miércoles, abril 24, 2013

Nicolás, luchemos por la soberanía del pensamiento


Por Willey Peñuela

Comparto esta reflexión, atendiendo al llamado a autocriticarnos que hace horas escuché a nuestro Comandante en Jefe, Nicolás Maduro.

La revolución industrial y la expansión del capitalismo como sistema depredador, trajo consigo una gigantesca e inusitada acumulación de poder en manos de los grupos económicos que tuvieron y aún ostentan las riquezas más impresionantes jamás vistas. Obviamente, el modo de producción capitalista (al igual que los anteriores) desarrolló sus maneras de incidir en el pensamiento humano para preservar su poder. Pero como dicho sistema es tan obscenamente promotor de desigualdades y tan profundamente inhumano e insaciable, se vio obligado a desarrollar al máximo las herramientas de control del pensamiento social, para lograr tres aspectos: preservarse, profundizarse y justificarse.

Obviamente, cuando el poder del capital no ha podido controlar el pensamiento social a través del cual imponer su miseria, ha acudido a métodos como la confrontación armada directa, la invasión o las acciones de guerra económica.

Pero el aspecto central en el cual quiero enfocar este aporte, es al que se refiere a la batalla de ideas. Y es clave, en la Venezuela bolivariana, caracterizar al adversario en esa “guerra de cuarta generación” que estamos librando.

Información, formación y captación capitalista

Los grandes poderes mundiales y sus aparatos ideológicos no llevan dos días trabajando cómo, cuándo y para qué incidir en el pensamiento humano.

Publicidad, televisión, cine, prensa y radio, alineados al capitalismo, tienen décadas trabajándonos la mente y el pensamiento. Los psicólogos sociales, semiólogos, estudiosos de la psiquis humana en general, han asociado impulsos primarios (hambre, deseo sexual, sed, etc) a productos, con el objetivo de venderlos.

No por casualidad una galleta dulce la asocian con un beso, o un par de zapatos son mostrados directamente asociados a la sexualidad humana. Pero el asunto va mucho más allá de eso. Los estudiosos del mensaje masivo encontraron una manera infalible de controlar muchos más aspectos que los evidentes. Lograron articular en toda la industria cultural los tres aspectos, la información, la formación y la captación.

En una emisora de radio privada cualquiera, hay un espacio informativo que te da el enfoque de los eventos sociales surgido desde la arbitrariedad de quien controla, de su propietario. Ellos eligen NO decir en sus noticieros que, por orden de Capriles, hay 10 muertos por los sucesos posteriores al 14-A. Sí "informan", selectivamente, sobre eventos que vayan contra el proceso bolivariano, esos eventos los repiten y magnifican, ya eso se sabe. Pero en esa misma emisora, hay espacios de formación de criterios, tal vez no planteados con la rigurosidad de una escuela de formación sino más bien de manera velada. Una opinión de Luis Chataing en un programa de radio o TV logra incidir más en las masas que este artículo de opinión que estoy publicando. Allí se mezclan, en un mismo medio, información y formación. Aparte de todo, sus políticas psicológicas, comunicacionales, culturales, están siempre alineadas a la captación, a sumar más voluntades. No tienen necesidad de entregar un panfleto que diga "incorpórate a las filas de la juventud obediente al capitalismo", están, por mucho, más sofisticados que nosotros y nos llevan ventaja.

Publicidad más allá del producto

Cada mensaje asociado a un producto tiene elementos morales, afectivos, motivaciones, desmotivaciones, se refiere a un marco axiológico y al mismo tiempo construye nuevos referentes. Cuando una publicidad en 20 segundos te dice "Hay quienes nacen para manejar una Silverado doble cabina" te está dando un mensaje mucho más profundo que invitarte a comprar el vehículo. Allí hay elementos identitarios, culturales, emocionales, hay una caracterización de la psiquis que la recibe y un profundo estudio para elaborar esas nueve palabritas aparentemente inofensivas.

