miércoles, abril 06, 2011

Las Hijas de las Feministas. El Feminismo del Siglo XXI: ¿Declive o Democratización?

Ainhoa Flecha / grupodemujeresixchel
La frase “las mujeres jóvenes no están interesadas en el feminismo” nos llega desde todas partes. De todas maneras, no se han realizado demasiados estudios sobre cómo participan las mujeres jóvenes. Los estudios que abordan este tema afirman que las mujeres jóvenes tienden a rechazar la palabra feminismo a pesar de que ya han interiorizado valores feministas en sus vidas y actitudes. El feminismo está rodeado de varios estereotipos que hacen que muchas mujeres jóvenes pasen de identificarse con el movimiento feminista, a pesar de que comparten algunas de sus posturas. Aunque estas circunstancias no afectan a todas ellas.

Algunas mujeres jóvenes están involucradas en una amplia variedad de grupos feministas que trabajan con diferentes objetivos para combatir las desigualdades persistentes entre los hombres y las mujeres. En este artículo exponemos algunos de los resultados de una investigación (Flecha 2006) en la que exploramos la manera como las mujeres jóvenes comprenden el feminismo de sus madres y cuáles son sus expectativas y demandas al feminismo actual para participar en él y convertirlo en un movimiento social fuerte del siglo XXI.

Las mujeres jóvenes están demandando la democratización del feminismo para incluir las voces de las mujeres que tradicionalmente han sido excluidas de este movimiento.

Estas demandas están relacionadas con la necesidad de garantizar la relación entre el feminismo y la transformación social, promoviendo el diálogo y la solidaridad entre todas las mujeres e integrando el respeto de las diferencias entre ellas, pero, al mismo tiempo, superando las desigualdades que tradicionalmente han existido entre las mujeres dentro y fuera del movimiento feminista.



No soy una feminista, pero...

A pesar de que no existen muchos estudios sobre la participación de las mujeres jóvenes en el movimiento feminista, la literatura feminista está repleta de frases que afirman que las jóvenes no están interesadas en el feminismo. Esto se considera un a priori que no necesita ser demostrado. Algunos de estos argumentos están basados en la idea de que las mujeres jóvenes han crecido en un mundo caracterizado por la igualdad de género y tal vez no consideran el feminismo como algo necesario. Esta idea ha sido fuertemente rebatida en diferentes ámbitos feministas.

Teniendo en cuenta que las mujeres son más pobres que los hombres en todo el mundo, sufren mayores índices de desempleo, tienen una participación más minoritaria en los procesos de toma de decisiones, etc. y considerando aspectos tales como que la violencia de género es la causa principal de la mortalidad y la discapacidad entre las mujeres de 16 a 44 años de edad (Amnistía Internacional, 2004) parece arriesgado afirmar que las desigualdades de género han desaparecido y que el feminismo ya no es necesario.

Sin embargo, podemos encontrar algunos estudios sobre la relación entre la juventud y el feminismo. Varios de ellos concluyen que a pesar de que los y las jóvenes rechazan el mundo feminista, han interiorizado los valores feministas en sus vidas y en sus actitudes. Esta idea sugiere que las mujeres jóvenes esgrimen una serie de estereotipos que las previenen de identificarse con el feminismo.

De acuerdo con la sabiduría convencional, los estereotipos que las mujeres jóvenes atribuyen a la etiqueta feminista hacen que la rechacen... No obstante, el rechazo de la etiqueta feminista no significa que las mujeres jóvenes rechacen las posiciones feministas. Es más, su simultáneo respaldo de los objetivos feministas junto con su aparente desafío a la etiqueta feminista, ha llevado a esta cohorte ser llamada la generación “No soy feminista pero...”2(Peltola 2004: 122)

Otras investigaciones subrayan el hecho de que, sean muchas o no, hay mujeres jóvenes que si se autodenominan feministas y participan en grupos y organizaciones para combatir las desigualdades de género. El feminismo joven ha sido habitualmente identificado con la tercera ola, que se ha definido como el feminismo desarrollado por aquellas mujeres que llegaron a la mayoría de edad durante las décadas de los ochenta, noventa e incluso en la actualidad.

Por tanto, no se define por unos principios determinados ni por una visión particular de entender el mundo y el feminismo, sino que la definición es meramente generacional. En consecuencia, está formado por una amplia variedad de grupos con objetivos muy diferentes. Además, incluye también un amplio abanico de edades, puesto que estaríamos hablando tanto de mujeres que superan los cuarenta años como de adolescentes.

