domingo, marzo 25, 2012

Las mujeres y el agua...

Por Adriana Apud (Dirección de Comunicación de UNICEF España)
El agua es uno de los recursos más preciados del planeta, es una necesidad y un derecho humano primordial. Sin embargo, casi una sexta parte de la población mundial no tienen acceso a ella. En ésta crisis, las más afectadas son las mujeres ya que, en muchas sociedades, juegan un papel central en la obtención, manejo y distribución de este líquido vital.

En Tanzania, Febronia, una mujer de 35 años de edad, ha dado a luz a siete hijos, pero por la falta de condiciones sanitarias e higiénicas sólo lograron sobrevivir cuatro. Ella y su familia viven en una choza de madera, barro y lata. Febronia dedica una hora cada día a recoger agua de un arroyo que dista a unos 3 kilómetros de su casa.

La historia de Febronia, se repite en muchos rincones del planeta. En la mayoría de los países en desarrollo, las mujeres son las responsables de la gestión del agua a escala doméstica y comunitaria. Además, se estima que las mujeres y las niñas de muchos de estos países emplean más de 8 horas diarias recorriendo de 10 a 15 kilómetros para trasladar entre 20 y 15 litros de agua por viaje, lo que puede tener un impacto negativo sobre su salud física y mental.


El agua es uno de los recursos más preciados del planeta, es una necesidad y un derecho humano primordial. Sin embargo, casi una sexta parte de la población mundial no tienen acceso a ella.

Como usuarias las mujeres pobres son las que se enfrentan día a día a la carencia y los obstáculos para acceder al agua potable. Además, son ellas quienes resuelven esta necesidad familiar, porque el agua que está estrechamente vinculada con el trabajo cotidiano que se les asigna en el interior de los hogares. El agua es vital para preparar alimentos, lavar la ropa, asear la vivienda, la higiene familiar y la producción de alimentos.

Los obstáculos para acceder al agua potable para personas más pobres pueden deberse a diferentes razones, como que la fuente quede muy alejada de la vivienda, o que el terreno de acceso sea muy accidentado (cuestas pronunciadas, terrenos pedregosos o arenosos) y al suministro insuficiente para la cantidad de personas que habitan la vivienda.

Por otra parte, la discriminación de género y su relación con el agua también afecta a millones de niñas, sobre todo cuando su papel se reduce a quedarse en casa para limpiar, preparar la comida, cuidar de los hermanos más pequeños, además de tener que ir todos los días a recolectar agua.

El agua potable y un saneamiento adecuado son tan importantes para la enseñanza como lo pueden ser los lápices, los libros y los maestros.

El agua potable y un saneamiento adecuado son tan importantes para la enseñanza como lo pueden ser los lápices, los libros y los maestros. Estos servicios, que en los países desarrollados parecen tan normales, tienen una vital importancia para que las niñas de los países en desarrollo vayan a la escuela. En muchos países hay escuelas que no tienen condiciones higiénicas adecuadas, con un suministro de agua inseguro y unas instalaciones averiadas, sucias, con lavabos y letrinas que no son adecuados para los niños, en particular para las niñas.

Si bien esta situación afecta a los niños de todas las edades, un saneamiento inadecuado perjudica especialmente a las niñas, a muchas de las cuales empuja a abandonar la escuela por falta de privacidad y de respeto a su dignidad.

Por otra parte, la dura tarea de ir a buscar agua a pozos distantes para uso familiar a menudo recae en las niñas, por razones de discriminación y de los papeles asignados en razón del género. Esto trae como consecuencia que en lugar de asistir a la escuela, las niñas pasen horas dedicadas a esa tarea de conseguir agua, y cuando tienen la buena suerte de poder asistir a la escuela están a menudo demasiado cansadas para realizar cualquier tipo de aprendizaje.

La falta de educación de las niñas conlleva la marginación aún mayor de las mujeres: las incapacita para poder mejorar su situación y para tomar decisiones importantes sobre su vida, pero sobre todo, les niega un derecho fundamental para todo ser humano: el derecho a la educación.



Hechos Y cifras sobre le agua y la mujer

· Las mujeres y las niñas emplean más de 8 horas diarias recorriendo entre 10 y 15 kilómetros para recoger agua. En cada trayecto estas mujeres y niñas transportan entre 20 y 15 litros de agua.

· En la mayoría de los países en vías de desarrollo, las mujeres son las responsables de la gestión de los recursos hídricos a nivel domestico y comunitario.

· A menudo, las mujeres han desempeñado el liderazgo en la promoción de la ética medioambiental, la reducción de la explotación de recursos y el reciclaje de los mismos, con el fin de minimizar los desperdicios y el consumo excesivo. Las mujeres, especialmente las mujeres indígenas, poseen un conocimiento particular de los vínculos ecológicos y la gestión de los ecosistemas frágiles. Las prácticas de desarrollo sostenible que no impliquen a la mujer no tendrán éxito a largo plazo.

· Un 30% de las mujeres en Egipto camina más de 1 hora al día para satisfacer las necesidades relacionadas con el agua.

· Al menos el 50% de los alimentos del mundo son cultivados por mujeres agricultoras y en algunos países africanos esta cifra alcanza el 80%.

· El 70% de las personas ciegas del mundo son mujeres que han sido infectadas, directamente o a través de sus niños, por el tracoma, una infección bacteriana ocular que se produce sobre todo en comunidades con un acceso limitado al agua.

· En África, el 10% de las niñas en edad escolar no van a la escuela durante la menstruación o la abandonan en la pubertad debido a la ausencia de instalaciones sanitarias limpias y privadas en las escuelas..

· El término Niddah significa separación. Durante su período menstrual y varios días después, a una mujer judía se la considera Niddah: se separa de su marido y no puede practicar los ritos sagrados del judaísmo. La purificación en un miqveh (baño ritual) después de su período le devuelve plenamente su estatus como esposa y miembro de la comunidad judía.

· Ya en los años 70, las mujeres africanas se implicaron en proyectos relacionados con el abastecimiento de agua y el saneamiento. En Ghana y Burkina Faso, las mujeres tienen cada vez una mayor influencia en la toma de decisiones comunitarias: son ellas las que deciden cuándo excavar nuevos pozos.

· En Ecuador, las mujeres dirigen los esfuerzos de las comunidades indígenas para fortalecer los canales y los derechos de aguas en la región andina.


Fuente: Portal del agua de la UNESCO.

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