Mostrando entradas con la etiqueta derecho a decidir. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta derecho a decidir. Mostrar todas las entradas

martes, mayo 12, 2009

Nuevas cruzadas contra el derecho al aborto

Por: Pan y Rosas / Insurrectas y Punto
Verónica Lario, esposa del presidente derechista italiano Silvio Berlusconi, publicó recientemente una carta que, entre tantas barbaridades medievales, dice que la mujer debe ser el “ángel moral del hogar, siempre dispuesta a ofrecer una caricia o a servir a través de simples gestos hogareños”.

Si no fuera porque la pluma de Lario escribía mientras miles de italianas marchaban para defender el derecho al aborto, sus consejos causarían gracia por lo anacrónico. Pero en el contexto de que en varios países se cuestiona, desde la Iglesia y el Estado, las ya de por sí limitadas leyes de despenalización del aborto, es necesaria la denuncia.

El marido de esta “señora” es la cabeza de una renovada campaña reaccionaria contra la ley 194 de Italia, que reconoce el derecho a interrumpir el embarazo. Berlusconi le está pidiendo a la ONU que, a la Declaración de los DD.HH., agregue que “todo individuo tiene derecho a la vida, desde la concepción hasta la muerte natural”. Esto significa retroceder de esta ley que, como dice la constitucionalista italiana Lorenza Carlassare, “ha hecho disminuir el número de abortos y ha hecho desaparecer aquellos lugares siniestros en que antes se resolvía clandestinamente el asunto”.


Los Berlusconi no están solos. Los acompañan personajes como la diputada Isabella Bertolini, que dijo: “Mil millones de abortos en 30 años merecen una respuesta firme. Una moratoria internacional que ponga fin a esa masacre de inocentes”. ¿Se refería a las mujeres que mueren por abortos clandestinos? Quizás la señora está interiorizada con la situación de América Latina y el Caribe, la región con la tasa de abortos inseguros más elevada del mundo: 3,7 millones por año. ¡No! Isabella habla de los supuestos derechos de las supuestas “personas no nacidas”. No nos ocupamos aquí de la discusión sobre si el óvulo fecundado es una persona, pero seguramente la diputada está también interiorizada en el último grito de la genética.

Todavía más preocupante es que la voz rabiosa de Lario no está aislada en Europa. Se une al coro el presidente Zapatero del Estado Español, que promete “reabrir el debate” sobre el aborto, en respuesta a las presiones que está ejerciendo la Iglesia Católica frente a las elecciones por su “exceso de laicismo”. Pero el “socialista” Zapatero ya ha dado denodadas muestras del respeto a la vida y la libertad, reprimiendo la lucha del pueblo vasco. Las mujeres no le dieron el beneficio de la duda y ya se están movilizando. No sólo por la defensa de sus derechos existentes, sino exigiendo que el gobierno que asuma luego de las elecciones respete el derecho al aborto y garantice el acceso a educación sexual y a la anticoncepción por medio de la Seguridad Social. Párrafo aparte merecen las ya conocidas cruzadas anti-abortistas en EE.UU., sponsoreadas por Bush, a las que la tibieza del Partido Demócrata no le hace ni cosquillas.

Desde que existen mujeres que luchan por este derecho, han existido cruzados anti-abortistas. Pero la cruzada cobra una magnitud incomparable cuando son los estados imperialistas (algunos estrechamente vinculados a la Iglesia Católica, como Italia y el Estado Español) los que la encabezan.

miércoles, abril 22, 2009

República Dominicana: Asamblea aprueba la prohibición de la interrupción del embarazo

El artículo 30, recibió 167 votos a favor y sólo 32 en contra.
Pese a que la bancada peledeísta había acordado proponer el envío a comisión del controvertido artículo 30 del anteproyecto de Constitución, la Asamblea Revisora lo conoció y aprobó este martes, con lo que prohíbe de forma constitucional la interrupción del embarazo, sin ninguna excepción.

El artículo, que generó el mayor debate desde que la Asamblea Revisora comenzó sus sesiones el pasado 14 de abril, establece que “el derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte. No podrá establecerse, pronunciarse ni aplicarse, en ningún caso, la pena de muerte”.

