viernes, diciembre 02, 2011

¿Resurgir de las Enfermedades de Transmisión Sexual? (I)

Por Mayte María Jiménez / Revista Mujeres
Cada año en el mundo se diagnostican unos 12 millones de casos de sífilis, la mayor parte de ellos en África subsahariana. Una de las enfermedades de transmisión sexual más peligrosas para el ser humano, aunque puede ser tratada y curada, es la sífilis, conocida también como la gran imitadora, pues sus signos y síntomas no se distinguen fácilmente de otros padecimientos.

Esta infección puede afectar el organismo, incluso causar la muerte, de no recibir un tratamiento rápido y efectivo. En el caso de las embarazadas, los daños para el bebé pueden ser letales, pues el niño corre el peligro de sufrir retraso en el desarrollo y severas convulsiones, y hasta nacer muerto.

Cada año en el mundo se diagnostican unos 12 millones de casos de sífilis, la mayor parte de ellos en África subsahariana con 4 000 000, el Sur de Asia y Asia Pacífico con 4 000 000, y Latinoamérica y el Caribe con 3 000 000.

Esta es una enfermedad de transmisión sexual causada por la bacteria Treponema Pallidum y se transfiere de una persona a otra, a través del contacto directo con una úlcera sifilítica.


Las laceraciones aparecen generalmente en los genitales externos, la vagina, el ano o el recto, aunque también pueden salir en los labios y la boca, por lo que la transmisión ocurre durante las relaciones sexuales vaginales, anales u orales.

Uno de los riesgos mayores es que algunas personas infestadas pueden no presentar síntomas durante años. Sin embargo, de no tratarse la enfermedad pueden tener complicaciones en su fase avanzada.

Fases peligrosas

Las personas que están en la etapa primaria o secundaria de la enfermedad transmiten la infección, aunque muchas veces las úlceras sifilíticas no se puedan reconocer. Por lo tanto, quienes no saben que están infectados son una fuente de contagio.

La fase primaria de la sífilis suele estar marcada por la aparición de una sola úlcera llamada chancro, aunque puede haber otras más. El tiempo que transcurre entre la infección por sífilis y la aparición del primer síntoma varía de 10 a 90 días, con un promedio de 21 días.

Por lo general, el chancro es firme, redondo, pequeño e indoloro. Aparece en el sitio a través del cual la sífilis entró al organismo, dura de 3 a 6 semanas y desaparece sin ser tratado.

En la fase secundaria comienzan a aparecer erupciones en la piel y lesiones en las membranas mucosas, en una o más áreas del cuerpo, que por lo general no produce picazón.

Las erupciones de la piel asociadas a la sífilis secundaria pueden aparecer cuando el chancro se está curando o varias semanas después de que se haya curado.

La erupción característica puede tomar el aspecto de puntos rugosos, de color rojo o marrón rojizo, tanto en la palma de las manos como en la planta de los pies.

Sin embargo, en otras partes del cuerpo también pueden aparecer erupciones de aspecto distinto, o que son similares a las causadas por otras enfermedades, incluso pueden pasar desapercibidas.

Durante este período pueden aparecer otros síntomas como la fiebre, inflamación de los ganglios linfáticos, dolor de garganta, caída del cabello en algunas áreas, dolor de cabeza, pérdida de peso, dolores musculares y fatiga.

Estos signos desaparecen aún si no son tratados, pero si no se administra tratamiento la infección progresará a la fase latente y posiblemente hasta la última fase de la enfermedad.

En las fases latente y terciaria la sífilis comienza con la desaparición de los síntomas de las fases primaria y secundaria. Sin tratamiento, la persona infectada seguirá teniendo sífilis aún cuando no presente sintomatología ya que la infección permanece en el cuerpo.

Esta fase latente puede durar años, y en el 15 por ciento de las personas que no son diagnosticadas y tratadas, la enfermedad puede avanzar hasta las fases latente y terciaria, y aparecer de 10 a 20 años después de haberse adquirido la infección.

En esta fase avanzada la sífilis puede afectar algunos órganos internos como el cerebro, los nervios, los ojos, el corazón, los vasos sanguíneos, el hígado, los huesos y las articulaciones.

Prevenir es la mejor medicina

Cada año en Cuba se notifican entre 40 y 50 mil casos de Sífilis, Blenorragia y Condiloma acuminado, con tendencias a un incremento, a pesar de existir un programa nacional de educación sexual orientado principalmente a los grupos poblacionales de mayor riesgo.

Aunque en todo el país se complementan el sistema de atención primaria de salud, los promotores y centros especializados para asesorar a la población, a la familia, la escuela y la comunidad, aún no todos han concientizado el riesgo de mantener relaciones íntimas desprotegidas, ya sea por tabúes o desconocimiento.

Esta es una enfermedad que puede ser silente, pero no por ello menos peligrosa. Las infecciones genitales ulcerosas, como la sífilis, pueden aparecer tanto en las áreas genitales masculinas como las femeninas que hayan estado cubiertas o protegidas con un condón de látex, así como en áreas que no estuvieron cubiertas durante la relación sexual.

Según advierten los especialistas los condones pueden reducir el riesgo de contraer sífilis, herpes genitales y chancros, solamente si el área infectada o el área de posible contacto están cubiertas.

El hecho de que una persona haya tenido sífilis una vez no la protege de tenerla de nuevo. Una persona puede seguir siendo susceptible a la reinfección aún cuando se haya curado con el tratamiento, ya que se trata de una bacteria.

Solo las pruebas de laboratorio pueden confirmar si una persona tiene sífilis, dado que las úlceras sifilíticas pueden estar ocultas en la vagina, el recto o la boca, puede ser que una persona no se entere de que su pareja sexual tiene sífilis.

Ante tales peligros, lo más sensato es mantener una estabilidad en la vida sexual, y protegerse lo más posible. Confiarse de la suerte solo abrirá más las puertas a una posible infección, lejos del placer, la salud y el bienestar.

Fuente: Cubahora

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