Mostrando entradas con la etiqueta Claves contra la violencia de género. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Claves contra la violencia de género. Mostrar todas las entradas

lunes, enero 10, 2011

6 de cada 10 mujeres morroquíes sufren algún tipo de Violencia de Género...

(EFE).- Un 62,8 por ciento de las mujeres marroquíes en edades comprendidas entre los 18 y 64 años han sufrido recientemente algún tipo de violencia de género, según la primera encuesta sobre este fenómeno que se presenta en Marruecos.

La Encuesta Nacional de la Prevalencia de la Violencia de Género fue presentada hoy en Rabat por el Alto Comisariado de Planificación (HCP), organismo público de estadísticas y censos.

De las 9,5 millones de mujeres en esa franja de edad en el país, casi seis millones de ellas sufrieron violencia, y, según el estudio -elaborado entre junio de 2008 y junio de 2009-, 3,8 millones viven en la ciudades y 2,2 millones en el campo.

La encuesta divide en cuatro categorías los tipos de violencia de género: la psicológica (48 por ciento de víctimas), sexual (8,7 por ciento), física (15,2 por ciento), económica (8,2 por ciento), y añade aquellas agresiones contra las libertades de la mujer (31 por ciento) y las ligadas a la aplicación de la ley (17,3 por ciento).

Además, el sondeo, efectuado a 8.300 mujeres, se centra en la violencia en el ámbito conyugal (55 por ciento), extra conyugal (47,4 por ciento), lugares públicos (32,9 por ciento), centros educativos (24,2 por ciento), trabajo (16 por ciento) y familia (13,5 por ciento).

Por otro lado, tanto las víctimas como los agresores suelen ser en su mayor parte jóvenes, y el informe refiere que en el caso de los lugares públicos seis de cada diez agresores son menores de 35 años.



Financiado por el Fondo de Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), el estudio destaca también que en el ámbito laboral, el índice de violaciones sexuales a mujeres divorciadas es tres veces superior que en el caso de las solteras.

El responsable del HCP, Ahmed Lahlimi Alami, aseguró que el riesgo de que una mujer sea agredida en una zona urbana es mayor que el que corre una fémina que vive en el campo.

"A pesar de los progresos significativos, esta mitad de la población continúa sufriendo de analfabetismo, falta de escolarización, y de niveles de inactividad y paro mucho mayores de los que padecen los hombres", sentenció Alami.

Asimismo, argumentó que Marruecos es una "sociedad en transición que va de una sociedad tradicional a una moderna, y la mentalidad no evoluciona a la misma velocidad".

sábado, marzo 06, 2010

La Trampa del Género, mujeres, violencia y pobreza-AI

Fuente: LRM
A escala mundial, la mayoría de las personas que viven en la pobreza son mujeres: más del 70 por ciento, de acuerdo con cálculos de la ONU.1 ¿Por qué más de dos tercios de las personas pobres del mundo son mujeres, si éstas constituyen tan sólo la mitad de la población mundial?

La discriminación es uno de los principales factores de la pobreza. En algunos países la discriminación contra las mujeres impregna la legislación, y en otros esta discriminación persiste pese a la adopción de leyes de igualdad. Las mujeres no tienen el mismo acceso que los hombres a recursos y medios de producción como la tierra, el crédito y la herencia. Las mujeres no reciben el mismo salario que los hombres, y la mayor parte de su trabajo no es remunerado. Las mujeres a menudo trabajan en labores informales, sin seguridad de empleo ni protección social. Al mismo tiempo, se las sigue responsabilizando del cuidado de la familia y del hogar.

A escala mundial, la mayoría de las personas que viven en la pobreza son mujeres
La pobreza, para las mujeres, es a la vez causa y consecuencia de la violencia. Las mujeres que sufren violencia física, sexual o psicológica pierden ingresos y ven afectada su capacidad productiva. La violencia contra las mujeres también empobrece a sus familias, comunidades y sociedades. Por otra parte, la pobreza hace que les resulte más difícil encontrar la manera de escapar de relaciones abusivas. Aunque la independencia económica no las protege de la violencia, el acceso a recursos económicos puede aumentar su capacidad de hacer elecciones efectivas. Una mujer que es económicamente dependiente de su pareja puede no ver una manera viable de mantenerse y mantener a sus hijos e hijas. Una niña que queda embarazada como consecuencia de una violación puede verse excluida del colegio, lo cual disminuirá sus posibilidades de encontrar empleo y asegurarse un futuro independiente.

miércoles, diciembre 03, 2008

Claves contra la violencia de género

Por Sara Más - Cuba
http://www.rebelion.org/


Promover la igualdad entre los sexos, la solución de conflictos sin apelar a la violencia y la formación de un pensamiento crítico que permita desmontar los mitos que perpetúan el maltrato en todas sus manifestaciones, son algunas claves que, a juicio de especialistas de esta isla caribeña, deben acompañar las denuncias, condenas y enfrentamientos a los perpetradores, en su mayoría hombres.



"Son precisamente los mitos sobre lo femenino y lo masculino, las asignaciones tradicionales de género y las formas en que estas se asumen y naturalizan, los sustentos de la violencia por razones de género", aseguró a SEMlac la periodista Isabel Moya, directora de la Editorial de la Mujer y de la revista Mujeres.

