martes, septiembre 28, 2010

El testimonio de Romina Tejerina...

Desde la cárcel de Jujuy, donde cumple una condena de 14 años, Romina Tejerina habla de su historia. Sueña con ser abogada y “defender a las chicas como yo, que era muy tontita, pero me creía que era muy viva”. Lo dice asombrada por ver su rostro en las pancartas de las manifestaciones del Movimiento de Mujeres. Argibay habló de este caso en el reportaje público de PAR. El proyecto para reincorporar el infanticidio en el Código Penal. La palabra de la psicóloga María Teresa López.

Es impactante. Soñamos con entrevistar a Carmen Argibay -ella insiste cuando los panelistas la llaman de otro modo: “Soy Carmen, me llamo Carmen”. Dice sin temor lo que piensa sobre los temas que tantos temen. Se mete en aborto, iglesia, laicidad de los Estados. No oculta sus disgustos, ni se cuida en sus expresiones. Es una mujer frontal y conocedora de su poder y de sus conocimientos. Recibe las preguntas con la certeza de quien sabe que sabrá las respuestas.

La Red PAR se ha dado a si misma un regalo, soñó con esto y lo obtuvo. En el marco de V Encuentro -entre otras actividades-logró concretar la entrevista pública a una de las integrantes de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Carmen Argibay. Sabíamos, lo discutimos al interior de la Red, que el tema Romina Tejerina seria una de las preguntas ¿Se molestaría la Ministra? ¿Contestaría? Este fue quizás un momento de quiebre entre el movimiento de mujeres y la Jueza: el día que le bajó el pulgar a la libertad de Romina Tejerina. Es Marcelo Pereyra (periodista y académico), el encargado de preguntar: “Doctora, a muchos de nosotros nos extrañó, y hasta nos decepcionó, su posicionamiento en relación a este tema”.



Romina Tejerina nació en Jujuy, en el norte argentino, en 1983. El 1 de agosto de 2002 es violada por Eduardo ‘Pocho’ Vargas, quien la dobla en edad. Ella tenía 18 años, estaba cursando la escolaridad secundaria. Romina oculta su embarazo, salvo a su hermana Erica a quien le prohíbe contar nada. Desde el primer momento intenta abortar utilizando hierbas, perejil, introduciendo objetos en su vagina, y por último, laxantes conocidos en la zona por su aparente “eficacia abortiva”. También hizo una consulta con un médico, pero no le alcanzaba el dinero para pagar lo que le pedía para interrumpir el embarazo. El 23 de febrero de 2003 nace Milagros. Es acuchillada en un brote psicótico agudo por Romina en el baño de su casa. La beba muere dos días después. Ella fue condenada por la justicia y por gran parte de la sociedad: 14 años de condena efectiva.

Su violador fue absuelto por la justicia. Nunca se pudo probar la violación. Él no aceptó hacerse el ADN que la defensa pedía para mostrar la paternidad. El magistrado no hizo lugar al planteo. El caso fue caratulado como ‘Homicidio agravado por el vínculo’. No se consideraron los atenuantes que la defensa presentó.

Carmen, la Ministra de la Corte, contestó en el reportaje público de PAR que en el caso de Romina Tejerina “hay una confusión. No hubo un aborto. Nació una criatura. Además, vivió tres días. Por otra parte, ese recurso nunca debió llegar a la Corte. Hace unos años se suprimió del Código Penal la figura del infanticidio y éste fue un caso, y si hubiese existido tal artículo, le hubiese tocado una pena menor…

–Si se aprueba la reforma del Código Penal que vuelve a introducir la figura del infanticidio, ¿Romina Tejerina se verá beneficiada?

–Sí, porque es una ley más benigna.

