martes, abril 26, 2011

Construyendo Nuevas Masculinidades

Por: F. Xavier Cantos Aldaz
Género, cambio social y desarrollo / Universidad Jaume I (2003)
1. Introducción
El género se ha convertido en un campo que en un principio permaneció restringido al estudio de las mujeres y a partir de los años ochenta, se amplió con la problemática de la masculinidad, desarrollada principalmente en los países anglosajones bajo el nombre de Men’s studies. Después de considerar que la mujer era la gran desconocida de la humanidad se paso a considerar que el hombre, en contra de lo que se creía, era también otro desconocido. Sobre todo, porque cuando se habla sobre él, se le estaba identificando a partir de un solo modelo de hombre.

Los Men’s studies sin embargo plantearon que no existe la masculinidad en singular sino múltiples masculinidades, que las concepciones y las practicas sociales en torno a la masculinidad varían según los tiempos y los lugares, que no hay un modelo universal y permanente de la masculinidad válido para cualquier espacio o para cualquier momento. El comportamiento heterosexual que se había considerado como único posible como garante de la masculinidad del varón estaba cuestionado. El varón y la masculinidad han entrado en crisis y contemplan el proceso hacía la igualdad como una perdida de poder y por ello de su virilidad. El varón desconoce su realidad. No ha dedicado tiempo a pensar sobre sí mismo. Es ajeno a la construcción tradicional de la masculinidad que le ha configurado porque la ha perpetuado sin detenerse a someterla a análisis.

Retomando las palabras de Simone de Beauvoir podemos afirmar no se nace hombre, uno se convierte en hombre. Ese carácter relacional del género presenta en el caso de la masculinidad, unas características especiales, por cuanto en el proceso psíquico, social y cultural de constitución de la masculinidad, adquiere primacía el código negativo sobre el positivo, el código de diferenciación con respecto a las características de otros grupos. Los varones aprenden antes lo que no deben hacer o ser para lograr la masculinidad, que lo que deben hacer o ser.



2. Hacía una definición de masculinidad

Los hombres no han escrito sobre ellos mismos. La definición de masculinidad sorprende. Es una definición en negativo. Como indica Lynne Segal, es aquello que no es. La masculinidad no es femenina, no es étnica, no es homosexual porque de tener esos atributos, estaría asociada a categorías de inferioridad. El binomio superior / inferior en que se ha basado la ética patriarcal ha determinado la concepción jerárquica en lo que respecta a políticas de género, raza y orientación sexual.

Los hombres sienten tanto como las mujeres, pero aprenden a ocultar sus sentimientos. En algún momento de la historia, con el establecimiento del patriarcado se les robo la posibilidad de ternura, la expresión de sentimientos y la capacidad de crianza, caracterizándolos de débiles al tener alguna de estas características.Ciertamente los hombres están cambiando y lo están haciendo. El hombre esta preocupado por su masculinidad, es por ello, que en muchos países occidentales entre ellos España han nacido los Men’s groups. Inicialmente, la mayoría de ellos fueron constituidos por hombres próximos a mujeres feministas atraídos por el sentidos de comunidad y apoyo que vinculaba a las mujeres en su lucha por la igualdad de derechos.

3. Crisis del modelo tradicional

El modelo de masculinidad tradicional fue puesto en tela de juicio por los movimientos sociales de los años sesenta y sus valores, sujetos a revisión. En 1969 el colectivo gay se manifestó en Stone Wall para defender la libertad de opción sexual y con su acto invalidó la exclusividad del modelo heterosexual normativo.

La sociedad homofóbica tiene sus raíces en la vulnerabilidad de la masculinidad tradicional, ya que se basa en la represión de lo femenino en el hombre, lo cual evoca la categoría de inferioridad de la mujer. La homosexualidad resulta peligrosa porque cuestiona el concepto de masculinidad tradicional. Contemplar hombres expresando ternura entre ellos o afirmando la sexualidad de sus cuerpos es un atentado a la masculinidad convencional y resuelta, además de una amenaza para la continuidad de la familia tradicional

La masculinidad tradicional no es un valor esencialista, sino culturalmente construido. Muchos hombres ya han comenzado a ser críticos con la masculinidad convencional. El poder de los hombres no sólo aprisiona a las mujeres, sino que también lo hace con los hombres con una masculinidad muy rígida.

