miércoles, febrero 05, 2014

Francia protege el derecho al aborto ante el avance conservador

Angeline Montoya

COMUNICAR IGUALDAD- Varios miles de personas desfilaron el sábado 1 de febrero en París y en otras ciudades francesas para defender el aborto legal en España. Una movilización que hizo eco a otra manifestación mucho más multitudinaria, esta vez en contra del derecho al aborto, y que tuvo lugar en la capital gala el 19 de enero pasado.

Ese día, en efecto, entre 16.000 (según la policía) y 40.000 personas (según quienes organizaron la marcha) protestaron contra una enmienda propuesta por el Gobierno francés que, según los sectores anti-derechos, amenaza con “banalizar” la interrupción voluntaria del embarazo. Una manifestación que recibió el beneplácito del papa Francisco y decidida precisamente para apoyar el proyecto de Ley Gallardón en España.

¿De qué se trata esa enmienda? En Francia, el aborto ha sido despenalizado en 1975. Si bien la ley fue modificada en 2001 para ampliar el plazo de 10 a 12 semanas de embarazo y para permitir que las personas menores de edad puedan abortar sin la autorización de su familia, persistía desde entonces el supuesto de que sólo pueden abortar las mujeres “en situación de desamparo”.

Una formulación “obsoleta”, de acuerdo a la ministra de los Derechos de las Mujeres, Najat Vallaud-Belkacem, y que nunca ha impedido que las mujeres abortaran. Pero que hacía simbólicamente del aborto una excepción, y no un derecho de toda mujer embarazada.

Si bien Vallaud-Belkacem aseguró que esa enmienda destinada a suprimir la noción de “desamparo” nada tenía que ver con la situación en España, ya que en realidad se inscribe en un marco más amplio de Proyecto de ley para la igualdad real entre las mujeres y los varones presentado hace varios meses y aprobado por el Senado en septiembre pasado, la ministra afirmó en su discurso ante la cámara de diputados en enero pasado que “las evoluciones en algunos países vecinos crearon una preocupación (y) muestran que no estamos a salvo de un retroceso de 40 años”.

De hecho, la propuesta de ley española ha convencido a algunas políticas de apoyar la modificación de la ley francesa: “Hasta hace unas semanas, no habría entendido lafran3 necesidad de esta enmienda” , explicó en la televisión Roselyne Bachelot, ex ministra de Salud bajo el Gobierno del derechista Nicolas Sarkozy, y firmante de un texto para pedir a España que retire su proyecto de ley.

A pesar de haber sido despenalizado hace casi 40 años, el aborto está siendo cada vez más cuestionado en Francia. Hace unos años surgió la idea de que algunas mujeres abortaban por “confort” y lxs parlamentarixs de derecha y de extrema derecha tratan regularmente de limitar ese derecho.

Por distintas decisiones sobre el acceso a la salud, la práctica del aborto se ha vuelto poco interesante económicamente para el cuerpo médico, incitando a algunos centros hospitalarios a dejar de llevarla a cabo (por ello en 2013 se decidió pagarles un 50% más para alentarlos a realizarla).

Además, muchos centros de interrupción voluntaria del embarazo han cerrado, sobre todo en los pequeños poblados, donde algunxs médicxs, con la complicidad de docentes, que no les cobran faltas, organizan “expediciones” a ciudades más grandes para que alumnas menores de edad puedan ir a interrumpir su embarazo en el día y volver a la tarde sin que se entere su familia.

A causa del cierre de los centros de IVE, se calcula que unas 5.000 mujeres tienen que viajar a los Países Bajos, donde se puede abortar hasta las 22 semanas, porque no pudieron obtener turno antes de las fatídicas 12 semanas de embarazo, también porque todavía se impone a las mujeres una semana de “reflexión”, disposición considerada paternalista por los movimientos feministas.

fan2En su artículo La anticoncepción, palanca real o simbólica de la dominación masculina, las sociólogas Nathalie Bajos y Michèle Ferrand han mostrado que ni la anticoncepción ni el aborto legal han permitido revertir la jerarquía de género en Francia: no ha modificado la división sexual del trabajo ni la concepción de la sexualidad femenina anclada en la dimensión conyugal y siempre sometida a los mandatos de la dominación masculina: la mujer pasó de ser considerada “una madre en el hogar” a “una madre que trabaja”, pero siempre una madre.

En ese contexto, como lo explican Bibia Pavard y otrxs autorxes en el texto Les lois veil : contraception 1974: el aborto nunca ha sido visto como un derecho en Francia, ni como una libertad de no procrear y una elección personal, sino como el resultado de un fracaso.

La intención del gobierno socialista de François Hollande de inscribir al aborto como un derecho de toda mujer embarazada y no como la respuesta a una situación de “desamparo” es un intento por acallar las voces, cada vez más fuertes, de los sectores reaccionarios, que se alarman ante la “explosión de los abortos entre las jóvenes” (cuando, si bien esa tasa subió levemente en la década de los 90, se sitúa en el promedio europeo) o ante un supuesto aumento de las interrupciones de embarazo “por confort”.

La modificación acerca de la noción de “desamparo” no ha sido la única acción del Gobierno para defender el derecho al aborto: también creó hace unos meses una página web, ante la proliferación de sitios que parecen presentar información objetiva destinada a mujeres que buscan abortar, pero son en realidad administrados por organizaciones anti-derechos que intentan asustar a las mujeres con el supuesto “síndrome post-aborto” y convencerlas de que sigan adelante con su embarazo.

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