Con Romina, en la cárcel

Recordé cada minuto en la cárcel con Romina, que lloraba porque no podía entender Física, y tenia ya encima la fecha de los exámenes. Sus ojos enormes con miedo, y también con la arrogancia que el poder patriarcal nunca le perdonó. Su cuerpo delgado y flexible, y su risa franca. Y el chicle…Romina siempre tiene un chicle. Como en la imagen televisiva tantas veces repetid del juicio, masca un chicle y le da argumentos a las señoras gordas de la iglesia de al lado, tan misericordiosas ellas: “No ves… mirale la cara. No le importa nada, es una asesina, cuantas puñaladas para matar a esa criatura indefensa”.

Decidí recuperar partes de la entrevista que le hice en la cárcel de Jujuy donde está aun alojada.

Estos fragmentos son publicados por primera vez en este Boletín.

Jujuy. Año 2008. La cárcel.

Buscamos un lugar separado para poder charlar (el rancho). Romina está a la defensiva a pesar de que Mirta, su hermana, le habló de mí. El paso de Solita Silveyra por allí con cámaras para su programa la alteró: “Quería que llore, todo el tiempo buscaba hacerme llorar… ¿Y que recordás de las puñaladas? ¿Y lloraba…la beba lloraba? Y yo no iba a contestar eso, entendés. Yo trabajo con mi psicóloga para seguir adelante, para estudiar, para salir de acá, no quiero pensar todo el tiempo en eso”.

Romina se recuerda como una chica tímida, callada, la menor de la familia, que corría a llevar y traer lo que el profesor de Biología le pedía, pero que se deprimía y no podía estudiar, se encerraba y escuchaba música y…”me enojaba con mi mamá que no me dejaba salir. Pero antes de eso, la maestra me preguntaba si no tenia boca, porque no hablaba, me hacia pis porque no le decía que quería ir al baño, era retímida”.

Y enseguida reconoce: “Eso si…daba órdenes. Tenía un compañero que era mi secretario. Cuando quería ir al baño, el decía: “Señorita, Romina quiere ir al baño”, y la señorita: “¿Romina no tiene boca? Porque eran totalmente diferentes mis compañeras a las chicas del turno tarde. Por ahí, como que no me acostumbraba y después me terminé acostumbrando porque iba al baile.

-Solo chicas, ¿No?
-Sí, yo tenía compañeras. En el colegio donde yo iba había chicos y chicas, era mixto. Pero eran grandes. Además se drogaban los chicos. En las lapiceras me acuerdo que ponían droga, y yo les decía que no. Ellos no tenian miedo a nada, hay muchos que estuvieron presos.

Se ríe y dice “Que tonta. Ahora estoy mas sociable, antes estaba sola todo el tiempo”.
La cárcel es abierta, rural, rodeada de verde. Si una se abstrae podríamos sentir que estamos charlando acerca de su vida, tomando mate…pero pronto se escuchan las voces de mando (“Suavizadas por tu presencia”, me dice picara) Hoy le toca cocinar, así que me pide que la espere…eso hago. Esperar, un verbo tantas veces conjugado en este lugar.

Los padres

“Mi papa era muy severo. Un día la reto mucho a mi hermana Mirta, la mayor, porque se había puesto una remera escotada. Y gritaba: “ya van a ver si alguna llega a esta casa embarazada”. Le empezó a decir cosas feas. Y yo me acuerdo de la imagen de mi papá y la de mi hermana que me quedó como grabada, y yo lo miraba a mi papá y no me parecía que estaba bien que le reclame así. Más, cuando estábamos todos ahí en la mesa. Entonces mi hermana se puso a llorar y se fue a sacar la remera y se puso una bien cerrada. Y ella tenía 23, 24 años. Y por eso yo también lo miraba a mi papá y obvio, no le podía decir nada porque era re chiquita. Ahora, hasta el día de hoy mi hermana es re acomplejada con la ropa. No se quiero poner ni un pantalón ajustado, nada, todo suelto. Ella una vez me dijo que gracias a lo que ellos le hacían, ella es como es ahora”.

No es claro si Romina presencio o padeció situaciones de violencia física. Ella no lo dice, aunque es probable que si. Situaciones como esa están naturalizadas en esta sociedad y acentuadas en ciertas regiones. La crisis, la cárcel, el ataque de la sociedad unió a esta familia que tal vez por primera vez se junta para proteger a su cría. No es entonces, un buen momento para recordar gritos y golpes.