Todas estas circunstancias dificultan el análisis de la tercera ola de feminismo. En el presente estudio hemos revisado los diversos intentos que han habido de sistematizar la tercera ola (Lotz 2003; Lois 2002).

Partiendo de dichos análisis, hemos elaborado una nueva clasificación, diferenciando entre corrientes postmodernas y dialógicas. Bajo corrientes postmodernas tenemos en cuenta aquellas que se centran en el concepto de diferencia así como aquellas que cuestionan el pensamiento binario (hombre / mujer) y proponen la disolución de las categorías de género. Ambas se basan en los desarrollos realizados por autores como Foucault (2000) o Derrida (1998), entre otros. En las corrientes dialógicas incluimos aquellas que defienden un feminismo basado en la igualdad de diferencias que sea capaz de incluir todas las voces, especialmente aquellas tradicionalmente ausentes en los foros feministas (mujeres de grupos culturales, amas de casa, mujeres sin estudios, mujeres del tercer mundo, etc.).

Esta visión del feminismo anterior como un movimiento excesivamente restrictivo les ha llevado a rechazar toda norma y animar a las mujeres a disfrutar de sus propias contradicciones. Cualquier norma es considerada parte de lo que ellas llaman “moralidad vigilante”. De hecho, Rebecca Walker (1995), en su antología To Be Real: Telling the truth and changing the face of feminism considera que las mujeres que están participando en “actividades anti-revolucionarias” como la erotización de la violación violenta son un ejemplo de lo que el feminismo debería significar.
Finalmente, algunas autoras consideran que Girlie es un movimiento de chicas
consumistas de clases medias y altas que no conocen los problemas a los que se enfrentan la mayoría de las mujeres jóvenes y a las que no les interesa combatir la exclusión social, evitando cualquier proyecto político.

A finales de los noventa, desde ámbitos feministas muy diversos, emerge con fuerza la idea de un feminismo más inclusivo. Estas corrientes dialógicas defienden la necesidad de un feminismo basado en la igualdad de diferencias y centrado en la inclusión de todas las mujeres en el movimiento, especialmente de aquellas que padecen mayor exclusión social y que no han sido siempre tenidas en cuenta por el feminismo.

Autoras como Lidia Puigvert (2003, 2005) expresan su preocupación por el hecho de que el feminismo ha representado principalmente a las mujeres académicas, centrándose en sus necesidades e intereses y olvidando a la mayoría de mujeres. Estas “otras mujeres” denuncian ahora que el feminismo tradicional no las representa y que ellas quieren participar en la definición de la agenda del movimiento. En una línea similar, encontramos autoras como Bell Hooks (2000) o Judith Butler (2003). De hecho, ésta es la idea central de la antología Colonize This! Young women of color on today’s feminism (Hernández, D. & Rehman, B. 2002), en la cual una serie de jóvenes feministas escriben sobre lo que el feminismo significa para ellas.

El feminismo de nuestras madres

En términos generales las mujeres entrevistadas tienen una visión positiva de los grupos feministas en los que participan. Consideran que en casa han recibido valores positivos sobre la autonomía y los derechos de las mujeres. Identifican como objetivos principales del feminismo de sus madres aquellos centrados en la libertad y la autonomía de las mujeres.

Recuerdo por ejemplo mi madre contándome muchas cosas sobre ser autónoma y creo que ella recibió eso del movimiento. (...) Creo que son valores que consideran positivos y estoy muy contenta que me los hayan transmitido. O por ejemplo, otra cosa que he visto es la importancia de estudiar. (Ariadna, m1t).

En relación con la autonomía, la promoción social y laboral también aparece como relevante y, como consecuencia, la importancia de la educación, valores que las mujeres entrevistadas han recibido de sus
madres.

A pesar de que tradicionalmente el feminismo se ha relacionado con otros movimientos sociales, con la introducción de enfoques basados en las diferencias y/o la deconstrucción, el feminismo se ha ido separando progresivamente de ellos y considera las desigualdades de género independientes de otros tipos de desigualdades. Esto aparece en el trabajo de campo y se percibe como algo negativo por las mujeres entrevistadas.

