lunes, noviembre 17, 2014

Participación política: Especialistas llaman a prevenir retrocesos en la región

Sara Lovera

(SEMlac).- En América Latina y el Caribe se vive una regeneración democrática; es la región del mundo donde en muy poco tiempo creció la participación femenina en la toma de decisiones.

Datos estadísticos indican que las mujeres ocupan 25,7 por ciento de las bancas parlamentarias, representan 22,9 por ciento en los ministerios o secretarías de Estado y en la última década fueron electas cinco jefas de Estado o presidentas. Es, además, la región del mundo donde cinco países han legislado sobre la paridad electoral.

No obstante, es necesario prevenir cualquier retroceso, porque en la práctica hay resistencias sistemáticas en partidos políticos y en la sociedad, advirtió Irune Aguirrezabal, asesora de Liderazgo y Participación Política en América Latina y el Caribe de ONU Mujeres.

Este proceso remató el 12 de octubre último con la paridad real en la Asamblea Legislativa de Bolivia, donde 49 por ciento son mujeres, y llegaron a 44 por ciento en el Senado y 51 por ciento en las circunscripciones.

Este hecho coloca al país andino a la cabeza en América Latina y es resultado de un acumulado de lucha de las mujeres bolivianas feministas que promovieron una estrategia de vigilancia a las leyes electorales, mediante de un observatorio, explicó María Ángela Sotelo, de la Coordinadora de la Mujer en Bolivia.

Ese anuncio, hecho durante los trabajos de la mesa que examinó la estadística sobre la participación de las mujeres en la toma de decisiones, durante el XV Encuentro Internacional de Estadísticas de Género, efectuado en la norteña ciudad mexicana de Aguascalientes del 5 al 7 de noviembre, convirtió al salón de discusión en una fiesta.

Ahí María Ángela Sotelo explicó que de 1982 a 2009, la representación femenina pasó de 0 a 23 por ciento. En los cinco años siguientes se logró la paridad.

En un tema como promover la acción política de las mujeres, las estadísticas son muy valiosas para sensibilizar a los partidos políticos, a los líderes, dirigentes y a las mujeres para llegar a los puestos de decisión. Según Irune Aguirrezabal, asesora de ONU Mujeres, conseguir la paridad eleva la calidad democrática de un país, mejora la gestión pública, asegura un mejor desarrollo y, sobre todo, promueve la igualdad en la región más desigual del mundo.

En la mesa, Paula Soto, directora de Participación Social y Política del Instituto Nacional de las Mujeres, hizo la presentación del Observatorio de Participación Política en México, que será una herramienta sustantiva para vigilar y monitorear el proceso de elecciones en 2015, cuando se pondrá en práctica nacionalmente la paridad electoral.

La mesa de las especialistas, coordinada por la socióloga Guadalupe Espinosa, dejó en claro al auditorio que las evidencias estadísticas y los datos permiten tener una fotografía clara del largo proceso que ha significado promover la participación política de las mujeres y su acceso a la toma de decisiones. En el caso de Bolivia, una estrategia adecuada incluyó una campaña sobre el 50/50 que sensibilizó a la sociedad y sus resultados se reflejaron en las urnas el pasado octubre.

Al mostrar los ejes de la campaña, quedó claro que lo hicieron múltiple, considerando un lenguaje claro para las mujeres, mensajes efectivos para autoridades y líderes y, especialmente, una estrategia de medios capaz de acercar a líderes de opinión e informadores a su causa, un asunto clave porque el ascenso de las mujeres tiene muchos obstáculos, pero el de la opinión pública se forma en los medios, generalmente poco considerados en estas estrategias.

Aguirrezabal presentó una estrategia regional llamada Atenea, que con recursos de ONU Mujeres tiene el propósito de ofrecer asesoría y una guía para las mujeres líderes de la región, de modo que se mantenga esto que llamó un hito en la historia, del crecimiento sostenido en la participación de las mujeres.

Consideró fundamental vigilar el cumplimiento de las legislaciones electorales, el comportamiento de las élites de los partidos políticos y difundir ampliamente los cambios en los procesos electorales.

Las ponentes coincidieron en que la paridad electoral es el primer paso para la paridad social y económica, para que realmente se dé una transformación social, económica y política en los países de la región, donde el referente sea la igualdad no solo entre hombres y mujeres, sino en otros ejes fundamentales como el respeto a los derechos humanos, la igualdad económica, el empleo productivo y que la igualdad transversal a todas las clases sociales permita recuperar el desarrollo y el crecimiento sostenido y sustentable.

Atenea es, sobre todo, un proyecto de monitoreo impulsado en 19 países de América Latina que promueve la paridad, el desarrollo y la capacitación para que las mujeres accedan al poder. Pero esto no podrá ser, dijo la asesora de ONU Mujeres, si no hay recursos suficientes; no se puede hablar de paridad y promoción de derechos políticos, si las mujeres siguen recibiendo casi nada para sus campañas políticas, si no son promovidas por sus partidos.

Además, las participantes coincidieron en que existe un riesgo latente de violencia política contra las mujeres. Esto se funda en algunos hechos, en México por ejemplo, pero también en otros países de la región.

El ejercicio en la mesa permitió a las participantes preguntarse cómo hacer innovaciones en la estadística de género, qué asuntos nuevos abordar, qué fotografías de la realidad georreferenciadas serán útiles en el empeño de conseguir la igualdad de género mediante la participación política y social de las mujeres.

Las participantes, muchas de ellas técnicas en la información, especialistas en demografía, operadoras de sistemas de información estadística, celebraron la información de la mesa de discusión y coincidieron en que hay que desterrar, desarticular, desmontar los obstáculos que impiden a las mujeres acceder a la igualdad de hecho y no solo de ley.

Las estrategias de los observatorios, con la participación de la sociedad, las mujeres organizadas y las autoridades electorales, como es el caso de México, pueden ser el camino para garantizar que los partidos políticos cumplan con la ley, destacó Paula Soto, ya que la experiencia señala que a cada avance de las mujeres surgen formas, "mañas", acciones que intentan limitar los derechos políticos y el acceso de ellas a los puestos de decisión.

Pero no solo eso, sino que --dijo la representante de ONU Mujeres--, conspiran contra el desarrollo de las mujeres, la pobreza, la desigualdad social, la falta de empleo, el problema de la justicia y, por supuesto, la creciente violencia contra las mujeres.

Los observatorios y la tarea de empoderar a las mujeres deben enfocarse integralmente al diagnóstico y la explicación de estas realidades para tomar acciones que reequilibren el poder y la justicia. Es un asunto, además, de democracia.

Se destacó, igualmente, la importancia de las acciones positivas, con el establecimiento de las cuotas electorales y otras acciones que han contribuido al rápido crecimiento en la representación política, crecimiento que es irreversible e inaplazable.

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