg y Daniel Barenboim, entre tantos otros que sería muy largo nombrar aquí. Pero ese romanticismo ya no cuenta.

Dejamos de ser un pueblo perseguido y oprimido; ahora somos opresores y perseguidores. Duras palabras y frases se utilizan para calificar lo que estamos haciendo. Criminal cobardía, delito de lesa humanidad, por agredir con armas mortíferas a una población indefensa, día y noche, hora tras hora. Pero, ¿no merece acaso la misma calificación lo que hizo Estados Unidos al arrojar sendas bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki? Y quién se lo reprocha? ¿Terrorismo de Estado?

Mejor digamos realpolitik, porque ¿desde cuándo a mis amigos y protectores de Occidente les ha preocupado el Terrorismo de Estado o las violaciones a los Derechos Humanos que cometen ellos mismos, un aliado, o un peón? Apoyaron por décadas a cuantos déspotas y tiranos poblaron esta tierra, siempre que fueran funcionales a sus intereses: a Saddam Hussein, al Sha de Persia, a Mubarak, a Alí, a Mobutu, a Osama Bin Laden, y, en Latinoamérica, a Videla, Pinochet, Geisel, Garrastazú, Stroessner, “Papá Doc” Duvallier, antes a Somoza, Trujillo, Batista y tantísimos más.

Asesinaron a centenares de líderes políticos antiimperialistas, y Obama lo sigue haciendo hoy, donde todos los martes decide quién de la lista de enemigos de Estados Unidos que le proporciona la NSA debe ser eliminado con un cohetazo disparado desde un dron o mediante una operación de comandos.

¿Por qué habrían de escandalizarse ante lo que está ocurriendo en Gaza? Además me necesitan como gendarme regional y base de operaciones militares y de espionaje en una región del mundo con tanto petróleo como Medio Oriente, y saben que para cumplir con esa misión no sólo no deben maniatarme sino que es preciso contar con su inquebrantable respaldo, lo que hasta ahora jamás me ha sido negado.

Sé también que estoy violando la legalidad internacional, que estoy desobedeciendo la resolución Nº 242, de Noviembre de 1967, del Consejo de Seguridad de la ONU, que por unanimidad me exige retirarme de los territorios ocupados durante la Guerra de los Seis Días de 1967.

Incumplí esa resolución durante casi medio siglo, sin tener que enfrentar sanciones de ningún tipo como las que arbitrariamente se le imponen a otros, o las que aplican a Cuba, a Venezuela, a Irán y, antes, a Irak después de la primera guerra del Golfo. ¿Razones de tanta tolerancia? Mis lobbistas en Estados Unidos son poderosísimos y tienen a la Casa Blanca, al Congreso y a la Justicia en un puño.

Según Norman Finkelstein (un mal judío, enemigo del estado de Israel) la ‘industria del holocausto’ goza de tal eficacia extorsiva que impide percibir que quienes ahora estamos produciendo un nuevo holocausto somos nosotros, los hijos y nietos de aquellos que lo padecieron bajo los nazis. Por eso pese a que las víctimas mortales en Gaza ya superan los 500 palestinos (contra 25 soldados de nuestro ejército, uno de los cuales fue muerto por error por nuestras propias fuerzas, según informara este lunes 22 de Julio a medio día el New York Times) el presidente Obama hizo un estúpido llamado a evitar que israelíes y palestinos quedasen atrapados en el ‘fuego cruzado’ de este enfrentamiento.

¡Pobre de él si hubiera dicho que aquí no hay ‘fuego cruzado’ ni enfrentamiento alguno sino una masacre indiscriminada de palestinos, una horrible ‘limpieza étnica’ practicada contra una población indefensa! ¡Nuestro lobby lo crucificaría en cuestión de horas! Ahora que nuestras tropas entraron en Gaza tendremos que sufrir algunas bajas, pero la desproporción seguirá siendo enorme.

Claro, no puedo evitar que me califiquen técnicamente como un “estado canalla”, porque así se denominan los que no acatan las resoluciones de la ONU y persisten en cometer crímenes de lesa humanidad. Pero como Estados Unidos y el Reino Unido son violadores seriales de las resoluciones de la ONU, y por lo tanto ‘estados canallas’ también ellos, sus gobiernos han sido invariablemente solidarios con Israel.

Más allá de la turbación que por momentos puedan ocasionar estas reflexiones necesitamos completar la tarea iniciada en 1948 y apoderarnos de la totalidad de los territorios palestinos: los iremos desplazando periódicamente, aterrorizándolos, empujándolos fuera de sus tierras ancestrales, convirtiéndolos en eternos ocupantes de infectos campos de refugiados en Jordania, en Siria, en Irak, en Egipto, donde sea. Y si se resisten los aniquilaremos.

Podemos hacer eso por nuestra apabullante fuerza militar, el apoyo político de Occidente y la degradación y putrefacción de los corruptos y reaccionarios gobiernos del mundo árabe, que como era previsible (y así nos lo habían asegurado nuestros amigos en Washington y Londres) no les importa en lo más mínimo la suerte de los palestinos. A tal extremo llega nuestra barbarie que inclusive un amigo nuestro, Mario Vargas Llosa, se escandalizó cuando en 2005 visitó Gaza y nos sorprendió con unas críticas de insólita ferocidad.

Llegó a decir, por ejemplo, que ‘me pregunto si algún país en el mundo hubiera podido progresar y modernizarse en las condiciones atroces de existencia de la gente de Gaza. Nadie me lo ha contado, no soy víctima de ningún prejuicio contra Israel, un país que siempre defendí … Yo lo he visto con mis propios ojos. Y me he sentido asqueado y sublevado por la miseria atroz, indescriptible, en que languidecen, sin trabajo, sin futuro, sin espacio vital, en las cuevas estrechas e inmundas de los campos de refugiados o en esas ciudades atestadas y cubiertas por las basuras, donde se pasean las ratas a la vista y paciencia de los transeúntes, esas familias palestinas condenadas sólo a vegetar, a esperar que la muerte venga a poner fin a esa existencia sin esperanza, de absoluta inhumanidad, que es la suya.

Son esos pobres infelices, niños y viejos y jóvenes, privados ya de todo lo que hace humana la vida, condenados a una agonía tan injusta y tan larval como la de los judíos en los guetos de la Europa nazi, los que ahora están siendo masacrados por los cazas y los tanques de Israel, sin que ello sirva para acercar un milímetro la ansiada paz.

Por el contrario, los cadáveres y ríos de sangre de estos días sólo servirán para alejarla y levantar nuevos obstáculos y sembrar más resentimiento y rabia en el camino de la negociación.’ [1] Pero nada de lo que diga Vargas Llosa, y tantos otros, nos hará mella: somos el pueblo elegido por Dios (aunque los ilusos estadounidenses también creen en eso), una raza superior y los árabes son una pestilencia que debe ser removida de la faz de la tierra.

