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miércoles, enero 26, 2011

Violaciones y ejército

Maria Pereira
AmecoPress.- Existe una amplia literatura que vincula a los ejércitos a actos de violación de mujeres. Grupos meritorios del feminismo y del antimilitarismo, entre otros Mujeres de Negro, han caracterizado muy bien esta cara del militarismo. Textos como “Las mujeres y las guerras“, el “Atlas del Estado de la mujer en el Mundo“, “Vidas rotas, crímenes contra mujeres en situaciones de conflicto” , “mujeres a favor de la paz” y tantos otros dan cuenta de esta relación.

Una vez más, contamos con denuncias en este sentido: funcionarios de la ONU denuncian al ejército de la república democrática de El Congo de violar el día de año nuevo al menos a 50 mujeres del poblado de Fici (se espera que el número de denuncias siga creciendo y que no se sepa el total por el miedo a las represalias).

Normalmente los ejércitos reaccionan a estas denuncias diciendo que son algo esporádico, residual y responsabilidad de descontrolados, no una cuestión que tiene que ver con el ejército. Así ha pasado en esta ocasión, en que el ejército se lava las manos y pretende que ha sido cosa de unos soldados por su cuenta, como si la propia estructura y la propia cultura militar no tuvieran nada que ver en los actos que comenten quienes a ellos se acogen.

Una vez más las mujeres son perdedoras por partida doble en la guerra y una vez más no se hará nada para evitarlo.

lunes, agosto 23, 2010

Las Mujeres decimos ¡no a la militarización en América Latina! Chile...

La Ciudad de las Diosas
DECLARACIÓN
La militarización de los territorios ha conllevado a la pérdida de la soberanía, la autonomía y la autodeterminación de los pueblos, convirtiéndose en una amenaza para el continente y sus pueblos. El proyecto de muerte se expande a través del copamiento del territorio por medio de las bases militares en nuestros territorios como instrumento de intervención militar para el control político, económico y social.

Históricamente las bases militares han servido para invadir territorios estratégicos por su ubicación geopolítica y su riqueza en recursos naturales, que se encuentran muchas veces en los pueblos milenarios, afrodescendiente y campesinos.

El combate al narcotráfico, al terrorismo, las armas de destrucción masiva y los desastres naturales son las justificaciones más usadas por el ejército norteamericano para ocupar nuestros territorios. Sin embargo, los pueblos de América Latina sabemos y estamos consientes que esos falsos argumentos son solo estrategias discursivas para justificar la indeseada presencia de los militares estadounidenses.



En los últimos años hemos visto como esa nueva ofensiva militar de Estados Unidos ya ha tenido sus primeros frutos. Las bases instalas en Colombia se posicionan en los territorios y buscan avanzar mirando a otros países. El golpe de Estado de Honduras organizado desde una base militar estadounidense – como lo denunció el derrocado Presidente Manuel Zelaya-, la entrada de 7000 marines a Costa Rica, la reactivación de la Cuarta Flota, la ocupación de Haití luego del terremoto, la construcción del muro entre México y Estados Unidos, la concesión de nuevas bases militares por el gobierno de Panamá, la criminalización de los movimientos sociales, la aplicación de la ley antiterrorista en Chile y la firma del tratado militar entre los gobiernos de Barack Obama y Álvaro Uribe son ejemplos de la estrategia de militarización norteamericana en nuestro continente.

Ante este panorama las violaciones a los derechos humanos se recrudecen, se agudiza la violencia, la discriminación, la explotación, la pobreza y la desigualdad. Los pueblos son victimas del desplazamiento forzado, el confinamiento, la migración, las desapariciones, el reclutamiento forzado y de la desaparición de un Estado que ya no garantiza los derechos fundamentales.

Así, son las mujeres – campesinas, indígenas y pobres- quienes en particular sufren con mayor intensidad los estragos de la militarización, convirtiéndose en carne de cañón y botín de guerra para los ejércitos.

Recientemente, la Federación Internacional de Derechos Humanos, adoptó una resolución sobre la situación de las mujeres y las bases militares donde consideró que "la presencia y uso de las bases militares norteamericanas aumentará los riesgos de violencia sexual hacia las mujeres, jóvenes y niñas como se ha demostrado en casos de violación sexual de niñas menores, en las que se han visto envueltos militares estadounidenses adscritos al Plan Colombia; y en otro caso de elaboración de videos pornográficos donde aparecen mujeres jóvenes de la zona con militares y técnicos estadounidenses".

Es por ello que en el marco de la Campaña "América una Región de Paz", diversas organizaciones denunciamos la militarización como expresiones de un proyecto de control del territorio de los pueblos y de los cuerpos de las mujeres. Además, celebramos la realización del "Encuentro Internacional de Mujeres y Pueblos de las Américas Contra la Militarización", que se realiza en Colombia hasta el 23 de agosto.

