viernes, abril 15, 2011

Emancipaciones feministas en el siglo XXI. WAA (2010)...

Con este Cuaderno, Ruth Casa Editorial aporta una selección de ensayos y estudios de caso que, como estampas de la vida, provocarán el interés de los lectores y enriquecerán la visión sobre la condición de la mujer en el extraordinario escenario latinoamericano de hoy.

Sin pretender ofrecer una representación acabada, el dosier Emancipaciones feministas en el siglo XXI contiene una atractiva variedad de tópicos y, deliberadamente, combina problemáticas seculares como la discriminación, las prácticas consuetudinarias de inequidad y violencia, los derechos reproductivos y las luchas feministas por superar la hegemonía patriarcal, con esfuerzos más recientes por fortalecer la perspectiva de género en nuestras sociedades, como mayor participación estatal y la creación de políticas nacionales. No faltan reflexiones y propuestas para insertar la agenda feminista en los proyectos cuyo objetivo principal es edificar una nueva sociedad, alternativa al capitalismo.

Amparados en una visión no excluyente en la búsqueda de la sociedad más justa, en esta selección están presentes también los más polémicos debates y las voces que reclaman por la aún incomprendida libertad sexual de homosexuales, lesbianas, bisexuales, transexuales o transgénero. Se narran, igualmente, algunas de las principales contradicciones y coincidencias entre los movimientos de izquierda y el movimiento feminista.



Comenzando por una interesante reaproximación al papel que juegan las mujeres como personajes de la Biblia, a la luz de la teología de la liberación, en el Cuaderno el lector encontrará ensayos que le ayudarán a comprender el recorrido histórico de las corrientes feministas y su transitar por contextos tan diversos como los estallidos de la década del 60, sus manifestaciones y reacomodos ante el fatalismo del mundo unipolar, y la visión desmovilizadora que ofreció el neoliberalismo. Trabajos de Argentina, Brasil, Bolivia, Cuba, Costa Rica, República Dominicana, Uruguay precisan también los dilemas, oportunidades y peligros del presente.

En la sección “La linterna” seduce el conmovedor escrito de 1921, de la rusa Alexandra Kollontai, sobre las relaciones entre los sexos. Curiosamente revelador del debate feminista resulta la publicación en “Documentos ” de la declaración del XI Encuentro Feminista y una réplica de mujeres que se opusieron a esta misma declaración. En este contrapunteo se deja entrever la denuncia a las manipulaciones que ejercen los esquemas de dominación cultural para, mediante mecanismos como el financiamiento, tratar de dictar las agendas de importantes foros internacionales.
A quince años de la trascendental Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, donde en “calidad de gobiernos” los países adoptaron compromisos para dar un impulso real a la mujer, es posible distinguir avances y retrocesos en América Latina y el Caribe. Cuando se examinan el estado de la mujer y la pobreza, la educación, la salud, la violencia contra la mujer, los conflictos armados, la mujer y la economía, la mujer en el ejercicio del poder y la situación de las niñas, entre otras de las llamadas “esferas de especial preocupación” identificadas por Naciones Unidas, sorprende, sobre todo, lo mucho que resta por hacer.

Entre los avances se puede afirmar que hoy existe un inventario mucho más realista de los principales problemas que enfrenta la mujer en el continente. Este diagnóstico ha trascendido al discurso de la mayoría de los gobiernos de la región que hoy hablan de la necesidad de la erradicación de la pobreza y abordan abiertamente carencias y desafíos, como la poca representación femenina en la adopción de decisiones de alto nivel en todas las esferas.

Sin embargo, el progreso en el discurso e incluso la aprobación de legislaciones, no se traduce, en la mayoría de los países, en la adopción de planes de acción efectivos y la asignación importante de recursos para poder superar o por lo menos aliviar esas carencias. En este mismo plano, es revelador el hecho de que en diciembre de 2009, solo 24 de 33 países de la región latinoamericana respondieron el cuestionario enviado por la comisión regional de Naciones Unidas a los Estados miembros sobre la aplicación nacional de la Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing.
En América Latina las mayores dificultades que afectan hoy a las mujeres se suman a los grandes problemas que azotan a gran parte de la población de la región. Los ensayos del Cuaderno profundizan en las particularidades de las muy diversas formas de discriminación, agresión y exclusión de la mujer en el continente, que dejan entrever las clases, razas o grupos más perjudicados.

