sábado, abril 18, 2009

Rosa Luxemburgo, vida de una revolucionaria socialista

Fuente: Kaos en la Red
Rosa Luxemburgo, la gran revolucionaria socialista que nació en Polonia, vivió en Alemania, protagonista internacional de su época, es un ejemplo insuperable del empeño por cambiar la vida. Y es por esto por lo que queremos recordarla y reivindicarla hoy, a los 90 años de su desaparición. La iniciativa que presentamos pretende dar a conocer a Rosa Luxemburgo, su vida tan plena, su obra teórica profunda y su lucha implacable por la liberación.

Para esta revolucionaria el socialismo era una conquista de las conciencias y no un asunto de Estado, por eso no se ensució jamás las manos de sangre. Su elección socialista fue inseparable del modo en el que vivió.

Sus escritos y en particular las cartas que escribió, nos hablan de una mujer que quiere vivir la totalidad de la existencia, comprometiéndose por una vida mejor para sí y para sus mismos semejantes, buscando incansablemente comprender y considerar con profunda involucración humana, rigor teórico y tensión ética. Amada por sus amigas, por sus compañeros y sobre todo por los millares de trabajadores y soldados que la seguían a través de sus escritos, en sus concurridas conferencias y en sus batallas, al menos como ella los amó a ellos, a la vida y a la humanidad en su conjunto, era capaz de transfundir en cada pequeña cosa cotidiana el gran espíritu del mundo que albergaba en él.

Una revolucionaria tan extraordinaria tiene, efectivamente, pocos herederos. No asimilable a las corrientes dominantes en el movimiento obrero, aborrecida por la burguesía que la perseguirá hasta su asesinato en 1919, Rosa Luxemburgo es incómoda para la política, pero por el contrario nosotros y nosotras reivindicamos su herencia, con humildad y orgullo. Ser herederos significa sobre todo querer que más personas la conozcan para poder extraer inspiraciones y lecciones.
Traemos a Rosa Luxemburgo a nuestro tiempo porque nuestro tiempo tiene necesidad de su figura y de su ejemplo cristalino.

Estamos convencidos y convencidas de ello, por las mujeres que luchan por su libertad, por los jóvenes que quieren decidir su propia vida, por los hermanos y las hermanas inmigrantes que reivindican la dignidad humana plena, por quienes trabajan y cada día afirman que somos personas y no gente a la que explotar. Por todos los que quieran empeñarse por la plena vivibilidad de la existencia Rosa Luxemburgo puede convertirse en una espléndida, indómita y delicada figura en torno a la que unirse.

Citas de Rosa Luxemburgo:

“Esta transformación y esta revolución (socialista, ndr) no las puede decretar autoridad, comisión o parlamento algunos, sino que son las masas populares quienes han de cometerlas y llevarlas a cabo(…) En todas las revoluciones anteriores era siempre una pequeña minoría del pueblo la que dirigía la lucha revolucionaria, le marcaba objetivo y dirección y utilizaba a las masas populares como instrumento, a fin de hacer triunfar sus intereses, los intereses de la minoría. La revolución socialista es la única que puede triunfar gracias a la gran mayoría de los trabajadores y representando los intereses de la gran mayoría(…) Lo esencial de la sociedad socialista consiste en que la gran masa trabajadora cesa de ser una masa gobernada y pasa a vivir, en cambio, de modo autónomo, la vida política y económica, así como a orientarla con autodeterminación consciente” (En Obras Escogidas, Grijalbo, Madrid 1978, ¿Qué se propone la Liga Espartaco?, pág. 153).

“Por otra parte todo sería más fácil de soportar sino me olvidase la ley fundamental que me he prefijado como regla de vida: ser buenos aquí se encuentra lo esencial. Simplemente ser buenos” (En “… So soltando come si è umani”, Prospettiva Edizioni, Roma 2008, Carta a Hans Diefenbach, 5 de marzo de 1917, pág. 127).

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