jueves, diciembre 13, 2012

Argentina: “No es lo mismo generar políticas sobre nosotras que con nosotras”


COMUNICAR IGUALDAD- Las legisladoras Maria Elena Naddeo, María José Lubertino y Laura González Tuñón; la integrante del Programa Las Víctimas contra las Violencias Carola Saricas y las activistas Graciela Collantes, de la Asociación de Mujeres Argentina por los Derechos Humanos (AMMAR Capital); Lohana Berkins, de la Asociación de Lucha por la Identidad Travesti y Transexual (ALITT); Elena Reynaga, de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina en Acción por Nuestros Derechos (AMMAR Nacional); Marcela Romero, de la Asociación Travestis, Transexuales, Transgénero de la Argentina (ATTTA); y Claudia Brizuela, de la Secretaría de Género de la Central de Trabajadores de Argentina (CTA), debatieron sobre políticas públicas sobre prostitución en el marco de las distintas posiciones que cada una tiene en relación al debate abolicionismo-reglamentación (ver Trabajadoras sexuales- víctimas de explotación sexual: el intento de lograr un consenso).

“Este es un camino complejo con profundos debates –señaló en la apertura de las jornadas Bettina Castorino, secretaria de Derechos Humanos de la Defensoría General de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y anfitriona del evento-. Estas discusiones en algunos casos impiden o traban la adopción de medidas concretas por parte del Estado. Por eso hicimos estas jornadas, para encontrar un camino de medidas positivas. Queremos poder pensar desde la Defensa Pública acciones no penales, que podamos hacer un aporte en estas luchas que no sea solo reactiva, interpelando al Poder Ejecutivo si hace falta reclamar una política.”

La legisladora del Frente Progresista y Popular María Elena Naddeo señaló que la prostitución “es uno de los grandes temas que tenemos pendientes en la sociedad contemporánea. Avanzamos fuertemente en el paradigma de derechos humanos pero hay temas que siguen estando fuera de la discusión y con cierta resignación y naturalización. Nuestro país suscribió hace muchos años la Convención de 1949 con lo cual se inscribió normativamente dentro del abolicionismo. Luego en Beijing se fue orientando la discusión a que la explotación sexual es una de las formas de violencia de género, que expresa subordinación entre los géneros. Todos los indicadores e investigaciones muestran que le ejercicio de la prostitución genera múltiples traumatismos en la vida de las personas que ejercen esa actividad. Y al ponerlo en el marco de la subordinación de genero, están en una situación de riesgo y vulneración de derechos mucho mas potente que cualquier otro grupo de trabajadores”.

Luego agregó en relación al caso de Marita Verón: “En los últimos años la discusión sobre trata ocultó el debate sobre explotación sexual. Ahora vuelve a instalarse en la agenda porque es parte de la realidad, porque cada vez que se allana un prostíbulo aparecen mujeres esclavizadas. El caso de Marita Verón es muy paradigmático. Al avanzar la lucha contra las redes aparece la mirada prohibicionista con mucha fuerza porque hay que clausurar esos lugares, pero no aparece con la misma fuerza la cuestión de fondo que es la generación de políticas de inclusión laboral y trabajo genuino para las personas que quieran salir de la situación de prostitución”.

“En la invitación a estas jornadas se habla de políticas públicas y prostitución, eso para muchas es trabajo sexual –dijo en su intervención la legisladora del Frente Amplio Progresista Laura González Tuñón-: un trabajo que no eligieron, al que llegaron por años de exclusiones, falta de condiciones y de derechos. Debemos preguntarnos cómo hacer para promover derechos en lugar de prohibir. Es muy difícil que se deje de optar por el trabajo sexual si no hay condiciones dignas de trabajo en la sociedad.”

Las protagonistas

Luego de la primera mesa de legisladoras y funcionarias llegó el turno a las protagonistas. “Nosotras hicimos en el 2007 una investigación sobre la situación de la comunidad trans en Argentina y vimos que el 99,99% de nuestras compañeras ejercen el trabajo sexual o la prostitución, que es algo impuesto por el Estado y la sociedad para nosotras –dijo Marcela Romero, de la Asociación Travestis, Transexuales, Transgénero de la Argentina (ATTTA)-. Hay un 20% de personas trans que sí son trabajadoras sexuales, pero el restante 80% no, lo asumen como algo necesario para subsistir porque no tenemos otros espacios laborales para integrarnos. La responsabilidad de por qué una llega a muchas situaciones el del Estado.”

“Nuestro objetivo es centrar la discusión en las políticas públicas ausentes, al margen de cómo nos llamen o nos quieran llamar –dijo Graciela Collantes, de la Asociación de Mujeres Argentina por los Derechos Humanos (AMMAR Capital), organización identificada con el abolicionismo-. Porque sino le hacemos el juego al Estado: ‘sigan discutiendo las putas mientras nosotros nos hacemos los pelotudos’. Cuando sale un patrullero a hacer un acta contravencional en la Ciudad de Buenos Aires no nos preguntan si somos trabajadoras sexuales o mujeres en situación de prostitución, en cambio las políticas integrantes van a ser para todas.”

“Yo no vendo el cuerpo, vendo fantasías sexuales –dijo a su vez Elena Reynaga, rechazando la forma de calificarla de algunas de las personas presentes; Reynada es la cara más visible de de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina en Acción por Nuestros Derechos (AMMAR Nacional) que lidera en Argentina la posición reglamentarista -. Un país en el que la gente no pague por sexo es una utopía. Pero hoy hay compañeras trabajadoras sexuales que formaron cooperativas de trabajo: que pagan ellas del departamento a fin de mes y no hay nadie que se lleve un porcentaje de su trabajo. Y esas compañeras están siendo acosadas por inspectores del Gobierno de la Ciudad, porque a partir de organizarse dejaron de pagarle a la policía y al gobierno de la ciudad. Y hoy hay que darles una respuesta ellas, no mañana.”

“Yo creo que desde las diferentes organizaciones ya estamos capacitadas para sentarnos y debatir –concluyó Lohana Berkins, de la Asociación de Lucha por la Identidad Travesti y Transexual (ALITT)-. Si fuera un trabajo ¿cuáles serían las modalidades de funcionamiento de ese trabajo? A mi me interpela esta pregunta. También querría discutir cómo la justicia construye a la víctima; lo hace desde un relato desgarrador, como testimoniante, y ahí cotiza más la construcción de la víctima mujer. Por otra parte, el 98% de nuestra comunidad se prostituye, pero la mayoría de las mujeres pobres no se prostituyen. Entonces no generemos el fenotipo de personas que se prostituyen. Nosotras queremos discutir políticas públicas para nuestro sector, no queremos ser solo testimoniantes. No es lo mismos generar políticas sobre nosotras que con nosotras.”

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