Entre los temas aquí abordados, resulta muy interesante el estudio de poblaciones indígenas que, paradójicamente, encontraron “atraso” en la “modernización” que introdujo en sus vidas la perspectiva patriarcal, contraria a tradiciones que portaban una visión más justa del papel de la mujer. Países como Uruguay, que fueron pioneros en la participación política de la mujer, hoy exhiben retrocesos en la intervención de las mujeres en los órganos de gobierno legislativo y ejecutivo. Por otra parte, naciones como Brasil han demostrado el papel positivo que pueden tener los gobiernos si deciden trabajar a favor de la mujer y, al mismo tiempo, revelan las severas limitaciones que impone a estos intentos el sistema de prioridades con el que opera el capitalismo.

Se ofrece también un balance de los impactantes logros y actuales desafíos de la mujer en la Revolución Cubana, y textos sobre los retos que prevalecen ante gobiernos de izquierda electos recientemente, los que, a pesar de los rápidos avances en la agenda del combate a la pobreza y de promoción de la igualdad de oportunidades, no han podido garantizar el esperado apoyo a las demandas feministas, en particular sobre derechos sexuales y reproductivos, incluida la legalización del aborto.
En este Cuaderno se advierte de retrocesos en materia de igualdad como el que impondrá, sin que aún se pueda vislumbrar en qué magnitud, la actual crisis financiera y económica mundial. Datos muy preliminares muestran que la crisis tiene efectos más negativos en las tasas de desempleo femenino que en las tasas de desempleo masculino en la mayoría de las regiones del mundo, pero muy en particular la Organización Internacional del Trabajo ha llamado la atención sobre el comportamiento de este indicador en América Latina y el Caribe, con un temprano impacto en los sectores alimentario, manufactureros y de exportación.

Más allá de mostrar avances y retrocesos y llamar la atención sobre temas tantas veces relegados, este Cuaderno pretende contribuir a rechazar la tentación de “elegir” entre falsas opciones. El denominador común de estas opciones que se ofrecen hoy como dominantes y aparentemente contrapuestas, reside en que se ajustan al hábil diseño del experimentado sistema capitalista para, a través de la cooptación, invitar al reformismo y, mediante la marginación, aislar las propuestas más radicales.
En ambos casos se logra reducir el cuestionamiento del injusto status quo imperante. La argentina Andrea D ™Atri identifica al reformismo y algunas variantes de contracultura como las dos corrientes principales que ilustran este dilema. Una se conforma con obtener avances dentro del capitalismo y otra se autoaísla, al no reconocer ninguna posibilidad de insertar la lucha feminista en el marco de la sociedades capitalistas imperantes. Ambas opciones, aparentemente opuestas, son cómplices del orden establecido al descartar, por impensable, el cambio radical socialista.
En su aspiración de fortalecer alternativas al injusto sistema en el que lleva las riendas el capital, las mujeres, los movimientos sociales y las fuerzas progresistas deberán priorizar la lucha por transformaciones estructurales para todos, que incorporen la eliminación de la inequidad en el acceso y oportunidad de la mujer. No es suficiente con las transformaciones estructurales para superar siglos de desigualdad, pero sin esas transformaciones es imposible avanzar.

Por otra parte, allí donde se han logrado inéditos espacios y una incorporación plena y protagónica de la mujer en la sociedad, el desafío de hoy reside en la necesidad de encontrar formas efectivas de avanzar mucho más, de insertar y realzar la diversidad y la diferencia, de potenciar al máximo la participación y potencialidades de la mujer, como parte del interés común de fortalecer la nueva sociedad. Ello también hará cada vez más atractivas e invulnerables a estas sociedades, ante los simulacros de diversidad del capitalismo.

Evocando al maestro José Martí cuando sentenció que “las campañas de los pueblos sólo son débiles cuando en ellas no se alista el corazón de la mujer [...]“, las sociedades poscapitalistas solo tendrán éxito si garantizan la plena igualdad, la participación y la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer.

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