viernes, febrero 25, 2011

El feminismo en el Paraguay...

El feminismo, en las mujeres, estaba profundamente arraigado en el Paraguay a inicios del siglo XX, destaca la joven historiadora Ana Barreto. En este año del Bicentenario, Graziella Corvalán y Esther Prieto reflexionan sobre la lucha de las mujeres y sostienen que la meta tiene que estar enfocada en hacer política partidaria a alto nivel porque es la única manera de influir en el Gobierno y, sobre todo, en la búsqueda del poder. Desde el año 1974 se recuerda cada 24 de febrero el “Día de la Mujer Paraguaya”.
Por Cinthia López / abc
Se podría afirmar que el movimiento feminista en el Paraguay fue uno de los pioneros en la lucha por los derechos civiles de la mujer. Para entender el surgimiento de las mujeres que exigían el voto, la administración propia de sus bienes y el derecho a ingresar a la universidad, se debe conocer primero qué lugar ocupaban o qué roles les eran impuestos en una sociedad liberal conservadora como la que regía desde la posguerra del 70.

El concepto de los derechos “del ciudadano” en el liberalismo presentaba un escollo difícil para las mujeres. Hablaba en abstracto, pero en la práctica solo se entendía como que la ciudadanía debía ser ejercida por hombres. El ámbito de las mujeres quedaba cada vez más circunscripto a la esfera doméstica: la casa, los hijos, el marido, según lo explica la historiadora Ana Barreto.

En la década de los años 80 surge en el Paraguay una nueva generación de feministas que embanderaron la igualdad ante la ley. Con el lema “Por nuestra igualdad ante la ley” y el emblema de una flor realizaron un encuentro nacional, que lleva a la conclusión de plantear las modificaciones del Código Civil, que contenía discriminaciones entre los derechos del hombre y la mujer en la relación de matrimonio.

Resultado del encuentro fue la creación de la Coordinación de Mujeres del Paraguay, con destacadas figuras como Mercedes Sandoval de Hempel, Olga Caballero Aquino, Esther Prieto, Line Bareiro, Manuelita Escobar, Graziella Corvalán, quien con otras importantes líderes tomaron el timón para diseñar el proyecto de las modificaciones del Código Civil, tomando como punto de partida la Convención de las Naciones Unidas sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, la que había sido ratificada por Paraguay.

Esta lucha iniciada en el año 1987 duró cinco años, y contó con la participación de numerosas organizaciones de mujeres, pero solo después de la reforma Constitucional en el año 1992 entró en discusión el proyecto de ley. La ley fue promulgada en el año 1992, como Ley Nº 1.

“Con la promulgación de la Ley Nº 1 se marcó un rumbo en la construcción y el proceso hacia la igualdad de género y, aunque quedaba aún “mucha tela que cortar”, es innegable que la misma fue el impulso que fortaleció el tratamiento de otros temas como la participación en el poder público y la defensa de las mujeres contra la violencia masculina. Pasa a ser comprendido por la sociedad civil que los derechos de las mujeres son derechos humanos”, explica Esther Prieto.

Esta abogada feminista de reconocida trayectoria relata que es así que desde el año 1993, con el impulso de la Red de Mujeres Políticas, se creó la Secretaría de la Mujer de la Presidencia de la República. Durante el ejercicio de la ministra Cristina Muñoz, la primera en ocupar dicho cargo, se diseñó y aprobó el Plan Nacional sobre la Sanción y Prevención de la Violencia contra la Mujer, y la promulgación de la Ley 1600. En el año 1996, por primera vez el Estado paraguayo contó con un Plan Nacional de Igualdad de Oportunidades para las mujeres.

“Los años ochenta y noventa fueron en realidad años de creatividad y de producción tanto en materia legislativa como en la incorporación del tema de género en las políticas públicas. El Bicentenario de la República del Paraguay registra en este tiempo la continuidad de las reivindicaciones de las mujeres desde principios del siglo XX”, sigue Prieto.

“En los años 2000, surgen nuevas reivindicaciones y banderas de lucha, el feminismo ya maduro, supera los tiempos de conquista para su aceptación, y hoy destaca su desafío para el cumplimiento y el avance de las conquistas jurídicas obtenidas, y su hoja de ruta marca el desafío hacia la superación del sesgo en el manejo de las oportunidades y la lucha contra la discriminación”, puntualiza Esther Prieto.

En el poder político

A casi tres décadas de la conformación de trece organizaciones de mujeres para dar origen a la CMP Coordinación de Mujeres del Paraguay, Graziella Corvalán considera que a pesar de las esporádicas interrupciones de su funcionamiento en tiempo y forma por diferentes motivos –justificados o no– la acción colectiva de sectores específicos de mujeres feministas en la sociedad ha constituido una fuerza importante de cambio sociocultural. “Creo que está relativamente invisible del poder político, aunque varias de sus ex miembras ocupen cargos de alta responsabilidad en el gobierno actual. Deberíamos militar más fuertemente en la cuestión política partidaria. Siempre estamos haciendo política de hecho, pero solamente a través de los partidos políticos podemos entrar realmente a influir en el Gobierno y, sobre todo, en la búsqueda de poder que al final es siempre lo que buscamos tanto las mujeres como los hombres y con más razón las feministas”, indica Corvalán.

