lunes, febrero 27, 2012

Del ser al hacer: ¿QUÉ SIGNIFICA SER UN(A) PRISIONER@ POLÍTIC@?

Por Colectivo de Prisioneras Políticas Manuelita Sáenz
Uno de los presupuestos básicos de toda Democracia -real por supuesto- es el de ser garante del respeto y la existencia misma de la oposición política.
Ese, claramente, no es el caso de la auto proclamada “democracia más antigua de América Latina”, al contrario, el Estado “democrático” colombiano, a través de la sucesión en el poder de gobiernos bipartidistas (liberal-conservador) se ha caracterizado por limitar, obstruir, excluir y eliminar de los espacios de participación y toma de decisiones a sus opositor@s politic@s.

El “miedo al pueblo” que sienten oligarcas y poderosos, ha sido materializado en estrategias y políticas de seguridad ajustadas a cada coyuntura, pero con un fin único, contener la lucha popular. La guerra de Baja Intensidad, el Estatuto de Seguridad Nacional, las leyes antiterrorismo, la Seguridad Democratica… independientemente del nombre, la exclusión de la oposición política se ha dado en forma de negación violenta.



La guerra no es solamente confrontación armada entre las partes en contienda. Hay múltiples formas de hacer la guerra contra el pueblo: la desigualdad, la pobreza y miseria extremas, la exclusión, pero también pasa por la alienación y desinformación mediática de los ciudadan@s, por el uso del lenguaje, la semántica y la propaganda sucia para deslegitimar al opositor político, y ni que decir de las aberrantes y sistemáticas practicas del terrorismo de Estado: las ejecuciones extrajudiciales o falsos positivos, el asesinato selectivo, las masacres, la desaparición forzada, la tortura, el desplazamiento forzado, el genocidio, la persecución, la criminalización y el encarcelamiento de miles de disidentes, de opositor@s de las organizaciones populares, sociales y políticas.

Como resultado inocultable de tan deplorables acciones de los padres de nuestra “democracia”, si acaso restringida, si acaso imperfecta, ahí están para testimoniarlo, entre miles de casos, el genocidio contra el Movimiento Político Unión Patriótica, con más de 5000 de sus militantes asesinados, y ahí estamos también en las hacinadas cárceles y penales los más de 8 mil prisioneras y prisioneros políticos (unos 800 prisioneros políticos de guerra y más de 7 mil prisioneros políticos de conciencia)

¿QUÉ SIGNIFICA SER UN(A) PRISIONER@ POLÍTIC@?
En Colombia los gobernantes de turno cínicamente no se conforman con ponernos a miles de luchador@s sociales tras las rejas. Aun ahí, se pone en juego todo el entramado estatal para negarnos, ocultarnos, anularnos y desconocernos en nuestra condición política.

A través de los aparatos legislativo y judicial vindicativos ambos, se convierten la disidencia y la rebeldía en delitos, y se nos llama “terroristas”. Desde ministerios y Congreso se traza la política criminal y penitenciaria, se hacen leyes y se ordena la construcción de nuevas prisiones haciendo calco del modelo gringo, reconocido en el mundo, no precisamente por el respeto a los derechos humanos de quienes se encuentran privados de la libertad. Y pos su parte los carceleros se encargan de pisotear nuestra dignidad y derechos para que olvidemos y renunciemos a lo que somos: luchador@s del pueblo. Si el Estado colombiano se empeña en desconocernos y así deslegitimar nuestras luchas, aunque la tarea no sea fácil, es nuestro deber reconocernos y defender nuestra posición como prisioner@s politic@s y desde las careles y penales trabajar colectivamente para visibilizarnos.
Pero para llegar a ello es necesario que nos unifiquemos como un primer paso, en el lenguaje, en el concepto, en el que significa ser un(a) prisioner@ politic@, y así evitar caer en las trampas semánticas que nos tienden el régimen y nuestros detractores.

L@s prisioner@s polític@s somos todos aquell@s hombres y mujeres que hemos sido privados de nuestra libertad por hacer oposición política al establecimiento, bien sea a través de las ideas, de la disidencia, individual o colectiva, de nuestra pertenencia a organizaciones sindicales, de derechos humanos, campesinas, indígenas, afrocolombianas, estudiantiles, populares, políticas de izquierda o progresistas. Son los que también se reconocen como PRISIONER@s POLÍTIC@s DE CONCIENCIA. Pero también son PRISNER@S POLITIC@S, aquell@s mujeres y hombres que perteneciendo a una organización insurgente se han alzado en armas contra el Estado, en este caso son reconocidos como PRISIONER@S POLITÍC@S DE GUERRA.

Lo que es importante destacar es que tanto los prisioner@s de conciencia como los prisioner@s de guerra, compartimos la esencia de ser actores políticos por eso cuando hablamos de prisioner@s politic@s en general indistintamente hablamos de los prisoner@s de conciencia y de l@s prisioner@s de guerra. un@s y otr@s buscamos por diferentes vías objetivos altruistas: reivindicar derechos, la igualdad, la justicia social, la inclusión política, la paz. Y por lo tanto no somos delincuentes menos aun terroristas, somos luchador@s polític@s y sociales y por eso miramos con la frente en alto.

EL QUÉ HACER DE UN(A) PRISIONER@ POLITIC@
En segunda instancia debemos unificarnos en cuanto a cuál debe ser nuestro qué hacer en prisión, pues un prisioner@ polític@ no es solo la forma sino fundamentalmente la esencia practica.

Si bien la prisión es un espacio duro, difícil, de soledades, de carencias, de ausencias, de abusos, de negación de derechos, de despersonalización, para un (a) prisioner@ polític@ debe ser un lugar de templanza, de resistencia, de prueba, de nuevas luchas y reivindicación, de solidaridad, de trabajo colectivo, de dar ejemplo, de actuar siempre ético, siempre consecuente.

Si el Estado, sus instituciones judiciales y represivas buscan quebrarnos y desmoralizarnos al ponernos por años tras los barrotes de la infamia, a los prisioner@s polític@s nos corresponde elevar nuestra moral, fortalecer nuestras conciencias y aprender, al conocer el monstruo desde sus entrañas, a reafirmar nuestros principios y compromisos. Eso es lo que nos hace realmente ser prisioner@s polític@s.

Cuando elegimos un lugar en nuestras organizaciones sociales, populares y/o políticas, cuando voluntariamente decidimos defender unos ideales, una causa altruista en esta “democracia” colombiana, de antemano sabíamos que la prisión podría ser una estación en nuestras vidas. Ahora estamos en prisión, hagamos que este paso transitorio (más largo para un@s que para otr@s) tenga un sentido y que valga la pena esta cuota de sacrificio personal y colectivo. Adelante esta el futuro, esta la nueva patria que ayudamos a construir. ¡ADELANTE!


COLECTIVO DE PRISIONERAS POLÍTICAS “MANUELITA SÁENZ”


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