Por eso construimos ese gigantesco muro en Cisjordania, peor aún del que erigieran en Berlín y que fuera apropiadamente caracterizado como el ‘muro de la infamia’. Nuestros lobbies han sido muy eficaces en invisibilizar esta monstruosidad y nadie habla de nuestro ‘muro de la infamia’. Reconozco que nuestra traición a los ideales del judaísmo nos inquieta.

No era esto lo que querían los padres fundadores. Nos hemos convertido en una máquina de usurpación y despojo colonial que ya no guarda ninguna relación con nuestra venerable tradición cultural. Algunos dicen que Israel es al judaísmo como Hitler lo era al cristianismo. Por eso es que a veces nuestro sueño se perturba y las muertes y sufrimientos que hemos causado durante tantos años –y que para ser sinceros, comenzaron mucho antes de que naciera Hamas- nos acosan como el fantasma de Hamlet.

Pero retrocedemos horrorizados ante la posibilidad de una paz que no queremos porque perderíamos los territorios arrebatados durante tantos años, envalentonaríamos a la turbamulta árabe que nos rodea y le haríamos perder miles de millones de dólares a nuestros amigos del complejo militar-industrial estadounidense, que es el verdadero poder en ese país, y a sus socios israelíes que también lucran con este estado de hostilidades permanentes. Por eso seguiremos en esta guerra hasta el final, aun a riesgo de que esta actitud pueda desencadenar un cataclismo universal. El horror padecido bajo el nazismo justifica todo lo que estamos haciendo.”

[1] Mario Vargas Llosa, “Morir en Gaza”, El País (Madrid), 11 Enero 2009, en: http://elpais.com/diario/2009/01/11/opinion/1231628411_850215.html

La Haine

lunes, julio 21, 2014

Mujeres Sudamericanas con Solidaridad y Lucha junto al Pueblo Palestino

Alba TV El colectivo de Mujeres de la CLOC-Vía Campesina Sudamérica conformada por delegadas de organizaciones de Brasil, Paraguay, Uruguay, Chile, Argentina, Colombia, Venezuela, Colombia, Perú, Bolivia y Ecuador, reunidas del 12 al 16 de Julio en la ciudad de Quito, denuncian al Estado Israelí y su aliado EE.UU, que en estas semanas han agudizado el expansionismo y el militarismo en su intento imperial de extinguir la liberación de Palestina, que no es otra cosa sino un genocidio contra un pueblo.

Las mujeres campesinas demandamos el respeto al principio de soberanía y el derecho de las campesinas y los campesinos palestinos, de vivir, producir y permanecer en su tierra y territorio. En ese sentido, haciendo eco de toda la comunidad internacional expresamos nuestra solidaridad frente a la invasión genocida y a las prácticas colonialistas que ejerce el Estado sionista de Israel, el cual ha demostrado ser un transgresor sistemático de los derechos humanos y de las resoluciones de las Naciones Unidas respecto a Palestina.

Palestina es hoy un símbolo de coraje, sabiduría y resistencia en su lucha por la tierra, por lo cual hacemos un llamado a movilizarnos en las embajadas y a hacer presión con los Estados para que se pronuncien a favor de Palestina, por la vida de hombres, mujeres y principalmente niñas y niños que cotidianamente están siendo asesinados por el sionismo.

Para vivir en un mundo con menos desilgualdad y paz, es necesario denunciar el atropello que sufren los pueblos del mundo y con más razón, el genocidio al que se somete al pueblo Palestino. Los movimientos sociales, populares del mundo tienen que alzar su voz de protesta frente a la masacre perpetrada en Palestina, viendo que los gobiernos de occidente en su mayoría callados son cómplices de este atropello.

Cese al fuego contra Palestina

Fuera Estado de Israel Genocida de Gaza

Paz y libertad para Palestina

Patria Palestina Libre: venceremos

miércoles, diciembre 05, 2012

Mujeres prisioneras palestinas en Israel paren encadenadas

Cubadebate Las mujeres palestinas prisioneras en Israel reciben un trato inhumano, a menudo se les niega asistencia médica, representación legal y son forzadas a vivir en condiciones miserables, incluso compartiendo celdas con roedores y cucarachas. Las violaciones de derechos y las condiciones a que hacen frente las mujeres en las cárceles israelíes requieren abordarse desde una perspectiva de género, según el Comité de Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW, sigla en inglés).

37 mujeres palestinas permanecen hoy prisioneras en cárceles israelíes, de un total de 7.500 encarcelados, principalmente por motivos políticos y, en su mayoría, miembros del Consejo Legislativo Palestino. Aproximadamente 10.000 mujeres han sido arrestadas o detenidas en cárceles y centros de detención israelíes desde 1967, entre más de 700.000 presos palestinos.

Fabrizia Falcione, responsable de derechos humanos de la mujer para el Fondo de Desarrollo de Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), ahora parte de ONU-MUJER, dijo que es crucial revelar el rostro humano detrás de esta violación del derecho internacional y del derecho internacional humanitario, para abordar la difícil situación de los presos políticos palestinos, entre ellos las mujeres y niños.

Una entrevista en Viena de Mehru Jaffer, de Inter Press Service (IPS), a la funcionaria, publicada por The Electronic Intifada el 11 de marzo 2011, fue la 18ª noticia más censurada rescatada este año por Proyecto Censurado. La cantidad de mujeres prisioneras políticas es menor comparada con el número de hombres, pero su situación carcelaria en los presidios israelíes es peor que la de sus compatriotas varones.

El trabajo de Falcione incluye provisión de ayuda legal y representación a las prisioneras, apoyo psico-social a los familiares de los presos y preparación para la liberación y reinserción de los reclusos en la familia y la sociedad.

La urgencia absoluta de abordar específicamente los derechos de las mujeres detenidas fue planteada por Falcione, en la semana de la entrevista, durante una reunión internacional centrada en la situación de los presos políticos palestinos en cárceles israelíes, en el primer encuentro de esta clase organizado por Naciones Unidas.

Fabrizia Falcione: “Es mala la situación de las mujeres palestinas y los menores en centros de detención israelíes”, precisó Falcione. “En términos numéricos, las palestinas prisioneras políticas y detenidas en cárceles israelíes son menos que los cientos de miles de presos políticos palestinos varones. Sin embargo, su difícil situación como reclusas es peor que la de los hombres”.

“La situación, condición y violaciones que enfrentan las mujeres en las cárceles de Israel debe ser abordado desde una perspectiva de género. En la actualidad el número de mujeres encarceladas es considerablemente menor que antes, pero las mujeres y las niñas siguen siendo arrestadas, sus necesidades especiales se siguen descuidando y violando sus derechos”.

“Entre los problemas físicos y psicológicos que enfrentan las mujeres presas existen negligencia médica y falta de servicios médicos especializados en prevención y tratamiento de enfermedades propias de la mujer”, dijo Falcione. “Las presas en la actualidad se encuentran encarceladas principalmente en dos presidios israelíes, en Hasharon y Damon, situados fuera de los territorios ocupados [Cisjordania y Franja de Gaza], en violación del artículo 76 de la Cuarta Convención de Ginebra.

