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lunes, diciembre 10, 2012

Chile: Las niñas son cuatro veces más agredidas sexualmente que los niños

Tamara Vidaurrázaga

(Especial de SEMlac).- La violencia sexual ha sido tema este año en Chile, donde se han multiplicado denuncias mediáticas por abusos sexuales en colegios o jardines infantiles, y ahora se añade el descubrimiento de una red de explotación sexual de menores de edad que afecta a conocidos personajes del empresariado, la televisión y la cultura.

Sin embargo, lo que no dicen estas denuncias es que cuatro de cada cinco infantes abusados sexualmente son niñas, evidencia de que la violencia sexual afecta a las mujeres solo por el hecho de nacer mujeres y que comienza desde temprana edad.

Para Pía Bastidas, de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres, es importante resaltar esta evidencia puesto que "hacer conciencia acerca de esta situación permite un accionar político desde las feministas y las mujeres para lograr aportar a la transformación de estas estructuras de poder construidas. El llamado es a no naturalizar la violencia y a pensar en otras formas de relaciones de poder, para no reproducir la violencia de género hasta lograr erradicarla".

Lo que tampoco dicen los medios, cuando denuncian abusos, es que en realidad la gran mayoría de las agresiones sexuales son cometidas dentro de los hogares y por personas cercanas al entorno familiar.

La base para los abusos es, precisamente, la confianza, como señala la Red en un documento sobre el tema: "las maneras de proceder de los agresores denotan abuso de confianza y aprovechamiento del vínculo afectivo que los relaciona con sus víctimas y las personas cercanas a ella".

Y añade: "Se trata de individuos que cotidianamente se presentan como "normales" y no provocan sospechas en su entorno. Logran silenciar a sus víctimas mediante manipulaciones, casi imperceptibles para estas y creándoles confusión o perturbándoles".

La ley

La legislación chilena tipifica los delitos sexuales en el Título VII del Código Penal: "Crímenes y Delitos contra el Orden de las Familias, Contra la Moralidad Pública y Contra la Integridad Sexual".

El delito de abuso sexual establece que se penalizará a la persona que abusivamente realizase una acción sexual distinta al acceso carnal o penetración, entendiéndose como acción sexual "cualquier acto de significación sexual y de relevancia realizado mediante contacto corporal con la víctima, o que haya afectado los genitales, el ano o la boca de la víctima, aun cuando no hubiere contacto corporal con ella", según establece el artículo 366.

Este delito está castigado con una pena que varía entre tres años y un día a cinco años de prisión.

Aunque el concepto de abuso sexual se vincula comúnmente contra menores de edad, también es tipificado como tal cuando se comete contra de una persona adulta, aunque con penas y sanciones diferentes.

Si el delito se comete contra una persona menor de 14 años se habla de abuso sexual impropio y, en este caso, la pena va desde los tres a los 10 años de presidio. En este ámbito, el delito puede ser cometido tanto por un hombre como por una mujer. Sin embargo, la gran mayoría de los casos son cometidos por hombres (96%), según cifras del Ministerio Público, lo que tampoco se corresponde con las denuncias de los medios que resaltan cada vez que una mujer es acusada de estos delitos.

Otro aspecto interesante es que para la prescripción, en los casos de abusos y violaciones a menores de edad, los años comienzan a contabilizarse desde que el o la menor cumpla la mayoría de edad. Las prescripciones varían de cinco a 10 años, dependiendo de la gravedad del delito.

Los abusos pueden ser, según el Servicio Nacional de Menores (SENAME), extrafamilares o intrafamiliares, siendo más común estos últimos, casos en que las penas por el delito aumentan. En ellos el abusador aprovecha el vínculo emocional como ejercicio de autoridad abusiva; siendo un abuso gradual, progresivo y que tiende a repetirse.

Según informó en 2011 la Fiscalía Nacional, en el país diariamente se cometen 51 violaciones o abusos sexuales, de los cuales 38 son contra niños y niñas. El rango etario más afectado es el de siete a 13 años de edad.

Ese mismo año, el Sistema de Apoyo a Fiscales informó que 70 por ciento de los delitos sexuales son cometidos en contra de niñas, niños y jóvenes.

Y en los registros de Carabineros de Chile, de un total de 29.470 menores de 18 años abusados, ocho de cada 10 casos corresponden a niñas. En el caso de los abusos sexuales cometidos en contra de menores de 14 años, 76,4 por ciento fue contra ellas.

La campaña de la Red

La Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres agrupa a organizaciones de todo el país y, desde hace seis años realiza la campaña ¡Cuidado! El Machismo Mata.

Este año la campaña está centrada en denunciar los abusos sexuales como un problema derivado de una cultura machista que afecta, principalmente, a las niñas, problema que ha sido invisibilizado en las continuas denuncias mediáticas.

Es precisamente esta direccionalidad la que se ha querido resaltar con un impactante afiche que reza: "81 por ciento de los niños abusados sexualmente son niñas. 96 por ciento de los abusadores sexuales son hombres".

Al respecto, Pía Bastidas indica que "no resulta casual que las mujeres sean las más acosadas, violadas, abusadas sexualmente; tampoco es azaroso que sean las más golpeadas y amenazadas en sus hogares, el hecho de que sean las peores remuneradas, las menos representadas en los espacios de poder público y menos validadas socialmente".

"Todo es parte de una estructura cultural patriarcal que construye a las mujeres como seres dominados, invisibles y, por ende, violentados ante la construcción de los hombres como seres dominadores, públicos y violentos", concluye.

miércoles, mayo 02, 2012

Abuso sexual deja a niñas sin educación

Por Catherine Wilson (IPS) -
El acoso sexual que sufren niñas y adolescentes en Papúa Nueva Guinea es uno de los factores que impiden que este país insular elimine las desigualdades de género en la enseñanza primaria y secundaria.