Yo quiero ser así

En cierta oportunidad una compañera de estudios me comentó la frase "Yo quiero ser como ella" refiriéndose a una "celebridad". Ese insumo, que parece de lo más común e intrascendente, me quedó rebotando en el pensamiento y devino en muchas reflexiones. Es claro que mi amiga quiere ser como una celebridad no por casualidad. En primer lugar hay un obvio descontento con su persona misma, una inconformidad con su ser. Inconformidad lógica en un sistema groseramente desigual. Pero cabe preguntarse.. ¿Por qué ella, y muchos otros, tienen como sus referentes fundamentales a sujetos que no tienen ninguna virtud conocida? Nuestra sociedad lleva años recibiendo en su psiquis una enorme cantidad de mensajes al día que no sólo persiguen la venta de algún producto, sino que descubrieron que podían manipular un elemento central en toda sociedad: El autoestima social.

Esos referentes que nos ha mostrado la industria cultural como lo correcto, lo bueno, lo 'chic', lo 'nice', lo 'in', lo 'cool', tienen varias características implícitas, entre las que se encuentra que todo lo que no sea 'nice' es absolutamente despreciable. Tiene obviamente una carga racista, tiene una carga sexista, tiene una carga que promueve la defensa de un sistema de pensamiento que sustente al modo político económico capitalista. Esos medios dan muchísimos mensajes más allá del mensaje mismo. En educación le llaman a eso el currículo oculto.

Ni loca me anoto en esa, no quiero ser despreciada.

Amigas como las que mencioné, no sólo quieren ser como Paris Hilton, sino que luchan a diario por no ser despreciados. Nadie quiere serlo. La industria cultural lleva décadas mandando el meta-mensaje: 'si no te pareces a nuestros patrones establecidos, serás despreciado y ERES despreciable'

Cuando estamos en una cola del banco y comienza una señora, encopetada o no, a vociferar en contra del gobierno revolucionario, siempre hay alguien presente que es simpatizante o militante de la revolución, pero pocas veces se escucha en público una respuesta a la señora que pregona su postura opositora. Hay en esa señora, la certeza de que su escuálida opinión, la reviste de prestigio; y hay, en las estructuras psíquicas más profundas de ese chavista que hace su cola, algo que le hace callar a pesar de tener la razón: El temor al desprecio. No tienen dos días construyéndolo en el pensamiento social.

A propósito de esa certeza de los opositores, que están seguros que de ellos brota sabiduría e inteligencia, Luis Britto García escribió "¿Por qué tú, que eres inteligente..." http://www.aporrea.org/actualidad/a151702.html . Es decir, es un fenómeno social y considero, en mi modesta opinión, que debemos atenderlo.

Conozco una joven profesional de clase media que gana más o menos 10.000 bolívares fuertes al mes. Esa joven, se siente profundamente identificada con la burguesía nacional, aún peor, a veces cree que ella es parte de la burguesía, se siente aludida. Si comparamos su ingreso, con el ingreso de la familia Mendoza propietaria de empresas Polar, o con los ingresos de Gustavo Cisneros, o con la familia De Armas o con los Capriles, las distancias son ABISMALES, extremas, gigantescas.

Objetivamente, en el plano económico, ella está mucho más cercana a un obrero que hace limpieza y que gana 3000 bolívares. La industria cultural capitalista trasnacional y sus expresiones políticas nacionales, han logrado que esa joven profesional se sienta más cercana y más identificada con la familia Cisneros, y se sienta profundamente lejana y distanciada de la señora que humildemente barre el piso de la oficina.