“Ex prisioneras palestinas de ambas prisiones y familiares de las mujeres actualmente en prisión dicen que las celdas están infectadas de insectos, en particular cucarachas, así como roedores. Una ex reclusa liberada hace unos meses, dijo: ‘Es difícil intentar describirte la celda, no puedo. Es como una tumba bajo tierra… Hay tantos insectos en la celda, los colchones y la cubierta cubre cama estaban húmedas y olía fatal. Las aguas residuales se desbordan. Apenas pude hacer mis abluciones para orar’.

“Más allá de la salud en general, no hay soporte ginecológico. Las mujeres requieren atención médica regularmente, lo que es su derecho durante el parto, como se reconoce en el CEDAW [Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer]. La gran mayoría de las mujeres presas políticas palestinas en cárceles israelíes sufre de diversos problemas de salud”.

“- ¿Es verdad que las mujeres embarazadas son esposadas durante el parto?

“- Es cierto. Las mujeres embarazadas están encadenadas mientras dan a luz y también después. Hay una falta total de atención médica, en particular durante el parto. Las mujeres se lamentan de que los niños nacidos allí son llevados al cabo de dos años. En las cárceles israelíes, los derechos de las mujeres palestinas prisioneras son reconocidos, pero no respetados.

“Las mujeres cargan con el peso de que se infringen sus derechos culturales y religiosos. Una ex presa dijo: ‘Me quitaron mi jilbab [vestido largo] y me dieron el uniforme marrón especial de prisioneras, de manga corta. Pedí una camisa de manga larga que podía llevar debajo del uniforme. Una vez más se negaron. Me moví entre las celdas entre guardias varones con un uniforme de manga corta … lo que más me dolió fueron los insultos que lanzaban contra mí .”

“La privacidad de la mujer es violada y guardias varones realizar búsquedas en la celda sin ninguna consideración por las normas religiosas. Los presioneros se cuentan cuatro veces al día, incluso muy temprano en la mañana, y se infligen castigos si las mujeres se encuentran dormidas o no responden inmediatamente al conteo.

“El aspecto más preocupante es la negación de los derechos de visita de familia. Las visitas de familiares a los presos se permiten dos veces al mes, en teoría, pero se redujeron drásticamente debido al hecho de que las cárceles se encuentran fuera del territorio palestino ocupado.

“Una visita de ida y vuelta a la prisión significa un viaje de 10 horas, no sólo debido a la distancia geográfica, sino también por los controles al movimiento de los palestinos en Israel. Si las familias logran hacer el viaje, se les permite una visita de 30 minutos, hablando a través de la division de un vidrio grueso que impide cualquier contacto físico, incluso entre la madre y el niño. Esto afecta el bienestar, no sólo de la madre sino también de los niños. La ruptura de las relaciones familiares y sociales es grave en el estado psicológico de las mujeres.

“- ¿Cuál es, exactamente, el crimen de estas mujeres?.

“- Muchas mujeres son encarceladas sin juicio por pertenencia a organizaciones prohibidas por parte de Israel, bajo el pretexto de proteger la seguridad nacional del estado. En la prisión de Neve Terza, las presas políticas palestinas permanecen detenidas a la espera de juicio en la sección de mujeres asignada a personas que cometieron delitos penales, en clara violación de la Regla 85 del estándar mínimo de reglas de Naciones mínimas para el tratamiento de prisioneros, que dice: “Los acusados serán mantenidos separados de los reclusos condenados”.

“Esto permite que los prisioneros israelíes amenacen y humillen a las mujeres palestinas a través del abuso verbal y físico. Presas y detenidos palestinos están aún impedidos de utilizar en las instalaciones penitenciarias elementos como bolígrafos, material de lectura y tiempo de recreo”

lunes, noviembre 19, 2012

Sobre el antisemitismo como chantaje político: a propósito de la nueva agresión de Israel a la Franja de Gaza

Atilio A. Boron

Kaos en la Red Quienes condenen la nueva agresión perpetrada por Israel en la Franja de Gaza se exponen a recibir una reiterada descalificación: "antisemita". Para esos inveterados racistas cualquier crítica a las políticas genocidas del estado de Israel, cualquier denuncia de sus atrocidades y de su barbarie sólo puede nacer de un intenso odio al pueblo judío. Tamaña confusión entre pueblo y régimen político no es casual ni gratuita. Constituye, en cambio, el absurdo chantaje metódicamente utilizado por la derecha reaccionaria israelí y sus aliados en el imperio para desacreditar cualquier denuncia de los crímenes del estado de Israel y de su suicida curso de acción que, en el largo plazo, tendrá como víctima al propio pueblo judío. Esta postura para nada es exclusiva de los fascistas israelíes: recuerda la que adoptaban sus congéneres argentinos cuando calificaban de "campaña anti-argentina" las críticas que desde dentro y fuera del país se dirigían en contra de la dictadura terrorista cívico-militar que sembró destrucción y muerte en la segunda mitad de los años setentas. Ellos también equiparaban maliciosamente pueblo y gobierno -como hoy lo hacen los racistas judíos- para desvirtuar cualquier ataque contra el estado terrorista como si fuera una agresión al pueblo argentino. En ambos casos lo que se pretende es defender a un régimen político nefasto que, en el caso de Israel, ha sido denunciado por eminentes personalidades de la comunidad judía, dentro y fuera de ese país. Son conocidas -pese a ser silenciadas oficialmente- las dudas que Albert Einstein y el gran filósofo judío Martin Buber abrigaban en relación a la forma concreta que estaba tomando la creación del estado de Israel ya en sus primeros años de vida. Poco antes del desencadenamiento de la operación "Pilar Defensivo" Noam Chomsky informaba sobre lo que pudo ver en su en su reciente visita a la Franja de Gaza, y sus críticas fueron demoledoras.Puede accederse al video correspondiente en: http://www.democracynow.org/2012/11/14/noam_chomsky_on_gaza_and_the

La lista de eminentes judíos disconformes con las políticas del estado israelí sería interminable: Daniel Barenboim y su noble cruzada pacifista con el palestino Edward Said se nos viene inmediatamente a la mente, lo mismo que el vibrante testimonio de Norman Finkelstein, un politólogo estadounidense, hijo de sobrevivientes de los campos de concentración del nazismo, quien en una conferencia ofrecida en 2010 en la Universidad de Waterloo (Canadá) dijo que "No hay nada más despreciable que usar el sufrimiento y el martirio de ellos (quienes murieron en campos de concentración) para justificar la tortura, la brutalidad, la destrucción de hogares que Israel comete a diario con los palestinos. Por lo tanto me niego a ser presionado o intimidado por sus lágrimas de cocodrilo. (en referencia a una de las asistentes a su conferencia)." Este pasaje de su presentación en la Universidad de Waterloo puede verse en: https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=gE8GESi35Yw

A lo anterior podrían agregarse las múltiples organizaciones judías que rechazan esa espuria identificación entre pueblo y régimen. Una de ellas, denominada Jews for Justice for Palestinians. Two peoples-one future, tiene como divisa una cita del Rabino Hillel, del siglo I antes de Cristo, que para horror de los ultraortodoxos de hoy día reza así: "Lo que no quieras para ti no lo hagas a tu vecino. Esto es toda la Torah. El resto son comentarios." Hillel se anticipó nada menos que en 1800 años al célebre imperativo categórico que popularizara Immanuel Kant: "Actúa sólo de forma tal que la máxima de tu acción pueda convertirse en una ley universal." Por supuesto que no serán las enseñanzas de aquel sabio judío o las del filósofo prusiano las que vayan a asimilar Netanyahu, su fascista canciller Avigdor Lieberman y los halcones israelíes; escucharán más bien los torpes balbuceos de algunos decrépitos sucesores de Hillel, movidos por un odio inconmensurable hacia el pueblo de cuyas tierras se apoderaron, los palestinos, y de los cuales in pectore se pone en duda su misma condición humana.

