miércoles, diciembre 05, 2012

Discapacidad y etnicidad en Frida Kahlo. Develan enigmas de la vestimenta de la pintora mexicana

Teresa Sosa

Palabra de Mujer En la vivienda que la pintora mexicana Frida Kahlo (1907-1954) compartió con Diego Rivera, hoy museo, inundado de pertenencias personales, dibujos y sillas de ruedas, se dice que están Frida y Diego por los cuatro costados, como si el tiempo se hubiese parado en los años cincuenta.

Quizá el surrealismo característico de México, permita que algún trabajador de la Casa Azul de Coyoacán, comente en estos días de la muestra en su honor, que las prendas de Frida Kahlo llegan ligeras a la sala de restauración y al final del día vuelven pesando más. Como si Frida estuviera dentro de ellas. Es lo que se ha filtrado y ha llegado a algunos medios de comunicación mexicanos.

El autor del supuesto milagro de reencarnación es en realidad Renato Camarillo, de 24 años, que, con guantes y bata de cirujano, toma las prendas con cuidado y las regresa a la vida. A contrarreloj, para que el próximo 22 de noviembre se inaugure la muestra que la reencarnará a Frida en su ropa.

La discapacidad como motivo

La muestra fue curada por la especialista Circe Henestrosa, quien tras una larga investigación, logró una visión innovadora, comentario de especialistas de arte. Porque su propuesta no se limita a mostrar los vestidos restaurados, sino que analiza por qué Kahlo decidió vestirse con trajes típicos, en particular, con el de la mujer tehuana, que es la que encabeza la administración en su sociedad y simboliza el poder.

Henestrosa sostiene que la poliomielitis que Frida padeció a los seis años y el posterior accidente de tranvía que casi le cuesta la vida y que le dejó 11 fracturas en la pierna y la columna rota, la obligaron a ocultar su discapacidad. De ahí que los temas de la exposición sean “Discapacidad” y “Etnicidad” como dos nuevos componentes de interpretación que justificaban el que Kahlo usara indumentaria de distintas regiones del país.

Estética y estilo de su vestuario

Ayer y hoy, Frida Kahlo ha marcado tendencia en la moda. Esta frase no es cliché: tiene sustento en una publicación del New York Times que revela que Rosamond Bernier, una de las mujeres más reconocidas en el mundo de la alta costura, era amiga de Diego Rivera y Frida Kahlo. Otro documento que avala esa afirmación es una entrevista realizada por la revista Vogue en octubre de 1937 a la esposa de Rivera, quien por su peculiar manera de vestir, rompió con los cánones de aquella época.

Frida vivió durante gran parte de su vida con un gran sufrimiento físico muy doloroso, traumático también en lo emocional, por las secuelas que le dejó la poliomelitis y el accidente con el tranvía. Es así, entonces, como a través de su vestimenta, esta pintora mexicana de dimensión universal, habría construido su peculiar estilo –según apreciaciones recientes de especialistas de arte-, con dos objetivos: dar visibilidad a sus convicciones personales y cubrir su discapacidad. Frida Kahlo llamaba mucho la atención por su forma de vestir, usaba faldas largas típicas mexicanas, entre otras prendas. A través de su vestuario ella hacía visible sus raíces y costumbres.

Para Kelly Talens, directora editorial de Vogue México y Latinoamérica, una de las firmas organizadoras de esta exhibición, Frida Kahlo “buscó un atuendo que simbolizara a una mujer muy mexicana, que además de proyectar sus propias condiciones artísticas le hiciera distinguirse del resto de la gente”.

“El vestido (regional) de tehuana, por ejemplo, no solo simboliza la mujer mexicana, sino a la mujer fuerte porque en el istmo (de Tehuantepec) hay matriarcado, aunque también es cierto que sus gustos de diseño tan coloridos eran extraordinariamente acordes, de buen gusto y alegres”, agrega Talens

En el documento “La Paradoja de Frida” el historiador del arte mexicano Luis Martín Lozano, ex director del Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México y una de las máximas autoridades en la vida y obra de Frida Kahlo a nivel mundial, el escrfitor analiza a Frida Kahlo desde otra perspectiva y devela lo que para él es la gran paradoja en la vida de la pintora: “Consagrarse como artista nunca fue la meta de Frida Kahlo, sino ser feliz”.

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