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martes, mayo 21, 2013

Sentencia del TSJ garantiza atención médica a afectadas por implantes mamarios a través del Registro Nacional PIP


Agencia Venezolana de Noticias La Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), ratificó en ponencia de su presidenta, magistrada Gladys María Gutiérrez Alvarado, el carácter de requisito obligatorio para el acceso a la atención médica la inscripción en el Registro Nacional Obligatorio de Implantes Mamarios PIP, instaurado por el Ministerio del Poder Popular para la Salud; por lo que se insta a todas aquellas personas naturales que se consideren afectadas por el implante de prótesis de la marca PIP a incorporarse en dicho registro.

En la decisión también se instó a dicho Ministerio enviar la data recolectada a los fines de su incorporación en el expediente y la continuación de la causa una vez transcurrido el lapso de 30 días continuos contados desde la constancia en autos de la publicación, a costa de la Defensoría del Pueblo, parte accionante, del cartel de información de la carga de inscripción de aquellas personas afectadas en el Registro Nacional Obligatorio de Implantes Mamarios PIP.

Una vez que conste en autos la información que fue solicitada, la Sala dictará auto expreso, mediante el cual se pronunciará sobre la participación de las intervinientes y la apertura del lapso para dar contestación a la demanda.

Además se ordenó la notificación de la sentencia N° 1548, de fecha 16 de noviembre de 2012, mediante la cual la Sala avocó el conocimiento de la causa que interpuso la ciudadana Adriana Alejandra Zorrilla González contra las sociedades mercantiles Galaxia Médica C.A., Multi Industrias Médicas Multimed, C.A., Localtel Servicios S.R.L., Farmacia Locatel C.A., Locatel Franquicias C.A., recalificó la pretensión como demanda de protección de derechos colectivos y difusos y la acumuló a esta causa.

También ordenó la notificación de la presente sentencia a la Defensoría del Pueblo; las sociedades mercantiles antes mencionadas; la sociedad civil sin fines de lucro Sociedad Venezolana de Cirugía Plástica Reconstructiva, Estética y Maxilofacial, en su condición de agrupación de los cirujanos plásticos de Venezuela; la Asociación Venezolana de Clínicas y Hospitales; la Asamblea Nacional; la Procuraduría General de la República, en la persona de la Procuradora General de la República; al Ministerio del Poder Popular para la Salud; al Ministerio Público; al Indepabis; la Superintendencia de la Actividad Aseguradora; y a todas las personas que se hayan visto afectadas por la implantación en su cuerpo de las prótesis mamarias marca PIP fabricadas por la sociedad mercantil francesa “Poly Implant Prothese (PIP)”, interesadas en hacerse parte en la presente causa, para que estas últimas realicen su inscripción en el registro correspondiente.

viernes, noviembre 09, 2012

Ministras Nancy Pérez y María Eugenia Sader ¿Cuantas mujeres más deben morir?

Mariana Benítez

Aporrea Estamos en presencia de una grave epidemia, las consecuencias mortales de las intervenciones “estéticas” sobre las mujeres (y algunos hombres). Es impresionante el número de mujeres (jóvenes en su mayoría) que en los últimos tiempos están muriendo o siendo gravemente afectadas en su salud producto de los implantes de silicón, los biopolímeros y las liposucciones mal practicadas. Es terrible y escandaloso cuando percibimos cierta indolencia por parte del Estado y los medios de comunicación, es verdad que se han tomado algunas medidas como la prohibición del uso de biopolímeros o el retiro de los implantes PIP, y ciertamente se han difundido algunos contenidos sobre esta problemática en los medios, pero evidentemente estas medidas han sido insuficientes, la impunidad campea a sus anchas y por lo tanto no se logra contener la problemática.

No entendemos como los ministerios de salud y de la mujer no han decretado acciones de emergencia, no se han planteado campañas públicas permanentes para atacar este flagelo, entendemos que hay muchos problemas, pero es evidente que estamos en presencia de un fenómeno sumamente irregular que hay que atender cuanto antes.

A raíz de la muerte de la magistrada Ninoska Queipo Briceño hubo ciertas reacciones, sin embargo, apenas han pasado algunos días y ya pareciese que todo se olvido, todo vuelve a la “normalidad”. Desafortunadamente no han dejado de morir mujeres, se siguen dando casos de terribles infecciones y deformaciones producto de una industria de la “belleza” totalmente irracional y bizarra.

