sábado, febrero 27, 2010

El femicidio es una forma de disciplinamiento de las mujeres...

Por Susana Mariel Cisneros / Página 12
Las muertes violentas de mujeres son producto de la violencia de género que padecen miles de mujeres. El femicidio hace referencia a un tipo de violencia de la cual son víctimas las mujeres y que se sostiene sobre una construcción cultural que se ha denominado género que define lo masculino y lo femenino a partir de estereotipos.

La direccionalidad e intencionalidad en los asesinatos constituyen dos de sus características fundamentales, dado que se ejerce sobre las mujeres para mantener o incrementar su subordinación al género masculino. En cuanto a sus formas, la violencia está presente tanto en los espacios públicos como privados: discriminación, acoso sexual, violación, tráfico y trata, maltrato físico, psicológico, social y sexual, entre otros. Pero el más grave y fatal es la muerte, como último peldaño de la agresión.

El femicidio es el asesinato de mujeres por razones asociadas a su género, y el hecho de ser mujer se convierte en un riesgo. El femicidio debe ser comprendido, entonces, en el concepto más amplio de las relaciones de dominio y control de hombres. Cuando entre un hombre y una mujer se ha instalado la dinámica violenta, las diversas maneras que puede tomar la agresión no hace más que acentuar el desprecio, el odio, el placer o el sentido de propiedad que poseen los hombres sobre ellas y el recurso de la violencia se convierte en instrumental, y su ejercicio no constituye una pérdida de control, sino más bien una toma de control sobre el objeto de posesión: “su mujer”.

Por su parte, esta toma de control del hombre es favorecida por el imaginario social, que no dimensiona el verdadero alcance de estas muertes violentas, que las silencia y permite su impunidad, que no comprende que el femicidio es una forma de dominación, de disciplinamiento de las mujeres. Por eso es necesario crear una conciencia crítica sobre los femicidios y abandonar su descripción fragmentada para indagar en la profundidad de sus causas, dimensionar su gravedad y contribuir a su erradicación. Ya que al apelar a frases hechas, desconocer las causas y evitar un tratamiento en profundidad se simplifica la violencia. Y esta modalidad alcanza su punto más notable cuando denominan a los femicidios como “crímenes pasionales”.


La autora es abogada, docente y coautora de la publicación Femicidios e impunidad.

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