La aprobación de artículo 30 tal y como lo envió el Poder Ejecutivo que establece el derecho a la vida desde la “concepción hasta la muerte”, fue rechazada abiertamente por grupos feministas que minutos antes del inicio de la Asamblea habían escenificado una protesta frente al Congreso que coincidió con representantes de las iglesias Católica y Evangélica.

La pieza, cuyo conocimiento comenzó el pasado jueves, despertó airados debates tanto entre los legisladores, como entre diversos sectores de la sociedad, incluidos los médicos, que advierten ante los embarazos que ponen en peligro de la vida de la mujer, así como la iglesia católica, que emprendió una campaña a favor de la aprobación sin modificaciones al artículo.

Previo a la aprobación del polémico artículo, la legisladora Minou Tavárez Mirabal fue la primera en hacer uso de la palabra en la sesión de este martes. Tras reiterar su rechazo al artículo 30 de la propuesta de modificación de la Carta Magna, la diputada peledeísta insistió en que no se dejará intimidar.

“Este importante debate científico y ético no puede solventarse imponiendo en un texto constitucional restrictivo las ideas que en un momento dado sean profesadas por un sector social. Se equivocan quienes creen que nos intimida actuar públicamente”, expresó.

Por su parte, el vicepresidente de la Asamblea, Julio César Valentín, propuso sustituir el artículo 30 de la propuesta del Poder Ejecutivo por el artículo 4, numeral uno de la Declaración Americana de los Derechos Humanos de 1969 que reza “toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho está protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente”.

Después de solicitar a sus colegas asambleístas acoger la propuesta, pidió el cierre de debates pero fue rechazada por la Asamblea Nacional. Los debates continuaron hasta que el presidente de la Asamblea, Reynaldo Pared Pérez, pidió el cierre definitivo, para luego pasar al proceso de votación que concluyó con la aprobación de la propuesta del Poder Ejecutivo.

Feministas protestan

La aprobación de artículo 30 tal y como lo envió el Poder Ejecutivo que establece el derecho a la vida desde la “concepción hasta la muerte”, fue rechazada abiertamente por grupos feministas que minutos antes del inicio de la Asamblea habían escenificado una protesta frente al Congreso que coincidió con representantes de las iglesias Católica y Evangélica.

Las feministas exigían el derecho a decidir que tiene la mujer, mientras que las iglesias reiteraron su rechazo a la despenalización del aborto.

sábado, marzo 14, 2009

En Brasil, una niña violada reactiva debate sobre aborto

Por: Fabiana Frayssinet
El caso de una niña violada y embarazada por su padrastro reavivó en Brasil el debate sobre la violencia sexual, la necesidad de reformar la ley sobre el aborto y las deficiencias del sistema de salud para atender los casos excepcionales en que se permite la interrupción del embarazo.

La niña, de 9 años y de Alagoinhas, una pequeña ciudad del nordestino estado de Pernambuco, fue sometida a un aborto a las 15 semanas de gestación, en uno de los centros establecidos por el Ministerio de Salud para realizar interrupciones legales de embarazo y en una intervención autorizada por la madre.

En Brasil el aborto sólo se permite en los casos de violación o de riesgo de muerte para la madre.

La menor, con apenas 36 kilos y un metro y 33 centímetros de altura, estaba embarazada de mellizos.
"Es muy pequeña. Su útero no tiene la capacidad para acoger un bebe y menos dos", dijo Fatima Maia, directora del hospital universitario donde se realizó el aborto terapéutico, al explicar el riesgo que corría la niña si se seguía con el embarazo.


Los argumentos legales y morales del caso no impidieron una frontal ofensiva de la Iglesia Católica contra la intervención. Tampoco el saber que la niña era violada por su padrastro desde los 6 años de edad, al igual que su hermana, una adolescente con deficiencia mental.

El arzobispo de Olinda y Recife, Jose Cardoso Sobrino, excomulgó a la madre y a todos los miembros del equipo médico. "La ley de Dios está por encima de cualquier ley humana", afirmó la máxima autoridad católica del estado de Pernambuco.

El arzobispo calificó incluso como más grave "el crimen" del aborto que la violación continuada del padrastro, y logró bloquear la intervención en otro centro, también autorizado para interrumpir embarazos.

Brasil, con unos 190 millones de habitantes, es el país con mayor número de católicos en el mundo, unos 120 millones.

Sólo la actuación de organizaciones defensoras de derechos humanos permitió que la madre pudiese trasladar a su hija al hospital donde finalmente fue intervenida en los primeros días de marzo.