En el movimiento queer no había coordinación entre esos ideales y el racismo no se tenía en cuenta (Amy, m1e).

Creen que cuando el feminismo se separa de otros movimientos sociales y se centra tan solo en las desigualdades de género se olvida de las mujeres más vulnerables.
Considerando el perfil de las componentes del movimiento feminista, las mujeres entrevistadas afirman que son principalmente mujeres jóvenes con trabajo remunerado. Por lo que respecta al nivel educativo, la distinción entre las organizaciones feministas que están relacionadas con otros movimientos sociales y las que son exclusivamente feministas aparece como relevante. En las primeras, encontramos una gran pluralidad. A pesar de que las mujeres con altos niveles educativos predominan, también afirman que participan mujeres con bajos niveles de estudios.

De todas maneras, en las organizaciones exclusivamente feministas, la participación de mujeres sin una titulación educativa es prácticamente inexistente. Sin embargo, en ambos casos afirman que las mujeres que son más visibles, que hablan en las asambleas, que aparecen como imagen del movimiento, etc., tienen altos niveles educativos.

Supongo que eran movimientos mucho más intelectuales, en el sentido que la gente estudiaba (Saray, m2e).

En general muchas de las mujeres entrevistadas creen que hay grupos de mujeres (amas de casa, mujeres de grupos culturales, etc.) que no están representadas en el movimiento feminista.

Creo que eso fue lo que separó a mi madre del feminismo. Es decir, creo que si mi madre no participó más en el feminismo fue por mi padre y por ser un ama de casa. Porque algunas de sus amigas que participaban más estaban en un entorno más intelectual y mi madre no estaba y eso fue lo que la apartó (Gemma, m4e).
No puedo imaginar a mi abuela compartiendo espacios con mi madre en aquellos
tiempos (Saray, m2e).

También hemos observado que algunos estilos de vida están más representados que otros.

Muchas de ellas eran lesbianas (...) Muchas no estaban casadas, quizás vivían con un compañero, pero no estaban casadas. Tenían un trabajo todas ellas (Laura, m2e).

En algunas entrevistas, podemos percibir la existencia de prejuicios hacia esas mujeres que eran diferentes del modelo de “mujer feminista”.
Ahora me doy cuenta que también tenía prejuicios, porque he sentido mucho un modelo
de mujer o de feminismo (...) tenía una imagen de que mi madre era feminista, era libre y las madres de mis amigas no lo eran porque mi madre tenía un nivel de estudios alto, tenía un trabajo... y las otras no, eran amas de casa (Laura, m2e).

El feminismo era de clase alta y mujeres blancas (...) Me sentí muy frustrada con mis
profesores porque su percepción de las cosas me parecía muy... quiero decir, siempre hablaban muy mal de la clase baja en Estados Unidos (Amy, m2e).

En este apartado hemos visto algunas de las ideas que las hijas de las feministas tienen sobre el feminismo de sus madres otorgándole valores positivos y expresando algunos aspectos que consideran errores a tener en cuenta

Las voces de las hijas: ¿qué esperamos del feminismo?

Las mujeres jóvenes entrevistadas participan en diferentes grupos cuyos objetivos son diversos, incluyendo, por ejemplo, la promoción social de las mujeres árabes y romaní, la promoción de la educación para la lucha contra la violencia de género. Sin embargo, podemos observar algunos elementos comunes que aparecen como objetivos de diversas organizaciones:

• La igualdad de las diferencias, en otras palabras, la búsqueda de la igualdad y la definición de objetivos comunes entre todas las mujeres empezando por el respeto a las identidades diversas.
• La promoción del diálogo entre las mujeres de diferentes culturas, procedencias étnicas, edades, niveles educativos, etc.
• La promoción de la solidaridad entre todas las mujeres para luchar conjuntamente contra
la discriminación de género.
• La promoción social de las mujeres, especialmente de aquellas con mayor riesgo de
exclusión social.
• La importancia de la educación.
• La democratización del feminismo, enfatizando la necesidad de incluir todas las voces.

Dentro del movimiento feminista es importante garantizar que hay muchas mujeres,diferentes en todos los sentidos, mujeres de todo el mundo, mujeres adultas y mujeres jóvenes,niñas... Y tiene que haber un momento en el que podamos hablar incluso si pensamos de maneradiferente, pero eso es también bonito (Alba, h4t).