4. Los varones frente a los cambios femeninos

Frente al cambio de las mujeres, los varones individual y socialmente se han visto afectados, pero nunca hasta hoy de un modo tan general. Al modificarse tan radicalmente el lugar asignado a la mujer en la cultura, provoca un cuestionamiento del propio lugar del varón en el mundo, ante las mujeres, ante otros varones y ante si mismo.

Existen diferentes tipos de respuestas masculinas frente al cambio de las mujeres:

4.1. Contrarios a los cambios de las mujeres

Se encuentran frecuentemente entre los mayores de 55 años y también menores de 21, o entre aquellos con estudios medios, relacionados con mujeres que sólo realizan tareas domesticas, afectados por el desempleo, trabajadores no cualificados y que viven en ciudades pequeñas. Tienen un discurso androcéntrico, machista o paternalista. Reconocen que las mujeres son más autosuficientes en la actualidad, pero lo valoran únicamente si ellas no les reclaman más igualdad. Suelen entender la lucha de las mujeres no como un esfuerzo hacía la igualdad sino como intentos de éstas para dominar a los varones.

4.2. Favorables a los cambios de las mujeres

Son generalmente jóvenes con estudios universitarios, solteros, sin hijos, relacionados con mujeres que trabajan en el ámbito público y que viven en ciudades grandes. Muchos de ellos se reconocen confusos por la falta de modelos masculinos de referencia que les resulten atractivos.

Algunos no cuestionan su propio rol:

- entre ellos algunos utilitarios ya que se benefician de los cambios de las mujeres sin ofrecer nada a cambio.

- otros son igualitarios unidireccionales que aceptan que las mujeres asuman “funciones masculinas” pero no a la inversa, por lo que en la práctica son desequilibrados.

Otros cuestionan su propio rol:

- algunos son compañeros, atentos a cambiar para permitir una convivencia igualitaria

- otros son acompañantes pasivos que delegan la iniciativa en las mujeres, provocando una inversión de los roles tradicionales.

4.3. Ambivalentes frente al cambio de las mujeres

Predominan entre los que están alrededor de los 45 años, algunos en pareja con mujeres que trabajan en el ámbito público, y con hijos. En algunos predomina el acuerdo y entre otros el desacuerdo con los cambios de las mujeres. Son los más quejosos porque se sienten desorientados, incomprendidos y desconcertados por los cambios de las mujeres a quienes ya no pueden controlar. Viven los cambios femeninos como una pérdida de rol. Temerosos de que las mujeres les ganen en varios campos, la mayoría creen que deben cambiar, pero se resisten a tomar iniciativas porque lo viven como una pérdida de privilegios y comodidades, pero todos están convencidos que los cambios son imparables.

5. Movimientos de varones

En los últimos veinte años se esta impulsando, por parte de los varones de varios países occidentales desarrollados, una serie de actividades organizadas, luchas y reivindicaciones que tiene a la masculinidad como tema principal, y a las que se ha dado en llamar movimientos. Ninguno de ellos considera a la masculinidad como algo garantizado y natural, sino algo a transformar o conservar, pero todos intentan dar respuesta a la pregunta ¿qué es ser un hombre hoy?.