Materialmente, objetivamente, hay diferencias entre la profesional de los 10.000 y la obrera de los 3.000, pero la distancia es descomunalmente mayor entre 10.000bsF y 500 millones de dólares. Si hablamos desde el plano más frío y objetivo, ambas mujeres son trabajadores y ambas padecen las consecuencias del sistema social en que viven, una más que otra. Deberían juntas, luchar para el desarrollo nacional, trabajar por la equidad y apoyar un sistema político como el bolivariano que ha venido disminuyendo las desigualdades sociales y que planea instaurar un sistema profundamente más justo. Eso es lo lógico.

Pero esa industria cultural nos ha enseñado que no toda verdad, es verdad. Pueden crear realidades paralelas, mundos posibles planteados como parte del mundo realmente existente, y que millones de personas las crean sin atreverse a cuestionar nada a profundidad.

¿Y nosotros qué?

Nuestra construcción política está llamada a librar una batalla de ideas contra un coloso hegemónico trasnacionalizado con sus arraigadas expresiones nacionales. Tenemos una ventaja: La base del mensaje capitalista es una falacia, la base del mensaje nuestro es la verdad, la realidad objetiva y material: es objetivo que el capitalismo es injusto y desigual; es verdad que el sistema económico socialista es radicalmente más justo.

Debemos articular las mismas tres políticas (información-formación-captación) desde una concepción filosófica distinta pero valiéndonos de técnicas de avanzada. El mensaje revolucionario debe ser estudiado con la misma agudeza con la que el publicista analiza la frase más impactante.

La política comunicacional de nuestra revolución, por órdenes de nuestro eterno Padre Hugo Chávez, comienza a mostrar fuertes avances bajo la conducción directa del camarada Nicolás Maduro y la específica ejecución, muy inteligente, de Ernesto Villegas. La información, comienza a transformarse y a dejar de emular los esquemas informativos del enemigo.

Villegas ha ejecutado políticas en cuanto a lo informativo que hacen énfasis en el testimonio, en la noticia contada por el sujeto histórico fundamental, el pueblo. Ha desarrollado además, la técnica, ha elevado los niveles de sofisticación y cuidado del mensaje. Debemos seguir ese rumbo.

En la actualidad, la prensa burguesa tiene actitudes rebeldes y la prensa revolucionaria tiene actitudes conservadoras. Eso debe transformarse, debemos salir de la trampa del gremialismo, del tradicionalismo y de lo clásico. No por casualidad, el lenguaje poco ortodoxo de Últimas Noticias (UN) ha tenido impacto en los lectores. Nuestro pueblo lector no es el típico caballero inglés que lee la prensa con el té. No promulgo que debamos imitar el lenguaje de ese diario, pero lo que sí grito a toda voz, es que algo diferente debemos hacer. Afortunadamente ya se comienzan a ver los cambios en la política comunicacional, ojalá sigan. Si estamos en guerra de cuarta generación, debemos hacer acciones de guerra y no sólo denunciar la guerra misma.

La información comienza a hacerse, al mismo tiempo, un elemento formativo. Los aparatos de información (VTV, RNV, YVKE, entre otros) contienen dentro de sí, espacios de formación. La vinculación de ambos aspectos, es plausible. Sin embargo, tenemos un profundo reto por delante. Ese reto es hacer que esos sectores TRABAJADORES clase media de la sociedad, que se distancian muchísimo de sus explotadores, se identifiquen con sus iguales, con nosotros. Y que se sumen al llamado de la Patria, a construir país. No sólo las capas medias, hay un número nada despreciable de personas de las comunidades más desfavorecidas, que dieron su voto a la dirigencia fascista.

El discurso:

Muchas veces el discurso político de la dirigencia revolucionaria y de nuestros aparatos comunicacionales, se dirige únicamente a nuestras propias filas, un diálogo hecho desde el chavismo para el chavismo. Eso está bien.

Pero es necesario visibilizar de manera permanente a esos otros sectores no simpatizantes. Confrontar con la burguesía, no con las capas medias. No lanzarlos al terreno enemigo, no ser víctimas nosotros también de la misma manipulación que ellos padecen. Ellos tienen pánico de sentirse proletarios, dijo recientemente Luis Britto García.