Este grave problema debe ser atendido de forma diligente y debe iniciarse todo un debate en la sociedad en torno a la estética impuesta por las lógicas mercantiles y patriarcales. La mercantilización del cuerpo de las mujeres (y en menor medida de los hombres), la mujer objeto sexual, son problemas que vienen trascendiendo el tema de la alienación ideológica, el impacto de los daños psicológicos, se ha convertido en una lógica que esta matando y mutilando seres humanos.

Los ministerios de la salud y la mujer, la fiscalía de la república, la defensoría del pueblo, deben ponerse al frente de una cruzada que busque erradicar esta terrible problemática. Las clínicas y seudo-clínicas, los médicos y seudo-médicos deben asumir sus responsabilidades.

marianafeminista@gmail.com

viernes, enero 27, 2012

LETRA INSURRECTA/Silicona de segunda y Revolución

ROSA ELENA PÉREZ MENDOZA - rosaelenaperez@gmail.com
Ciudad Caracas
Dan dolor nuestras chicas de 20, 30, 40 y 50 que tienen sus mamas aumentadas con silicón de segunda. Supongo que las sonrisas, blanqueadas o no, que antes se ofrecían orgullosas por coincidir con un patrón de belleza impuesto vía industria cultural, ya no brotarán con tanta frecuencia desde los labios delineados. Las cejas tatuadas de algunas se mantendrán impávidas, pese al rictus de preocupación que atravesará sus ceños. Los entrecejos inmóviles por el bótox, de otras, parecerán indiferentes ante la angustia imperante en el resto de sus rostros.

Esos rasgos abultados, petrificados, momificados, solicitan ahora auxilio frente al engaño del que fueron víctimas. Los senos de estas mujeres ya ni siquiera son una marca de visto bueno en el manualito de belleza que casi todas las venezolanas manejamos consciente o inconscientemente en nuestro autoexamen mental, y que día a día aplicamos a nuestro cuerpo. Los senos de esas chicas ahora pasaron a ser una amenaza, un miedo latente causado por la incertidumbre de no saber en qué instante el líquido fatal horadará el material que lo contiene, para corroer sus tejidos musculares. Bomba de tiempo interna que las hace pedir ayuda con desesperación –a veces hasta exigir de forma altanera- a un Gobierno que da la cara, incluso, ante dramas no generados ni por su propia mano ni por desequilibrios climatológicos que han traído consecuencias devastadoras en nuestro territorio, y que ocupan con seriedad a nuestros dirigentes. Así, el Gobierno da muestras de su sensibilidad ante el riesgo de perder a mujeres valiosas, pero manipuladas en asuntos tan íntimos, haciéndoles saber que está dispuesto a retirar los implantes sin costo.

El tema es penoso porque algunas de ellas se han colocado tantos injertos que podrían llegar a ser estampas de un muestrario de productos clínicos e industrializados, podrían ser ejemplos de una mujer del futuro ya alcanzado: robotina, que puebla el mundo para hacernos ver que el daño del capital es hondo, pues terminó inoculando en la mujer creencias falsas. Entonces, los senos, creados naturalmente para tareas sublimes: nutrir, dar calor, amar, procurar vida; ahora son navajas de a cuenta gotas.

Es penoso también porque una parte de ellas, sobre todo las púberes, revelan la imagen de la inocencia mancillada, y van por allí con implantes de espanto asustadas por lo que jamás imaginaron podría ocurrir.

Entonces, entre tanto polímero y bótox, entre tanta nariz rectificada y refrescamiento, las venezolanas y venezolanos debemos construir una mujer que responda a cánones distintos: los de la Revolución.



viernes, enero 20, 2012

Mujeres alemanas sufren rupturas de implantes mamarios de PIP

Fuente: Prensa Latina
Al menos 25 mujeres alemanas sufrieron rupturas de implantes mamarios defectuosos elaborados por la desacreditada firma francesa Poly Implant Prothese (PIP), informaron autoridades sanitarias de ese país.

Definitivamente recomendamos una operación para extraer los dispositivos de pecho problemáticos, aconsejó el presidente del Instituto Federal de Regulación de Medicamentos y Productos Médicos (BFARM), Walter Schwerdtfeger.

