jueves, mayo 12, 2011

México: “El gobierno no investiga los feminicidios, sólo engorda expedientes”

Mario Casasús
Clarín de Chile
En entrevista con Clarín.cl Lourdes Hernández y María Alvarado denuncian las omisiones del Ejército para esclarecer la desaparición de Pamela Leticia Portillo (hija de Lourdes) y de Paola, Rocía y Juan Ángel Alvarado (familiares de María), ambas activistas por los derechos humanos pertenecen a la ONG Justicia para nuestras hijas (Ciudad Juárez, Chihuahua) y participaron desde el principio en la Marcha Nacional por la Paz con Justicia y Dignidad (del 5 al 8 de mayo). Ahora solicitan que viajen en caravana a Ciudad Juárez para la firma del Pacto Nacional con la ciudadanía convocado por el poeta Javier Sicilia.

El caso de la familia Alvarado se presentó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH/OEA), María –hermana y prima de las víctimas-, propone que salgan en caravana desde México DF a Ciudad Juárez e invita a los Comités de Familiares de Desaparecidos de Latinoamérica a solidarizarse ante los feminicidios de Ciudad Juárez: “Necesitamos la experiencia de las familias que llevan una década buscando Justicia, necesitamos que nos acompañen, tenemos que seguir juntas para que nos escuchen en el gobierno, nuestros casos no pueden quedar en un expediente de paja, el gobierno sólo engorda expedientes, non hace absolutamente nada, todo lo contrario, tratan de intimidar a mi familia, hemos recibido amenazas de los militares, le exijo al gobierno que me regrese a mi familia”.


MC.- ¿Por qué vinieron desde Ciudad Juárez a Cuernavaca y al Distrito Federal?

LH.- Porque queremos apoyar al poeta Javier Sicilia, pensamos que si venimos a exigirle al gobierno podemos ser escuchadas y concientizar a la sociedad.

MC.- La convocatoria del poeta Javier Sicilia también propone recuperar las historias de todas las víctimas; doña Lourdes, ¿quién es su hija?

LH.- Mi hija se llama Pamela Leticia Portillo Hernández, ella estudiaba en el Centro de Bachillerato Técnico Industrial y Servicios (CBTyS) abierto de Ciudad Juárez, desapareció el 24 de julio de 2010, tenía 23 años.

MC.- ¿Cuándo recibió las últimas noticias de su hija?

LH.- La última vez que hablé con ella fue 15 minutos antes de que la secuestraran, llamó por teléfono para avisarme que pronto llegaría a la casa y nunca llegó.

MC.- Ahora pertenece a la ONG “Justicia para nuestras hijas”, pero ¿cuáles fueron sus primeros para encontrar a su hija?

LH.- Interpuse la demanda ante la fiscalía, el automóvil de mi hija apareció en el lugar de los hechos, a las 7 de la mañana los militares me avisaron que mi hija había sido levantada junto al teniente Juan Alberto Bautista del Batallón Infantería de la 5ª zona militar.

MC.- ¿Le informaron de nuevas investigaciones periciales?

LH.- Ninguna información, las autoridades dicen “estamos trabajando”, no hay nuevas investigaciones en la fiscalía; pero yo he visto el expediente de mi hija, desde noviembre de 2010 y no hay ninguna línea de investigación.

MC.- ¿Cuál es su conclusión sobre la Marcha Nacional?

LH.- Sabemos que no estamos solas, lo vimos en la caminata desde Cuernavaca hasta la Ciudad de México.

MC.- ¿Qué piensa de la movilización a Ciudad Juárez para firmar un Pacto Nacional con la ciudadanía?

LH.- Creo que está muy bien la propuesta del poeta Javier Sicilia, las madres de Ciudad Juárez y de Chihuahua están muy golpeadas, necesitamos que las instituciones gubernamentales se den cuenta que los movimientos sociales son de todo el país y se reunirán en Ciudad Juárez.

MC.- Señora María Alvarado, ¿por qué el caso de la familia Alvarado llegó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos de la OEA?

MA.-Porque se demostró que personal del 35 Batallón de Infantería levantó a mis 3 familiares; la abogada Luz Estela Castro, del Centro de los Derechos Humanos de las Mujeres en coordinación con la ONG Justicia para nuestras hijas presentó la querella ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH/OEA).

MC.- ¿Usted participó en la audiencia de la CIDH?