LAS LECCIONES DEL CASO

"Este caso es sumamente importante porque pone de nuevo en el primer plano la discusión sobre la importancia de tener un Estado que actúe de verdad de forma laica", dijo a IPS Carla Batista, de la organización no gubernamental de Recife SOS Cuerpo, que acompaña de cerca el caso.

Batista destacó que otra "lección" tiene que ver con una vieja reivindicación de los movimientos feministas brasileños.

Se trata de la perentoria necesidad de ampliar y mejorar la atención de los servicios públicos de salud hacia las mujeres victimas de la violencia sexual, que calificó como muy insuficientes. Como ejemplo citó el hecho de que la madre debió viajar a la capital del estado para solicitar y realizar el aborto.

"Si una mujer violada tiene acceso inmediato a un servicio de este tipo, podrá recibir un contraceptivo de emergencia --como la píldora del día siguiente-- y la profilaxis contra el sida y otras enfermedades de transmisión sexual, para evitar no sólo quedar embarazada sino también ser contaminada", explicó Batista.

Ese tipo de servicio, según SOS Cuerpo, funciona como "prevención del aborto legal".

No existen datos confiables sobre violencia sexual contra menores. Pero a modo de ejemplo, Batista destacó que sólo en la Secretaría de Salud de Pernambuco existen actualmente 270 procedimientos abiertos sobre niñas violadas.

En general, la víctimas pertenecen a familias de bajos recursos, aunque el fenómeno también ocurre en la clase media o alta, que "consigue ocultar" los casos.

Otros datos oficiales revelan que del medio millón de casos de violencia dentro del hogar que se denuncian anualmente en Brasil, 28,9 por ciento son abusos sexuales.

SOS y otras organizaciones en defensa de los derechos de la mujer, como el Centro Feminista de Estudios y Asesoría (CFMEA), sacaron a relucir otros estudios, tras el escándalo de la niña de Alagoinhas.

Entre ellos, se destaca el de la Gerencia de Policía del niño y el adolescente, que indica que 1.114 niños, niñas y adolescentes examinados en 2005 por el Instituto Medico Legal, fueron victimas de abuso sexual. En 28 por ciento de estos casos, se trató de menores de 14 años y en 20 por ciento los agresores fueron familiares de la víctima.

Batista citó también un estudio en cuya elaboración participó dos años atrás, con base en entrevistas a jóvenes atendidas por el servicio de aborto legal.

"En ningún caso constatamos arrepentimiento por parte de las mujeres sobre la decisión tomada de abortar, y generalmente solicitan el aborto con mucha conciencia de lo que quieren", subrayó.

Batista consideró que en los casos de violación de una menor, resulta muy importante el respaldo materno, como sucedió con la madre de la niña de Alagoinhas, pobre y analfabeta.

"A veces la madre sabe lo que está ocurriendo en casa, otras veces la menor es amenazada por su violador, o los padres exigen secreto y siempre hay un poco de sentimiento de culpa de parte de las niñas", subrayó.

La madre de esta historia, victima de maltrato de su primer esposo, confiaba en su nueva pareja y "creía que era un buen hombre y que trataba con afecto a sus hijas".

El caso de Pernambuco es "emblemático porque tuvo éxito", al lograrse el aborto, aunque ocurrió en una región donde no hay mucho acceso a ese servicio, dijo a IPS Beatriz Galli, de IPAS, una organización internacional dedicada a defender los derechos sexuales y reproductivos de la mujer.

Sin embargo, explicó a IPS, esa "no es la regla general".

Cifras del Ministerio de Salud situaron los abortos legales en 2008 en 3.050, lo que representa "un monto pequeño frente a la magnitud del problema", señalo Galli.

ALIANZA DE IGLESIA Y CONSERVADORES

Galli, Batista y Natalia Mori, directora colegiada de CFEMEA, coincidieron en su preocupación por el avance de "sectores conservadores" que intentan restringir aún más la práctica del aborto.

"La actitud de la Iglesia es la esperada", pues "no presta la menor atención a las mujeres, que nunca considera el drama que hay detrás y que se apega a dogmas. Defiende la vida por dogma, pero no tiene en cuenta la vida real de las personas", añadió Batista.