El directivo de BFARM exhortó a las mujeres con implantes de PIP a asistir inmediatamente al doctor en pos de una opción quirúrgica, tras conocerse que el número de afectadas sobrepasó la veintena y se estima siga en aumento.

El escándalo de las prótesis mamarias se desató a inicios de 2010 tras el colapso de la compañía francesa PIP, luego de varias denuncias por un aumento de roturas de implantes con respecto a las de otros fabricantes.

Según informes médicos, la firma utilizaba productos riesgosos y de baja calidad para la fabricación de los dispositivos mamarios.

En una reacción considerada tardía por los medios informativos germanos, los médicos alemanes comenzaron a reportar los problemas asociados a implantes de PIP a partir del 2 de enero, pese a que las implicaciones del escándalo ya se conocían en el país desde diciembre.

Cuatro días más tarde, BFARM recomendó la extracción de los dispositivos mamarios defectuosos y no respondió de inmediato a las solicitudes de información de la prensa sobre la posible cantidad de ciudadanas perjudicadas.




Ello se debe a la carencia de registros sobre el número de pacientes afectados, según reconocieron las autoridades alemanas.

De acuerdo con reportes mediáticos, el mayor número de afectaciones se registra en Italia, España, Reino Unido, Argentina y otros países latinoamericanos, ya que gran parte de la producción de la empresa francesa estaba destinada a la exportación.

Se estima que entre 300 mil y 400 mil mujeres en el mundo llevan implantes de PIP, de las cuales 30 mil son francesas.

lunes, enero 09, 2012

LA ARAÑA FEMINISTA/ Sin tetas no hay paraíso

PATRICIA DE SOUZA / Ciudad Caracas.-
Una no sabe lo que puede un cuerpo, la frase es Nadie sabe lo que puede un cuerpo, y es de Baruch Espinoza y dice algo que tratamos de ignorar: el cuerpo puede ser también una prisión. No sólo el cuerpo como enfermedad sino como víctima de la tiranía de un modelo, de un mercado y de una dominación.

En Venezuela una mayoría de mujeres se hace un implante de prótesis, desde la joven adinerada a la habitante de un barrio: ¿“sin tetas no hay paraíso”? Esta dominación tan natural es aprovechada por empresas sin escrúpulos, es el caso de las prótesis PIP (Poly Implants Prothèses) que invadió el mercado, sin respetar los protocolos de riesgo.

Unas 250 venezolanas han hecho una demanda ante la empresa comercializadora, lo que no saben es que la empresa ya no existe, y que su dueño es buscado por la Interpol. ¿Qué empuja a tantas mujeres a someterse a una operación para aumentar la talla de sus senos? Sin duda el modelo dominante de la mujer-objeto que las reduce a su origen biológico, negándoles cualquier posibilidad de llegar a ser personas, fragmentadas de por vida, glúteos, senos, nariz, boca, empieza la carnicería y la ginecoplástica.

La ideología está en marcha, tener un cuerpo es una plusvalía en el mercado de los intercambios y las mujeres se ven reducidas así a ser un instrumento, los hombres las intercambian para reproducirse y ellas pierden todo el respeto por sí mismas, por más que un par de tetas bien puestas las haga salir airosas a la calle.



El día que la vejez se instale comprenderán que las tetas no les asegura el paraíso. Cierto, los valores sobre lo que es un cuerpo se transmiten de generación en generación, y en esto participa el Estado, la religión, la educación, y la comunidad, en esta época, los medios de comunicación, la imagen que llega desde fuera inmediata, justa, para alienar a las que la reciben como la verdadera representación de lo que deben ser.

Y si el Estado en Venezuela hace esfuerzos por darles otro lugar, recuperarlas y hacer que la humillación adquiera un sentido, esa imagen todavía no es secular, la religión no ha ayudado a la mujer a ser independiente sino a culpabilizarla como género, alimentando la misoginia y el machismo, es decir, siguen siendo un objeto tabú que sirve para proteger a la especie y no personas libres. Si todas las mujeres siguen aceptando ser reducidas a un instrumento, ser un objeto, es porque la información que poseen, su capital simbólico sigue estando alienado, y tendremos que trabajar desde el origen: el lenguaje y la representación que tienen de su cuerpo, ofrecer otros modelos, una verdadera revolución copérnica.

