miércoles, agosto 04, 2010

Libro “Los derechos de las mujeres en clave feminista. Experiencias de Cladem”

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“Que veinte años no es nada” ya lo dice el famoso tango “Volver”, pero en nuestra agitada, dinámica y siempre al borde América Latina, veinte años es una buena muestra de todo lo que puede pasar. CLADEM ha sido no sólo testigo sino catalizador y motorizador de parte de la historia relacionada con nuestros derechos humanos.

Por Gabriela De Cicco
Si bien la constitución del CLADEM (Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres) fue realizada en julio de 1987,recién fue en el año 1989 que se procede a la constitución legal delComité. Desde entonces y guiado por la utilización del Derecho como unaherramienta de cambio, el Comité ha accionado para la defensa de losderechos de las mujeres. Es por esto que la publicación “Los derechosde las mujeres en clave feminista. Experiencias de Cladem” es muysignificativa ya que se presenta como un balance y análisis de lorealizado por esta red feminista en los últimos veinte años.

Esta es una publicación que por su contenido nos permite tener una clara idea de varios de los logros que hemos tenido en nuestra región, pero lo más importante en muchos casos, es poder ver cuál fue la manera de lograrlo. Compartir y analizar las estrategias seguidas, y compartir lo aprendido es uno de los puntos más ricos de este libro, ya que de esa forma se torna una caja de resonancia que puede ayudar a inspirar y movilizar otras acciones similares para muchas de las luchas que aún quedan pendientes en la región.



“Los derechos de las mujeres en clave feminista. Experiencias de Cladem” surge como resultado de tres talleres que se realizaron entre 2007 y 2009 en las ciudades de Lima, Asunción y San Salvador; de dichos talleres participaron alrededor de cien mujeres provenientes de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Uruguay, Paraguay, Perú, Panamá, Puerto Rico, El Salvador, Honduras y México.

El libro se presenta articulado en cuatro partes que presentan lo tratado en aquellos talleres. La primera parte se titula: “Balance regional de los derechos de las mujeres en clave feminista: desafíos actuales”; aquí podremos encontrar no sólo reflexiones sobre lo que hemos logrado y lo que ha ocurrido con nuestros derechos en la región, sino también interesantes acercamientos a lo que significa ser feministas, a nuestro activismo, los diálogos con el Estado en los diferentes contextos y la acción en los diferentes espacios internacionales como Naciones Unidas o la OEA.

Como dice Norma Enríquez Riascos en su ponencia “Entre la realidad y la esperanza”: “El feminismo, el de América Latina, crece paralelo a la lucha contra la injusticia, contra la pobreza, contra la afectación negativa del planeta. Algo en lo que he pensado mucho en este tiempo, como el desafío mayor que tiene el CLADEM: utilizar el Derecho como herramienta de cambio y, al mismo tiempo, transformar el Derecho. Me parece urgente que pensemos el Derecho, no solamente desde los resquicios que nos dejó el patriarcado, sino desde la construcción real de la justicia.”

El segundo capítulo es: “El litigio: la disputa de derechos, la estrategia política y las lecciones aprendidas”; aquí encontraremos una breve sistematización de los casos presentados por el Comité en colaboración con otras organizaciones aliadas. Hasta el momento de esta publicación se cuentan diez casos de litigio, una medida cautelar y tres amicus curiae.

Como señala la activista brasileña Valeria Pandjiarjian: “Una primera aproximación a la temática del litigio internacional en CLADEM, en el marco de dos décadas de actuación de la red en diferentes planos, nos permite vislumbrar que su labor ha sido positiva, jugando un papel significativo en la promoción de estrategias legales para la defensa de los derechos de las mujeres y en el abordaje jurídico–social de temas relacionados con la situación legal y las vivencias de las mujeres en los diferentes espacios en los que actúa, tratando además de que se incluya una perspectiva de género en la jurisprudencia de los organismos de supervisión de los tratados internacionales de derechos humanos.”

El tercer capítulo es el referido a “El monitoreo a los Estados: ¿qué hemos monitoreado, cómo lo hemos hecho y qué deberíamos hacer? Aquí se presentan tres experiencias realizadas en México, Perú y Paraguay, que incluyen monitoreos referidos a los Derechos Económicos, sociales y Culturales, a la CEDAW, al Pacto de Derechos Civiles y Políticos y a los exámenes periódicos universales; sumado a ello se encuentra la ponencia de Susana Chiarotti Boero donde explica y presenta el monitoreo a los Estados como una herramienta política y de cambio.

