miércoles, febrero 20, 2013

México: Mujeres maquiladoras logran escasa autonomía personal


Cimacnoticias El proceso de industrialización que desde los años 60 ha transformado la frontera norte de México no ha dotado de autonomía personal y económica a las mujeres y por el contrario las llega a exponer a situaciones de vulnerabilidad, de acuerdo con un estudio publicado por el Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales (CEDUA) del Colegio de México (Colmex).

En su número 26, la revista Estudios Demográficos y Urbanos publicó el artículo “El género, la fábrica y la vida urbana” en el que reflexiona sobre los cambios sociales y culturales que han experimentado las mujeres empleadas en las maquiladoras de la ciudad fronteriza de Tijuana.

Realizado por la doctora en Ciencias Sociales Marlene Solís, el artículo considera que la experiencia laboral de las mujeres en la maquiladora representa ciertos avances en cuanto a su autonomía económica y personal, pues les brinda recursos con los que anteriormente no contaban y ahora pueden incidir en las decisiones económicas dentro de sus familias.

Determina que el trabajo en las maquiladoras también puede ser un medio de acceso a campos de acción en los que las mujeres se incorporen de manera directa al espacio público, ya que algunas de ellas llegan a involucrarse en el activismo y defensa de los Derechos Humanos (DH) de las trabajadoras.

Pese a ello, las ganancias que logran las mujeres son poco sustantivas; sus ingresos en la mayor parte son complementarios y siempre en la lógica de adaptación a las necesidades de la familia.

Si bien las jefas del hogar en estos sectores alcanzan cierta autonomía, ésta se ve limitada por las obligaciones que deben enfrentar.

En el artículo –realizado a partir de entrevistas a mujeres y hombres– se establece que las empleadas en las maquiladoras en Tijuana se enfrentan a estereotipos negativos y “desvalorizantes” del rol que desempeñan por ser mujeres trabajadoras.

A lo que se suma el rechazo de las personas cercanas a ellas por replantear el papel de las mujeres trabajadoras, tanto en las relaciones de pareja como en las negociaciones de los roles en la familia, ya que según la autora muchas relaciones se guían aún por el papel de subordinación que la mujer “debe” tener en la relación.

La también investigadora del Departamento de Estudios Sociales de El Colegio de la Frontera Norte establece que Tijuana, al ser una “ciudad de paso”, proporciona a sus habitantes condiciones de vulnerabilidad y desigualdad social.

Surgida a raíz del Programa de Industrialización Fronteriza (que ofrecía facilidades para la instalación de empresas que utilizaban mano de obra mexicana y materia prima extranjera), Tijuana es una urbe donde la mayoría de su población es originaria de diversas regiones del país, y en la que las estructuras sociales que se establecen continúa una lógica de desigualdad social, además de que por su proximidad con Estados Unidos, los vínculos familiares y sociales son débiles por la migración.

Lo anterior deriva en condiciones inestables de empleo que a su vez debilitan los procesos de construcción de una autonomía económica y personal sólida, lo que coloca a las mujeres maquiladoras en una condición de vulnerabilidad social y económica.

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