sábado, agosto 13, 2016

La FMC y el inspirador mayor

Marilys Suárez Moreno

Revista Mujeres Forjada al fragor de las movilizaciones populares de aquellos primeros años de Revolución la que llegó a ser la Federación de Mujeres Cubanas, como Fidel quiso que la llamaran, surgió de la decisión resuelta de las mujeres de unirse y organizarse.

Era una condición incorporarlas al trabajo, al estudio, a la defensa, haciéndolas partícipes activas, dignificándolas; rompiendo trabas sociales y de género y con Fidel como máximo inspirador y la guía de su Presidenta desde siempre: Vilma Espín, en torno a sus filas se aglutinaron, convirtiéndose en una fuerza poderosa y decisiva.

La claridad política y el liderazgo que Fidel le brindó a la lucha por la igualdad de la mujer durante estos años en que, agrupadas en sus filas ellas se convirtieron en una fuerza poderosa, han sido razones suficientes para, con disposición, eficacia y disciplina participar en las luchas que se desarrollaban y en la construcción de una nueva sociedad.

La dinámica social de los primeros años de la Revolución y la dirección certera de Vilma, Presidenta y encarnación de esas tres siglas distintivas: FMC, resume y representa desde su creación (en la que tuvo como tarea inmediata juntar a las mujeres deseosas de participar en el proceso político y revolucionario) hasta hoy, los intereses y el espíritu unitario de las cubanas.

Atrás quedaron trabas sociales y de género y echaron raíces los preceptos concebidos por Fidel y Vilma para la liberación plena de las mujeres y su dignificación.

“Cuando se juzgue a Revolución en los años futuros, dijo Fidel en el II Congreso de la FMC en 1974, una de las cuestiones por las cuales nos juzgarán será la forma en que hayamos resuelto en nuestra sociedad y en nuestra patria los problemas de la mujer”.

Valga recordarlo, porque desde siempre, Fidel tuvo una perspectiva del fenómeno que representaba una revolución dentro de otra revolución, como calificó la presencia femenina en el raigal proceso de transformaciones que se iniciaba y en cuya forja ellas devinieron protagonistas de primera línea.

Y es que en todo el historial revolucionario, desde los lejanos días del Moncada y la Sierra, están plasmados las justas concepciones del líder de la Revolución sobre el rol de la mujer a través de la historia.

Son conocidas las valoraciones del Jefe revolucionario, su visión certera y participación personal en cada actividad llevada a cabo por las mujeres, a pesar de sus múltiples ocupaciones y responsabilidades al frente del Partido y del Gobierno. Su liderazgo firme por más de medio siglo, su sensibilidad para comprender cada faceta femenina, sus apreciaciones públicas sobre las virtudes y condiciones de las cubanas, fueron en cada etapa de la lucha inspiración y acicate para que ellas participaran en la vanguardia y su dirección.

Como bien expresó la querida Vilma en una oportunidad, ello constituye un privilegio histórico y un “enaltecedor ejemplo de esclarecido político, gobernante y hombre revolucionario, que ha comprendido y situado en el justo lugar, las históricas y legítimas reivindicaciones femeninas de las cuales ha sido el impulsor y artífice principal”.

De cara a su cumpleaños 90 y a los 56 de la organización que engrandeció desde su mismo nacimiento el 23 de agosto, decir queremos que las mujeres hemos tenido el privilegio de contar con su certera concepción en el ejercicio sin fronteras de una verdadera cultura de la igualdad con plenitud de oportunidades para todas. Lo que somos y lo que seguiremos siendo para preservar y desarrollar nuestra patria socialista, es desafío y responsabilidad para la FMC en el empeño de continuar siendo una fuerza decisiva de la Revolución.

Remedando a la gran poetisa cubana Carilda Oliver, le damos gracias, Fidel, por cuidar los nombres que tiene la libertad. Gracias por su ejemplo, su lucidez e infinita sabiduría. Feliz cumpleaños y cuídese, que usted es oxígeno para Cuba y los bien aventurados del mundo que le aman.

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