Un estudio de CFMEA revela que de unas 50 iniciativas que se tramitan actualmente en el Congreso legislativo brasileño, al menos unas 40 intentan restringir o limitar la ya restrictiva ley vigente del aborto.

Las propuestas van desde las que demandan calificar el aborto como un crimen hediondo, hasta las que piden que se incluyan advertencias en los empaques de los productos para detectar embarazo, del tipo: "el aborto es crimen" o "la pena por el aborto provocado es de 1 a 3 años de cárcel".

A favor de ampliar la legislación del aborto, sólo hay en el parlamento una decena de iniciativas, una que pretende legalizar la interrupción del embarazo en casos de anomalías como el feto anencéfalo (sin parte del tejido cerebral o sin bóveda craneana), que ahora sólo es autorizada por la justicia en procedimientos caso por caso.

En 2008, un proyecto de ley para la despenalización del aborto fue rechazado por tres comisiones distintas.

El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva promovió su primera iniciativa sobre el aborto en 2005, pero no logró un apoyo claro de su partido ni de sus aliados, explicó la directora de CFMEA.

Mori reconoció actitudes positivas de Lula, un declarado católico, así como de su ministro de Salud, Jose Gomes Temporão, que condenaron con vehemencia la actitud de la Iglesia en el caso de la niña violada.

"Es positivo que este gobierno haya enfrentado el tema públicamente y podemos considerar como aliados el Ministerio de Salud y a la Secretaría Especial de la Mujer", dijo Mori.

"Pero por nuestra cultura y por nuestro sistema político, existe una alianza del gobierno con la Iglesia Católica y otras para mantenerse en el poder", analizó la directora de CFEMEA.

Esas alianzas, explicó, son las que ponen piedras en el camino a una acción contundente para sacar adelante una moderna ley que despenalice la interrupción del embarazo.

CIFRAS DRAMÁTICAS

El Ministerio de Salud estima que cada año se practican un millón de abortos ilegales, según registros de hospitales públicos a los que ingresan 250.000 mujeres anualmente, por complicaciones de abortos clandestinos.

El aborto ilegal, según esa institución, es la cuarta causa de mortalidad materna en Brasil, y un estudio realizado en 2008 por organizaciones feministas en ciudades de Bahía y Pernambuco con los más altos índices de pobreza, situó el problema como la primera causa de mortalidad materna.

El Ministerio asegura que por cada tres bebes nacidos vivos en el país, se produce un aborto inducido.

Un drama especial es el de la mortalidad por esta causa de niñas y adolescentes.

Datos del Sistema Único de Salud, revelan que 192.445 niñas de entre 10 y 14 años tuvieron hijos entre 2000 y 2006. En el mismo periodo, 105 niñas menores de 14 años murieron por embarazos, partos o abortos. (FIN/2009)

martes, marzo 10, 2009

El aborto y el mundo eclesiástico

Alberto Moncada/Rebelión
El dominio de la mujer sobre su determinación fisiológica, "la máquina de fabricar niños", parece creciente e inevitable. A medida que los sistemas educativos y sanitarios se generalizan, y se perfeccionan las técnicas anticonceptivas, las mujeres pueden organizar su biografía amorosa, profesional y maternal, cada vez con mayor libertad. La Humanidad lleva toda su historia tratando de desenchufar el placer sexual de la procreación y parece que ya lo ha conseguido. Queda pendiente un tema desagradable, el aborto. No conozco ningún grupo feminista favorable a usar el aborto como método anticonceptivo pero cuando se produce un embarazo no deseado, la sociedad tiene que legislar para resolver un conflicto de intereses. Las sociedades europeas han decidido dar un plazo a las mujeres para interrumpir su embarazo no deseado, catorce semanas, que se amplía en casos especiales y ha despenalizado su realización. España lleva camino de unirse a esta tendencia europea que requiere complementos tales como el acceso fácil a medios anticonceptivos y la organización de una sanidad pública efectiva que evite la lacra del aborto furtivo, cáncer de la maternidad tercermundista. Porque hay algunos médicos que objetan interrumpir embarazos en la sanidad pública pero los llevan a cabo en la privada. Siempre ha habido médicos inmorales pero, en mi opinión, los médicos objetores deberían optar por ejercer su profesión fuera de la sanidad pública.