En España estos movimientos son inexistentes, aunque algunos están teniendo una moderada penetración mediática y editorial y en algunas ciudades como Madrid existe el Centro de Estudios de la Condición Masculina dirigido por Luis Bonino. De acuerdo a sus diversas concepciones respecto a la masculinidad, se pueden diferenciar actualmente cinco movimientos de varones:

5.1. Movimiento profeminista o antesexista

Casi desconocido en España, surgió en los países anglosajones y escandinavos a principios de los años setenta, asociado a los movimientos de los derechos civiles. Constituido por varones generalmente de sectores medios, afines a las ciencias sociales y educativas, favorables a los cambios de las mujeres y que se nutren de las ideas del feminismo de la igualdad. Rechazan el modelo masculino dominante, el sometimiento acrítico al corporativismo viril y la homofobia y proponen el activismo social, la investigación académica y la formación de los grupos de reflexión de varones para desconstruir el ideal de masculinidad tradicional.

En España, funcionan el Grupo de Hombres de Sevilla www.arrakis.es/~jcasado/hombres, de Granada www.algaraia.org , de Jerez www.hombresigualdad.com, la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género www.ahige.org y el Centro de Estudios de la Condición Masculina de Madrid www.artnet.com.br son representativos de este movimiento. Académicamente tienen su inserción a través de los estudios críticos sobre los varones y las masculinidades. En el ámbito educativo se han dedicado sobre todo al desarrollo de programas de educación para transformar los estereotipos masculinos.

5.2. Movimiento mitopoetico

Surge en Estados Unidos a finales de los años ochenta en la etapa conservadora de Reagan. Liderado por el poeta Robert Bly, este movimiento esta formado principalmente por varones blancos heterosexuales, de clase media, frustrados por la falta de éxito laboral para el que estaban socializados. Movimiento con alto componente espiritualista, los estudios de los mitos, los ritos de iniciación masculina y la figura del mentor adquiere un gran relieve. Hay que reencontrar según sus postulados la energía masculina, en estos tiempos de ausencia de padre, poderío de la madre y feminización de los varones. No se oponen a los cambios de las mujeres pero tampoco los aplauden a quienes se ve como poderosas y peligrosas.

5.3. Movimiento de las terapias de la masculinidad

Desarrollados a partir de los años ochenta por varones preocupados por la crisis de la masculinidad. Expresa en la vertiente psicoterapéutica a los dos movimientos anteriores y por ello en él hay dos corrientes que trabajan ambas sobre el aislamiento y el encierro emocional de los varones, aunque de modo muy diferenciado. Su trabajo se centra en abordar y disminuir los prejuicios del rol masculino. No tiene demasiado en cuenta a las mujeres (excepto como diosa y madre), pero valora lo femenino. Es también la que ha producido mayores publicaciones de terapias de autoayuda para varones. Estos géneros han tenido a principios de los noventa un gran boom editorial en los países anglosajones. Casi todos los libros que circulan en castellano por España pertenecen a esta corriente y al movimiento mitopoetico.

5.4. Movimiento por el derecho de los hombres

Se entremezclan aquí los varones defensores de derechos patriarcales con varones defensores de los derechos igualitarios, a finales de los años ochenta alertados por lo que consideraban el aumento de situaciones sociales favorables a las mujeres y adversas hacía ellos. Integrado por quienes dicen que las mujeres han ido demasiado lejos discrimándolos en sus avances y que las leyes actuales generan situaciones que los desfavorecen, por ello se oponen a algunos avances femeninos y a los actuales planes de igualdad porque dejan de lado o van contra los derechos masculinos.

Otros grupos de este movimiento están formados por varones que se centran en llamar la atención sobre sus derechos descuidados por las leyes, sin confrontar con el colectivo femenino. Finalmente dentro de este movimiento tienen gran importancia los grupos por los derechos de los padres. Constituidos por varones padres divorciados o separados de parejas de hecho, que reclaman contra los obstáculos legales que limitan el ejercicio de su paternidad, especialmente contra la mayor consideración de las leyes de familia para con la madre y el balance a favor de ellas en las leyes de la custodia.

5.5. Fundamentalismo masculino

Formado por varones tradicionalistas, principalmente casados, que defienden los lugares del varón como padre / autoridad y proveedor y el de la mujer como madre / ama de casa así como los valores masculinos dominantes. Rechaza el feminismo de la igualdad, acepta con reservas al feminismo de la diferencia. Ha incrementado en los últimos cinco años su actividad contra los avances de las mujeres, a través de la creación de grupos antiabortistas o de defensa del macho. Promueven aspectos violentos de la masculinidad dominante.