Su cuerpo

-¿Cómo te enteraste de qué es la menstruación por ejemplo?
-Porque yo le pregunté a mi mamá, y ella me dijo que era porque ya era señorita y que me tenía que cuidar porque podía quedar embarazada. Y yo creía que solo con un beso a un hombre ya me podía quedar embarazada. Fue lo único que me dijo mi mamá. Me compró las toallitas. Pero ahí, nunca más. Creo que yo tenía 10, 11. Fui creciendo y creciendo y había meses en los que no me venía.

-¿Y te asustabas?
-A veces si, a veces no. Yo me daba cuenta por los granos que tenía en la cara. Me empezaban a salir granos, y ya sabía que me iba a venir.

El boliche

-Contarme un poquito más del boliche.
-Nos arreglábamos, nos maquillábamos, nos producíamos bien. Yo la maquillaba a Erica (Su hermana mayor a quien trataba como si fuera menor), y ella a mí. Todas las miradas me las llevaba yo. Siempre la Erica atrás mío, re chiquitita. A mí me gustaba llamar la atención y que me vieran. Era así, siempre quería ser el centro de atención y lo conseguía. Me proponía algo y lo conseguía.

-¿Romí,vos crees que lo que te pasó, con el Pocho te pasó porque el creyó que lo buscabas?
-No se… a veces creía que si. Habiendo tantas minas ahí para… tal vez alguna que estaba enamorada de él. Pero no sé…que tipo tan degenerado para venir a hacer lo que hizo conmigo. Por eso estuve tan mal con eso. Los tipos grandes no me llaman la atención, ni siquiera los quiero mirar. A veces también pensé en no vestirme mas así, linda. Pero no, después me di cuenta que no, si a mi me gusta que me miren. Ahora estaba preocupada porque vos llegabas y no me había secado el pelo…El papi me trae el champú que a mi me gusta, por eso tengo rico perfume en el pelo.

Todo el tiempo se le escapa la niña, la que se quedó con ganas de jugar, la adolescente coqueta, deseosa de ser mirada. Hasta que un varón, 20 años mayor que ella, la violó. La embarazó. La desamparó.

Media sanción para el infanticidio

Es claro que esta problemática, como bien dice la Jueza Argibay, impacta particularmente en jóvenes pobres, y con escasa educación formal. En general con vínculos precarios, sociales y familiares. Si bien Romina está en la cárcel, cumpliendo prisión efectiva -cosa que no sucede, por ejemplo, con el cura Julio César Grassi condenado por abuso de menores-, su caso se convirtió en emblemático para la discusión de los Derechos Humanos de las Mujeres.

El pasado 9 de septiembre, después de cuatro horas de debate, la Cámara de Diputados aprobó modificaciones al articulo 81 del Código Penal que prevé atenuar las condenas para las madres que maten a sus bebes bajo “el estado puerperal”. La iniciativa de la diputada Diana Conti recibió media sanción con 170 votos afirmativos, 29 negativos y 9 abstenciones. Esta propuesta toma en cuenta factores como zona, culturas y situación social de la mujer, y retoma la figura de Infanticidio eliminada del Código Penal en 1994.

De ser aprobado en el Senado, esto redundaría en un acortamiento de la prisión para Romina, por el beneficio de una ley mas benigna. Pero la justicia suele ser muy lenta para las mujeres y mientras tanto, Tejerina, festeja cada mes de junio su cumpleaños en prisión.

Qué dice la experta

La Licenciada en psicología María Teresa López –una de las peritos en el juicio-, habla apasionadamente, lejos del estilo jujeño, mas tranquilo e introvertido. Ella se expresa con fuerza, y no deja de asombrarse frente a la intolerancia y mezquindad de los poderes, todos los poderes: justicia, policía, academia. Y se admira de la fortaleza de muchas de estas chicas, tan jóvenes, sometidas a situaciones de extrema violencia institucional, como el impedimento para estudiar, o el encierro. Dicen que aisladas, son “preservadas “de agresiones.

