jueves, enero 31, 2013

Bailemos para terminar con la cultura de la violación

Bailemos por todas esas mujeres que son violadas en este instante o a lo largo de sus vidas. Bailemos por el castigo a los violadores y asesinos. Bailemos por una revolución pacífica que incluya entre sus postulados la erradicación de la violencia sexual y otras formas de violencia de género. Bailemos para fortalecer los cimientos de la sociedad del buen trato. Únete a nuestra Batucada por una vida sin violencia sexual. Rompe el silencio al ritmo de los tambores. ¡Te esperamos!
http://feminicidio.net
En mayo de 2012 un crimen estremece a la sociedad colombiana. Rosa Elvira Cely es violada, acuchillada, torturada y empalada en el Parque Nacional Olaya Herrera, en Bogotá. Muere tras cuatro días de agonía en un hospital. La ola de indignación se contagia en todo el país que se manifiesta públicamente bajo la consigna: ¡Ni una Rosa más! El empalamiento en Colombia fue una práctica de guerra contra las mujeres en el marco del conflicto armado ejecutada por paramilitares.

A finales de 2012 nos enteramos de otra noticia: en Nueva Delhi seis hombres violan a una joven en un autobús y la empalan con una barra de hierro. Su muerte, el 29 de diciembre pasado, desata en India un movimiento de protesta y repulsa, las mujeres salen a la calle a reclamar que se ponga freno a las violaciones en un país que también cuenta con una tasa alarmante de infanticidio femenino y tolerante con la esclavitud sexual.

Violación, maltrato y feminicidio son moneda corriente en nuestra especie. La semejanza de estos dos casos forma parte de una política sexual en la que el terrorismo machista intenta impedir la libertad y el avance de los derechos de las mujeres en muchos países. Sin embargo, un movimiento global se ha unido para luchar por esta causa.

Y por eso este 14 de febrero invitamos y nos sumamos para que un billón de mujeres y hombres bailemos y nos manifestemos en distintas ciudades del planeta.


Bailemos para terminar con la cultura de la violación.
Bailemos por todas esas mujeres que son violadas en este instante o a lo largo de sus vidas. Se estima que al menos una de cada tres mujeres que habitan el planeta han sido violadas o han sido víctimas de algún tipo de violencia de género.

Bailemos por el castigo a los violadores y asesinos. Las mujeres queremos Justicia y cárcel para todos los que cometen estos crímenes: acoso sexual, abuso sexual, violación y cualquier tortura sexual. Mujeres y niñas sufren agresiones sexuales a manos de padres, hermanos y otros familiares cercanos, proxenetas, narcotraficantes, políticos, militares, religiosos, obreros...hombres de distintas clases sociales, profesiones, oficios y edades, con poder y sin poder. Está claro que no todos los hombres son violadores y asesinos sino una minoría que alardea una masculinidad intrínsecamente asociada a la violencia sexual y que la justifica como una compulsión incontrolable, un permiso, un derecho, un acto natural y hasta un deleite. Bailemos por la deconstrucción y reconstrucción de una nueva masculinidad ajena al uso de la fuerza y el maltrato.

Bailemos por una revolución pacífica que incluya entre sus postulados la erradicación de la violencia sexual y otras formas de violencia de género. Necesitamos una reflexión colectiva sobre esta atrocidad que deviene en una tragedia humana:¿Cómo erradicar la violencia? ¿Qué cambios sociales y culturales necesitamos para salir del patriarcado capitalista y el paradigma de la dominación? ¿Podemos resolver los conflictos sin apelar a las guerras? ¿Seremos capaces de instaurar la Igualdad social y de género como un derecho planetario? Desanudar el fenómeno de la violencia sexual que se ejerce contra las mujeres no es ajeno a estas preguntas. Bailemos porque si no podemos bailar, la revolución no nos interesa.

Bailemos por la preservación de la memoria histórica de las mujeres, en homenaje y recuerdo de todas las víctimas de violencia sexual.

Bailemos para fortalecer los cimientos de la sociedad del buen trato. Únete a nuestra Batucada por una vida sin violencia sexual. Rompe el silencio al ritmo de los tambores.

Allí donde estés, en España, El Congo, La India, Colombia, Australia... sólo por citar un país de cada uno de los continentes: ¡te esperamos!

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