6. Los varones en cambio y movimiento

De este panorama observamos que los varones se están agrupando en algunas posiciones con relación al cambio de las mujeres:

- La posición a favor del cambio con una propuesta de trato igualitario, que supone entender que también los varones deben realizar cambios.
- La posición a favor del cambio pero con aceptación utilitarista o delegando en las mujeres toda iniciativa e invirtiendo los roles tradicionales.
- La posición a favor o de indiferencia ante el cambio mientras dichos cambios femeninos no cuestionen derechos masculinos.
- La posición en contra de dichos cambios puesto que atentan contra la natural relación entre mujeres y varones.

Cada varón no necesariamente permanece siempre en la misma posición, sino que circula dinámicamente por ellas, variando su pertenencia según su edad, sus situaciones personales y su grado de conciencia de la justicia entre géneros.

Según su posición asumida estos movimientos son:

- Acercamiento y reconocimiento con intercambio cooperativo desde una óptica igualitaria.
- Acercamiento y reconocimiento parcial con intercambio utilitario o desconfiado frente al poder femenino.
- Acercamiento y reconocimiento con pasivación masculina
- Alejamiento con separatismo, y aislamiento o refugio en el mundo masculino
- Rechazo, confrontación y tentativa de subordinación.

¿Son todas las respuestas de los varones dignas de igual valoración?

La respuesta es que no. Solamente la primera posición y su movimiento correspondiente son valorables, en tanto se sostienen en la igualdad. Las otras respuestas, se sustentan en las creencias tradicionales sobre las desigualdades en el vinculo entre los géneros, y por tanto son posiciones conservadoras.

7. Es posible un cambio?

Aceptar a la mujer por igual no es tarea fácil para los varones. Cambiar hacía la igualdad supone un tremendo esfuerzo, no sólo renunciar a derechos adquiridos, sino poner en cuestión los propios hábitos, su propia identidad, su imagen de mujer y la base de su sentido de autoestima. Otros factores se agregan para hacer difícil el movimiento de cambio innovador de los valores: la falta de modelos de masculinidad tradicional, el aislamiento de los varones aliados a las mujeres, la censura al trasgresor del modelo tradicional... lo posible de realizar no podrá salir desde voluntarismos y cambios individuales. Será necesario el desarrollo de estrategias grupales y sociales que motiven a los varones y les permitan crear o desarrollar deseos de cambio para la igualdad.

Desde la Unión Europea se están poniendo en marcha estímulos tales como la flexibilización laboral para compatibilizar la vida familiar y laboral, las estrategias para aumentar la implicación de los varones en el cuidado de las personas y en lo domestico, la promoción en el permiso de paternidad, las estrategias asistenciales-educativas para una cultura masculina de la no-violencia y tolerancia, los centros de asistencia psicológica a varones en crisis, además de otras acciones como la jerarquización mediática de ideales y modelos masculinos no tradicionales, el desarrollo y difusión de los estudios masculinos no tradicionales y el capítulo masculino de los estudios de género, el entrenamiento de profesionales de la salud, derecho y educación sobre las particularidades del psiquismo y los comportamientos masculinos, y la promoción del asociacionismo y la salida del silencio de los varones igualitarios.

El cambio es posible y las políticas pueden generar condiciones para ello, pero nada podrá hacerse si no existe, en última instancia, la disposición para el cambio en los mismos varones.

¿Tienen algo de común los varones igualitarios?

En primer lugar, experiencias significativas en la infancia y adolescencia alejadas o en colisión con las expectativas tradicionales sobre los géneros, tales como: buena relación con una madre autónoma que trabaja en el ámbito público, padres no tradicionales, escolaridad mixta, amistades femeninas habituales, etc.