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La Araña Feminista teje la red de colectivos de mujeres socialistas de Venezuela. Este es un espacio reflexivo e informativo sobre nuestras luchas y conquistas. La unión de nuestras voces construye el socialismo feminista.


06/01/12.-

HTTP://ENCUENTROFEMINISTA.WEEBLY.COM
WEBFEMINISTA@GMAIL.COM

PIP: implantes peligrosos

Fuente: Prensa Latina
En un hecho sin precedentes en la historia de la cirugía plástica, unas 30 mil francesas deberán someterse a una intervención quirúrgica a fin de retirarse implantes mamarios riesgosos para su salud.

La recomendación la hicieron las autoridades a todas las mujeres de este país que, por razones médicas o estéticas, se hayan injertado productos de la fábrica Poly Implant Prothése (PIP).

Esa sociedad fue creada en 1991 en la Costa Azul francesa y llegó a convertirse en el tercer productor mundial de este tipo de artefactos, con unos 100 mil implantes anuales.

Sin embargo, a inicios de 2010 la empresa colapsó ante las reiteradas denuncias de un aumento de la frecuencia de roturas de las prótesis con respecto a las de otros fabricantes.

Las quejas de los clientes llevaron a las autoridades a realizar una inspección en el lugar y descubrieron que el gel utilizado por el fabricante no era el declarado en su prospecto.



La PIP empleaba una silicona industrial, usada también en la elaboración de ordenadores y artículos de cocina, mucho más barata que la autorizada para fines médicos.

Según estimados, con este producto la sociedad, propiedad del ex comerciante de embutidos y vinos Jean-Claude Mas, se ahorraba alrededor de un millón de dólares anuales.

Interrogado por la cadena France Info, el abogado de la PIP Yves Haddad justificó la utilización de ese gel por razones “económicas” y de “enfoque capitalista”.

Es un problema de precios, de costos y de beneficios, dijo Haddad y añadió: “No está demostrado científicamente que sus productos sean peligrosos”.

Si bien es cierto que el Instituto Nacional Oncológico ha desestimado por el momento las sospechas sobre presuntos casos de cáncer asociados a esa silicona, el Ministerio de Salud sí comprobó la existencia de otros riesgos.

El gel empleado para la fabricación de estos implantes duplica las posibilidades de ruptura de la bolsa y causa irritación e inflamación en los tejidos.

Por esa razón el ministro de sanidad Xavier Bertrand aconsejó a las mujeres extraérselos, aunque aclaró que es con “carácter preventivo y no urgente”.

La Seguridad Social sufragará los gastos para las operaciones, estimados en unos 60 millones de euros, pero sólo asumirá los costos de la reconstrucción estética de las afectadas con cáncer. El resto tendrá que pagar de su bolsillo la nueva intervención.

Esa entidad estatal, que subvencionó varios implantes de pacientes enfermas, anunció la decisión de presentar una denuncia contra los dueños de la fábrica por la elaboración de productos defectuosos.

El descubrimiento de la estafa ha causado gran revuelo y preocupación en Francia, donde representantes de una asociación de portadoras de PIP se reunieron con autoridades sanitarias para demandar soluciones adecuadas.

Muriel Nowak, quien fue sometida a una cirugía en 2006 por padecer cáncer, acudió a un tribunal tras presentar infecciones repetidas e instó a otras mujeres a seguir sus pasos.

Las autoridades instalaron una línea telefónica para atender inquietudes de la población, en la cual se han recibido más de nueve mil 500 llamadas y dos tercios de ellas eran de mujeres que llevan esos implantes. Las quejas más frecuentes son roturas, fisuras, dolor e irritación.

El problema rebasa las fronteras porque, aunque la empresa estaba radicada en Francia, se estima que 80 por ciento de su producción se vendía en el exterior, sobre todo en Europa, América Latina y Estados Unidos.

En Francia y Venezuela las autoridades anunciaron el retiro gratuito de las prótesis, pero otros países como Reino Unido y España recomendaron a las víctimas someterse a chequeos periódicos para evaluar su situación, algo que no satisface a las pacientes.

En el mundo, entre 300 mil y 400 mil mujeres llevan este tipo de prótesis que ponen en riesgo su salud y lo peor de todo es que no hay hasta el momento una solución inmediata para la mayoría de los casos.