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domingo, octubre 24, 2010

Llama Menchú a mujeres a hacer una re-evolución

Destaca la Premio Nobel de la Paz, en su visita en Puebla, que se debe replantear el papel de las mujeres, con el objetivo de construir un mundo mejor, el cual espera la humanidad
Rigoberta Menchú Tum, Premio Nobel de la Paz, hizo un llamado a las mujeres para hacer una re-evolución, pero con una agenda común, y poner metas para formar un nuevo siglo en donde se les tome en cuenta en todos los aspectos sociales.

Durante su participación en el foro 'La Re-Evolución de las Mujeres. Tejedoras del Nuevo Siglo', que se lleva a cabo en el Auditorio Siglo XXI de esta ciudad, dijo que se debe replantear el papel de las mujeres, con el objetivo de construir un mundo mejor, el cual espera la humanidad.


http://www.eluniversal.com.mx/notas/717999.html

martes, mayo 19, 2009

Rigoberta Menchú: "La democracia es una utopía para las mujeres"

Alba Trejo/ Rebelión
"La democracia sí existe, pero mientras la mujer no piense". De esa forma describe la guatemalteca Rigoberta Menchú, premio Nobel de la Paz 1992, la forma en que la democracia se aplica a la población femenina en muchas naciones del mundo.

Para Menchú y otras tres premios Nobel de la paz, que se dieron cita en la conferencia "Mujeres Redefiniendo la Democracia para la Paz, la Justicia y la Equidad", en esta nación centroamericana y otros países del mundo, este sector es relegado a una esquina, como si ellas no supieran hacer nada. Por eso, no logran acceder a los puestos de decisión.

En un intento por redefinir lo que es la democracia, al menos 130 líderes de distintas partes del mundo expusieron la situación por la cual atraviesan sus países en el tema de la participación política femenina y de derechos humanos, para tomar iniciativas que mejoren la calidad de vida.

En la cita fueron citados ejemplos como el de Asia, donde en algunos sitios se les prohíbe tener licencia para conducir automóvil porque resulta ser una muestra de emancipación; o el de Irán, donde no pueden estudiar leyes por ser ese un tema exclusivo de los hombres.



Esos motivos aseguran que la democracia es una utopía para las mujeres en muchas naciones del mundo, remarcó a SEMlac Menchú. En el evento se solicitó a las Premios Nobel --la británica Mairead Corrigan-Maguire, la iraní Shirin Ebadi, la estadounidense Jody Williams y a Menchú--, que utilicen toda la capacidad de llamar la atención de los actores hacia la construcción de una democracia real, así como a trabajar con movimientos feministas en el mundo.

Lydia Alpízar, directora Ejecutiva de la Asociación para las Derechos de la Mujer y el Desarrollo (AWID), indicó que la región sigue siendo la más desigual del mundo, lo que en Guatemala se hace más palpable.

En este país, la mayoría de las mujeres no son candidatas a alcaldesas, a diputadas o a presidentas, porque se exponen a políticas perversas, destaca la Convergencia Cívico Política de Mujeres.

Un ejemplo de tal desigualdad es que, pese a que al menos 51 por ciento de los 14 millones de habitantes son mujeres, sólo hay 19 diputadas de 158 puestos en el Congreso de la República. Un solo ministerio de los 13 que existen lo ocupa una mujer, y de las 332 alcaldías apenas seis están presididas por ellas.

Catalina Soberanis, una experta política y ex presidenta del Congreso de la República, considera crítico que únicamente seis guatemaltecas tengan cargos de poder en sus pueblos.

En1945 se otorgó en este país, por vez primera, el derecho al voto femenino, y se excluyó a las analfabetas. Veinte años después se extendió el sufragio a todas las mujeres y, en 1956, fue electa la primera diputada. Catorce años más tarde, en 1983, fue designada la primera ministra.

El informe de Mirador Electoral en 2007 señala que al interior de los partidos políticos las perspectivas de promover a mujeres a la máxima candidatura de elección popular no constituye una prioridad.

Mientras tanto, la investigación Participación Política de las Mujeres en el Ámbito Local en América Latina, realizada por Alejandra Massolo para UN-INSTRAW-AECI en 2006, menciona 10 obstáculos para la participación política femenina en gobiernos locales latinoamericanos.

Entre ellos cita la desigualdad de condiciones con los hombres, estereotipos culturales y la creencia de que a la mujer elegida que se le hace un "favor" en lugar de representar un derecho.