“Ridículo. Imaginate que yo te encierre, y te deje sin luz y sin teléfono para evitar que alguien te pegue en la calle. El encarnizamiento de la sociedad local tiene que ver con que Romina, y la visibilidad que le dio a su caso el movimiento de mujeres, pone al descubierto la hipocresía y la falta de consideración de quienes diciéndose creyentes, deberían ser misericordiosos. Y no lo son".

-¿Romina de verdad creía que estaba abortando en vez de pariendo?
-Si. No tener a quien pedir ayuda hizo que el silencio que se produjo fuera un silencio familiar, porque también hubo una negación de la familia de no ver lo que estaba pasando.

Pero esto tiene que ver también con su historia infantil, con lo que dice ella cuando escuchaba a su papá que decía: “Que no vengas acá nunca embarazada, porque no se imaginan lo que va a pasar”. Hay que ver cómo se lo dice, y qué cosas pasaban en esa familia para que esto haya sido de tanta fuerza que ella no ha podido hablar de lo que le está pasando. Yo creo que Romina se encuentra embarazada sin haber siquiera pensado que iba a quedar embarazada, con un rechazo total por esta relación sexual, y se acentúa el rechazo en esto que después se le vuelve como un monstruo dentro de ella. Esto es lo que no se ve, y no se pudo entender nunca. Supongamos que este tipo no la hubiera violado y que el acto sexual hubiera sido deseo y todo lo demás, ¿Por qué oculta el embarazo? ¿Por qué no se lo cuenta a él? ¿Por qué no habla con Mirta? ¿Por qué no puede hablar? Además, ¿Cuándo se da cuenta que está embarazada?

-Si fuera, como dicen, un noviazgo…
-Yo creo que lo que acá pasó también es esto, poner en evidencia lo que pasa con nuestras jóvenes. ¡A cuantas de nuestras jóvenes les pasa esto! Algunas pueden decirlo y hasta pueden acceder a anular su embarazo, a no tener este hijo y tener otras posibilidades. Y otras que llegan a término con su embarazo, tiran el producto y nadie se entera. (Algo que Romina y su familia podrían haber hecho sin inconvenientes)

-Incluso los que trabajan en la basura han dicho que han encontrado miles de fetos, de bebés muertos. Sin duda el infanticidio es mucho más frecuente de lo que las estadísticas demuestran. Es una hipocresía más.
-Yo no sé cuantos colegas del ambiente jujeño aprobaron mi diagnóstico y lo que yo hice. No puedo saberlo porque esto se silenció en el ámbito profesional también. En el hospital, hemos trabajado en equipo y generado espacios de conocimiento y reflexión acerca de muchos temas. De esto no se habló nunca.

-¿El cuadro de Romina puede ser descripto como Psicosis Puerperal?
-No. No es psicosis puerperal. Es un brote psicótico agudo. Yo por eso hago bien la diferencia.

El neonaticidio, no es la psicosis puerperal y tampoco es un infanticidio, sino que es un neonaticidio porque es en el momento del parto, todavía es un neonato. Lo trabajo desde ahí, y me interesa para marcar bien que no hay un momento de espera, con el bebé viviendo hasta después cometer el acto. Ella en el mismo momento del acto de parir, lo tiene y lo mata. Ajuriaguerra dice que los neonaticidios son por acuchillamiento o por asfixia. Es la descripción exacta. No es que ella se ha salido de la norma de las mujeres que han cometido el neonaticidio. Es así. Y hace un brote psicótico agudo. En la entrevista que le hace Soledad Silveyra, me parece interesante lo que dice Mirta del cuadro que encuentra cuando ella entra al baño: “Romina tenía los ojos perdidos y miraba como detrás de la cortina….” Estaba en un brote. No podía entender lo que le estaba pasando. Lo que pasa es que el brote psicótico agudo tiene una remisión inmediata y una recuperación total. Sin embargo, si se prolonga en el tiempo ya es muy difícil sacarlo de ahí y puede instalarse una psicosis.