Las mujeres han sido históricamente invisibilizadas

En el año del Bicentenario, para la abogada feminista del movimiento “Las Ramonas”, Mirta Moragas, dice que es importante mirar al Paraguay con otros ojos y ver que la construcción de nuestra sociedad ha estado y está repleto de la voz y el aporte de las mujeres. Ejemplo de ello son mujeres como Serafina Dávalos, Virginia Corvalán y otras mujeres “anónimas”, que han sufrido incluso persecución por causa de romper “mandatos” de género, como el caso de Ramona Ferreira, periodista anticlerical del siglo XX, que denunciaba a través de su periódico “La voz del siglo” la doble moral de la sociedad asuncena de su época. Su imprenta fue asaltada por un grupo vociferante que con insultos y amenazas invade el local y destruye ejemplares del periódico. Se dijo que los atacantes fueron enviados por la Congregación Salesiana que de esta manera quería silenciar a “una hereje”. Dos años más tarde “La Voz del siglo” sufre un nuevo asalto. El país está en guerra civil y, como en el caso de Clorinda Matto (periodista peruana excomulgada por la Iglesia Católica), la editora de “La Voz del siglo” es el blanco de las rencillas políticas. Al mismo tiempo, la historia ha dejado pasar mucho de los aportes de las mujeres para la construcción de nuestro país.

“Por ejemplo, la mayoría de nuestros “héroes” son militares. Es un modelo que invisibiliza el papel de las mujeres en la construcción de nuestro país por el cual dejamos de ver aportes importantes desde otras “heroicidades” y seguimos sosteniendo el mismo sistema patriarcal, en el que lo más importante es el aporte de los hombres y lo público como el único espacio de construcción del Paraguay. Creo que ha habido un aporte muy importante de las mujeres en la construcción de la democracia y en los avances en materia de derechos, pero que esta construcción no es posible solo desde lo público. No es posible avanzar hacia una sociedad más equitativa si mantenemos las desigualdades y violencias que se dan en el ámbito privado y que se da principalmente hacia las mujeres”.

Valorar el rol de las mujeres

Mirta Moragas, reflexionando sobre la historia, comenta que es importante valorar el rol de las mujeres dentro de la sociedad más allá del espacio público. Es importante que las mujeres participen paritariamente y en igualdad de condiciones en espacios de toma de decisiones, pero para que las condiciones se den debe haber antes un replanteamiento de la posición de las mujeres dentro de la sociedad y el reconocimiento de derechos básicos.

“Las mujeres siguen ganando menos que los hombres por igual trabajo, siguen siendo discriminadas en la escuela, siguen teniendo menos oportunidades de educación, tienen tasa de analfabetismo más alta, mayores obstáculos para el ingreso al mercado laboral, su derecho a la salud y particularmente a la salud sexual y reproductiva siguen sin ser atendidos adecuadamente. Paraguay tiene una de las tasas de muerte materna más alta de la región. En este contexto, es muy difícil –para no decir imposible– que puedan estar en igualdad de condiciones para ocupar espacios públicos”, menciona.

Rescatando la historia

Serafina Dávalos, Virginia Corvalán, Ermelinda Ortiz, Emiliana Escalada, Felicidad González, Elida Ugarriza y muchas otras pertenecieron a las camadas de maestras formadas en el Paraguay. Algunas de ellas dejaron la docencia para estudiar derecho, otras para ser telegrafistas, otras para el ejercicio del periodismo y otras ocuparon direcciones de centros educativos. Todas ellas empujaron, desde el lugar donde estaban, pero como antiguas compañeras, entre 1900 y 1930, la lucha contra el rol clásico esperado de la mujer.

En 1920 Virginia Corvalán se sumaba como doctora en Derecho y, junto con otras maestras normales, bachilleres y contadoras, así mismo como de hombres como el diputado Dr. Telémaco Silvera y los señores Cipriano Ibáñez y Vicente Ramírez, fundan el Centro Feminista Paraguayo.

El Dr. Silvera impulsará varias veces el tema del divorcio para tratarse como ley. Durante toda la década de los años veinte, incluso con la creación de la Asociación Feminista, en 1929, las discusiones estarán centradas en lo que tiene que ver con las aplicaciones o discriminaciones de la ley desde el Código Civil Paraguayo.

1- La celebración de hoy hace alusión a la “Primera Asamblea de Mujeres Americanas”, que tuvo por escenario la ciudad de Asunción en 1867, durante el pleno desarrollo de la Guerra de la Triple Alianza.

2- En aquella ocasión mujeres de la capital y del interior, conocidas como “Las Residentas”, entregaron sus joyas y alhajas para colaborar con la defensa nacional, en cuyo frente estaba el Mariscal López.

3- En plena dictadura stronista la diputada liberal Carmen de Lara Castro presentó un proyecto de ley en 1974 (Año Internacional de la Mujer) para declarar el 24 de febrero “Día de la Mujer Paraguaya”.

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