Lo anterior permite comprender las razones por las que el gobierno de Israel pudo movilizar sin escrúpulo alguno su infernal máquina guerrera contra un pueblo indefenso, sin ejército, sin aviación, sin marina de guerra, sin status internacional reconocido, bloqueado por aire, tierra y mar, imposibilitado de recibir ayuda externa (medicamentos, alimentos, ropa, etc.) y encerrado "como animales en una jaula", como lo recuerda Chomsky en la entrevista citada más arriba. Pero hay algo más: según informa Walter Goobar el periodista israelí Aluf Benn publicó en el diario Haaretz de este jueves una nota en la que se asegura que Ahmed Yabari -el jefe militar de Hamas cuyo asesinato desencadenó la violencia- era el "responsable del mantenimiento de la seguridad de Israel en la Franja de Gaza". En un giro por demás siniestro de los acontecimientos Yabari no fue eliminado por ser un jefe terrorista como dijo la propaganda sionista sino porque estaba negociando un acuerdo de paz. Como asegura Goobar, "esta no es una afirmación retórica ni obra de una maniobra de victimización de Hamás, sino que quien lo afirma es nada menos que Gershon Baskin, un mediador israelí que llevaba y traía propuestas entre Yabari y altos cargos israelíes." 1 Tiene sentido: ni el complejo militar-industrial estadounidense ni el fundamentalismo racista israelí están interesados en lo más mínimo en llegar a un acuerdo de paz en esa parte del mundo. La guerra es un gran negocio y, a la vez, un recurso para tratar de estabilizar la tambaleante situación geopolítica que impera en Medio Oriente. Además, en este caso, esta operación casi no tiene costos para Israel porque no son dos ejércitos los que se enfrentan -y que podrían infligirse daños relativamente semejantes- sino una formidable fuerza militar que cuenta con todo el apoyo de la mayor potencia militar en la historia de la humanidad y una población civil acorralada e inerme, que lo único que tiene para repeler el ataque es el voluntarismo de sus milicianos que mal puede equiparar la fenomenal desproporción existente entre los armamentos de ambas partes. El recuento de víctimas de uno y otro lado exime de mayores comentarios.

Con estos antecedentes a la vista es apropiado caracterizar al estado de Israel como un "estado canalla", que viola flagrantemente, con el incondicional apoyo del amo imperial, la legislación internacional, las resoluciones de las Naciones Unidas y el derecho de gentes. Tal como lo subraya Finkelstein ningún chantaje de "antisemitismo" puede disolver el carácter genocida de estas políticas; ningún ardid extorsivo, cuya eficacia obedece a los imperdonables horrores de la shoah perpetrado por el régimen nazi (y condonado por las potencias imperialistas de la época) puede obrar el milagro de transformar el vicio en virtud o el crimen en bondad. Y ante ello ningún hombre o mujer debe permanecer callado. El cómplice silencio de los años treinta y cuarenta posibilitó el exterminio de los judíos en la Alemania nazi. La comunidad internacional no puede incurrir otra vez en semejante error, sobre todo cuando sabemos que los gobiernos de las principales potencias, bajo la dirección de Estados Unidos, no harán absolutamente nada para detener esta carnicería porque han sido desde 1948 hasta hoy cómplices y partícipes necesarios de cuanto crimen haya cometido el estado de Israel. Si existe eso que algunos llaman la "sociedad civil mundial" debe manifestarse, ahora, antes de que sea demasiado tarde.

Cerramos esta breve reflexión citando las actualísimas palabras de León Rozitchner, un gran filósofo marxista, judío, argentino, fallecido hace poco más de un año. Un maestro en el sentido más integral del término, que en el "Epílogo" de un notable libro de su autoría, Ser Judío, se preguntaba lo siguiente: "¿Qué extraña inversión se produjo en las entrañas de ese pueblo humillado, perseguido, asesinado, como para humillar, perseguir y asesinar a quienes reclaman lo mismo que los judíos antes habían reclamado para sí mismos? ¿Qué extraña victoria póstuma del nazismo, qué extraña destrucción inseminó la barbarie nazi en el espíritu judío? ¡Qué extraña capacidad vuelve a despertar en este apoderamiento de los territorios ajenos, donde la seguridad que se reclama lo es sobre el fondo de la destrucción y dominación del otro por la fuerza y el terror! Se ve entonces que cuando el estado de Israel enviaba sus armas a los regímenes de América Latina y de África, ya allí era visible la nueva y estúpida coherencia de los que se identifican con sus propios perseguidores. Los judíos latinoamericanos no lo olvidamos. No olvidemos tampoco Chatila y Sabra".

1 Ver Walter Goobar, "Los verdaderos blancos de Benjamín Netanyahu", en Miradas al Sur (Buenos Aires) Año 5. Edición número 235. Domingo 18 de noviembre de 2012 http://sur.infonews.com/notas/los-verdaderos-blancos-de-benjamin-netanyahu


aaboron@gmail.com

viernes, noviembre 12, 2010

Leila Khaled la heroica combatiente palestina en Cantaclaro (Caracas)

Tribuna Popular TP.- El Lunes 15 de noviembre, desde las 5:00 PM., el Teatro Cantaclaro (por la estación del Metro: Capuchinos) será realzado con la presencia de la heroica guerrillera, símbolo de la lucha armada por la liberación de Palestina, integrante del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), Leila Khaled, que dará una conferencia al pueblo caraqueño sobre la lucha de su pueblo por el derecho a existir.

miércoles, abril 07, 2010

Territorios palestinos ocupados: ¿Por qué se extiende la violencia contra las mujeres?

Tomado de: La Ciudad de las Diosas
Nahla*, 30 años de edad, habitante del campo de refugiados de Bureij, en el centro de Gaza, afirmó que su marido abusó física y mentalmente de ella por más de 10 años hasta que le concedieron el divorcio hace tres meses. Un caso testigo en los territorios palestinos ocupados.

Junto al miedo, factores culturales le disuadieron de buscar ayuda en las Organizaciones de Mujeres. 'Nunca intenté ir a la policía a denunciar los actos criminales de mi marido, porque él amenazó con matarme si lo hacía', le dijo Nahla al IRIN. 'Tampoco fui a quejarme a ninguna organización por los derechos de las mujeres porque no pensaba que pudiesen solucionar mi problema – además temía que mi marido lo descubriese.'