Las mujeres organizadas en Chile decimos ¡fuera a las bases norteamericanas de nuestro continente! No pararemos de denunciar los actos de violencia física, sexual, psicológica y económica que sufren las mujeres en cuyos territorios hay fuerzas militares estadounidenses.

Solidarizamos con la lucha de los pueblos de Colombia, Haití y Honduras quienes viven en carne propia los nefastos efectos de la militarización de Estados Unidos en sus naciones, y apoyamos los pueblos que resisten y defienden la soberanía de sus tierras y territorios.


"Nuestros pueblos se liberan con la autodeterminación y el respeto de la soberanía, sin bases militares ni ejércitos invasores".


"Que callen las armas para que hablen las mujeres y los pueblos en defensa de la vida y la soberanía"



Marcha Mundial de las Mujeres –Chile

Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas- ANAMURI

Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campos- CLOC-CHILE

Articulación Feminista-Chile


Santiago, 23 de Octubre, 2010

miércoles, agosto 18, 2010

Unidos contra la militarización de Latinoamérica

Semana.-Más de mil mujeres y representantes de comunidades indígenas y organizaciones sociales se reúnen para dar a conocer la situación que afrontan los pueblos que están en medio del conflicto armado.

Martha Figueroa Mier sólo sabe de Arauca lo que las noticias le han permitido conocer. Ella vive en México, pero está en Colombia como asistente al Encuentro internacional de mujeres y pueblos de las américas contra la militarización, y como parte de la comisión que estará en Arauca para conocer, de las voces de los mismos pobladores, los efectos del conflicto armado, especialmente en las mujeres.

Ella es fundadora, en el estado mexicano de Chiapas, de la primera agencia investigadora en delitos sexuales, y además, es presidenta del Colectivo de Mujeres de San Cristóbal (Colem). Pero esta mexicana no es la única. Como ella, cientos de líderes y defensores de los derechos humanos de diferentes países llegaron este martes al país para decir por qué están en contra de la militarización en los países de este continente.

El encuentro se realiza en un escenario que los organizadores señalan de “reposicionamiento imperialista de Estados Unidos en nuestros países”, y que dicen se hace visible en la ampliación de la instalación de bases militares norteamericanas en Colombia y Panamá; el golpe de Estado en Honduras; las amenazas de golpe en Paraguay y la ocupación militar de Haití aprovechando el desastre natural.



Por eso, el objetivo de este evento es claro. Los asistentes al encuentro, divididos en nueve misiones humanitarias, llegarán a las zonas más militarizadas del país con el ánimo de conocer los efectos en las vidas de quienes habitan estos territorios y darlo a conocer en el gran debate que se realizará los días 21 y 22 de agosto en Barrancabermenja, Santander, donde harán presencia la parlamentaria alemana Heike Hansel y las congresistas colombianas Piedad Córdoba y Gloria Inés Ramírez.

Este martes, cuando la Corte Constitucional resolvió una demanda de inconstitucionalidad presentada contra el acuerdo militar entre Colombia y Estados Unidos y decidió devolver el tratado al Gobierno para que este le diera el correspondiente trámite en el Congreso, más de mil personas se reunieron en Bogotá para luego esparcirse por todo Colombia con el único fin de sentar su posición frente a la intervención militar de otros países en el nuestro.

Fue justamente a raíz de que el Gobierno colombiano firmó en 2009 este nuevo acuerdo, que permitía el uso de siete bases militares por parte de Estados Unidos, que decidieron convocar a este encuentro, que en poco tiempo logró reunir a más de mil participantes.

Voces indígenas

Enriqueta Anacona, del programa de mujer del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), también hace parte de este encuentro. Su presencia obedece a su interés por “hacer parte de la construcción de un proceso de unidad con otras organizaciones en la defensa de nuestro territorio, de nuestra vida”.

Según la líder indígena, no basta con la polémica que, por ejemplo, las bases militares despiertan en el país, si no se tienen en cuenta sus efectos en los pueblos.

“Hace falta que se discutan los ‘otros’ efectos que la militarización de nuestro territorio trae: desplazamiento, violación de los derechos de las mujeres y pérdida de la soberanía de los pueblos”, señala la mujer.

Ella, en representación de su pueblo y de su género, también asegura: “la militarización de los territorios ha conllevado a la pérdida de la soberanía, la autonomía y la autodeterminación de los pueblos. Somos las mujeres las que sufrimos las consecuencias de la guerra, que ha agudizado la discriminación, la explotación, el reclutamiento forzado, las violaciones sexuales y los feminicidios”.

Alexa Conradi, presidenta de Québec Solidaire, se une a la voz de la indígena del Cauca. Ella también hace énfasis en el objetivo del encuentro, que no es más que fomentar la lucha “contra la presencia militar en los territorios civiles", para "crear un movimiento regional para terminar con la coerción de derechos de los pueblos" ejercida por las Fuerzas Armadas.