El consenso democrático ha resuelto la cuestión pero la Iglesia católica, que parecía haber asumido, al menos en Europa, el carácter secular de la opción, vuelve a las andadas, demostrando, una vez más, los estrechos límites en que se mueve hoy su influencia y la obsesión morbosa que hacia el sexo siguen teniendo sus solteros jerarcas.

El carácter de agencia cultural de la Iglesia jerárquica se ha transformado sustancialmente. Cierto que la Iglesia católica, que en ésto recibió la influencia del judaísmo veterotestamentario, ha sido, es, natalista, en el contexto de los Estados nacionales, donde parte del patriotismo, de la grandeza nacional, tiene que ver con los números. En su día, los líderes judíos trataron de aumentar las dimensiones del rebaño elegido, para no ser absorbidos por las tribus circundantes.

El control del comportamiento sexual femenino es un tema favorito de la predicación eclesiástica aunque las últimas encuestas revelen que, en los países occidentales, España entre ellos, las mujeres católicas, en su gran mayoría, no aceptan los consejos vaticanos al respecto ni identifican su fe con ellos. La posición eclesiástica sobre el aborto no fue siempre la misma y el tema del aborto no era tan central a su predicación. De hecho, en la doctrina clásica de la Iglesia, el tomismo, se afirma que Dios insufla el alma al feto un cierto tiempo después de la concepción, aproximadamente en esos tres meses en que la mayoría de las legislaciones europeas permiten el aborto sin motivos. Pero la Iglesia no se conforma con condenar cualquier aborto sino todos los métodos anticonceptivos y es incluso renuente a la información sexual, algo que también afecta a la posición eclesiástica respecto al SIDA.

Ante semejante actitud, muchos observadores fundamentan la obsesión sexual vaticana en ese celibato eclesiástico que hace tan inseguros psicológicamente a los pastores del rito romano. Como ha explicado recientemente Elaine Pagels (Adam,Eve, and the Serpent. Editorial Ramdon House,1998), la tradición de la Iglesia occidental se ha decantado del lado del agustinismo en términos de pesimismo antropológico, con importantes consecuencias políticas y psicológicas, curiosamente entrelazadas. Como es sabido, para el obispo de Hipona, el deseo sexual, la líbido, es un desorden, consecuencia del primer pecado de desobediencia, que se transmite con el semen, y del que sólo Jesucristo, concebido virginalmente, está exento y nos puede exonerar vicariamente. Por tanto, cada vez que sentimos su impulso, se nos recuerda nuestro estado natural de desequilibrio y nuestra inclinación perniciosa, el que "no somos de fiar". De ahí, San Agustín extrae nada menos que la legitimidad del poder político para enderezar a sus súbditos, siempre que lo haga de acuerdo con la Iglesia. Por eso, en la indoctrinación del emparejamiento destaca la estricta subordinación a la fecundidad de un acto que debe practicarse sin satisfacción. Es algo que late en la educación cristiana de la mujer, espléndidamente ejemplificado en el consejo victoriano de las madres a sus hijas casaderas:"When that thing happens, close your eyes and think of England".

El golpeteo de la líbido en un cuerpo célibe le enfurece contra sí mismo, le recuerda su estado de postración y su impotencia moral, y sirve de aderezo para las extrañas relaciones del sacerdote con las mujeres, especialmente las relaciones amorosas y sexuales, según cuenta el teólogo alemán Hubertus Mynarek, en su libro "Eros y clero", (Caralt,1979). En cierto sentido, la opción eclesiástica por no interrumpir los embarazos no deseados significaría considerar a la maternidad como un castigo a las mujeres “ligeras de cascos”

Algunos psicólogos sostienen que la represión afectiva y sexual del clero romano, en vez de conducirles al misticismo o al desapego mundano, les lleva frecuentemente a los desórdenes en la materia puestos de manifiesto en los casos abundantes de pederastia descubiertos y condenados, especialmente en sociedades abiertas como los Estados Unidos.