Hasta hoy fui opositora

Es impresionante el efecto que tuvo el artículo "hasta hoy fui opositora", que fue una especie de confesión de una caraqueña de clase media que luego de reflexiones, se sumó al proyecto chavista. Más de medio millón de lecturas, fue recomendado por el Presidente Correa, y leído en decenas de medios de comunicación. Personas conocidas directa e indirectamente, que estaban desmotivadas de votar el 14-A, decidieron votar por Maduro luego de leer ese artículo. No muchas, claro está, pero se dio el caso.

Eso nos da un mensaje y una lección, que no podernos despreciar. El discurso revolucionario debe replantearse desde los niveles más altos de la dirección política.

No hay siete millones de oligarcas

El glorioso Comandante Fidel Castro, le dijo a nuestro líder eterno Hugo Chávez "Hugo, en Venezuela no hay 5 millones de oligarcas"... Mucho menos hay siete millones de oligarcas.

Hay que decir, con tristeza, que no hemos sido capaces de crecer en esos sectores "medios". Eso se debe a múltiples factores, y sería un reduccionismo afirmar que las causas se deben únicamente al tema comunicacional, pero el objeto de este artículo es visibilizar esa problemática específica e importantísima.

Nos URGE una política comunicacional dirigida a la captación, dirigida a que la gente no sienta temor de deslastrarse del canon forjado por los aparatos culturales hegemónicos. Que la gente no tema ser despreciada por ser chavista. Que la gente SIENTA que está fuera de onda si no es chavista. Que la gente SE SIENTA INTELIGENTE de ser chavista y no lo contrario. A fin de cuentas la intelectualidad trascendente es de izquierda. Que el autoestima abunde en nuestro sector. Que los jóvenes digan, crean y sientan que si no son chavistas no están en nada, que les dé VERGÜENZA, y NO ORGULLO, ser opositores. Que les dé vergüenza defender esos ideales.

Pero eso no se logra con una rígida "escuela de cuadros" donde los jóvenes más desapegados se aburren y duermen. Las escuelas de formación de cuadros son para personas YA CONVENCIDAS. La captación debe estar dirigida en otro sentido, debe ser estudiada también por las ciencias del signo, el símbolo, el diseño, la semántica, la psicología social y, por qué no, tomar insumos técnicos del aparato cultural enemigo.

Nuestros mismos jóvenes, lo expresan, por voluntad propia y con amoroso orgullo. Se nota la necesidad de expresar ese mensaje. Esto lo escribe una jovencita twittera:

Ese orgullo que siente ella, debe ser difundido, debe ser ejemplarizante, moralizante. Debe difundirse el autoestima nacional de nuestro pueblo chavista, eso también CAPTA a otros jóvenes. Una vez de nuestro lado, llega la hora de la formación político-ideológica. Pero primero es la captación.

Los inteligentes diseños de Trinchera Creativa, pueden también ser una política propagandística al servicio de la captación de nuevas voluntades. Y así, muchísimos, demasiados casos, pueden ponerse al servicio de la captación de voluntades para el proyecto de la Patria, proyecto digno levantado por nuestro amado Comandante Chávez. Imagínense el Metro de Caracas con imágenes destinadas a la captación. Sin banalizar en absoluto nuestro proceso, podemos perfectamente hacer llamados de maneras implícitas, no obvias, de forma inteligente, contemplando lo afectivo, lo racional, lo estético, lo lógico, lo semántico, lo semiológico. Podríamos comenzar con una campaña que incentive el orgullo de ser chavistas. El camino de la captación no sólo es necesario, es urgente.

Quien escribe no sólo critica y opina, también está dispuesto a sumarse a hacer aportes en ese sentido.

Hagamos que la verdad sea, en la gran mayoría de nuestro pueblo, una gran verdad.

Willey Peñuela

@WilleyP

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