En segundo lugar, experiencias adultas significativas tales como el rechazo a un padre autoritario, el ser todo un hombre no aparece como un ideal de vida importante, experiencia en trabajos convencionalmente masculinos y en grupos de desarrollo personal, e influenciado por varones no tradicionales.

Estos varones realizaron muchas decisiones de cambios personales con relación a redefinir su masculinidad hacía la igualdad en momentos críticos de transición vital. Si nuestra vida (como varones) esta atravesada por experiencias similares, algo más fácil nos resultará el cambio. Pero si estas experiencias nos han fallado, nunca es tarde para acercarse a ellas.


8. Grupos de hombres. Propuestas de cambio

8.1. Breve historia del movimiento masculino

El interés de los hombres por la cuestión del género y lo que está influye en sus vidas se ha producido hace muy poco tiempo. No fue hasta mediados de los setenta, cuando aparecieron los primeros grupos de hombres en los países escandinavos y en los Estados Unidos, especialmente en California, para reflexionar sobre la condición masculina. En pocos años el movimiento se extendió por diversos países de América y Europa. En la actualidad, puede decirse que el movimiento masculino tiene especial incidencia, además de en los países de origen, en Canadá, Inglaterra, Australia y algunos países de Latinoamérica, como Chile, Nicaragua, Guatemala o México.

En España los primeros grupos surgen en Valencia y Sevilla en 1985. Sus características e ideología son muy diferentes pues van desde los profeministas que mantienen como principal objetivo el apoyo a las reivindicaciones de las mujeres, hasta los que se sitúan en el otro extremo, defendiendo la vuelta a las estructuras y valores tradicionales. Se trata de grupos formados por hombres donde el intercambio de experiencias, la reflexión y el respeto mutuo permite profundizar en cuestiones que nos afectan y posibilitan un mayor conocimiento, una toma de conciencia de las estructuras de poder en las que vivimos y que nos afectan, muchas veces de manera camuflada y no evidente.

En la década de los noventa, destacan iniciativas como la celebración, en 1997 en Toledo, del Primer Encuentro Hispano-Latinoamericano sobre Género y Masculinidad, promovido por el grupo GAES (Grupo Abierto de Estudios Sexológicos) y otras entidades similares. El GREM (Grupo de Reflexión y Estudio sobre la Masculinidad) de ambiente universitario, ha celebrado en varias ocasiones el llamado día de la falda. También existen varios grupos de reflexión de hombres y de hombres contra la violencia en Granada, Sevilla, Jerez, Ecija y Málaga, aunque sin coordinación estable entre ellos. Aún no ha aparecido una red asociativa de hombres que pueda considerarse como tal. Tampoco contamos con actuaciones e iniciativas profesionales que apliquen y desarrollen lo que se hace en otros lugares desde hace dos décadas.

En el marco Europeo, el proyecto Arianne, sobre masculinidad y educación tuvo como objetivo, generar nuevos horizontes para la investigación y la promoción educativa de los estudios sobre igualdad y género, desde la perspectiva de la masculinidad. En 1999 varias asociaciones de mujeres y varones en Europa se propusieron, a través del programa Daphne desarrollar la campaña de lazo blanco en ocho países de la UE (hombres profeministas de Europa).

8.2. Significado del grupo de hombres

No es otro que cuestionar la “identidad de género” como algo predeterminado y posibilitar espacios donde las personas hombres o mujeres, puedan tomar conciencia de ello, como paso previo a una transformación de lo cotidiano personal y de las relaciones sociales y de poder es algo imprescindible y urgente.

Principalmente los grupos de hombres poseen todos o alguno de los siguientes planteamientos:

- INVESTIGAR en lo que significa ser hombre aquí y ahora.
- CREAR un ESPACIO para COMPARTIR. reflexionar, conocer diferentes experiencias..
- PARTIR DE LO PERSONAL, hablar y expresar lo que yo pienso.
- CUESTIONAR los roles sociales. Redefinir lo que comúnmente se entiende por lo masculino y lo femenino.
- CUESTIONAR a si mismo las relaciones de poder.
- PROPONER; SUGERIR Y CREAR la dinámica del propio grupo entre todos los participantes.