Lo cierto es que, en el tema del aborto, la sociedad conoce muy bien los condicionantes económicos y educativos del asunto y que las recetas para aliviar tan dolorosas decisiones femeninas -repito que no hay feminismo pro aborto- comienzan bastante antes de la concepción. Desde una ética civil se pone de relieve la inconsistencia eclesiástica entre la defensa del "nasciturus" y la negligencia respecto a la miseria y la mortalidad infantiles. Nunca han alzado la voz respecto a estas lacras con la intensidad con que lo hacen respecto al aborto. Con lo fácil que sería limitarse al plano pastoral, excluir del rebaño a los que no cumplen sus preceptos y pronosticarles la condenación eterna.

domingo, marzo 08, 2009

8 de marzo: la conquista del cuerpo

Por: Atenea Acevedo/Rebelión

Los principales ejes de la liberación femenina se han organizado a partir de la distinción del espacio público y el espacio privado. La participación de las mujeres en los espacios públicos es quizás el aspecto más evidente de los logros del movimiento feminista, aunque tiende a desconocerse (y, muchas veces, deliberadamente se ignora) la compleja historia de largo aliento que ha derivado en el creciente número de trabajadoras remuneradas, la mayoría aún en empleos precarios y algunas en puestos de poder y toma de decisiones.


En los libros de historia que manoseamos en el colegio, aquellos con páginas plagadas de imágenes de héroes que, a caballo y uniformados, traían y llevaban la guerra por el planeta, faltó Marie Gouze y su Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana. En las aulas nadie habló de las sufragistas ni de la mano de obra femenina que no atentaba contra la familia o las buenas costumbres, siempre y cuando alimentara la maquinaria de la guerra en tiempos de crisis. Más allá de la iconografía nacionalista que dibuja a la patria como madre frondosa y valiente, y de los tres o cuatro rostros de siempre, la historia oficial deja a las mujeres en el anonimato o el olvido. La toma del espacio público por las mujeres pertenece a la historia marginal, esa de la que una sólo se entera si le interesa estudiar el feminismo.

Pero ahí estamos, unas con conciencia de género y otras negadas a toda ideología, trabajando a cambio de un sueldo, desarrollando ideas, ocupando talleres, tribunas y oficinas. Y, sin embargo, el espacio público no es un tema acabado desde la reflexión feminista, democrática y equitativa. La pobreza, la explotación laboral, el acoso y el hostigamiento afectan, hasta hoy, mayoritariamente a las mujeres. El trabajo doméstico no remunerado sigue siendo sostén del capitalismo en tanto reproductor de mano de obra e infraestructura básica gratuita indispensable para el funcionamiento social.

Hay, sin duda, temas no resueltos en lo que respecta a la participación de las mujeres en la vida pública. No obstante, el quid de la cuestión femenina se encuentra en el espacio privado, concretamente en el cuerpo. Si bien se ha ganado un vasto terreno en cuanto a los derechos sexuales y reproductivos gracias al motor de la lucha feminista, el cuerpo de las mujeres sigue en manos del Estado, del templo, de la iniciativa privada, de su pareja sentimental y de las costumbres. El caso de las niñas rurales de Mauritania, cebadas a golpes para conseguir marido y ser un digno símbolo de opulencia, no se diferencia demasiado de otros ritos y creencias acaso menos brutales, pero que persiguen o perpetúan principios análogos. Es inevitable pensar en esas niñas sin que la mente nos lleve a las anoréxicas y bulímicas que viven dentro y fuera de la gran pantalla, al igual que resulta inevitable pensar en los pies vendados de las chinas de antaño sin evocar los juanetes de las modelos e hijas de vecino occidentales que usan tacones desde la pubertad, o en la mutilación femenina sin reflexionar en la total ausencia del clítoris en nuestros libros de anatomía, las charlas con nuestras madres o, peor aún, con nuestros compañeros sexuales.

En efecto, la barbarie que caracteriza la violación de los derechos humanos en otras culturas debe motivarnos a la indignación y la denuncia, pero también representa la oportunidad de pulir una mirada que no debe carecer de autocrítica.

Las mujeres, en todas las latitudes, crecemos con la convicción de que es indispensable modificar nuestro cuerpo para hacerlo apetecible, para agradar al otro, para complacer. Siempre hay algo que sobra (en mi cultura: vello, grasa, arrugas, celulitis...) y algo que falta (en mi cultura: pechos generosos y firmes, aromas delicados, maquillaje, ropa de moda...). Y el mensaje subyacente tampoco cambia según la geografía: nadie te va a querer tal como eres, nadie va a querer casarse contigo. En ese discurso, un discurso que por desgracia está adquiriendo matices de universalidad, el amor y el bienestar, bajo el tramposo disfraz de la vida en pareja, quedan condicionados por la imagen. Cada vez más hombres caen en un engaño similar, pero las mujeres tenemos siglos de experiencia en la materia y conocemos al dedillo la doble moral que hace de nuestra anatomía el mejor regalo y el peor castigo.

