lunes, diciembre 06, 2010

Chile: Las controversias del Premio Nacional de Literatura a Isabel Allende

Tamara Vidaurrázaga A.
(SEMlac).- Después de 28 años de premiar sólo a varones, este 2010 el Premio Nacional de Literatura fue otorgado a una mujer: la célebre escritora Isabel Allende. La elección no estuvo exenta de polémica entre quienes defienden la calidad de literata de Allende y quienes la critican por comercial.

La decisión del jurado establece, según señalaron al publicar el fallo que dio por ganadora a Allende: "tomando en consideración la excelencia y el aporte de su obra a la literatura, la que no sólo ha concitado recepción tanto en Chile como en el extranjero, sino que ha sido reconocida con múltiples distinciones y ha revalorizado el papel del lector".

El premio consistió en 32.000 dólares y en 1.400 dólares mensuales de por vida. El Premio Nacional de Literatura sólo se ha otorgado a tres mujeres anteriormente: Gabriela Mistral, Marta Brunet y Marcela Paz.

Lo paradójico es que esta escritora, sobrina del ex presidente Salvador Allende y conocida progresista, recibió su galardón luego de 20 años de gobiernos concertacionistas y en el primer año de administración de Sebastián Piñera, quien representa a la coalición de derecha.

A favor

La campaña a favor del premio a Isabel Allende estuvo liderada por relevantes personajes de la Concertación por la Democracia, como los ex mandatarios Michelle Bachelet, Ricardo Lagos, Eduardo Frei y Patricio Aylwin quienes, sin embargo, nunca le dieron el premio en sus gobiernos.

Uno de los argumentos a favor de Allende fue, precisamente, que ella es mujer. La misma novelista ha denunciado el machismo de este galardón y la senadora concertacionista Ximena Rincón señaló que "si Isabel Allende fuera 'Isabelo', ya le hubieran dado el premio".

La escritora Delia Vergara lideró el grupo que promovió a Isabel Allende para ser premiada, dentro del cual participó activamente la poeta y académica de la Universidad Católica, Teresa Calderón.

Teresa señaló a SEMlac: "Desde hacía muchos años, las escritoras estábamos reclamando el Premio Nacional para las mujeres narradoras y poetas. Es insólito que, desde 1944, sólo lo hubiesen obtenido tres mujeres. Ahora sumamos un nuevo nombre de mujer: Isabel Allende. ¡Ya era hora de empezar a cambiar la machista historia del Premio Nacional de Literatura en Chile!".

Una carta escrita por Calderón señaló razones para darle la distinción a Allende: "De superflua no tiene nada, todo lo contrario: nos permite adentrarnos en nuestros dramas, tragedias e identidad, sin complejidades innecesarias. Por otra parte, sus múltiples registros narrativos -el novelesco, histórico, autobiográfico, genérico- la hace, a mi parecer, una de las narradoras más versátiles que ha producido nuestra narrativa chilena desde los años setenta hasta la fecha".

Más adelante agrega en la carta, facilitada a SEMlac por Teresa Calderón: "Isabel Allende es sin duda una narradora y creadora de espacios e identidades como hace tiempo no teníamos: es decir, una palabra honesta y necesaria. Por eso pienso que el Premio Nacional de Literatura no tiene una voz parangonable hoy por hoy".

"Hay mucho fraude e interés creado en estos años, políticamente, incluso académicamente. Pero esos poderes es hora de derribarlos y apostar por una mujer que ha hecho lo suyo: una narrativa honesta, con calidad, compleja en su aparente simplicidad, y, sobre todo, que honra y enaltece a nuestra literatura no sólo en el contexto latinoamericano, sino Universal", añade.

Nada que celebrar

La otra cara de la moneda son los detractores de Allende para el Premio Nacional de Literatura. Apenas se hubo publicado el fallo, el jurado señaló que no había sido otorgado por unanimidad, explicitando el desacuerdo al interior del grupo, en el que se cree que el poeta Raúl Zurita (ganador del premio en 2000) fue quien votó en contra.

El jurado estuvo integrado además por Víctor Pérez (rector de la Universidad de Chile), Misael Camus (rector de la Universidad Católica del Norte) y Cedomil Goic (director de la Academia Chilena de la Lengua).

Los medios señalaron que es precisamente la izquierda más dura la que se ha opuesto sistemáticamente a que Allende recibiera este galardón, lo cual habría dificultado su elección en los cuatro gobiernos concertacionistas.

En Twitter también se dejaron ver reacciones en contra: "Premio Nacional con el mismo criterio que el libro Guiness", comentó el narrador Rafael Gumucio, mientras el crítico literario Rodrigo Pinto indicó: "Lo que menos me gusta del PNL a Isabel Allende es lo feliz que debe estar Pablo Dittborn", refiriéndose al editor general de Random House Mondadori, sello que publica los libros de esta autora en habla hispana, y que se encargó del dossier de su postulación.

Gilda Luongo, crítica feminista y doctorada en literatura, señaló a SEMlac que le parece bien que este premio recaiga en una mujer, pues "sabemos que aún en estos tiempos la hegemonía masculina tiende a visibilizar, premiar, destacar y leer con distinción a escritores de sexo masculino, dado que ello entra en la lógica de valorizar la creación como patrimonio patriarcal, instaurado y legitimado como lugar de propiedad de la fratría de varones". Sin embargo, agregó que esto es desde una mirada muy ingenua.