Los activistas pro derechos humanos culpan a la economía, las tensiones entre Fatah y Hamas, y el conflicto con Israel del creciente número de casos de violencia contra las mujeres. El desinterés en los abusos domésticos por parte de las autoridades judiciales y la aparente impunidad de los agresores han empeorado la situación, dicen.

Un informe de marzo de 2010 del Centro de Ginebra por el Control Democrático de las Fuerzas Armadas (DCAF) explora las percepciones de las mujeres respecto a las organizaciones y las entidades legales designadas para protegerlas, basándose en grupos focales de discusión y entrevistas con mujeres y niñas de Cisjordania y la Franja de Gaza entre junio y noviembre de 2009.


Estigma social

'Mujeres y niñas revelaron que sus sentimientos de inseguridad están relacionados con el conflicto, la tácita aceptación social de la violencia contra las mujeres, su propia falta de conocimiento sobre la prestación de servicios para ellas, y su desconfianza en los servicios disponibles' reportaba el informe.

'[Ellas] explicaron que eran reticentes a recurrir a organizaciones de mujeres, organizaciones de derechos humanos, o autoridades de seguridad y judiciales, como la policía o los tribunales, debido al fuerte estigma social ligado a la denuncia de abusos.' El informe reflejó que las entrevistadas recomendaban más actos de concienciación y campañas de educación para todos los sectores de la sociedad sobre los derechos de las mujeres y las instituciones existentes para garantizarlos. Creían también en la necesidad de mejorar la capacitación de los miembros de los servicios sociales, las organizaciones de derechos de mujeres y de derechos humanos, y del personal sanitario y policial, además de incrementar la representación femenina en estas organizaciones y en la vida política en general.

El sondeo de AWRAD

Un sondeo de 2008 sobre 2.400 palestinos realizado por el Centro de Investigación Independiente de Rammallah, Mundo Árabe por la Investigación y el Desarrollo (AWRAD) reveló que el 74% de los palestinos no conocían ninguna organización de mujeres o de derechos humanos que trabajase en el ámbito de los derechos de las mujeres; y el 77% pensaba que era necesario promulgar leyes para proteger a las mujeres de la violencia doméstica.

Los hermanos de Nahla llamaron a la policía para informarle de que su marido la golpeaba regularmente, manteniéndola encerrada en su casa sin acceso al teléfono para contactar con su familia. La policía arrestó al esposo, conservándolo detenido por cinco horas. Después lo liberaron, declaró.

La policía llevó entonces a Nahla a casa de su madre, donde ella permaneció hasta que un tribunal local le concedió el divorcio, ordenando que sus cinco hijos permaneciesen con el padre. Contra la voluntad de este último, el tribunal dio derecho a la madre a visitar a sus hijos un día por semana.

'Mi corazón está desgarrado porque vivo lejos de mis hijos, pero mi vida con él era un infierno', dice Nahla. 'No podría volver nunca.'

Estudio en Gaza

En diciembre de 2009, un informe del Centro de Información y Media de las Mujeres Palestinas (PWIC), radicado en Gaza, señaló un recrudecimiento de la violencia contra las mujeres desde que Israel impuso un bloqueo económico en la Franja de Gaza en junio del 2007, después de que Hamas deviniese autoridad de facto allí.

El estudio – basado en 24 talleres y entrevistas con otras 350 mujeres en el último trimestre de 2009 - reveló que el 77% de las mujeres en Gaza había sufrido violencia de varios tipos, 53% afirmó haber experimentado violencia física, y el 15% abuso sexual.

'Los niveles de violencia en la Franja de Gaza son más altos de lo que venían siendo los últimos años, y si se comparan con otros países, los índices son claramente más elevados', dijo Huda Hamouda, directora del PWIC. 'Las mujeres están expuestas a penurias en todas las esferas, sea la esfera económica, social, política o falta de seguridad'.

Hamouda señaló al extenso desempleo como una de las mayores causas de estrés en el hogar, y a su vez de la violencia masculina contra las mujeres.

'Es difícil imaginar una familia viviendo con dignidad cuando cuenta con menos de tres dólares al día. Muchos dicen que no se sienten respetados y sufren depresión. La pobreza afecta a la educación y a la participación pública. Limita su estatus social' continuó.

Mientras tanto, la Comisión sobre el Estatus de la Mujer, una comisión del Consejo Económico y Social de la ONU (ECOSOC), aprobó el pasado 12 de marzo un texto sobre el estado de y la asistencia a las mujeres palestinas, con el fin de enviarlo al ECOSOC para su adopción.

El borrador de la resolución expresa preocupación sobre la 'grave situación de las mujeres palestinas en los territorios ocupados, incluyendo Jerusalén Este, resultante del severo impacto de la actual ocupación ilegal israelí y todas sus manifestaciones'.


*Nombre ficticio
Traducción: Sarah Babiker
Fuente:Artemisa Noticias/IRIN

viernes, marzo 12, 2010

Palestina: ellas y su voluntad de seguir siendo pueblo - "Resulta paradójico hablar de los derechos de las mujeres en Palestina"

Por: Joana López de Guereñu / Rebelión
Este 8 de marzo se cumplen 100 años de la declaración del Día Internacional de las Mujeres. Un siglo de lucha por el reconocimiento de nuestros derechos y por una igualdad entre mujeres y hombres que aun hoy se presenta difícil. Cada año por estas fechas salimos a las calles a reivindicar lo que es nuestro. Cada día el objetivo es el mismo, luchar por lo que nos pertenece.

Pero esta lucha es aun más complicada en países en conflicto, y eso que las mujeres son las que siempre sacan fuerzas para seguir adelante y reconstruir la sociedad. Pese a ello, son las más perjudicadas por las consecuencias de la violencia.

En Palestina, la lucha por los derechos de las mujeres ha quedado relegada a la lucha por la resistencia. Si, en Palestina no basta con sobrevivir, hay que resistir. El pueblo palestino ha de contemplar impotente como los buldózer destruyen sus casas; como es expulsado de sus tierras; como centenares de personas enfermas son condenadas a muerte al impedírseles el paso en los controles israelíes; como enormes bloques de hormigón separan familias y ciudades enteras; como millones en el exilio tienen prohibida la entrada a su propio país...Una humillación diaria ante la cual la comunidad internacional impávida se convierte en cómplice del silencio. Pese a todo, el pueblo palestino resiste y las mujeres son clave en ello.

Así pues, resulta paradójico hablar de derechos bajo la ocupación. En una sociedad tradicional como la palestina, en la que el sistema patriarcal se mantiene fuertemente enraizado, la emancipación de las mujeres se presenta lejana. Sin embargo, el movimiento femenino siempre ha estado ahí, unido a la lucha por la liberación nacional. Las mujeres eran y son las que salen a la calle tras los bombardeos, las que levantan sus hogares de los escombros, las que mantienen a sus familias pese al bloqueo de Gaza... Ellas y su voluntad de seguir siendo pueblo.



