viernes, noviembre 04, 2011

¿Qué supone la declaración de Estado islámico en Libia?

Natalia Andújar. Profesora de islam y Directora del área de educación de Junta Islámica de Andalucía / antropologiadegenero.com
El pasado domingo, Mustafá Abdul Yalil, jefe del Consejo Nacional de Transición libio, declaró que “la ‘sharia’ (ley islámica) sería la principal fuente de legislación en la nueva Libia. Estas declaraciones van dirigidas a calmahttp://www.blogger.com/img/blank.gifr ciertos sectores del islamismo político, cuyo apoyo va a ser necesario en la configuración del nuevo gobierno.

La prensa nos quiere hacer creer que nuestros gobiernos están preocupados por estas declaraciones, cuando son ellos mismos los que han dado apoyo a los islamistas y han invadido Libia. No para impulsar unas revueltas civiles, sino para expoliar el país. Occidente lleva a cabo un doble juego, según sea el país y el interés geopolítico.

La creación de un discurso del miedo al islamismo fue muy útil en sus alianzas con los dictadores árabes, que se presentaban como garantes de la paz social. En cambio en Afganistán los utilizaron para combatir el comunismo.

Es importante no confundir la ‘sharia’ con el ‘fiq’ (la jurisprudencia). La ‘sharia’ (etimológicamente: vía o camino que lleva a la fuente) consiste en una serie de principios generales, de hecho cada religión tiene su propia ‘sharia’. En cambio el ‘fiq’, es la jurisprudencia. Se trata de leyes humanas y por lo tanto, son modificables.

En realidad, Mustafá Abdul Yalil hace referencia al ‘fiq’. No hemos de olvidar que Abdul Yalil fue el magistrado que condenó a las dos enfermeras búlgaras y fue nombrado posteriormente ministro de Justicia por el propio Gadafi. Así que tanto Francia como los demás países europeos sabían perfectamente con quién estaban tratando exactamente.



Como dice la antropóloga Ziba Mir Husseini: “La fuerza de una interpretación no depende de su corrección sino de las fuerzas sociales y políticas que apoyen su pretensión de autenticidad”.

M. Laure Rodríguez. Presidenta de la Unión de Mujeres Musulmanas de España y Directora de Torre de Babel. IV Congreso Internacional de Feminismo Islámico:

El problema no es en sí que se declare el Estado islámico, sino qué interpretaciones se aplicarán. El ‘fiq’ es la jurisprudencia islámica y viene a ser una interpretación de los textos sagrados para convertirlos en ley.

Si el Estado islámico que se quiere proclamar, toma como base el respeto al principio de igualdad y justicia de género inherente a la revelación coránica no debería de existir mayor complicación. El problema es cuando exista una injerencia del sistema patriarcal en la manera en cómo se crean y aplican esas leyes.

Oladirán Bello. Investigador de la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (Fride):

Por un lado, podemos valorarlo como un intento del Consejo Nnacional de Transición (CNT) de apaciguar a los elementos más islamistas, que son muy influyentes en la rebelión contra Gadafi, y además parecen ser el grupo más organizado en la Libia sin Gadafi.

Por otra parte, debemos entender que el giro hacia un islam más conservador es una tendencia creciente a lo largo del mundo en la que los libios no son una excepción y cualquier gobierno deberá respetar esto para restablecer el orden social. No obstante, hasta dentro de unos meses no quedará claro si se trata de una declaración simbólica o si Libia se convertirá en un país con un gobierno islamista.

Sirin Adlbi. Investigadora en Estudios Internacionales Mediterráneos de la Univ. Autónoma de Madrid:

Estado islámico, sin más, puede tratarse de un concepto vacío si no se define y delimita su sentido, teniendo en cuenta las infinitas posibilidades de interpretación y puesta en práctica del islam.

Puede hacer referencia tanto a una democracia inspirada en los valores progresistas y emancipatorios del islam o a una dictadura inspirada en la lectura más retrógrada y oscurantista que pueda hacerse del mismo. Desde mi punto de vista, mal hemos comenzado si Abdul Yalil, lo único que entiende del islam es la prohibición del divorcio (algo que se contradice con el mismo islam) y permitir la poligamia (justo cuando nos dirigimos, en gran parte de los países de mayoría de población musulmana, hacia su abolición).

