sábado, julio 24, 2010

Argentina: La aprobación de matrimonio igualitario es un triunfo popular

Un triunfo de las organizaciones de gays, lesbianas, travestis y trans. También de las organizaciones políticas, estudiantiles y de DD HH que apoyaron y le pusieron el cuerpo al apoyo a esta ley.
Red Eco Alternativo/ Para Kaos en la Red
Mucha tinta se ha vertido en estas semanas en torno a las implicancias de la aprobación del matrimonio para parejas del mismo sexo. Muchas barbaridades se han escuchado, muchas mentiras anacrónicas más propias del Medioevo que de estos tiempos.

La ley del matrimonio igualitario ha sido aprobada, y su esencia, que implica un mismo nombre, para otorgar los mismos derechos a todos y todas, es la que han defendido las organizaciones que impulsaron el proyecto.

Ese es el primer triunfo. Ni un triunfo del gobierno, ni del Congreso. Ni siquiera un triunfo de las minorías. Es un triunfo popular, contra la opresión y la injusticia. Es un triunfo superestructural y también simbólico, pero es un avance hacia la igualdad de derechos –aunque siga siendo cierto que los más elementales derechos se siguen vulnerando cotidianamente en nuestro país-.

Es un triunfo de las organizaciones militantes de gays, lesbianas, travestis y trans. Y lo es también de las organizaciones políticas, estudiantiles y de derechos humanos que apoyaron y le pusieron el cuerpo al apoyo a esta ley.

Es un triunfo de la democracia, y no estrictamente porque la hayan votado senadores que en su inmensa mayoría representan a los poderes hegemónicos provinciales, a los sectores más concentrados de la tierra, la industria, los medios y el capital.

Es un triunfo de las mayorías, aunque una gran minoría de la sociedad, como son los fieles de distintos credos, se hayan embanderado detrás de una campaña plagada de mentiras y abominaciones, en la que se habló tanto de tradiciones y valores, como de desviaciones, de zoofilia, de “guerra de dios”, de operaciones del “padre de la mentira”, de una campaña digna de la Santa Inquisición que hoy continúa siendo la Santa Iglesia Católica.

Y es un triunfo contra esa institución –y no contra sus fieles, aunque muchos de ellos sostengan posturas reaccionarias- porque es esa institución la que ha sido responsable y cómplice durante siglos de las mayores violaciones a los derechos humanos, de genocidios, de quema de brujas, del sometimiento y exterminio de pueblos enteros.

Es esa iglesia, sobretodo su jerarquía, que ha sido cómplice y confesora de la represión, la tortura y la muerte. Que ha estado durante años del lado de los poderosos, de los señores de la espada y de la tierra, de los guardianes de la vida y de la muerte. Es esa misma iglesia que hoy exige la amnistía a los asesinos de 30.000 compañeros. La que encubre a los sacerdotes pedófilos que someten a niños. Es la que le prohíbe a un sacerdote ejercer su sacerdocio por expresarse públicamente a favor del proyecto de ley, pero que no ha hecho lo mismo con el capellán de la muerte von Wernich y el abusador Padre Grassi, condenados penalmente.

Es un triunfo de los derechos, y es tan sólo una pequeña –pero grande- victoria contra la injusticia, la opresión y la dominación, que siguen siendo moneda corriente en nuestro país, y en el mundo.
Un abrazo y saludo a los compañeros y compañeras que pusieron el cuerpo, y a todos los que luchan por los derechos de todos y todas.

Red Eco Alternativo

Regulación del amor


Mucho antes de la colonización en América, los indígenas eran libres de celebrar matrimonios tantas veces como quisieran, y tener relaciones libremente sin cuestionarse el sexo de sus compañer@s.
El imperio llegó e impuso sus reglas. Reglas para relacionarse con la tierra, por que consideraban vocación demoníaca o ignorancia dicha conducta*, la de considerar que la tierra estaba viva, y merecía por ello trato especial. Hoy sufrimos. Necesitaríamos de esa conducta ancestral para con nuestra madre, para con nosotros.

Hubo también reglas para amar. Dichas reglas, en la parte sur de América, duraron hasta un 14 de julio de 2010. Se luchó y principalmente contra la institución que, supuesta benefactora, avala la libertad económica pero pretende la regulación de cosas irregulables, como los sentimientos. Nada más antinatural y represor que imponer sobre cuestiones que están más allá de la razón, nada mas antinatural que imponerle a alguien como amar.
¿Acaso no tiene que ver con eso la religión? ¿La fe, la esperanza, el amor? ¿Cómo la institución que representa tantos sentires globales puede avalar el sufrimiento del prójimo? Y lo que es irónico, discriminar por el amor verdadero, honesto, noble y digno. ¿Acaso una relación heterosexual tiene más seriedad y compromiso que una homosexual?
Por suerte ese debate es viejo y quienes pisamos suelo Argentino, pisamos una tierra más libre que ayer.
Podremos pasearnos por el Malba, preguntarnos por qué un artista norteamericano como Robert Mapplethorpe está colgado en las paredes del Museo Latinoamericano, pero en este contexto me parece hermoso ver esta obra de tan jugada expresión sexual, a partir de la fotografía, herramienta por siempre ligada a la verdad.
Podremos saber que Robert Maplethorpe murió en 1989 en Boston y que Miguel Abuelo murió un año antes, en Munro, y que ambos murieron enfermos del corazón, por complicaciones derivadas del SIDA.
En Argentina, un 14 de julio de 2010, ya dejaron de imponernos como debíamos amar(nos).

A la diversidad. A las flores de la primavera.

Facundo Miguel Nívolo - Red Eco.

*Palabras tomadas de “Úselo y tírelo” de Eduardo Galeano.
*Imagen: Benjamin Heine http://www.benheine.com/

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