A pesar de todos estos aspectos, las mujeres jóvenes valoran muy positivamente el énfasis sobre la transformación y el diálogo social. Dicen que una de las cosas que las animan más a participar es que sienten que con sus acciones están logrando realizar cambios sociales reales, contribuyendo a la transformación de las situaciones de desigualdad y evitando posiciones pasivas.

En primer lugar, eso te enriquece a ti misma. He crecido mucho. Y aprendes mucho, quiero decir, aprendes mucho y al mismo tiempo ves que tienes más repercusión y que lo que estás haciendo es muy transformador. Sí, quiero decir, que realmente cambias cosas, que no es sólo una etiqueta o ir a una manifestación (Saray, h1t).

Respecto a los perfiles, las mujeres que hemos entrevistado están preocupadas por la necesidad de incluir el máximo de voces dentro de la organización en la que participan. Creen que la pluralidad es necesaria si los movimientos sociales quieren promover cambios sociales reales.

Es muy bonito por eso (...) es muy enriquecedor estar con personas con vidas muy diferentes, con diferentes historias de vida, pero que son compatibles (...) porque eso hace que respetes a las otras personas, todas las opciones y te hace creer que otro mundo es posible y que todos podemos vivir en este mundo, con diferentes estilos de vida (Ariadna, h2t).

En otras palabras, creen que el feminismo no tiene que ser asimilacionista y tiene que respetar que cada mujer elija qué tipo de vida quiere, respetando las diferencias entre ellas sin forzar a nadie a separarse de su entorno, comunidad o identidad.

Por lo tanto, dicen que sus organizaciones están formadas por diferentes mujeres. Consideran que la pluralidad es necesaria para construir un movimiento social que pueda representar diferentes mujeres, incluyendo las motivaciones y los intereses de todas ellas.

Por lo que se refiere a las actuaciones, son muy variadas. Muchas están en la misma línea que las acciones que solían hacer sus madres como por ejemplo, participar en conferencias o en grupos de mujeres de discusión sobre diferentes aspectos. Por otra parte, también apreciamos que las manifestaciones, que acostumbraban a ser muy importantes para sus madres, han perdido relevancia para ellas. Participan en algunas, pero no están muy presentes. Finalmente, subrayan las acciones centradas en la sensibilización de la ciudadanía sobre temas como la violencia de género o la importancia de la educación.

Hacia un nuevo feminismo para el siglo XXI:

demandas para la democratización del movimiento feminista En esta sección pretendemos identificar cuáles son los elementos que las mujeres jóvenes demandan para el feminismo, basándonos en el trabajo de campo y la revisión de la literatura desarrollada durante la investigación.

Consideramos que si el feminismo quiere ser un movimiento social fuerte en el siglo XXI, como lo ha sido hasta ahora, tiene que incorporar las demandas que están haciendo las jóvenes.

Una de las principales demandas de las mujeres jóvenes es la inclusión de la pluralidad de voces. De acuerdo tanto con la bibliografía disponible como con nuestro trabajo de campo, el feminismo ha fracasado en representar colectivos de mujeres como las trabajadoras de la limpieza, las mujeres de color, etc. Lo mismo ha ocurrido con las generaciones más jóvenes.

Muchas mujeres no se sienten identificadas con el feminismo, considerándolo como algo que no tiene que ver en absoluto con ellas ni con su realidad. Muy a menudo, esas mujeres que sufren las mayores discriminaciones han sido excluidas del movimiento y sus logros se han distribuido de manera desigualitaria, mejorando la situación de las mujeres más privilegiadas, en otras palabras, blancas, con niveles educativos altos, clase alta, etc.

Ella Mizzel Kelly (2001), en su artículo Female, Young, African-American and Low Income:

What does feminism has to do with her? Argumenta que el feminismo está muy lejos de las mujeres jóvenes no privilegiadas y que no se acercará hasta que incluya sus demandas. Afirmo que en su forma presente el feminismo tiene poca o limitada relevancia en las vidas de las mujeres jóvenes; no parece que vaya a convertirse en relevante para esas mujeres jóvenes en un futuro cercano a no ser y hasta que confronte la complejidad de sus opresiones (Kelly 2001, 53).