Yo creo que acá hubo un cerramiento con Romina y se cerraron en no querer escuchar más allá de lo que ellos, los que escuchaban, estaban pensando. Se cerraron con valores que no tienen nada que ver con lo que es un psicodiagnóstico, y primaron otras cosas. Esto de decir que era una niña que salía mucho, que bailaba mucho, que usaba ropas extravagantes.

Tuvimos un caso muy parecido, y el equipo la siguió muchísimo y logramos que desde Terapia Ocupacional en el hospital la ayudaran a terminar el secundario. Cuando vamos al juicio de Romina, a mí me toca declarar y yo cuento este caso. Consideré que me avalaba una experiencia exitosa con esta chica con la que había sucedido exactamente lo mismo. Y cuando dije que tenía la seguridad que Romina iba a ser muy buena mamá, la fiscal me dice: “¿Qué dice usted?” Imposibilitada de entender que hubo una situación psiquiátrica que no tiene porque repetirse, y de hecho no hay estadísticas de repetición; que lo que está en juego no es la condición maternal de una mujer, sino una circunstancia en que esa maternidad no tuvo lugar en el psiquismo aunque si la haya tenido en el cuerpo, y que muchas veces la futura posibilidad de maternar es reparatoria en todo sentido, que es lo que pasó con el otro caso que comenté.

El futuro

“Yo tengo mucho miedo de salir en libertad porque yo no sé que me va a pasar”, reconoce Romina.

“A San Pedro no quiere volver porque en San Pedro tiene a la mayoría de la gente en contra -comparte la Licenciada López- entonces, esto crea una situación de mucha inseguridad. A mí no me gusta mucho hacer hincapié en esto, pero es que son estas sociedades en que la mujer es tan sumisa, la que se debe entregar, la que no puede reclamar nada. Acá se le creyó al tipo y no a ella, eso es lo que pasa. ¿Cuando violan a un niño a quién es que le creen?
Y por otro lado, las jóvenes ven las publicidades, miran las revistas, ven cómo es la moda en las grandes ciudades y quieren ser así. Y a partir de ahí construyen su identidad. Las llevamos de la mano y luego las castigamos por eso. Es de una gran crueldad”.

Alguna vez el relato de esos días será un recuerdo en la vida de Romina Tejerina. Desde el primer momento tuvimos la convicción de estar presenciando el ejercicio puro del patriarcado en uno de sus brazos armados el Poder Judicial. Esta semana en que Casación ratifica la condena del sacerdote Julio Grassi por abuso de menores, y que sin embargo no estará preso, y que el policía Gustavo Prellezo, autor del asesinato del periodista José Luis Cabezas, sale de la cárcel con prisión domiciliaria (libertad encubierta) confirmamos que hay una justicia diferente para los pobres. Pero si son mujeres, más marcada será esa diferencia.
Tocar estereotipos como la pureza virginal, la sacrosanta maternidad, o el de un varón que no tuvo mas remedio que tener sexo con una chiquilina porque ella “lo provocó con su minifalda y su mirada lasciva”, son los verdaderos crímenes por los que Romina Tejerina esta pagando en la cárcel.

Romina sueña que “alguna vez, voy a ser abogada. No se donde voy a vivir, a lo mejor en Buenos Aires, ¿no?, y voy a defender a las chicas como yo. Yo era muy tontita, pero creía que era muy viva” Lo dice asombrada de ver su rostro en las pancartas que lleva a cada Encuentro Nacional el movimiento de mujeres.

Lo dice con ojos grandes, masticando un chicle y con el cabello tupido, perfumado con ese champú que el papi le trae para que ella se sienta menos mal en el encierro.
A veces, solo a veces, podemos atravesar nuestras propias fronteras y unirnos en la lucha. Romina fue uno de esos momentos. No logramos su libertad pero escribimos, sosteniendo la otra historia.

http://www.lilianahendel.com.ar/leer_entrevista.php?id=48

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