martes, noviembre 20, 2012

Contra la violencia y la opresión de las mujeres

Lucía Frank /miltante guerrillera de las FARC-EP

Aporrea En el día de “ la no violencia contra la mujer ” de manera cínica el perverso de Juan Manuel Santos manifestó: “que quien agrede a una mujer nos agrede a todos, a la posibilidad de prosperar, el que agrede a una mujer siembra odio, y dolor en la sociedad” y refiriéndose al horroroso y degradante crimen cometido contra la humilde vendedora ambulante Rosa Elvira Cely dijo de forma trivial “ no vamos a bajar la guardia” y el renegado Angelino Garzón lo calificó de “salvaje”. y es que Rosa Elvira es apenas una victima más de la descomposición social, el terror, el salvajismo y la violencia del Estado contra mujeres y hombres, es el que ha sembrado odio, dolor e injusticias en la patria Colombiana por mas de 5 decenios de guerra, impuesta por la oligarquía de los Santos, Uribe, Pastrana, Turbay, Gómez Hurtado, León Valencia, Lleras, Gaviria, Santo Domingo, Ardila Lule, Sarmiento Angulo y otras tantas familias y castas que han usurpado y monopolizado el poder económico, político, social, cultural y militar por décadas.

La violencia contra las mujeres es un elemento central de desigualdad y discriminación entre hombres y mujeres . En un mundo donde 6 de cada 10 mujeres ha recibido alguna forma de agresión personal, sexual y sicológica, donde se excluye a miles, las mujeres luchan por el derecho a la vida, por la igualdad de género, la legalización del aborto como un derecho, y en busca de todas las reivindicaciones, por la liberación y la emancipación total de la mujer.

De hecho las mujeres no necesitamos un día de “ La no violencia ” necesitamos toda una vida sin violencia, sin opresión, sin injusticias, sin desplazamiento y despojo, sin violaciones, sin violencia intrafamiliar, sin discriminaciones y humillaciones.

Y a pesar de las denuncias y los esfuerzos realizados por infinidad de organizaciones femeninas o de derechos humanos, aún así, millones de mujeres en el mundo siguen siendo objeto de violencia , obviamente necesitamos una sociedad con una conciencia general sobre la urgencia de acabar con cuantas injusticias sociales y personales que sufren las mujeres. Y solo un esfuerzo colectivo podrá realizarla. En una sociedad capitalista, voraz, machista e individualista las mujeres estamos expuestas a la doble explotación por la doble y triple jornada, a la dependencia económica de su marido, la discriminación de género, a la opresión, y se expresa por ejemplo condicionando el trabajo de las mujeres, cuando se le niega el permiso reglamentario a la maternidad, o cuando las mujeres están destinadas a posiciones marginales en los empleos, a los bajos salarios, en estas condiciones el trabajo profesional queda siempre subordinado a la función materna, cuando no el trabajo a domicilio que es todavía mas característico de esa dependencia, asegura la sobreexplotación de una mano de obra diseminada sin derechos sindicales incluso sin derechos sociales en el caso del trabajo.

Convencidas del derecho a existir, en Colombia las mujeres se movilizan y se organizan alrededor de las reivindicaciones generales y particulares de un país con un conflicto social armado de más de cinco décadas y donde es asesinada una mujer cada tres días, un país que ocupa el nada decoroso tercer lugar en el mundo como el más inequitativo y el segundo lugar en el continente, con una oligarquía económicamente dependiente del colonialismo, que prioriza y saca adelante la política neoliberal privatizadora y de las trasnacionales para someter a trabajadores y trabajadoras a despidos masivos, a la desigualdad de oportunidades, la discriminación laboral y salarial, así como la desigual distribución del poder y del tiempo entre mujeres y hombres, a la reducción de salarios, de prestaciones sociales y a acrecentar con dichas políticas el desempleo masivo en el que las mujeres llevan la peor parte con el 12 % de desempleo frente al 10% de los hombres, en un país donde el abuso sexual contra las mujeres supera los 721.246 mil casos en los últimos 3 años, y en el que según los últimos datos de medicina legal en el año 2010 fueron asesinadas 144.000 mujeres en el país por razones de género, 26% dentro de sus hogares, pero que según las organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres la cifra real es mayor, en departamentos como Antioquia donde diariamente son abusadas sexualmente 16 mujeres y según las investigaciones realizadas sobre el tema arroja que la violencia afecta la vida de todas las mujeres sin importar su clase social, edad o nivel educativo. Y que a pesar de que sus expresiones varían de acuerdo a los contextos culturales en que esta se ejerce, su práctica es universal y su impacto, aunque devastador para todas sus victimas, se exacerba ante situaciones de pobreza y exclusión, frente a los sectores más vulnerables de la población como los indígenas, desplazados, niñas, adolescentes, etc.

Requerimos inaplazablemente además de crear conciencia colectiva, que las propias mujeres consientes del grave problema que nos aflige y frente a la invisibilización de que somos objeto, que además de movilizarnos, expresar lo que pensamos, romper los clichés o estereotipos de la feminidad tradicional destrozar esas fronteras y gozar así de nuevas y diversas identidades, estremecer los cimientos mismos del oscurantismo en el que hemos estado inmersas, ingeniarnos y reinventarnos para luchar por una nueva patria con oportunidades para todas y todos, rechazar y combatir con vigor el capitalismo y la oligarquía, unirnos y erigir esa fuerza creadora en contra de la guerra y los guerreristas, por la conservación del planeta, por una paz efectiva con justicia social, por la igualdad de genero, por la nueva Colombia, la patria grande y el socialismo.

Y justamente en medio del conflicto colombiano florece un nuevo colectivo social, las FARC, ejército del pueblo en donde las mujeres hemos ganado un significativo espacio en la vasta lucha por la igualdad de género, luchando y combatiendo en igualdad de condiciones con los hombres, al obtener el derecho a la interrupción del embarazo, a ser reconocidas y obviamente a no ser violadas, ni golpeadas, ni discriminadas, ni rociadas con acido, ni asesinadas, ni oprimidas. Y de hecho, este nuevo entorno, es un avance significativo para lograr la definitiva igualdad e independencia.

Viva la memoria de las heroínas que lucharon en la gesta libertaria de Simón Bolívar!

Viva la memoria de las combatientes y las mujeres colombianas que luchan en esta nueva gesta de Manuel!

No queremos un día sin violencia, anhelamos toda una vida sin violencia!

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