En la misma línea, personas y grupos diferentes reclaman un feminismo más inclusivo, capaz de incluir todas las mujeres en el movimiento. Pero no es suficiente con incluir sus demandas; necesitan participar a todos los niveles, especialmente en los espacios de toma de decisiones. Las mujeres jóvenes entrevistadas señalan que el feminismo tradicional estaba formado por un grupo limitado de mujeres que intentaba adoctrinar al resto de mujeres sobre cómo tenían que vivir sus vidas.

Lo que no me gusta es ir a otros países y contarles cómo se tienen que hacer las cosas. Lo que me disturba es que organizamos campañas para un cierto número de mujeres porque tienen no sé qué problema pero de hecho no nos hemos preocupado de saber qué piensan sobre ello (Emma, h1t). Lidia Puigvert (2001,2003) señala que la exclusión del movimiento feminista está relacionada con el nivel académico, y afirma que el feminismo tradicional ha representado principalmente a mujeres con altos niveles de educación. Que la inclusión de todas las voces permitirá a mujeres diferentes vivir juntas en los mismos territorios enriqueciendo nuestras
perspectivas individuales, y logrando un respeto a la diferencia con igualdad de oportunidades,un feminismo inclusivo, que al mismo tiempo tenga en cuenta las múltiples fuentes de exclusión social, poniendo en énfasis en su transformación global y no sólo en las exclusiones que han afectado y afectan a un determinado grupo de mujeres. Finalmente, el diálogo entre todas las mujeres es el camino más efectivo y realista para reforzar, ampliar y hacer efectiva la consecución de los objetivos, nuevos y antiguos, de los movimientos feministas.

Conclusiones
En el presente artículo hemos visto cómo los estereotipos existentes sobre el movimiento feminista, debido al predominio de un modelo de cuál tiene que ser la “mujer feminista”, ha causado el rechazo de muchas mujeres jóvenes a ser etiquetadas como feministas a pesar de que comparten algunos de los propósitos del movimiento feminista. Pero eso no quiere decir que las mujeres jóvenes ya no están interesadas en el feminismo nunca más, tal y como se ha dicho en la literatura feminista. De hecho ha habido muy pocas investigaciones sobre este tema. Al contrario de estas afirmaciones, hay evidencias sobre la participación de mujeres jóvenes en diferentes grupos feministas y nuevas tendencias feministas que trabajan para superar las desigualdades persistentes entre hombres y mujeres en nuestras sociedades actuales.
Al mismo tiempo, a pesar de la visión positiva del movimiento feminista por sus conquistas de un nivel más grande de libertad y de autonomía para las mujeres, hay una concienciación muy amplia entre las mujeres jóvenes sobre el hecho de que el feminismo de sus madres ha excluido a diversos grupos de mujeres del propio feminismo. Diversas mujeres (amasde casa, mujeres de grupos culturales, etc.) han sido infrarepresentadas en el movimiento feminista.

Pero eso no significa un declive del movimiento feminista, sino un cambio necesario de su fuerza hacia objetivos más democráticos. El movimiento feminista ha sido uno de los movimientos sociales con mayor impacto en las sociedades actuales y en la vida diaria de los hombres y de las mujeres. Pero las mujeres jóvenes consideran que el feminismo no puede conformarse con los logros obtenidos en el pasado y piensan que este movimiento tiene que encontrar maneras de incluir nuevas demandas y voces para ir más allá, superando las discriminaciones tradicionales y nuevas hacia las mujeres (como las que afectan a las mujeres que pertenecen a los grupos culturales minoritarios o que sufren violencia de género).

Consecuentemente las mujeres jóvenes reclaman un movimiento feminista más fuerte para el siglo XXI que responda a estas demandas de mayor participación de las mujeres que viven diferentes realidades sociales y culturales, incluyendo sus voces, especialmente aquellas que han sufrido mayores discriminaciones.

De acuerdo con el giro dialógico de las sociedades actuales, las mujeres jóvenes dicen que este feminismo del siglo XXI en el que están interesadas en participar está respondiendo a la necesidad de promover el diálogo y la solidaridad entre todas las mujeres (de diferentes culturas, edades, grupos étnicos, niveles educativos, etc.) para luchar juntas contra las discriminaciones de género. Está fuertemente ligado con la necesidad de superar las desigualdades que persisten entre las mujeres dentro y fuera del movimiento feminista. Las mujeres jóvenes reclaman un nuevo feminismo con un carácter optimista, dirigido a la transformación social y siempre conectado con el cambio social.

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Fuente: http://yfa.awid.org

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