Susana en su ponencia hace historia y señala que “ Cuando las organizaciones de mujeres comenzaron a trabajar con el Sistema de Derechos Humanos y a producir informes sombra, se dedicaron principalmente al Comité de la CEDAW, supervisando la Convención de la Mujer. Se dejaba al movimiento de derechos humanos la tarea de supervisar el cumplimiento de los demás tratados, que cubrían los derechos civiles, políticos, económicos, de los niños y niñas, así como el tema de la discriminación racial, la tortura, etc.

A mediados de la década de los 90 varias organizaciones y redes decidieron que, además de vigilar la aplicación de la Convención de la Mujer, era importante ejercer influencia en los demás comités, ya que se observaba que existía una grave invisibilización de las mujeres al revisar los diferentes tratados y su jurisprudencia.

En una década pudimos observar una transformación. Por supuesto que para valorar el cambio en su integralidad tenemos que ponderar el impacto de dos tipos de procesos: por un lado, el esfuerzo sostenido de organizaciones feministas que sistemáticamente comenzaron a elaborar reportes sombra para otros comités, distintos del de CEDAW, acompañando pruebas, documentos, textos de leyes discriminatorias para las mujeres, recortes de prensa, estadísticas, así como organizando reuniones con los integrantes de los comités. Este intercambio permitió ampliar la mirada de los/as expertos/as, les exigió dar respuestas a los reclamos y, a la vez, emitir observaciones y recomendaciones a los Estados relacionadas con estos temas. Por otro lado, la estrategia de incorporar mujeres a los Comités, para lo cual se desarrollaron campanas y tareas de cabildeo político. Luego de varios años, el mapa de membresía de los comités cambió considerablemente, sin que hayamos logrado aún la paridad total.”

Por último, y como cuarto capítulo, Roxana Vásquez Sotelo, realiza una recuento de todo lo expuesto, como así también de lo acaecido en los debates y discusiones de los talleres. De lo expuesto en este texto me gustaría remarcar al referencia que se ha hecho a los riesgos del fundamentalismo, pero en este caso entendido como un pensamiento dogmático, no dinámico, que suele darse en forma de “verdad revelada” y que tantas discusiones y quiebres ha producido en nuestros movimientos. Es interesante que este tema se haya hablado en estos talleres, como así también cómo se arma o piensa una agenda que vaya más allá de ser una simple lista de reivindicaciones y que pueda ser realmente inclusiva. Esto también va para aquellos logros legislativos que se van obteniendo pero que de alguna manera no pueden aplicarse a todas las mujeres por igual.

Reflexiona Roxana respecto a la agenda: "los desafíos de la agenda podrían mirarse a través de tres lentes: en primer lugar, a partir de la revisión cuidadosa de nuestros logros mediante una acertada lectura del contexto local e internacional en el que actualmente nos movemos, identificando cambios pero también permanencias.

En segundo término, orientando nuestras conquistas de un modo más decidido hacia los campos de la realización práctica, del ejercicio concreto y efectivo de los derechos y no solo de su reconocimiento formal. En tercer lugar, incrementando los esfuerzos destinados a fortalecer la articulación discursiva y la práctica política, encaminados a constituir plataformas de acción que combinen las demandas propias con aquéllas que compartimos con otros movimientos sociales, lo fundamental será la coincidencia y la coherencia en los enfoques, en las visiones que presiden o que subyacen a las demandas. En suma, para contribuir a trascender la noción de centro - periferia que todavía nos acompaña de un modo persistente, y que continúa afianzando la artificial separación entre lo “verdaderamente importante” y “lo accesorio”, entre lo no negociable y lo transable, entre lo que está en primer término y lo que se posterga, para de esta forma superar la fragmentación que nos acompaña, la compartimentalización de las demandas que en fin de cuentas les resta fuerza y entendimiento.”

Estos temas, que son algunos de los que conforman el accionar feminista, la revisión crítica que debe ir dándose en los movimientos, pero que aquí ha partido desde el accionar y reflexionar de esta red feminista en particular, hablan de los desafíos que se tienen por delante, no sólo de aquellos derechos que aún nos quedan por conquistar o por hacer cumplir, sino la búsqueda de un accionar y compartir el camino de manera más justa, inclusiva y aún más plural.

Fuente: AWID

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