La meta, incluida en los ocho Objetivos de Desarrollo de las Naciones Unidas para el Milenio, prevé erradicar las desigualdades en todos los niveles de la enseñanza para 2015.

La Constitución de este país asegura la participación equitativa de hombres y mujeres en el desarrollo nacional, pero factores políticos, culturales, sociales y de infraestructura impiden que las niñas y las adolescentes permanezcan dentro del sistema, lo que se refleja en la falta de representación femenina en la fuerza laboral, en la gobernanza y en los procesos de decisión.

En un listado de 187 países, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) coloca a Papúa Nueva Guinea en el lugar 153 por su situación en materia de equidad de género. Las muchachas suelen avanzar en el sistema educativo en promedio hasta el décimo grado, mientras que los varones completan dos años más, finalizando la enseñanza secundaria, según el Departamento de Educación.



Pero la diversidad cultural y geográfica de este país hace que la situación varíe según la zona.

En la Región Autónoma de Bougainville, donde prevalecen las sociedades matrilineales, la escuela tiene 16.120 mujeres y 16.821 varones inscriptos.

En Tierras Altas Orientales, hay 51 por ciento de niños escolarizados y 36,5 por ciento de niñas. En 2009 había 7.127 varones y 5.872 niñas en tercer año de primaria. Pero en el grado 12, ellos eran notoriamente más, 494 frente a 180.

En esta provincia de Tierras Altas, cuya capital es Goroka y donde la mayoría de la población practica una agricultura de subsistencia y el ingreso promedio es bajo, las niñas están en una situación particularmente desventajosa, sobre todo por la falta de centros educativos.

"El mal estado de las escuelas, en especial en zonas rurales, es un obstáculo importante para logar resultados equitativos en el ámbito educativo", indicó Arnold Kukari, líder del programa de investigación en educación básica universal, del Instituto Nacional de Investigación.

Betty Hinamunimo, de la organización no gubernamental Care International, señaló que entre los factores que entorpecen la educación femenina están "la distancia y las barreras culturales y sociales, como el miedo de las familias a enviarlas a las ciudades, donde no tienen garantías sobre su seguridad".

Care International trabaja en coordinación con el Departamento de Educación.

En Papúa Nueva Guinea, las niñas tienen un alto riesgo de sufrir violencia sexual y doméstica, de padecer acoso sexual en las escuelas y explotación comercial, y de contraer el virus de inmunodeficiencia humana (VIH, causante del sida), lo que pone en peligro su salud y educación.

"Cuando hicimos un estudio sobre la violencia contra niñas y niños en 2005, las niñas de escuelas rurales dijeron que eran acosadas por maestros y por sus compañeros, en especial durante el trayecto de su casa a la escuela" y viceversa, dijo Ume Wainetti, del Centro de Acción contra la Violencia Sexual y Familiar (FSVAC, por sus siglas en inglés), con sede en Port Moresby.

Muchas de las adolescentes entrevistadas para esa investigación ya eran madres.

Entre las barreras culturales y sociales que las mantienen fuera del sistema educativo está la carga de los cuidados familiares, las responsabilidades domésticas y las prácticas matrimoniales tradicionales, que permiten que se casen a los 12 años.

El Centro Internacional de Investigación sobre la Mujer estimó que un tercio de las niñas del Sur en desarrollo se casan antes de los 18 años y están criando a sus hijos antes de los 20.

El Plan Estratégico de Equidad de Género 2009-2014 subraya la necesidad de desarrollar actividades en las escuelas del país para sensibilizar al personal y crear conciencia sobre los problemas de violencia sexual.

Philip Afuti, presidente de la Asociación de Maestros de Papúa Nueva Guinea en las Tierras Altas Orientales y de la escuela primaria Goroka Norte, está dedicado al tema de equidad de género y dijo que 80 por ciento de los profesionales son mujeres. La escuela tiene 630 estudiantes varones y 523 niñas.

"Queremos que ellas tengan las mismas oportunidades que los varones en el sistema educativo", declaró Afuti. "Hombres y mujeres deben colaborar para construir la nación. Papúa Nueva Guinea solo se desarrollará cuando ambos estén capacitados", añadió.

El gobierno nacional dio a conocer este año una política de educación subsidiada, que dio resultados en la matrícula femenina. Las alumnas no pagan cuota desde el preescolar hasta el grado 10 de secundaria, y las de los grados 11 y 12 solo abonan 25 por ciento del total.

"Aumentamos la cantidad de mujeres", indicó Afuti. Incluso "volvieron algunas de las que se habían ido hace unos años", añadió.

"Pero en la actual coyuntura, el sistema educativo no tiene capacidad de absorber a todos ni de suministrar la cantidad de maestros suficientes para garantizar una educación de calidad", indicó Kukari.

Además, los mecanismos de apoyo a las niñas que sufren abuso sexual son inadecuados. "Si hay formas de reparar esos delitos, no se comunican a los estudiantes ni a los padres", indicó Wainetti.

"Es una desgracia que los maestros no puedan hacer nada al respecto antes de que aparezcan los padres del niño o niña en la escuela a golpear al acosador de su hijo", se lamentó Wainetti.

Las niñas capacitadas que se "vuelven adultas saludables, productivas y empoderadas son una fuerza positiva para el cambio político, económico y social", según el Centro Internacional de Investigación sobre la Mujer.