De todos modos, tampoco hay que darle más importancia de la necesaria a este hecho, puesto que nos encontramos frente a un discurso improvisado y desafortunado, sin ninguna trascendencia legal. Lo realmente preocupante se avecina ahora tras la formación del gobierno de transición y la asamblea constituyente que supervisará la redacción de una nueva constitución o decidirá optar por la adopción de la de 1951.

El Consejo Nacional Transitorio no tiene derecho a declarar nada que no haya pasado previamente por las urnas. La prioridad en Libia debe ser en estos instantes desarmar al pueblo y crear unas estructuras jurídicas y políticas democráticas que sienten las bases para hacer posible la formación y creación de partidos políticos y de asociaciones civiles para reconstruir el país y posibilitar la apertura al juego político libre y democrático.
¿Las mujeres libias serán las perdedoras?

Natalia Andújar: En todas las guerras las mujeres son las principales perdedoras, pero también toda la sociedad civil en su conjunto. En este caso, el monopolio de las riquezas de Libia van a pasar a manos occidentales con la complicidad de los jefes de los clanes. Lo que menos le interesa a Occidente es la suerte de las mujeres libias, irakíes o afganas. La cuestión crucial es poder coger una parte del pastel.

Malalai Joya, ex parlamentaria afgana, ha denunciado las alianzas entre las fuerzas extranjeras y los jefes de los clanes en detrimento de los derechos de las mujeres.

Lo que menos le ha interesado a Occidente es la suerte de las mujeres libias, lo que querían era poder coger una parte del pastel. Al igual que ha pasado en Irak, en Afganistán…

En cuanto a la manipulación que hace cierto sector islamista del islam, es evidente que la justicia para las mujeres musulmanas es imposible hasta que el patriarcado no sea separado de los textos sagrados del islam y de la jurisprudencia.

M. Laure Rodríguez: Una sociedad que realiza innovaciones contrarias a los principios de igualdad, de derechos humanos y de democracia participativa presentes en la tradición islámica de los inicios, estará mutilando a toda una sociedad a no desarrollarse libremente. Si los derechos de las mujeres son vulnerados, toda la sociedad en su conjunto se verá resentida, porque “las mujeres son la mitad gemela de los hombres” (dijo el profeta Mahoma).

Medina, que fue constituida como la primera ciudad islámica supuso un ejemplo que no siempre se sigue. Las mujeres participaban en el espacio público al 100% en igualdad de oportunidades. Si esto no se cumple, no se podrá calificar de “Estado islámico”, sino que debería de llevar otro nombre.

Oladirán Bello: Hay que ver algunos casos prácticos. La ley de Gadafi, que la establece su Libro Verde, presta atención a la ley islámica. Por ello, los hombres pueden tomar una segunda esposa pero ha de tener el permiso de la primera esposa del primero y comparecer ante un juez. Ahora, con la declaración del CNT se espera que sea más fácil que los hombres tengan múltiples matrimonios. Pueden justificarlo diciendo que las mujeres que perdieron maridos durante la guerra podrán así volver a casarse con más facilidad. Por un lado complacen a los islamistas y por otro alarman a quienes esperan una Libia secular.

Sirin Adlbi: Siendo sinceros, y tal y como hemos visto desarrollarse la caída de Gadafi y su cruel asesinato por los rebeldes, que los ha situado en este hecho al nivel del asesino con el que querían acabar y escuchando igualmente las declaraciones de Abdul Yalil, de momento no hay nada que nos permita ser optimistas a la hora de pensar en un futuro mejor tanto para las mujeres, para los niños como para los hombres en Libia. Nos situamos ante un momento crucial y sumamente peligroso para el país.

La dictadura de Gadafi ha destrozado por completo a lo largo de los 43 años que ha durado todas las estructuras sociales, jurídicas, políticas y estatales. Es necesario construir todo desde cero y para ello hay que tener una visión muy nítida y un proyecto sólido de reconstrucción y desarrollo. Si este proyecto no se basa en la igualdad de todas y todos los ciudadanos, en la democracia, en los derechos y en la justicia social, teniendo como cuestión prioritaria e ineludible la mejora de la situación de las mujeres, no vamos hacia ninguna parte.

Lo cual no significa que el proyecto que quieren construir no pueda basarse en el islam, sino que tanto la población como la Comunidad Internacional deben presionar y ejercer el papel pertinente para que la lectura del islam que se escoja sea de carácter progresista y no se contradiga con los derechos humanos y especialmente con los derechos y la dignidad de las mujeres, y esencialmente, debe ante todo surgir del consenso y de las elecciones libres y democráticas.

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