Los grupos de hombres, de alguna manera, son una experiencia atípica en nuestro contexto social, donde las reuniones entre hombres suelen tener objetivos bien diferentes a dialogar e intercambiar, con sinceridad acerca de tus sentimientos y vivencias personales. Estos grupos tienen sentido tanto en cuanto pueden permitir desde el cuestionamiento en el grupo, un cambio real en la forma de entender nuestras vidas, nuestras relaciones con otras personas, con las mujeres y con otros hombres y en la forma de entendernos a nosotros mismos en tanto hombres y la relación con nuestro propio cuerpo, con nuestra sexualidad y nuestra afectividad. Por ello es muy importante contar con una estructura, con un marco donde poder trabajar.

8.3. Centro de estudios de la condición masculina

Es una institución privada creada en Madrid en 1993 dedicada a promover cambios en la salud, el comportamiento y el estilo de vida de los varones. Integrado por profesionales de la salud y educación que intentan propiciar proyectos de vida masculinos de democratización e igualdad en lo cotidiano, con una autocrítica al modelo masculino tradicional, y desde una ética de la solidaridad y respeto de género. Entre sus objetivos destacan la investigación, comprensión y promoción de cambios en relación a: la condición masculina, sus problemáticas y efectos sobre la salud y la vida de las personas, las relaciones entre las mujeres y varones, sus encuentros y desencuentros y la asistencia, formación, investigación y prevención en relación a las problemáticas masculinas.

Se fundamentan en la convicción de que una relación igualitaria y cooperativa entre mujeres y varones posibilita una mejor calidad de vida; en la conciencia de que es importante que los varones promuevan cambios en su papel, revisando los privilegios de ser varón y los malestares, empobrecimiento, aislamiento y daño a los demás que conllevan y la seguridad de que el abordaje de las problemáticas de la condición masculina no es sólo tarea de varones.

Dirigido a varones que perciban la necesidad de un cambio, mujeres en conflicto con varones que no cambian, profesionales interesados en las cuestiones del varón y la masculinidad y todas las personas que consideren que un espacio de encuentro e intercambio sobre la condición masculina, promueve el enriquecimiento y la estructuración de nuevos modelos de relación.Se realizan actividades a lo largo de todo el año como asesoramiento a instituciones y organizaciones, talleres de prevención y promoción de la salud (preparándose para la paternidad), cursos de formación para profesionales tanto anuales como trimestrales, etc.

9. Hacía la deconstrucción de la masculinidad tradicional

Deconstruir la cultura de la que forma parte resulta un proceso complejo porque no sólo es algo intangible, sino que las rutinas jerárquicas de género, raza y orientación sexual entretejen el sistema económico, social y político en el cual el varón es todavía el centro de referencia

Para que el hombre como género dominante desaparezca es necesario intervenir en las fuerzas que determinan la construcción del poder masculino. La deconstrucción de la masculinidad implica la desarticulación de los aspectos de la religión, el racionalismo, el arte, la ciencia, la tecnología y de todas aquellas instituciones que promueven y sostienen el poder masculino. Además significa insistir en la propagación de la democracia participativa, que incluye el principio de la igualdad de todos los seres humanos y el respeto por los derechos fundamentales en todas las instituciones y esferas de la vida.

10. Referencias bibliográficas

BONINO, L. (1998): Los varones frente al cambio de las mujeres. Lectora: Revista de dones i intertextualitat, 4, pp. 7-22.
CARABI, A y SEGARRA, M. (2000): Nuevas Masculinidades. Icaria. Barcelona.
GIL CALVO, E. (1997): El nuevo sexo débil. Los dilemas del varón posmoderno. Temas de Hoy. Madrid.
JOCILES RUBIO, M. (2001): El estudio sobre las masculinidades. Panorámica general. Gazeta de Antropología, 17. pp. 17-27

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