martes, agosto 10, 2010

Las mujeres indígenas prefieren parto ancestral

La cartera de Salud atribuye eso a que ellas desconocen los riesgos. La etnia no confía en el servicio público.
Antecedentes
El Ministerio de Salud Pública del Ecuador, hasta 2008, reconoció formalmente en el país a 1.589 parteras.
El 5 de septiembre de ese año la norma del parto vertical fue lanzada a nivel nacional en la ciudad de Otavalo.
En 1993, la Organización Panamericana de la Salud expide la Iniciativa de Salud de los Pueblos Indígenas de las Américas, que reconoce la riqueza cultural de la etnia.

En Guayaquil, Telelema Yupanqui, de 40 años de edad, de la nacionalidad kichwa, pasea a su hijo nacido hace un mes por las afuera del área de salud 11, ubicada en la Cooperativa Francisco Jácome (norte de la ciudad), ya que recibió su primera vacuna B.C.G (Bacilo Calmette Guerin), que lo protege contra la tuberculosis.

Telelema, de la provincia de Chimborazo y radicada desde hace 8 años en la ciudad, tiene cuatro hijos más: de 19, 16, 14 y 7 años de edad. Ella cuenta que sus cinco partos fueron en su casa y se realizaron con la ayuda de su esposo, quien la asistió.

Para Telelema es “normal” alumbrar en la vivienda, ya que esa es parte de sus tradiciones. “Mi familia tiene partos en la casa”, asegura.

Similar situación ha vivido Betty Chimbolema, de 22 años de edad, también de Chimborazo, pero residente de Guayaquil desde hace tres años. En el mismo centro de salud espera su turno para ser atendida por el otorrinolaringólogo, por un dolor en la garganta.

Betty, madre de dos niños, cuenta que sus partos fueron en su casa porque valora el parto ancestral: “mis abuelas, madre, tías y hermanas han hecho lo mismo”.

Según datos del Ministerio de Salud Pública (MSP), proporcionados previo al Día Internacional de las Poblaciones Indígenas (celebrado ayer), en Ecuador el 65% de las mujeres, que se autoidentifica como parte de esa etnia, manifiesta que ha alumbrado en su domicilio. A ese método se ha sometido más del 40% de las mujeres de las provincias de Bolívar, Chimborazo, Cotopaxi y Esmeraldas, y alrededor del 30% de la región amazónica.

La directora técnica del Programa de Salud Intercultural del MSP, Míriam Conejo, informa que en los centros de salud trabajan para mejorar el servicio intercultural.

De acuerdo con la funcionaria, muchas indígenas paren en las casas porque desconocen los peligros que pueden presentarse por conservar la tradición.

Ella indica que puede haber pérdida excesiva de sangre en la madre, muerte de la progenitora y el hijo, entre otros riesgos. “La mayoría prefiere el parto ancestral, en vez del institucional”, asevera Conejo.

Solo el 30,1% de los alumbramientos de mujeres de ese grupo étnico ocurre en hospitales o centros de salud

Indígenas denuncian maltrato
Telelema explica que durante sus embarazos nunca visitó un galeno ni se realizó exámenes prenatales para conocer el estado de los vástagos porque considera que la medicina occidental hace sufrir a las mujeres de su nacionalidad.

Ella cuenta que enfermeras de Chimborazo trataron mal a su hermana cuando estaba embarazada y le dijeron: “india, abre las piernas, levántate vaga”.

Por esa razón, ella conserva la costumbre de tener partos ancestrales con el apoyo de su cónyuge, quien ambienta el cuarto, masajea su barriga para localizar la posición del bebé y recibe al recién nacido.

“No acostumbro a ir a hospitales porque se gasta plata. Pero a mi bebé sí lo hago atender de médicos para que crezca sano y no tenga ninguna enfermedad”, adelanta.

Para Betty el parto ancestral evita la muerte materna y prematura del recién nacido porque el procedimiento es rápido y menos doloroso, y la asiste una partera que puede ser un familiar o un profesional. Además, no tiene que esperar turno como en un hospital. “La parturienta se vuelve tímida y se estresa por la pésima atención del personal de salud”, explica.

Nuevo programa
Conejo reconoce que dentro de las áreas de salud hay desconocimiento por parte de los profesionales para atender al colectivo, por esa razón están mejorando el proceso de “adecuación cultural del parto en posición vertical” en los servicios de salud, a través de capacitaciones a médicos, parteras y comunidad, con el fin de permitir a la mujer parir como ella desea.

“Se está ejecutando un Plan de Parto en las comunidades para que la partera y la embarazada planifiquen las posibles complicaciones y tengan a la mano números de emergencia para solicitar ayuda”, explica.

En Guayas, Jaime Dueñas, director del área de salud 11, indica que en 2008 capacitaron a 20 parteras para que sepan actuar en emergencias.

Añade que tienen personal de salud apto para atender partos ancestrales en el hospital. Aunque reconoce que no poseen un área especial, pero el quirófano se adecúa para brindar el servicio a las parturientas.

“En la sala de parto se ubica una colchoneta y unos puntos de apoyo para que la mujer se sostenga y pueda dar a luz, controlada por los médicos”, puntualiza.

telegrafo.com

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