El cuerpo y su imagen son el salvoconducto o la condena en diferentes etapas de la vida: ser delgada u obesa, pudorosa o coqueta, mesurada o promiscua, discreta o golfa.

El cuerpo y su biología nos marcan a los ojos de la sociedad a través del tamiz de la sexualidad: nuestro estado de ánimo, temperamento y carácter, se supone, se explican por pura fisiología y nunca escapan a comentarios socarrones. Desde la joven marginada que llega a la maquila mexicana o al taller filipino y debe someterse mes a mes a una prueba de embarazo dentro de la empresa bajo amenaza de perder el trabajo si se niega o se encuentra en estado, hasta la ministra española o la presidenta argentina a quienes se mide primero y fundamentalmente por el atuendo o cuán bien o mal cumplen con su papel de esposa o madre, el criterio para calificar a toda mujer pasa, antes o después, por el cuerpo. En una doble perversión se nos hace creer que somos cuerpo y poco más, pero no se nos enseña a adueñarnos de ese cuerpo, a habitarlo y vivirlo en libertad. Libertad de elegir cuándo, cómo y con quién arroparlo, disfrutarlo, desnudarlo, cuidarlo, compartirlo y quererlo como vehículo para desplazarnos y comunicarnos con el mundo.

Tampoco la izquierda ha conseguido entender del todo que no somos propiedad colectiva. ¿Cuántas revoluciones reclaman para sí la recuperación y usufructo de sus tierras, sus recursos y sus mujeres? ¿Cuántos camaradas se refieren a sus compañeras como mi mujer? Las palabras no son inocentes: reflejan cosmovisiones, creencias, supuestos. El argumento aparentemente más sólido para afirmar que el feminismo está superado se basa en la participación pública femenina, pero el camino es largo y las ideas no dejan de cobrar vigencia. Cuánto echamos de menos la rabia del feminismo setentero: aquellas mujeres que malamente la mayoría sigue tildando de locas porque la única imagen que los medios rescatan es la quema de sostenes, sin reconocer que todo movimiento social necesita un impulso radical para poner sobre la mesa lo urgente y lo importante.

Hoy son necesarias aquellas que tuvieron la visión de plantear la ajenidad del propio cuerpo como la raíz del control patriarcal y, en consecuencia, su conquista como vía hacia una genuina liberación.

lunes, noviembre 03, 2008

Iglesia Uruguaya amenaza con excomulgar legisladores que voten la legalización del aborto



Fuente: Kaos en la Red

El Congreso uruguayo tratará en el día de mañana el proyecto de ley de salud sexual y reproductiva, que postula la despenalización del aborto. El presidente Tabaré avisó que vetará la ley si se aprueba.

"Está en el derecho canónico que todo aquel que vote, apoye o promueva el aborto entra de hecho en la excomunión", dijo explicó el arzobispo de Montevideo Nicolás Cotugno a la prensa internacional.

Indicó que se excomulgará "ipso facto" a los legisladores que voten a favor de la despenalización del aborto en la sesión del Congreso uruguayo prevista para el martes: "La posición es que los legisladores católicos, cuando se trata de crear o apoyar o aprobar leyes que van directamente en contra del derecho a la vida tienen que oponerse"

El proyecto de ley de salud sexual y reproductiva, que postula la despenalización del aborto, tiene grandes probabilidades de ser aprobado esta semana en la Cámara de Diputados. Pero, el presidente uruguayo, el médico socialista Tabaré Vázquez, dijo en varias ocasiones que si el Congreso aprueba la ley, él la vetará.

"No tengo motivos para pensar que vaya a cambiar de opinión", señaló el arzobispo en relación con el eventual veto prometido por Vázquez, y definió al mandatario como "una persona de palabra".

Cotugno manifestó además que otras iniciativas que impulsa la coalición de izquierda gobernante Frente Amplio, como la unión concubinaria y la adopción para parejas homosexuales, "afectan a valores éticos fundamentales del país".

"Si queremos salir de esta crisis que es la más aguda de nuestra historia (...), que es una crisis antropológica de la que se desprenden consecuencias que todos estamos constatando a diario (...) hay que apoyarse en esos valores", dijo Cotugno.