viernes, enero 02, 2015

El Buen-fingir del Femilisto de izquierda

Camilo Artaza

Colectivo SinVerguenza Hay que ser radicalmente socialista y llegar a ser un socialista radical, asumir todas las luchas de la humanidad y ser radicalmente humanista, abogar por la igualdad y equidad de género y ser radicalmente feminista o feminista radical... mmm eso sí que no, ¡por favor! Ubiquémonos un poco; cómo eso de que la mujer sea radical, ¿no será peligroso? La idea no es que nos ataquen y la mujer nos termine sometiendo.

¿Cómo entender esta inquietud ante el feminismo y la ambivalencia que la contiene?, ya que al parecer, hoy en día, está de moda en ciertos ambientes declararse feminista, es un acto adecuado y de amplía deseabilidad social, pero a su vez, no es bueno ser feminista radical, es decir bueno: “soy feminista pero no de esas…” que trampa se nos presenta ante esta bruma, es más, sería sensato aventurarnos a pensar que nos encontramos ante la despolitización del accionar del feminismo.

¿Por qué ante un hombre que se declara feminista, todo es agrado y felicidad? Y las expresiones que surgen espontáneamente entre muchas mujeres y algunos hombres, son: “Ohh que tierno, que bello que se declare feminista debe ser un hombre bueno y sensible”. Pero si, una mujer se declara feminista, agárrense inmediatamente brotan como una erupción señalamientos de todo tipo tales como: “ah, esa debe ser una solterona”, “una amargada”, “Una mal cogida” detengámonos precisamente en la última “Una mal cogida” y fijémonos como hasta se culpa a la mujer por que un hombre se la coge mal.

Que nos muestra todo esto, es tan arrecho el sistema patriarcal que ya de manera sutil comenzó el secuestro y la despolitización del feminismo, concibiendo “un feminismo aceptable” y adecuado” si se enuncia de determinadas maneras y en los contextos correspondiente y ¿Cómo ocurre esto? Que hasta el movimiento de lucha para revindicar la opresión sobre las mujeres, nos queda bonito y aceptable a nosotros como hombres y es horrible, asusta e inquieta, cuando es enarbolado, enunciado y reivindicado por una mujer.

Qué un hombre se declare feminista, en esta suerte de estética neoizquierdista del buen-fingir que sostiene imágenes cuerpos-farsas declarativos de la boca hacia fuera, pero con el culo bien apretado para adentro por la colonización heteropatriarcal que les impide restringir el confort y los privilegios heterosexuales, solo es una manera de edulcoración del patriarcado, lo hace más leve, lo des solidifica para que se cuele en los cuerpos y es porque se ve bien, suena bien y es agradable que se hace necesario el sospechar, al igual que si modelos de pasarelas agiten consignas feministas que lo que hacen es reafirmar estereotipos, y se distancia de aquello o aleja el mayor miedo del sistema patriarcal que es la ruptura, el quiebre y eso siempre es molesto, incomoda, desagrada porque rompe con el supuesto orden natural de las cosas.

Ahora vamos a explorar sobre las reacciones inmediatas que emergen, se desatan ante su solo nombramiento. Por un lado, son comunes las resistencias, una de ellas es asumir la idea de defensa a ultranza desarrollada por las mujeres; quienes desean supuestamente vengarse de los hombres. Luego otra reacción común es la búsqueda de compensación; la que relataré con los argumentos de un Sr. que un día me manifestó en un taller; siempre con ánimo de confrontación: “bueno si usted avala esas prácticas feministas” aquí detengo el comentario del Sr. para mostrar como son vistas las mujeres feministas, siendo parte de grupitos de choque, tipo de acción gremialistas, hasta casi asumiendo el nivel de una mafia, “la mafia feminista” por ahí he escuchado el termino feminazis.

Y continuando con el diálogo

Sr: “entonces si usted está de acuerdo entonces yo me uniré a un grupo de masculinistas”
Me imagino que el Sr. esperaba que le refutara su arrebato argumentando las condiciones históricas y culturales que sustentan, justifican y legitiman el accionar feminista, pero no que ladilla, más bien lo que se me ocurrió responderle fue un simple:
C: “pero que bien, échele pa adelante y cuando reúna y conforme un grupo o un movimiento masculinista me avisa para unirme”. “Pero primer es importante que pueda identificar cuáles son todos sus derechos vulnerados como hombres, y que estos estén siendo vulnerados precisamente por la acción de mujeres”. Y no sé olvide por favor, de que estoy ansioso de unirme a ustedes.
El Sr. comenzó a pensar y buscar con insistencia
Sr.: “bueno hay muchos, heee, ellas nos mmm, bueno se quedan con nuestras casas”,
C: ¿A usted perdió su casa?
Sr.: No yo no pero el amigo de un amigo, y he sabido
C: ¿pero usted que derecho le ha sido vulnerado y que derecho le ha sido vulnerado a un hombre cercano a usted?
C: Lo que pasa Sr. que ese movimiento que usted llama Masculinismo ya existe y se llama sistema patriarcal.

Justamente son las mujeres disruptivas que con su performance molestan, inquietan al orden patriarcal. Las que muchas veces, pasan a ser las mujeres desordenadas que salen a la calle invaden los espacios públicos, la plaza, alzan la voz, gritan pelean incluso maldicen siendo esas inapropiadas que en su novedad surgen en amenaza, que debilita la condición natural declarada y asignada por el patriarcado, a la que como sociedad nos hemos acostumbrado, que supone un deber ser, una virtud que se inscribe en el cuerpo bajo la forma de un conjunto de disposiciones aparentemente naturales, sí, ahora las mujeres esas radicales invaden lo público.


PD: Aquí surge la nueva especie de la izquierda acomodaticia: el Femilisto. Especie de sujeto que se niega abandonar su lugar de confort Cisexual, se niega a cuestionar el heteropatriarcado como régimen político de los cuerpos y los afectos, se asume "feminista" de la boca para afuera y realiza todas las práctica misóginas, homo-lesbo-transfóbicas y sexista que puede realizar cualquier personaje de "derecha".(próximamente ampliaremos detalles de esta especie)

Género con Clase Impreso