sábado, septiembre 22, 2012

LA ARAÑA FEMINISTA/El camino patriarcal de HCR (II)

ALBA CAROSIO

Ciudad Caracas No desmentido y cada vez más conocido el real Programa de la MUD que asusta por su liberalismo trasnochado y por el terremoto destructivo que causarían sus recetas, suficientemente conocidas por la pobreza que generan. HCR propone un camino pero no un rumbo, se trata de un camino sin llegada.

Pero, ¿cuál es el camino que propone para las mujeres? Ni una palabra sobre la desigualdad, la discriminación ni la inequidad de género, ni tampoco sobre los aportes que hacemos a nuestra patria. Ni sobre el objetivo de equidad e igualdad entre mujeres y hombres, necesario e indispensable para construir una sociedad justa.

La visión de las mujeres que tiene el camino de HCR es la patriarcal tradicional y conservadora: las mujeres en y para la familia. En su camino las mujeres venezolanas sólo se tienen en cuenta formando parte del binomio madre-hijo. Y con esta filosofía, propone como primera etapa hacia el progreso capitalista patriarcal la atención materno-infantil.

Y no es que está mal priorizar las madres y los niños sino que sólo se menciona un modelo único de familia, negando de esta forma las múltiples familias extendidas tan propias de nuestro pueblo. Y con evidentes resonancias de la ideología de Patria, Familia y Propiedad, ya que de manera clara se afirma “La familia es la base de la sociedad y su Progreso”. Recordemos que para esta secta ultraconservadora la tríada compuesta por tradición –que también definen como progreso-, familia y propiedad es indisoluble barrera contra el socialismo. Esta concepción de familia conduce a una sociedad escalonada en clases jerárquicas, unas familias transmiten patrimonios y otras obligaciones, lo que hace inevitable las desigualdades sociales.

HCR no busca una sociedad justa, busca una sociedad que progrese, y por eso la familia es perfilada como proveedora de trabajadoras(es) para mercado laboral. El cuidado de niñas y niños no está pensado como un derecho sino que está al servicio de liberar tiempo de las madres, para que trabajen más y sean más competitivas. Se trata de ofrecer al capital mano de obra abundante y barata. Las familias y las mujeres pobres como sus gestoras, al servicio de la gran propiedad.

No hay en el camino de Capriles nada que apunte al cambio cultural antipatriarcal que necesitamos las mujeres y en el que nos acompañan muchos hombres también, porque entienden que patriarcado es opresión. Por el contrario, nos promete un futuro de clara instrumentalización de nuestra fuerza de trabajo.

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