viernes, septiembre 20, 2013

Destacan labor de Observatorio de Género en justicia argentina

Karina Thove

La República de las Mujeres A su paso por Montevideo, la doctora en Filosofía Diana Maffía dio una conferencia en la Intendencia de Montevideo (IM) centrada en el trabajo que realiza desde el Observatorio de Género en la Justicia (OGJ), recientemente instalado en Buenos Aires, Argentina. Su objetivo es cambiar la mentalidad de operadores y operadoras para que las políticas públicas resulten exitosas.

A instancias de Lucy Garrido, integrante de Cotidiano Mujer que la introdujo junto con Elena Ponte, responsable de la Secretaría de la Mujer de la IM, Diana Maffía recordó a la ya desaparecida revista feminista argentina Feminaria (1988-2007), de cuyo consejo directivo formó parte.

Feminaria –al igual que Fempress, en Chile, y Cotidiano Mujer, en Uruguay– fue una revista de teoría feminista que llegó a tener también una Feminaria Literaria.

En la actualidad, su colección completa, junto con las bibliotecas personales de quien fuera su directora, Lea Fletcher, la propia de Diana Maffía y la de la historiadora Lili Soza, conjuntamente con la de Católicas por el Derecho a Decidir, se encuentran agrupadas como “consorcio de bibliotecas” a disposición del público del Centro Cultural Tierra Violeta, que preside la filósofa.

Allí también se han hecho los seminarios “Feminaria revisitada”, rescatando todos los aportes que durante tantos años hizo esa revista al feminismo de su país y del continente latinoamericano.

Una faceta quizás más conocida de la académica es que fue diputada por Buenos Aires de 2007 a 2011 por la coalición cívica/ARI, aunque confesó que “no quise aceptar un segundo periodo” por estar “deseosa de volver a la universidad”.

Le fue propuesto integrar como consejera de la oposición al gobierno de Buenos Aires, en manos de Mauricio Macri, el Consejo de la Magistratura, un espacio donde trabajar con la capacitación y selección de jueces.

Sin embargo Maffía, que también trabajó en la Defensoría del Pueblo, se vio obligada a renunciar a este puesto porque, según contó, el macrismo le habría exigido que vote determinadas propuestas a cambio del cargo ofrecido siendo de la oposición.

Finalmente, aceptó ser consejera académica del mismo y estudió qué se hacía en materia de género en la justicia. Se encontró con que no se hacía casi nada y que las mujeres casi siempre aparecían como víctimas de violencia intrafamiliar y poco más.

OBSERVAR Y DIAGNOSTICAR

Maffía propuso crear el OGJ (2012) dentro del Consejo de la Magistratura, el que preside en la actualidad. Según puede leerse en su Facebook, su objetivo es “contribuir a visibilizar, prevenir, abordar y erradicar la discriminación basada en el género en la justicia local. Fue creado para lograr un sistema judicial más igualitario, tanto para la ciudadanía como para sus integrantes”.

La filósofa recordó que las dos primeras juezas de la Corte Suprema de Justicia de la Nación –Elena Highton de Nolasco y
Carmen Argibay– han llegado en fechas muy recientes a ocupar esos lugares.

La primera está al frente de la Oficina de Violencia
Doméstica (OVD), creada en 2008 en Buenos Aires (provincias como Tucumán, Salta y Santiago del Estero emularon esta iniciativa); la segunda preside la Oficina de la Mujer que, a través del Centro de Formación Judicial, ha capacitado a jueces, fiscales y defensores en temas de género.

El OGJ se propone no sólo fortalecer todo lo que tenga que ver con la capacitación en género de los integrantes del Poder Judicial, sino también realizar investigaciones sobre igualdad de oportunidades y trato, promover el acceso a la justicia de aquellos grupos sociales que se ven más afectados por la discriminación, cooperar con instituciones gubernamentales y no gubernamentales, elaborando y difundiendo información útil para superar las inequidades.

Advirtiendo que era necesario elaborar un buen diagnóstico hasta hoy inexistente, realizaron una encuesta entre los integrantes del Poder Judicial de la ciudad sobre percepciones de la desigualdad de género y entrevistas en profundidad que se están procesando.

No sólo se observan aspectos cuantitativos (porcentaje de hombres y mujeres que trabajan en los distintos niveles del Poder Judicial), sino también la asignación de roles y estereotipos marcados por el género –derecho penal para los hombres, derecho de familia para las mujeres–, segregaciones verticales y horizontales.

También se encontraron con situaciones de acoso y hostigamiento laboral, no existiendo ninguna dependencia donde atender estos casos específicos. Otro aspecto a trabajar es el lenguaje sexista y androcéntrico, tanto verbal como el que sigue encontrándose en leyes y sentencias.

Maffía comentó que en la feria del libro del año anterior el mejor stand institucional fue el del Poder Judicial, no obstante lo cual la estética y el lenguaje utilizado fue siempre desde el falso neutral masculino.

ACCESO A LA JUSTICIA

En relación con los problemas de acceso universal a la justicia,
que afecta no sólo a las mujeres sino a otros grupos igualmente discriminados, y a los prejuicios que inspiran muchos fallos judiciales, Maffía se detuvo a explicar todo lo que está pasando con la nueva ley de identidad de género en su país.

Hasta antes de la aprobación de esa ley, la asignación de género pasaba por un largo proceso determinado por el saber médico –fundamentalmente psiquiatras– mientras que ahora la identidad autopercibida pasa a ser la asignada, sin más trámites.

A su vez, esta identidad autopercibida no necesariamente obliga a la persona a cambiar y adaptar su cuerpo a esa identidad. Eso es opcional, debiendo el Estado hacerse cargo del tratamiento correspondiente a nivel de la salud (quirúrgico, hormonal), lo que quiere decir que la identidad se piensa y se fundamenta en forma independiente de la genitalidad, por lo que la norma es de avanzada en el mundo.

Loana Berkin, conocida militante travesti de Argentina, es una de las escasas personas de esa colectividad que hoy está trabajando en el Consejo de la Magistratura y que busca crear una oficina de identidad de género.

Maffía abordó un poco más el tema, trayendo el caso de los bebés que nacen intersexuales (uno de cada dos mil), donde la visión hegemónica sigue siendo la de la intervención biologicista y mecánica porque “no se soporta la ambigüedad”.

Si bien el OGJ tiene muy poco tiempo de vida, cada vez le vienen reclamando más intervenciones, como la observación de juicios orales y sentencias. “Cualquier institución tiende a quedarse como está, si no, piensen en el patriarcado”, sentenció la académica.

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