Especialistas de diversas ramas del saber promovieron la reflexión sobre el tema durante la celebración, el pasado 25 de noviembre, de un panel en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, con motivo del Día Mundial de Lucha contra la violencia hacia las mujeres.

En opinión de Yohanka Valdés, del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas de la Academia de Ciencias de Cuba, uno de los aspectos que se deben explorar y valorar es el de la subjetividad social, las formas en que se percibe y reproduce la violencia. "La comunidad tiene una historia de violencia que es incorporada desde la subjetividad", asegura.

Una indagación entre un grupo de jóvenes en la barriada de Buena Vista, en la capital cubana, encontró que, lejos de lo que la lógica pudiera indicar, la manifestación violenta más reconocida en la familia es la psicológica, tanto en acciones como en omisiones.

En segundo lugar fue mencionada la física, pese a ser la más evidente en expresiones concretas como golpes, bofetadas y lesiones diversas. "Se rompe así con la tendencia mostrada en otras investigaciones", comentó Valdés.

De acuerdo con la evaluación sobre procesos afectivos y actitudes, hay un rechazo manifiesto a la violencia, desde la racionalidad, como algo que no debe admitirse, particularmente la física.

"Hay una contradicción entre lo que se conoce sobre el problema y cómo se reacciona ante él. Se reconoce más el maltrato psicológico, pero el mayormente rechazado sigue siendo el físico, el más visible", analiza la psicóloga.

Junto al rechazo por consenso, coexisten además otros criterios desde la subjetividad -más acentuados en las muchachas- que, por ejemplo, flexibilizan esas posturas en familia si se trata de un hecho puntual, no se llega al golpe físico o se utiliza la violencia para controlar o regular comportamientos considerados inapropiados en niñas y niños.

A juicio de la estudiosa, "no parece ser la falta de conocimiento lo que hace que se reproduzca la violencia", por lo que "entonces habría que buscar estrategias que apelen más a lo vivencial, a la movilización de procesos afectivos, que realmente hagan verdadero el cambio y la transformación progresiva".

En resumen, Valdés considera que la existencia de un conocimiento de distintas expresiones de la violencia y sus causas, el rechazo compartido y la aspiración manifiesta de las personas entrevistadas de distanciarse de la violencia para formar sus propias familias, son fortalezas que deben aprovecharse en la prevención.

Las leyes, en tanto, deben contemplar y hacer que se cumpla la voluntad de enfrentar esta problemática, aspiración que se tiene en cuenta actualmente, en las nuevas propuestas para modificar el Código de Familia, informó Lisa García, de la Federación de Mujeres Cubanas.

Ese cuerpo legal, considerado uno de los más avanzados para su época, tiene ya más de tres décadas de existencia y necesita ajustarse a las nuevas realidades.

El anteproyecto en elaboración, "brinda una mirada especial a los problemas de la violencia intrafamiliar, perfeccionando o regulando el tratamiento legal de diversas manifestaciones de violencia que pueden revelarse en el seno de la familia", adelantó García.

Entre otros cambios, el documento incluye un criterio legal de lo que se considera un acto discriminatorio y hace un uso correcto y coherente del lenguaje de género. Igualmente establece expresamente los derechos de niños y niñas sujetos a la patria potestad, como el ser protegidos de toda forma de violencia física y psíquica, maltrato, explotación, abuso sexual, descuido o trato negligente.

"Contempla además que puedan participar activamente en la vida familiar, sean escuchadas sus opiniones, defender sus criterios y recibir razonamientos y argumentos que los convenzan.

Mientras se refuerzan las obligaciones derivadas del régimen de la patria potestad, como la obligación de los padres a procurar estabilidad emocional a sus hijos, cuidar de su salud física y psíquica, también modera el derecho de los primeros a corregir a su descendencia de forma adecuada, moderada, sin la utilización de violencia física o psíquica, ni métodos humillantes.

Además, remite a la ley penal para casos de padres que dejan de cumplir los deberes inherentes a la patria potestad o abusen en el ejercicio de corrección sobre sus hijos, así como ante actos de violencia física o psíquica en las relaciones conyugales.

Sin embargo, expertos y especialistas coinciden en que las leyes son necesarias, pero insuficientes para frenar una problemática que precisa de miradas y políticas integrales.

"La violencia, y aún más la psicológica, tiene sus causas en un aprendizaje de modos de comportamiento y todo un repertorio de conductas aprendidas, regidas por la concepción de que los conflictos en las relaciones interpersonales son negativos y su enfrentamiento óptimo es la agresión, la imposición, y la divisa es un ganar-perder", comentó la periodista Isabel Moya.

Para ella, es importante comprender que "la transmisión intergeneracional, a través de muchísimo tiempo, ha legitimado ese tipo de comportamiento; por tanto, lo hace invisible. Cambiarlo no depende sólo de la información", sostiene.

Partidaria de "cultivar una cultura de la igualdad, donde la diferencia no constituya razón para la discriminación, sino sustento de la riqueza social", Moya reivindica también el papel de medios de comunicación.
"Desde los medios debemos visibilizar las diferentes formas de violencia, dialogar desde ese ámbito sobre los mitos que la sustentan; igualmente educar para la recepción crítica, pues, en el mundo de hoy, las imágenes sexistas globalizadas no respetan fronteras".