Resulta paradójico hablar de derechos, cuando el acceso a la educación se ve limitado al tiempo de espera ante un puesto de control israelí. Las dificultades a la hora de cruzar una barrera militar y las humillaciones a las que son sometidas son una de las causas de deserción escolar femenina.

Resulta paradójico hablar de derechos cuando el derecho al trabajo depende del color del permiso o de la falta de transporte público. Porque en Palestina las diferencias de estatus las indican los colores de las tarjetas de identificación, y de este, el permiso de entrada o salida. Mientras, la comunidad internacional atribuye la escasez de mujeres activas a una cuestión cultural, sin tener en cuenta que antes de la ocupación las palestinas ya trabajaban fuera del hogar.

Resulta paradójico hablar de derechos, cuando el derecho a la vida se encuentra en los fusiles de dos adolescentes israelíes. Bombardeos a objetivos considerados una amenaza a la seguridad, incumplimiento de las ordenanzas militares ilegales o de toques de queda impuestos sin previo aviso, han sido razones más que suficientes para el asesinato de miles de palestinos y palestinas a manos de soldados israelíes. Numerosas palestinas embarazadas fallecen por la imposibilidad de llegar a tiempo al hospital al impedir los soldados israelíes el paso de las ambulancias.

Resulta paradójico hablar de derechos, cuando la ubicación geográfica lo condiciona todo. Las mujeres palestinas son las más vulnerables en el Estado de Israel. El 60% del presupuesto israelí se destina a la seguridad del país y los asentamientos, el resto se reparte primero a los hombres judíos, luego a las mujeres judías, después, si es que queda algo, a los hombres palestinos y por ultimo, a las mujeres palestinas.

Resulta paradójico hablar de derechos ante un estado que aun prohibiendo la tortura en sus leyes la practica a diario. Privación del sueño, denegación de atención medica, palizas, shocks eléctricos, violaciones sexuales, exposición prolongada al sol, al frío o a la lluvia, privación de comida y agua... son sólo algunas de las prácticas más habituales de tortura en las cárceles israelíes. Las mujeres tampoco se libran de ser detenidas, en la actualidad son más de 150 y muchas son arrestadas como método de presión a sus familiares.

En Palestina, desde la ocupación, siempre resulta paradójico hablar de derechos.

Cuando se celebra un siglo del Día Internacional de las Mujeres... en Palestina sus mujeres reflejan la resistencia, y sus derechos, la esperanza de futuro.

miércoles, noviembre 25, 2009

El papel de la mujer palestina en la lucha por la liberación de su país

Dania Betzy Batista/ Panamá con Palestina y los pueblos árabes

Insurrectas y punto
La mujer palestina ha tenido un destacado y decidido papel en la lucha por la liberación de Palestina por muchas décadas. Si damos un vistazo a través de la historia, percibiremos los innumerables casos de mujeres que han dedicado su vida a esta lucha.

Veamos, en 1920 los Palestinos se enfrentaban a dos fuerzas opresoras: los británicos y los inmigrantes hebreos. Frente a esta situación, las mujeres palestinas fueron pasando por varias facetas, primeramente, en lo social, ya que debido a los sangrientos acontecimientos, se hacen conscientes del sentido militante de cuidar a los lesionados, con ello van formando parte del movimiento de trabajo social voluntario, el cual una vez estando allí, les permitió integrarse, en la lucha social y política.

Luego en 1921, con la creación de la Unión de las Mujeres Árabes, la cual inicia actividades de tipo humanitaria y médica a favor de quienes luchaban contra el dominio inglés, van reflexionando que es importante no aislar la acción social de la acción política.

Posteriormente en 1929, se realiza el Primer Congreso de Mujeres Árabes palestinas, el cual contó con la participación de más de 300 delegadas de todo el país. Las participantes a tal evento elevaron protestas a la Sociedad de Naciones ante las terribles injusticias de las cuales eran víctimas los habitantes árabes. Al finalizar este congreso se emite una declaración en la cual se señala “apoyar a sus hombres en esta causa nacional”.

Subsiguientemente en la década de los años treinta, se organiza un movimiento llamado Zahrat Al-Okhowan, el cual estaba conformado por un nutrido grupo de mujeres militantes, quienes combatían la ocupación inglesa en Palestina.

En 1936, se lleva a cabo una huelga general, en reacción al desplazamiento que estaban llevando a cabo los judíos contra los palestinos en sus territorios; en la misma participaron hombres y mujeres y tuvo una duración de 6 meses. Ella buscaba boicotear todos los productos judíos y extranjeros. Con esta acción se logró además, la concientización de mujeres árabes de otros países, para que se solidarizan con Palestina. Gracias a ello, se realiza el Congreso de las Mujeres de Oriente en El Cairo en 1938 concretizando este fin.

Para el año de 1940, las mujeres incursionan en el mundo de la información, escuchándose por vez primera su voz en Radio Jerusalén. Así como también en la literatura con la publicación de poemas y cuentos, en los periódicos “Palestina” y “El Yihad”.

Siete años después, con la creación del Estado colonial de Israel por parte de la ONU y la partición de Palestina, cerca del 90 por ciento de la población palestina, fue expulsada de su territorio por la fuerza. ¿Cuál fué entonces la misión de la mujer palestina ante esta situación?. Cito las palabras de la activista palestina Reem Alnuweiri respecto a esto: “La mujer palestina también se convirtió en refugiada y su misión crítica fue mantener intacta la identidad nacional de Palestina. Ella tuvo que curar los dolores, reunificar las familias, asegurar la comida en la mesa junto a su compañero, y sobretodo, conservar la memoria… Los palestinos criados por familias de refugiados, que nunca vieron Palestina, tienen un claro panorama de ello, sólo por las memorias de sus madres y abuelas, y la trascendencia continúa a través de las generaciones”.

Igualmente durante la guerra de 1948, las mujeres ejercieron un rol importante. En la misma cavaron trincheras y refugios, y pelearon contra el ofensor en campos y ciudades.

En 1967, luego de la ocupación por parte de las tropas israelíes de los territorios de Gaza y Cisjordania, las mujeres palestinas participaron en protestas y marchas para combatir esta situación. Es importante destacar en este período, el nombre de Intissar Al Uazir, conocida como “Um Yihad”: madre, profesora de historia, oriunda de Gaza. Fue una de las primeras militantes palestinas, desde que tenía 15 años. Fue miembro del Consejo Nacional Palestino y del Consejo Revolucionario de Al Fatah. Asimismo fue durante un tiempo, en 1966, el “cerebro” de todas las operaciones militares de Al Fatah y dirigió la lucha junto con Ahmed El Atrach y Abu Ali Iyad. Ella nos relata que un día lluvioso de 1956, cuando tenía 15 años, encontraron una fosa común de jóvenes (hombres y mujeres), en Tel`Et El Muntar, ante el horror de tal escena, fue como un golpe en su cara, y decide luchar contra la dominación sionista en su territorio, nos dice que estas circunstancias son las que aceleran la concienciación revolucionaria.

Ya para finales de los sesenta, las organizaciones principales de resistencia reconocen que las mujeres palestinas son uno de los recursos más importantes que posee la revolución, además muchas mujeres jóvenes recibían entrenamiento militar.