En muchos contextos, como el caso de Guatemala, las indígenas son las más perjudicadas, porque viven una triple discriminación (de sexo, etnia y clase), lo que hace más difícil el acceso a la información y al conocimiento de sus derechos. A eso hay que agregar que la educación es discriminatoria con la mujer indígena, pues de 10 alumnos que asisten a las aulas en el área maya, dos son mujeres y estas no logran concluir el tercer grado de primaria porque deben laborar en la casa. Según Corrigan-Maguire, ningún país tiene una democracia real porque se siguen violando los derechos y no existe justicia ni transparencia.

Por otro lado, Alpízar destaca que no se puede hablar de una verdadera democracia porque, realmente, las condiciones de vida de la población, y en particular de las mujeres, son muy indignas en términos de pobreza y exclusión.

En este país pobreza significa vestirse, comer, curarse y educar a los hijos con al menos un dólar diario.

"Nosotros estamos aquí con condiciones muy duras: hambre, humillación, pobreza, abuso sexual; como que tiene otra dimensión la injusticia (…), entonces cómo no animar a mujeres que han sobresalido, que son valientes", dijo a SEMlac Menchú.

Para ella, es valioso que las premios Nobel sean tribuna para romper esos silencios. "Esta conferencia, más que para resolver, fue para inyectar una dosis de autoestima y aprender a enfrentar la lucha que tienen las líderes".

De igual forma, las premios Nobel de la Paz llamaron a un cese de la violencia contra las mujeres y, en el caso de Guatemala, indicaron que al menos 720 fueron asesinadas en 2008, mientras que otras 39.000 sufrieron de violencia intrafamiliar.

lunes, mayo 11, 2009

Menchú: Guatemala debe prepararse para ser gobernada por una mujer indígena

Fuente: TELESUR
La guatemalteca Rigoberta Menchú, premio Nobel de la Paz 1992, aseguró este domingo que "si no lo está aún, Guatemala va a tener que prepararse para ser gobernada por una mujer indígena".

En declaraciones a la prensa en la ciudad guatemalteca de Antigua, donde preside la segunda conferencia de la Iniciativa de las Mujeres Premios Nobel, Menchú afirmó que "nada impide que las mujeres tengan una cuota de poder en el Gobierno del país".

La líder indígena explicó que desde hace un mes se encuentra en el proceso de formación de un partido político, del que, por ahora, ha sido nombrada secretaria general. El partido Winaq, nombre de la nueva agrupación, está planteado como "una estructura que reivindique la igualdad étnica y de género", según subrayó Menchú.


"Queremos generar una nueva esperanza. Es un trabajo enorme y difícil, pero también fascinante", dijo.

Precisó que a finales de 2010 el partido elegirá a sus representantes para las próximas elecciones presidenciales, que se celebrarán al año siguiente.

"Y a partir de ahí ya se verá quién es el elegido, pero si mis compañeros creen que puedo ser yo, muy bien, me considero capacitada para dirigir mi país", puntualizó.

Levantar la autoestima de los guatemaltecos, "que han perdido la fe en su propia fuerza", es prioritario para la premio Nobel, quien asegura además que la justicia al país no llegará hasta que todas las etnias existentes estén representadas en el Congreso.

"El racismo en Guatemala no se ha movido ni un centímetro con el paso de los años. Tenemos un sistema perverso, con autoridades perversas", señaló.

Aseguró que sus críticas no están dirigidas sólo al Ejecutivo del presidente Álvaro Colom, sino que, viendo la realidad, "hay problemas tan profundos que solucionarlos no es únicamente tarea de un presidente, sino también del Congreso y de la Corte Suprema".

"Se están haciendo esfuerzos para que la situación cambie, pero, hasta ahora, esos esfuerzos caen como una gota de agua en una roca", puntualizó.

Con respecto a la violencia que sufren las mujeres de su país, uno de los más castigados del mundo por los feminicidios, Menchú indicó que "aún se vive el miedo, el horror y la sensación de la poca credibilidad" ante la posibilidad de denunciar.

Aseguró que en las comunidades indígenas de Guatemala existen muchas mujeres preparadas para tener una participación activa en la vida política o en las instancias judiciales, "pero son muchos los obstáculos que tienen que salvar para ello".

Menchú señaló que la violencia que existe en su país es de crimen organizado, y apuntó al narcotráfico y a la corrupción como unas de sus principales causas.

"Nadie investiga los asesinatos de mujeres, y si alguien lo hace son las propias mujeres que han alcanzado puestos de responsabilidad dentro de la administración pública. El problema es que por ello pueden perder la vida", aseveró.

Más allá de lo que ocurre en Guatemala, la líder indígena puntualizó que "la decadencia ha llegado a niveles altos y que, en estos momentos, en todo el mundo, la democracia es un término vacío".

"La única forma de rescatar la credibilidad del Estado es reorganizar las comunidades, los gobierno locales, el municipalismo y las organizaciones de mujeres. Lo que se está haciendo ahora no toca la esencia del poder", concluyó.