En cambio, sobre la calidad literaria de la internacionalmente reconocida escritora, Luongo indicó: "es una mujer que se ha dedicado a escribir desde un cierto lugar seguro, protegido, calculado para posicionarse en el mercado. Si ese es un registro que hemos de legitimar las feministas intelectuales como válido, yo tendría que emitir un juicio crítico complejo. (…) No es posible para una mujer feminista -como yo me nombro- higienizar a cualquier mujer que se destaca en el ámbito público, por el sólo hecho de ser mujer".

Finalmente, esta crítica feminista señaló: "No me siento convocada a celebrar este Premio, no me siento convocada por la escritura, la circulación y el consumo que se ha hecho de la producción de Isabel Allende, por ende, digo a boca llena ´nada que celebrar´".

Nadie es profeta en su tierra

"Me emocioné tanto que me puse a llorar, igual que mi marido, mi mamá en Chile y hasta el perro", declaró con gran alegría Allende cuando supo que era la ganadora de este premio, que consideró el más importante de su vida porque se lo otorga su propio país, si bien uno "nunca es profeta en su tierra", enfatizó.

"Nunca imaginé esto. Una vez, antes, ya me habían postulado, y bueno, para qué decir cómo me patearon los caballos, porque fue una cosa atroz", señaló la escritora, tras agradecer el gran apoyo de su amiga Delia Vergara a la hora de movilizar una gran campaña a su favor. "Movilizó a medio Chile y creo que ella consiguió el premio", reconoció.

Allende señaló que espera que esta distinción "abra las puertas a otras mujeres", y que su vida no cambia para nada: "Sigo escribiendo y viviendo. Tengo otra novela terminada en manos de mi agente, que en principio se publicará en 2011, y después quiero tomarme un año sabático y descansar. Cargar las baterías, porque estoy cansada", concluyó.

Para hablar de la trayectoria de Isabel Allende, podríamos hacer un resumen numérico: 68 años, 18 libros, traducciones a 35 idiomas, más de 50 millones de copias vendidas.

También podríamos recordar algunos de sus títulos: La casa de los Espíritus, Eva Luna, Paula, Mi país inventado y el más reciente, que trata de una esclava negra en el Haití previo a la Independencia, La isla bajo el mar.

Sus escritos, de ficción o no, han sido catalogados por la crítica como parte del realismo mágico latinoamericano, si bien sus opositores han sindicado a la autora como una mala copia de Gabriel García Márquez.

Su primera novela, La casa de los Espíritus, se publicó en 1982, a sus 40 años de edad, y está inspirada en la historia familiar de la propia Allende, cruzada con el Golpe de Estado de Augusto Pinochet en 1973.

En 1993 esta obra fue llevada al cine por el director Bille August, que incluyó en el reparto a actores de Hollywood como Meryl Streep, Glenn Close, Winona Ryder, Jeremy Irons, Antonio Banderas y Vanesa Redgrave. Otra de sus obras, De amor y de sombra (1987), también fue llevada a la pantalla grande.

Entre sus obras de no ficción destaca Paula (1994), en la que le narra a su hija -quien se encontraba en coma producto de la Porfiria (enfermedad que produce deficiencia en la producción de hemoglobina), que terminó matándola- la historia de la familia de la escritora, tal como fue en verdad y sin los adornos literarios de La casa de los espíritus.

Sus memorias La suma de los días, en la que continúa la historia relatada en Paula, arman el último texto de no ficción que publicó, en el que cuenta lo que ocurrió con su vida desde la muerte de su hija Paula, y en la que destaca la sinceridad con que relata los acontecimientos de su cotidianidad, como la relación con sus nietos y la historia de amor lésbica entre su nuera y una asistenta de la escritora.

Su vida

Aunque es chilena, Isabel Allende vive actualmente fuera del país. En 1942 nació en Lima, Perú, hija de un diplomático chileno primo del ex presidente de la Unidad Popular Salvador Allende. Vivió también en Bolivia y Beirut, y desde 1959 trabajó para las Naciones Unidas en la FAO.

Desde 1967 laboró como periodista en Chile, siendo conocida por sus escritos en la revista Paula, como "Entrevista a una mujer infiel" en el quinto número, que abrió una polémica entre lectores y lectoras en la sección Cartas. O "Me fui a ofrecer de corista al Bim Bam Bum", reportaje en el que se adentró en el mundo de las vedettes y la vida nocturna del teatro Bim Bam Bum.

En 1962 se casó y tuvo dos hijos: Nicolás y Paula, quien falleció en 1992 y a quien le dedicó la novela con el mismo nombre, que publicó hace 16 años.

Tras el golpe de Estado de 1973 utilizó su pequeño auto pintado con flores de colores para ayudar a asilar gente en las embajadas extranjeras, y ese mismo año se autoexilió en Venezuela, donde ejerció como periodista e inició su carrera literaria con el lanzamiento de la célebre novela La casa de los espíritus (1982). En 1987 se divorció y un año después retornó a Chile.

Actualmente vive en California y está casada con un abogado estadounidense, cuya vida ficcionada relató en su novela El plan infinito (1991) y con quien vive hasta la actualidad.

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