En otro aspecto cabe señalar, que ya para finales de los años setenta, todas las facciones políticas palestinas tenían comités de mujeres, aparte de las muchas organizaciones de caridad para crear conciencia y educar a las mujeres para resistir la ocupación.

Cuando comenzó la primera Intifada o “Levantamiento” en 1987, nuevamente la mujer palestina jugó un papel significativo, al liderar las manifestaciones, creando comités de ayuda popular, y en el mantenimiento de campañas de boicot contra productos israelitas en las regiones de Gaza y Cisjordania. Al mismo tiempo se enfrentaban a las fuerzas israelíes en las calles al exigir, una vez se tomaba preso un niño palestino, su inmediata liberación, como si fuera su hijo.

Con la segunda Intifada, que comenzó el 28 de septiembre de 2000, las mujeres continúan llevando adelante, con esa fuerza de voluntad inquebrantable que las ha caracterizado, la resistencia contra las tropas israelíes para lograr la independencia de Palestina.

La mujer palestina ha tenido que dar una lucha titánica contra muchas situaciones, como el de ser forzadas a dar a luz en los puestos de control militar israelitas, del cual ya más de 20 mujeres y 36 niños han muerto, trayendo consigo entonces que aumenten los partos en el hogar, que den a luz en lugares con condiciones inseguras o no supervisados por personal capacitados en el área de salud, además de que se ha multiplicado el número de embarazadas que no han recibido cuidados prenatales debido a la restricción de movimientos, que mueran asesinadas bajo la metralla de algún soldado israelita, el tener que sufrir la pérdida de su hijo, esposo, padre, hermano, primo, tío u otro familiar o sino toda su familia, la destrucción de sus casas, la falta de trabajo, el soportar vejámenes, humillaciones, torturas, mala alimentación una vez están presas en las cárceles sionistas y si están embarazadas la situación se complica más aún, pues algunas de ellas ni tan siquiera les quitan las esposas en el parto, no reciben atención médica y sus hijos no tienen nada con que jugar y si lloran, sus madres son castigadas. El despojo de los árboles que una vez cultivaron, la confiscación de sus tierras, por parte de los nuevos racistas, los nuevos afrikaners de este siglo.

Éstos para reforzar su ocupación han bloqueado o destruido cientos de rutas, controlan todos los viajes entre Cisjordania y Gaza, han dividido los territorios en comunidades aisladas, prohibiendo que la población palestina pueda circular libremente entre ciudades y pueblos. Los viajes que antes sólo duraban minutos ahora duran horas. La población palestina necesita de permisos para viajar de una ciudad a otra, y muchas veces estos permisos son negados sin dar ninguna explicación. Debido a esto miles de personas se ven impedidas de poder viajar a sus puestos de trabajos, escuelas, hospitales, etc. Por otro lado se ha construido una masiva red de caminos la cual es, exclusivamente para los colonos judíos, asimismo un impedimento principal para la libertad de movimiento es la mal llamada “cerca de seguridad” israelí, el cual está duramente militarizado, pero que en realidad representa el nuevo símbolo del apartheid de este siglo.

Y ante la faz del mundo, todavía algunos países se atreven a llamarlos terroristas. Al respecto reflexiono y me pregunto: No les llaman así también a los insurgentes iraquíes por defender la dignidad y libertad de un pueblo masacrado por las garras del imperialismo yanqui?; hacen décadas, a los negros sudafricanos les llamaban salvajes por luchar por sus derechos, a los indígenas americanos bestias sin alma por no obedecer los mandatos de la corona española, a nosotros los panameños se nos culpó también por los hechos acaecidos el 9 de enero de 1964 y se nos llamaba comunistas por el sólo hecho de luchar por nuestra soberanía en todo el territorio y eliminar esa “quinta frontera”... Se pretende pues, hacer ver que las víctimas de las injusticias son los victimarios, nada más alejado y distorsionado de la realidad.

Pero frente a las balas, tanques, helicópteros, aviones de guerra F-16, misiles, bloqueo económico, proyectiles de alta velocidad prohibidos por la comunidad internacional, bombardeos a barrios palestinos, el poco acceso al agua, asesinatos de activistas y líderes, el segregacionismo, el apartheid, la violación de los derechos humanos, se levantan todos los días hombres y mujeres que le hacen guerra a toda esta maquinaria del terror, mujeres que son un ejemplo de lucha, como Helua Zidan, quien al ver como asesinaron a sus hijos y esposo, se armó de valor y comenzó a disparar contra los soldados israelitas, Dallal Al Moghrabi, quien fue la primera joven palestina que participó en una operación militar, llamada “mártir kamel el Aduan, grupo de Deir Yessin”, al secuestrar un autobús en Tel-Aviv, en 1975, Maha Nassar, quien fue prisionera política, miembro del Frente Popular para la liberación de Palestina y de la liga Socialista Palestina, Leila Khaled, quién llamó la atención al mundo sobre la lucha de los palestinos cuando junto a otros camaradas del Frente Popular para la liberación de Palestina, secuestró 5 aviones en 1970 demandando la libertad de prisioneros políticos palestinos y en el cual también participó un mártir del Frente Sandinista de Liberación Nacional , y Hanadi Jaradat, valiente joven abogada, que a sus 28 años se convirtió en la sexta mujer suicida contra la ocupación colonial judía, y muchas otras heroínas de los barrios palestinos, dispuestas a sacrificar sus vidas por ver algún día su patria libre.

Con estos y miles de ejemplos más, podemos estar seguros de que a la sagrada patria Palestina, jamás le faltara el sacrificio de una mujer, de una madre, de una hija, que la amen más que a su propia vida, porque solo así la victoria está asegurada y será cosa de tiempo el ver a una Palestina libre y soberana dentro del concierto de naciones prósperas.


¡VIVA PALESTINA LIBRE!

¡VIDA ETERNA A TODOS LOS MÁRTIRES Y HÉROES PALESTINOS!

¡LA JUSTICIA Y LA RAZÓN VENCERÁN LA FUERZA Y LA OPRESIÓN ISRAELÍ!

¡GLORIA A TODAS LAS MUJERES PALESTINAS!


http://www.panamaconpalestina.es.tl

miércoles, enero 07, 2009

Palestina: memoria y presente en el dolor

"Hemos escuchado las voces de sus mujeres, y las de las presas… esas voces orgullosas pero llenas de dolor por el tiempo robado."

Por: Teresa Mollá Catells en CIMAC/ Rima Web

Ha pasado una semana desde el regreso del viaje y todavía no acabo de situarme del todo en lo que hemos vivido. Cada vez que me quedo dormida, vuelvo a aquellos territorios.

El hecho de pensar que algunos de los paisajes visitados o algunas de las personas con que nos tropezamos en los paseos que realizamos por las ciudades visitadas ya no existan, me produce una sensación muy extraña, desconocida hasta ahora.

Cuando el sábado día 27 paseábamos por el zoco de Belén, recibí un SMS de mi amigo Germán en el que preguntaba-afirmaba que si estábamos en Gaza, y en ese momento entendí que ya habían comenzado los bombardeos de esa zona Palestina.