MA.- No, en la primera audiencia acudió la representante legal, habrá una audiencia donde participaremos los familiares de las víctimas. Hasta ahora sólo hemos declarado ante una delegación de derechos humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

MC.- Retomando la importancia de la memoria histórica, ¿quiénes son sus 3 familiares secuestrados por militares?

MA.- Mi hermana se llama Paola Alvarado Espinoza (de 19 años), mi primo se llama José Ángel Alvarado Herrera (de 32 años) y mi prima se llama Rocío Irene Alvarado Reyes (de 30 años), fueron levantados el 29 de diciembre de 2009 por elementos del Ejército, en el ejido Benito Juárez de Chihuahua.


MC.- Durante la Marcha Nacional por la Paz con Justicia y Dignidad conversaron con otras madres de desaparecidas o ejecutadas, ¿cómo lo vivieron?, ¿fue terapéutico?, ¿coincidieron en las estrategias para exigir Justicia?

MA.- Lo veo como terapéutico, porque por parte del gobierno no hay ninguna respuesta, ningún tipo de ayuda para las familias; en cambio andar aquí con madres y padres de familia con el mismo dolor, hemos convivido porque saben el significado de perder a un ser querido, te reconforta ver la unión de la ciudadanía y sentir que la gente sí te apoya, ya que el gobierno hace todo lo contrario.


MC.- ¿Plantearían la necesidad de ir en caravana desde México a Ciudad Juárez por el Pacto Nacional?

MA.- Sí, porque necesitamos la experiencia de las familias que llevan una década buscando Justicia, necesitamos que nos acompañen, tenemos que seguir juntas para que nos escuchen en el gobierno, nuestros casos no pueden quedar en un expediente de paja, el gobierno sólo engorda expedientes, no hacen el análisis de la investigación pericial, para descartar las líneas de investigación, el gobierno no hace absolutamente nada, todo lo contrario, tratan de intimidar a mi familia, hemos recibido amenazas de los militares, cuando yo le exijo al gobierno que me regrese a mi familia, los militares dicen que yo tengo antecedentes penales de “robo a casa habitación”, mentira, tratan de intimidarme para que no siga.


MC.- ¿Qué le respondería a Felipe Calderón en el sentido de que la violencia proviene exclusivamente del narcotráfico?

MA.- Siempre tratan de hacer lo mismo, ellos pretenden quedar limpios, pienso que no podemos seguir así, el gobierno es corrupto, vivimos en la total impunidad.


MC.- Los H.I.J.O.S. de desaparecidos por las dictaduras están organizados a nivel internacional, el año pasado se reunieron en México, ¿las madres de las desaparecidas de Ciudad Juárez y Chihuahua mantienen comunicación con Comités de Familiares de Desaparecidos en Latinoamérica?

MA.- No, sólo nos comunicamos con organizaciones de derechos humanos en México, con Amnistía Internacional y con una delegación de Naciones Unidas.


MC.- ¿Le pedirían algún consejo a los Comités de Familiares de Desaparecidos en Latinoamérica?, ¿o algún llamado de solidaridad?

MA.- Haríamos un llamado de solidaridad para que nos ayuden, queremos unir fuerzas porque el gobierno mexicano simplemente no responde, no esclarece las investigaciones ni hace Justicia ante las desapariciones y asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez.


MC.- ¿Cómo pueden entrar en contacto con ustedes los Comités de Familiares de Desaparecidos de Latinoamérica?

LH.- El buzón de correo electrónico está en el website: www.justiciaparanuestrashijas.org.mx


MC.- Finalmente, ¿cómo actúa el régimen de Felipe Calderón en el caso de las desaparecidas de Ciudad Juárez y Chihuahua?

MA.- El gobierno trata mediante programas sociales tapar todo, pero es mentira, se hablaba de un fondo de 100,000 pesos para familiares de víctimas, pero es mentira, los huérfanos están abandonados, las madres solteras y viudas –por ejemplo la esposa de Juan Alvarado- ahí están en la pobreza, el gobierno no hace ni lo mínimo.


LH.- En el caso de mi hija, indemnizaron a la familia del teniente desaparecido junto a Pamela Leticia y se deslindaron de la investigación, los hermanos del teniente Juan Alberto Bautista ni siquiera reciben mis llamadas telefónicas; con dinero del gobierno compraron su silencio, los militares alteraron la escena del crimen.


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