Con la tristeza a cuestas regresamos al hotel y nos pusimos en contacto con parte del grupo que, precisamente ese día, estaba muy disperso. Había gente en Tel Aviv, con el grueso de la delegación manteniendo contacto con grupos pacifistas judíos, otro grupo estaba en Jerusalén y otras personas desperdigadas por otras zonas.

Llegaban noticias contradictorias desde Tel Aviv sobre la hora del regreso o la celebración o no del concierto que las mujeres artistas tenían previsto realizar allí y que al final no se celebró.

REGRESO INESPERADO

A eso de las siete de la tarde nos avisaron de que tuviéramos las maletas cerradas, puesto que cabía la posibilidad de que cerraran Cisjordania y tendríamos poco tiempo para salir de esos territorios. Cerramos las maletas y nos dispusimos a cenar alguna cosa, puesto que, en principio, si no cerraban Cisjordania, teníamos previsto salir del hotel a las cuatro de la madrugada.

Al mismo tiempo que nos avisaron de que cerráramos las maletas, nos informaron por parte de la organización de que estaba previsto ir al hospital para que aquellas personas que quisieran o pudieran, dieran sangre y después nos concentraríamos en la plaza del Pesebre para realizar una vigilia con velas.

Con un silencio que pesaba como una losa y un frío que nos calaba hasta los huesos, así lo hicimos y en la Plaza de Pesebre estuvimos hasta pasada la medianoche. Allí no había luces de celebración. Sólo estaban las velas que llevábamos y nuestros susurros.

Después acudimos al hotel, en donde descansamos unas horas y a la hora prevista salimos hacía el aeropuerto de Tel Aviv en donde nos revisaron maletas, nos pasaron los detectores por todas partes y al final conseguimos pasar a la zona de embarque y el avión zarpó a las diez de la mañana rumbo a Madrid.

Éramos concientes de que la tragedia humanitaria iba a ser importante, pero no hasta el punto en que lo está siendo.

Alguna gente no hemos podido ver imágenes en televisión hasta ayer mismo y en ese momento, cuando por fin nos decidimos, nos enteramos que el ejército había comenzado la ofensiva terrestre en los territorios de Gaza y las imágenes que llegaban eran estremecedoras.

El dolor que inunda mi memoria en estos días no lo puedo comparar con nada de lo vivido hasta ahora, puesto que sólo de pensar que ya son más de cuatrocientas las víctimas mortales de esta masacre, y que sobre todo lo han pagado las personas más desvalidas como las criaturas, personas mayores o mujeres, se me saltan las lágrimas.

Hemos visto sus pobres casas, hemos paseado entre los restos de sus basuras en los campamentos de refugiados, hemos comprobado cómo la ocupación por parte de Israel a lo largo de la historia ha ido más allá de los territorios, hemos comprobado cómo los colonos más radicales, los de Hebrón, son capaces de cerrar a cal y canto el centro histórico de la ciudad, de una ciudad que no les pertenece, con tal de protegerse. También hemos escuchado las voces de sus mujeres, y las de las presas… esas voces orgullosas pero llenas de dolor por el tiempo robado.

SE RECRUDECEN CONDICIONES DE MUJERES

Mucho me temo que con esta ofensiva, las condiciones de las personas palestinas en general, pero las de las mujeres en particular se recrudezcan todavía más de lo ya la lo son. Y lo que es peor, con cualquier excusa, puedan volver a encarcelar a personas que ya gozaban de su libertad, si es que al hecho de vivir en territorios ocupados puede llamársele ser libre.

Al expropiarles de tierras, acuíferos, y demás recursos, los ocupantes han condenado al pueblo palestino a la miseria más absoluta y lo que es peor, les han condenado a una situación de violencia sin precedentes. Es algo que se palpa en el aire, puesto que todos sus problemas vienen de la ocupación ilegal en la que viven frente al silencio internacional y el apoyo directo de los Estados Unidos.

No entiendo de política internacional, pero algo entiendo de injusticias y creo que la que se está cometiendo con el pueblo palestino, permitiendo que Israel incumpla todos los acuerdos humanitarios que tiene firmados y contraviniendo todas las normas del derecho internacional, es algo que la humanidad pagará muy caro y con mucha sangre, sobre todo del pueblo palestino.

Hemos visto su pobreza, sus casas, sus miradas y lo hemos visto en cada una de las ciudades que hemos visitado: Jericó, Hebrón, Belén, Nablus y Ramallah. También hemos visto sus basuras en las calles de los campamentos de refugiados, su falta de infraestructuras básicas y los carteles de los colegios tiroteados, y todo ello permitido por la comunidad internacional.

¿De qué países árabes o no árabes se podrá fiar el pueblo palestino cuando les hablen de paz? ¿Qué líderes mundiales se sentirán autorizados para hablarles de futuro en paz?

UN SUEÑO

En mi último sueño aparecía una enorme mesa blanca en forma de U en la que a un lado estaban sentadas personas palestinas y en el otro lado estaban sentadas las de Israel. La presidencia de la mesa estaba ocupada por una señora: Cristina del Valle.

En esa mesa no hablaban las balas, ni los cohetes, ni los misiles. Sólo las palabras, las buenas palabras, las que construyen futuro ocupaban ese espacio y era la señora la que orquestaba los tiempos, sin que nadie se sintiera favorecido por su criterio.

Pero era sólo eso, un sueño. Al despertar, he comprobado por las noticias de la radio que ya son más de cuatrocientas personas muertas, y muchísimas más las heridas. Y la masacre continua sin que nadie lo pare.

Y mañana, cuando el estado ocupante decida parar este río de sangre y vuelva a decidirse a hablar de paz, ¿Quién le va a creer?

¿A quién creerán las niñas y niños palestinos cuando crezcan y se conviertan en personas adultas y responsables de sus familias desmembradas por la barbarie y la irracionalidad, cuando les hablen de paz con quienes les han robado la libertad y el afecto de los seres que han matado con sus misiles y con sus balas?

¿Cuál de todas y todos los dirigentes mundiales puede mirar a los ojos a estas criaturas que con pocos años son capaces de defenderse con un arma, y hablarles de paz y de entendimientos, cuando están permitiendo que se les expolie, se les robe y se les mate?

Hay heridas que tardan mucho en cicatrizar y la herida continua, diaria, que está sufriendo desde hace decenas de años el pueblo palestino, es una culpa con la que deberemos cargar toda la humanidad, puesto que nuestro silencio nos hace cómplices de los opresores.

La mirada de una niña palestina de unos cinco años del campo de refugiados de Amaary, en Ramallha, sentada en una silla de paseo y descalza, en un frío día de finales de enero, será mi particular forma de recordar que en el mundo hay muchas personas que no tienen nada más que su orgullo y su deseo de vivir en paz y en libertad en una tierra que les han arrebatado, pero que sigue siendo suya, pese a toda la artillería de los ocupantes.

*Periodista y feminista en o­ntinyent, Valencia, España. tmolla at teremolla.net